EL CAMINO FRANCES (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 5º: Estella - Los Arcos:



Con el fin de evitar que la etapa se prolongue mas allá del medio día, tenemos los despertadores puestos para comenzar la jornada al amanecer, esto nos permite después de asearnos y dejar preparados los equipajes para su recogida por la tarde, desayunar e intentar estar en Camino antes de las ocho horas.

Hoy tenemos el desayuno en el propio hotel, lo que siempre es una ventaja sobre todo en poblaciones pequeñas en las que es difícil a estas horas localizar abierto algún sitio donde poder hacerlo, situación que en esta gran población no ha lugar.

Efectivamente, a las ocho de la mañana ya estábamos prácticamente saliendo de la población y la climatología nos comenzaba a amenazar con otra jornada calurosa, así que motivo de más para intentar llegar a comer a la población final de etapa, Los Arcos.





La ruta de salida no tiene perdida, la señalización es buena y vamos a entrar en Ayegui, realmente se ha convertido en un barrio de Estella ya que casi no existe discontinuidad en las edificaciones. Comenzamos a descender Ayegui y el horizonte se pierde en la lejanía entrecortado por algunas cadenas montañosas, sin embargo en la proximidad la vista nos sorprende con la majestuosidad del Monasterio de Irache en pleno valle a la sombra de Montejurra.







A la salida de Ayegui y nada mas cruzar la carretera N-111, tomamos un camino de tierra que nos conduce directamente al Monasterio de Irache, de estilo románico construido en el siglo XI sobre otro ya existente del siglo VIII.

Poco antes de llegar al Monasterio podemos degustar libremente el vino de la tierra ya convertido en tradición para los peregrinos, ante la existencia de una fuente de vino tinto que con carácter gratuito se ofrece desde noviembre de 1991, fecha en que se inauguró tan original fuente por Bodegas Irache para “calmar” la sed del caminante. Aquí coincidimos con un chico americano, otro peregrino de nacionalidad desconocida y tres chicas vascas.







A continuación de la célebre “fuente”, nos hallamos ante la enorme imagen del Monasterio y el conjunto de edificaciones que se han ido añadiendo a través del tiempo hasta constituir el actual conjunto monumental.







A partir de aquí, los peregrinos podemos optar por dos posibles itinerarios, el tradicional y mas utilizado por Azqueta o la variante por Luquin. Nuestra idea está clara y continuamos hacia Azqueta. En primer lugar hemos de transitar por la urbanización de Iratxe, una zona residencial conformada por casas con amplias parcelas para definitivamente abandonar todo el entorno que origina una gran población como Estella e introducirnos en sendas boscosas ascendentes muy bellas





hasta tomar “campo abierto” entre cultivos de cereal y la visión del verdor que a estas horas de la mañana presenta el campo cerrado por el telón de fondo de una bonita cadena de montañas a nuestra derecha.





Sin embargo, frontalmente a nuestro sentido de marcha está la omnipresente imagen de un elevado montículo que te llena de alarma ante la simple idea de que hubiese que llegar hasta su cima.





Nuestro próximo objetivo es Azqueta, pequeña población situada a algo más de siete kilómetros de nuestro punto de partida.





La iglesia de San Pedro, de origen medieval modificado el siglo XVI, dando su apariencia actual de estilo gótico renacentista y siendo su edificación más significativa, además de alguna otra edificación de la misma época.



Abandonamos Azqueta tras un breve descanso que nos permite comprobar la ausencia de lugareños por sus coquetas calles, ponemos rumbo a Villamayor de Monjardín distante a unos dos kilómetros.

El recorrido es espectacular, por sendas pedregosas por suerte con la piedra bien fijada al suelo, aunque algo resbaladizas por la humedad, pero siempre en su continuo ascenso entre una vegetación agradable que nos va protegiendo de los efectos del sol y no mas guiando de manera precisa por una ruta que marcada por la propia naturaleza.





Ya prácticamente en la base del omnipresente montículo que tanto terror provocaba su simple visión por lo elevado de su cota, prácticamente y sin darnos cuenta lo tenemos al alcance de la mano. Realmente no es necesario llegar a su cima del llamado monte Monjardín, salvo que la curiosidad nos incite a visitar la antigua fortaleza denominada Castillo de San Esteban de Deyo o Castillo de Monjardín que lo corona.





Antes de entrar en Monjardín encontramos la llamada Fuente de los Moros en estilo gótico del siglo XIII, con dos arcadas de acceso desde las se accede hasta el agua a través de una escalinata que se sumerge en las aguas y que permite unos momento de relajo y descanso con el frescor de sus aguas entre su original construcción.





Accedemos a la población encontrando a nuestra derecha un bonito arco de piedra,





encaminándonos a través de la calle Santa María hasta la calle Mayor. Aquí ascendemos unas escaleras que nos llevan hasta una plaza elevada que la circunda la calle de la Plaza, sede del ayuntamiento. La verdad es un sitio privilegiado del pueblo que permite desde su balconada una perfecta visión de la población y su entorno.





En esta plaza descubrimos el lugar donde poder desayunar pacientemente y descansar, es un bar modesto pero con una oferta variada en plan de raciones y bocadillos, atendido en plan familiar por una madre con su hija. Son ya las once de la mañana, así que nos decidimos por productos de la tierra, unos bocadillos y una buena ración de chistorra, posiblemente la mejor chistorra que he podido comer hasta la fecha, posiblemente ayudado por el estado de necesidad de nuestros cuerpos reclamaban y la satisfacción de la compañía, así como la amabilidad de sus propietarias, todo esto acompañado de unos zumos naturales.





Todo era tan familiar, que en un momento determinado, la madre nos indica que no nos preocupemos, que madre e hija deben ausentarse unos momentos para acercarse a Estella, así que continuemos mientras tanto allí y nos abastezcamos de lo que necesitemos incluido el arcón frigorífico que tenemos a nuestras espaldas, que solo será un momento.

Se nos rompieron los esquemas, ¿Cómo a ver a ser un momento si nosotros llevamos caminando tres horas? Después bajamos a la realidad, observamos que solo son diez escasos kilómetros por autovía, y…. ¡¡¡que existen coches!!! Son las desconexiones que te provoca el Camino y que tanto se agradece.

Efectivamente, no transcurrieron más allá de veinte minutos cuando ya estaba de regreso la hija, pues la madre debía asistir a una consulta médica. En nuestra soledad “hospitalera” aparecieron varios clientes a los que atendimos en sus requerimientos, con dos condiciones, que no fuese café y la necesidad de que esperasen al regreso de las propietarias para efectuar el pago, aspectos que entendieron y compartieron plenamente.

Fue un desayuno inolvidable, incluso la hija, al comentar que íbamos hacia Los Arcos, nos indicó que su hermano estaba de cocinero en un céntrico restaurante de esta otra población, así que no tuviésemos inconveniente en indicarle que íbamos de su parte y seriamos atendidos de manera apropiada.

Después de abonar nuestras consumiciones y agradecer la amabilidad y hospitalidad, deseando una pronta recuperación de su madre, decidimos reiniciar el Camino.

El pueblo tiene su encanto, con la bonita Iglesia de San Andrés Apóstol, un edificio románico con influencias progóticas del entorno del siglo XII. Es de destacar su portada románica y sus dos preciosos capiteles, uno de ellos representa la batalla entre los caballeros Carlo Magno y un Príncipe Navarro.





El tiempo se nos pasa, estamos en el mediodía y aún nos resta la peor parte de la etapa, un recorrido de doce kilómetros por campos sin ningún arbolado ni punto intermedio de avituallamiento, entre campos de cereales y otros cultivos por una amplia pista de tierra que nos conducirá hasta Los Arcos.

A la salida, encontramos una pequeña y curiosa imagen, totalmente blanca transportando dos canastos con esbelta figura, es la Diosa del Vino, situada sobre el caballete de una pequeña edificación del lateral del camino, no debemos olvidar los afamados caldos de la zona.





Estas pistas agrícolas con su tierra blanca comienzan a endurecer nuestro caminar, a pesar de la frondosidad de las siembras, pero nuestro astro rey comienza a hacer de las suyas con la verticalidad inmisericorde se sus rayos.





Así va trascurriendo el caminar, aunque de forma pausada para no agobiar aún más nuestras naturalezas humanas. Se comienzan a usar las toallas refrescantes para paliar los efectos de este sol abrasador, desde luego no quisiera imaginar el tránsito por estas tierras durante los meses duros de verano.





Hay momentos en que Chus, siempre precavida, llega a hacer usa de su paraguas plegable, es un buen recurso, pero siempre costa de incrementar el peso “mochilero”.





Las rectas se hacen eternas y sin horizonte que nos muestre su final, es como encontrarse en medio de la nada, solos con ese sol abrasador.





Prácticamente nos faltan poco más de dos kilómetros para llegar a Los Arcos, cuando descubrimos la existencia a nuestra izquierda y junto al Camino de un pequeño oasis de frescor ofrecido por unos pinares, ¡¡todo es bueno y apreciado!!

Continuamos la interminable pista agrícola hasta que al doblar una curva observamos con incredulidad como al final de la bajada hay un pueblo ¡¡¡es Los Arcos!!





Nos cambia hasta el humor, así que sacamos fuerzas de flaqueza hasta entrar en la población por plena calle Mayor.





La población de Los Arcos, según dato de su Ayuntamiento de enero de 2007, era de 1261 habitantes. Su principal fuente de riqueza es la agricultura y ganadería.

Sin perdida de tiempo nos encaminamos al restaurante recomendado en Villamayor de Monjardín, pero las desgracias no vienen solas, son las quince horas pasadas y no hay forma de conseguir que ya nos atiendan, a pesar de la consulta interesada sobre la persona que nos había aconsejado el establecimiento, así que media vuelta, vamos a dejar las mochilas y ahora veremos como nos organizamos.

Aquí tenemos la reserva de alojamiento en el Hotel Suetxe, una empresa familiar atendida y gestionada por José Luis y su esposa, con la reforma realizada las habitaciones eran sencillas pero cómodas, desconozco si en la actualidad continúan con la gestión. Aún tuvimos ocasión de comer en el propio hotel, lo que nos permitió una vez acomodados y aseados dar una rápida visita a la Plaza de Santa María antes de tomar el autobús de línea regular que nos llevaría de nuevo a Estella para recoger nuestro coche y el equipaje como tarea habitual de todos los días. En la plaza coincidimos nuevamente con el trio de chicas vascas con las que “brindamos” en la Fuente del Vino de Irache y que disfrutan plácidamente de algunos refrescos en una de las terrazas de la plaza. Así que dejamos la posibilidad de visitar tranquilamente la población desde el Portal de Castilla para el día siguiente en nuestro retorno para la habitual recogida de enseres y vehículo.





La tarde está avanzada cuando llegamos a Estella, así que después de cumplir con nuestra misión diaria de la intendencia, nos dedicamos a dar un paseo por esta bonita ciudad aunque ya estuviese el comercio cerrado, pues Yuli tenía especial interés desde el día anterior en adquirir una Txapela para llevar de recuerdo a su padre, pero los horarios del transporte no nos han permitido otra opción mas temprana.

Nuestro último objetivo era recoger el pacharán que el día anterior dejamos encargado, así que nos encaminamos al mismo bar de los excelentes pinchos en el que efectivamente teníamos el encargo preparado y como no, aprovechamos para una nueva degustación del maravilloso surtido de pinchos de que disponía y que realmente fueron nuestra cena, todo un disfrute y de nuevo regreso a Los Arcos.

Ya con la noche entrada y la dureza de la etapa, opinaron que lo mas sensato era retirarse a descansar, salvo este inquieto narrador que ante la escasa visión de esta sencilla población, decide lanzarse de nuevo a recorrer con nocturnidad y alevosía las solitarias calles y sus preciosos rincones que a estas horas de la noche también tienen su encanto.

El Camino también te incita a veces a la soledad, aunque únicamente sea para “rebobinar” tus pensamientos y disfrutarlos a “cámara lenta” en la quietud de la noche y la belleza de los pueblos y lugares hasta ahora desconocidos, pero todos te van dejando su huella. Llevamos ya seis días compartiendo comunitariamente el Camino.





Albergues de la Etapa y otros alojamientos:

Ayegui:
-Albergue San Cipriano de Ayegui
    Localización: Calle Polideportivo, 3
    Propiedad y Gestión: Ayuntamiento
    Tel.: (+34) 948 55 43 11
    Inaugurado en 2007



Irache:


-Camping Iratxe
    Localización: Avenida Prado de Irache, 14
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 55 55 55

-Hotel Lur Gorri
    Localización: Avenida Prado de Irache, 7
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 55 82 86
    Inaugurado en 2013



Azqueta:
-Casa Rural La Perla Negra
    Localización: Calle Carrera, 18
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 627 11 47 97

-Casa Rural Cerio
    Localización: Calle Carretera, s/n
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 696 65 51 06



Villamayor de Monjardín:
-Albergue Villamayor de Monjardín
    Localización: Calle Mayor, 1
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 677 66 05 86
    Inaugurado en Marzo de 2013

-Albergue Hogar Monjardín
    Localización: Calle Plaza, 4
    Propiedad y Gestión: Fundación Holandesa Cristiana Oises Traels
    Tel.: (+34) 948 53 71 36

-Casa Rural Montedeio
    Localización: Calle Mayor 17
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 676 18 74 73 / (+34) 948 55 15 21 / (+34) 948 53 75 64



Los Arcos:
-Albergue Isaac Santiago
    Localización: Calle San Lázaro, 6
    Propiedad: Municipal; Gestión: Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Los Arcos
    Tel.: (+34) 948 44 10 91
    Remodelado en 2015

-Albergue Casa de la Abuela
    -Localización: Plaza de la Fruta, 8
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 64 02 50 / (+34) 630 61 07 21
    Inaugurado en Septiembre de 2010

-Albergue Casa Alberdi
    Localización: Calle El Hortal, 3
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 650 96 52 50

-Albergue La Fuente Casa de Austria
    Localización: Travesía del Estanco, 5
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 64 07 97 / (+34) 636 01 83 48

-Hostal Suetxe
    Localización: Calle Carramendavia s/n
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 618 72 44 37 / (+34) 948 44 11 75

-Pensión Los Arcos
    Localización: Calle la Carrera nº 8
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 608 58 51 53

-Pensión Ostadar
    Localización: Calle San Lázaro nº 9
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 649 96 14 40

-Apartamento Zuri Ane
    Localización: Calle Ruiz de Alda, 21
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 55 08 56 / (+34) 696 51 98 05

-Viñalrio
    Localización: Calle Mayor, 101
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 44 11 38 / (+34) 686 27 97 82

-Pensión Mavi
    Localización: Calle el Medio, 7
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 64 00 81 / (+34) 608 934 222

-Hostal Ezequiel
    Localización: Calle la Serna, 14
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 64 01 07 / (+34) 668 83 87 89

-Hostal Mónaco**
    Localización: Plaza del Coso, 1
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 948 64 00 00