CAMINO MOZÁRABE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 2º: Rioja - Santa Cruz de Marchena: 19,91 Km





He descansado fenomenal y además no he extrañado en absoluto el lugar, apreciando la gran tranquilidad de que he disfrutado.

Soy conocedor de la temprana hora a que abre sus puertas el Bar Los Pirineos, único abierto a estas horas y en esta época, así que madrugo con la idea de ser de los primeros clientes.

Me levanto a las siete horas y tengo sobrado para asearme, preparar la mochila y dejar el albergue en perfecto estado de uso para el próximo peregrino, incluso no olvidándome de dejar el apropiado donativo y recoger la basura para llevarla al contenedor.

El único inconveniente lo tuve en la ducha, donde no pude conseguir que saliese agua caliente, recordando que cuando la usé a mi llegada solo conseguí agua algo templada, imagino que con la temperatura ambiente del agua del circuito. No obstante, a pesar de la frialdad del agua logré ducharme, amaneciendo mucho más despierto y despejado.

Amanece tarde, a las 08:30 horas, así que no hay prisa, ya que no comenzaré a caminar hasta que exista luz natural y así me permita hacerlo con total visibilidad.

Soy de los primeros clientes en el bar, así que tomo un desayuno rápido y compro una botella de agua. Son las 08:40 cuando me pongo en camino saliendo del bar y tomando esta principal calle de Félix Rodríguez de la Fuente (coincidente con la carretera N-340a) a la derecha, en dirección noroeste.

Solo 500 metros a través de esta calle/carretera asfaltada, cuando aprecio la existencia de un mojón del Camino y flecha amarilla indicando que debo desviarme a la izquierda, para tomar una carretera secundaria que de aquí parte.





A través de esta particular vía asfaltada, rodeada de parcelas que cultivan naranjos, camino otros 400 metros hasta llegar a la rambla Toyo Gitana (afluente del río Andarax), que en esta ocasión debo cruzar perpendicularmente a través de los pasos habilitados al respecto.





Caminar por esta vía se convierte en un paseo con encanto gracias a la escasa afluencia de vehículos y el uso para “deporte doméstico” que se hace de la misma por habitantes de las dos poblaciones cercanas, Santa Cruz de Marchena y Gádor. Se sigue manteniendo la permanente presencia de los naranjos con sus frutos conformando grandes ramilletes con su árbol y el olor de la flor del azahar que llena el ambiente.







Esta vía se prolonga durante 1,5 Km hasta llegar a las proximidades de la cercana población de Gádor, lugar conocido por su producción de naranjas.

El trazado de esta vía, coincidente casi con la totalidad de la denominada Vereda de Quiciliana, cuyo nombre alude a una finca o heredad (Ana) de Caecilius y al lugar musulmán de igual denominación que fue anejado a Gádor al término de las Guerras de las Alpujarras, se identifica con el Camino Medieval de origen romano que comunicaba con diversos lugares y alquerías del valle del río Almería.

Se informa de esta Vereda en un cartel de cerámica adosado a la pared junto a una fuente y un socorrido banco propicio para un descanso.







Llego a la rotonda donde se bifurca el acceso a la población de Gádor tomando hacia la izquierda.

En nuestro caso hemos de continuar Camino cruzando perpendicularmente la rotonda para proseguir en dirección a Santa Fe de Mondújar, según indica la señalización del mojón existente.







Continúo caminando por esta pista asfaltada y al cabo de 240 metros un cartel informa de la entrada en el término de Santa Fe de Mondújar.





En este trayecto no cesan las edificaciones con sus parcelas de mayor o menor amplitud, pero todas ellas repletas de naranjos.

1,1 Km más adelante a través de este inmenso y denso campo de naranjos, puedo contemplar la imagen de una sencilla ermita mozárabe que intenta resistir al paso del tiempo, aunque con modestas actuaciones que al menos la permiten continuar sin derrumbarse.





Unos metros más adelante coincido con una persona del lugar que practica su deporte favorito, caminar, preparándose así para participar como en la futura marcha deportiva prevista en Motril.

Se trata de José Luis, con quien tengo el placer de compartir un tramo del recorrido antes de llegar a Santa Fe de Mondújar, informándome de la singularidad del terreno y la existencia de un balneario en una localidad próxima, Alhama, población que se puede apreciar a nuestra izquierda, al oeste.

Pasamos ante el antiguo Palacete de los Marqueses de Loreto, siglo XVIII, hoy reconvertido en un establecimiento para la celebración de actos sociales.





José Luis cree que ha llegado el momento apropiado para retornar a su domicilio después de su paseo mañanero, así que nos despedimos y continuo mi Camino, siempre en las proximidades del cauce del río Andarax, ya con la visión cercana, entre el mar de naranjos, de la población de Santa Fe de Mondujar.





A medida que me acerco a la población, llego a ser consciente de la enorme amplitud del cauce de este río Andarax, al contemplar la monumental obra de ingeniería de los puentes que salvan su cauce, uno para el tráfico de vehículos (carretera AL-3409) y otro para la línea férrea, ambos paralelos en su trazado.







Van a ser las 10:30 horas cuando accedo a la población de Santa Fe de Mondújar, encaminándome a través de sus calles hasta su núcleo central coincidente con la plaza en que se encuentra el edificio de su Ayuntamiento.







Se trata de un municipio de pasado milenario, siendo a principios del siglo XIX cuando logra su máximo poblacional (1218 habitantes) y económico debido al cultivo de la uva de Ohanes, las minas de Gádor generadoras de mano de obra y, sobre todo, el proyecto iniciado en 1877 que se lleva a cabo con la implantación del ferrocarril, finalizándose la construcción del antiguo puente en 1893, sobre un diseño del estudio de Eiffel.

El ferrocarril tiene una gran incidencia en Santa, inaugurándose en 1911 el primer tren eléctrico de España en el tramo experimental desde Santa Fe a Gérgal. En 1972 se construye e inaugura el nuevo puente de hormigón y cemento.







En la misma plaza en la que se ubica el Ayuntamiento se encuentra también el bar Manuel, así que, aprovechando el lugar y la hora, decido desayunar algo más contundente.





El establecimiento además dispone de un amplio patio terraza en el interior, pero en mi caso y puesto que ya me he desprendido de la mochila, decido usar uno de los bancos existentes en la puerta





El contundente desayuno se compone de una botella de cerveza y una espléndida tostada de jamón y tomate, todo ello por 2,50 €.





No queda más remedio que proseguir el Camino, así que deambulando por sus calles llego hasta el edificio de su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Rosario, templo de estilo mudéjar construido a mediados del siglo XVI. En el siglo XVIII se procede a la ampliación de las naves laterales. La última restauración se realizó en 1995.





Definitivamente salgo del núcleo urbano y abandono esta población, caminando por el asfalto de la carretera AL-3409 pasando bajo la estructura de su antiguo puente.







Sin embargo, apenas 180 metros después, abandono esta vía para tomar la pequeña carretera que sale a la izquierda de acuerdo con la señalización, denominada Camino de la Loma Alta.







Aquí se inicia un zigzagueante ascenso a través del asfalto hasta que después de 600 metros, las flechas amarillas indican el desvío a una senda ascendente por la derecha, evitando así la vuelta a la colina que efectúa el trazado de la carretera, pero debiendo afrontar un pronunciado ascenso.







Ya desde la cima, la panorámica que se contempla hacia la vertiente sur es verdaderamente espectacular.





Totalmente diferente del aspecto que ofrece la otra vertiente de la cima en dirección oeste, con la sobriedad de su paisaje desértico, precisamente en la dirección que debo caminar.





Una vez sobrepasa la cima y descender unos metros por la senda de tierra, regreso al firme inicialmente asfaltado de esta pista para continuar el descenso, hasta que después de 1 Km y haber sobrepasado un tramo de firme cementado, llego al cauce de la rambla de Gérgal, con la marca de la dirección a seguir mediante un mojón del Camino.





Esta rambla de Gérgal es gregaria del río Andarax. Ya en el cauce de la rambla, tomo a la derecha en dirección norte, aunque solo durante 400 metros, al cabo de los cuales salgo de la rambla por la izquierda, para tomar una amplia pista de tierra perfectamente señalizada.





Un nuevo ascenso ahora por esta amplia pista, hasta que después 1,6 Km de continuas revueltas y superar una cota de 125 metros, encuentro la señalización amarilla en la que ofrece la opción de continuar por la pista para ciclistas y la senda ascendente para peatones.







Atrás va quedando la rambla recientemente cruzada y en el horizonte poblaciones y montañas coronadas por nubes.







Sin embargo, la sorpresa la encierra el ascenso en esta ruta alternativa para peatones, el desnivel es impresionante, ya de inicio me parecía bastante inclinada, pero la realidad se queda corta, agravándose su peligrosidad con la piedra suelta, salvando un desnivel de 21 metros a lo largo de 100 metros, recorrido que acentúa su peligrosidad si además transportas una mochila de volumen considerable. ¡Muy peligroso! Sugiero continuar por la ruta sugerida para bicicletas y aunque se caminen 200 metros más, siempre se hará con mayor seguridad.

Otra opción es sugerir a la organización del Camino adecuar este ascenso peatonal jalonando el mismo con pequeñas zonas escalonadas, suavizando y asegurando el mismo. En la foto se puede apreciar el desnivel dejado atrás.







Al coronar la cima regresamos de nuevo a la amplia pista que iniciamos en el cauce de la rambla Gérgal, ahora descendiendo durante 550 metros hasta llegar a la carretera AL-3407 que cruzaremos perpendicularmente.





Aquí se inicia una estrecha senda en ascenso durante solo 50 metros no permitiendo el collado apreciar su continuidad.





Pero la panorámica que se abre nada más llegar a collado supera la sorpresa de la pendiente anteriormente superada, el descenso que se abre ante mis ojos es verdaderamente espectacular y de una inclinación excesivamente anormal.

La simple visión ya presagia la peligrosidad del descenso, a pesar de ir equipado con bastones, pero la mochila y su peso también cuenta.





Son 400 metros de descenso endiablado, bajando la cota 95 metros. La gravilla suelta y la fuerte pendiente, a pesar de la señalización amarilla intentando zigzaguear algunos metros con mínimos desvíos, mantiene la ENORME PELIGROSIDAD.





Me veo obligado a realizar el descenso muy pausadamente, asegurando todos los pasos, de ahí que el tiempo invertido en estos 400 metros esté próximo a los 30 minutos, ¡todo un despropósito!

No obstante, doy gracias por la suerte de haber conseguido descender sin mayores problemas, a pesar incluso de los guijarros sueltos.







Son las 12:30 horas cuando por fin me encuentro en el cauce de otra nueva rambla, la cota más baja de este descenso. Definitivamente, si este tramo no tuviese cualquier otra posibilidad de acondicionamiento sugiero realizar el descenso por carretera, aunque ello suponga incrementar el recorrido en casi 2 Km.







Una pequeña subida y retorno a la pista asfaltada (en este último tramo de cemento) por donde la lógica debería haberme conducido en lugar de este peligrosísimo descenso realizado por la senda de la colina, ¡peor que deslizarse por un tobogán!







Ya en la pista de cemento inicio el ascenso después de haber cruzado la rambla.





Solo 200 metros por esta pista cementada hasta llegar a la altura de una caseta y un transformador eléctrico, a partir de este punto la pista pasa a tener un firme de tierra, aunque en perfecto estado.





Vuelvo la vista atrás y no puedo dejar de contemplar y asombrarme de la increíble pendiente de la colina por la que he bajado, ¡similar a un loco tobogán gigante!





¡Pero hay que continuar! Así que prosigo mi caminar por esta cómoda pista de tierra hasta llegar a un rellano que conforma una pequeña meseta y la máxima amplitud de la misma.

Aquí decido efectuar un breve descanso para relajarme y recrearme en la fantástica panorámica que ofrece el lugar.





Prosigue el ascenso y 400 metros después corono la cima, desde donde puedo contemplar una panorámica de la otra vertiente en dirección oeste, así como la flecha amarilla que confirma la certeza de la ruta.







Sigue el recorrido por la pista de tierra en descenso con alguna que otra ondulación, hasta que después de ahora 500 metros, descubro unos carteles de señalización en los que se informa de la distancia y dirección, continuando por la pista la cercana ermita de la Cruz de Mayo (400 metros) y perpendicularmente, a la derecha saliendo de la pista, la dirección a seguir para llegar a Alhabia (1,0 Km).







Intento clarificar las ideas y la orientación, porque efectivamente, en la dirección que marca la señal, hay una ladera de pronunciada pendiente y en el fondo del valle se observan las edificaciones correspondientes a la población de Alhabia.







Mis presentimientos se confirman y esta es la única dirección posible para descender a esta población, así que después de ajustar la mochila, el cordaje de las botas y preparar los dos bastones, decido iniciar el descenso por este tobogán.

Por esta endiablada senda de “cabras” por la que una vez recorridos los primeros 200 metros, me detengo a observar, ya promediado el descenso, el recorrido realizado, que me sigue pareciendo increíble y peligrosísimo, agudizando este carácter la existencia de cantos rodados que hacen mucho más inestable el equilibrio.





Después de otros peligrosos 200 metros, por suerte el desnivel se comienza a suavizar y la senda (tobogán) se convierte en pista, ofreciendo mayor seguridad y una perspectiva más cercana de la población.





Después de 700 metros de descenso peligrosísimo e irregular, llegamos a una pista de cemento que ya se prolongará desde el depósito de agua potable que abastece a la población hasta la entrada en el núcleo urbano.





Vuelvo a contemplar la panorámica de la ruta seguida en el descenso, del que por suerte he salido indemne, lo que me hace insistir en que los peregrinos no solo hemos de enfrentarnos a una pronunciada pendiente con firme irregular y resbaladizo, sino que además habitualmente transportamos una pesada mochila, lo que obliga a un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio y la verticalidad.

Al igual que en el caso del pronunciado ascenso realizado después de la rambla de Gérgal y estos dos posteriores descensos vividos, sugiero a la Organización del Camino la adopción de medidas complementarias o trazados alternativos para evitar la peligrosidad de situaciones que se puedan presentar con resultados no deseados.





Solo me restas 750 metros de descenso entre la pista de cemento que se inicia en el depósito de agua potable del municipio y el tramo urbano hasta llegar a la plaza de la Constitución en que se encuentra la Iglesia.

Después de 15 minutos, cuando van a ser las 14:00 horas, me encuentro ante la fachada de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, construida en el primer tercio del siglo XIX, cuya torre está situada en el eje de la fachada principal.







Aunque no entra dentro de mi previsión finalizar aquí la etapa, dada la hora que es y el permanente agobio del ascenso y descensos vividos, ¡necesito descansar!

Decido quedarme a comer y continuar después, además me han recomendado un lugar situado en esta plaza, se llama restaurante Pérez, junto a la Iglesia.

Después de conseguir que me asignaran un espacio para comer en la terraza exterior y quedar sorprendido por la variedad de platos existentes en la carta, comienzo por tomar una cerveza con una tapa de callos.

Tras mucho analizar la amplia oferta y como tengo dudas razonables en que tomar, consulto al propietario quien me sugiere sin lugar a dudas el menú del peregrino, sugerencia que lógicamente acepto, sorprendiéndome agradablemente tanto por la calidad y cantidad, como por su precio.

De entrada, incluido en el menú, una espléndida ensalada. Como primer plato una reconfortante sopa de picadillo.







El segundo plato, mucho más contundente, es una carne de cerdo con tomate, patatas y pimientos, por lo que pido como bebida para acompañar la carne una copa de vino tinto.







Finalizo la comida con un excelente flan casero agradeciendo al propietario las atenciones recibidas, quien además me indica el recorrido urbano a realizar para continuar la senda del Camino. Dejo a mi espalda la sencilla y cómoda terraza donde he comido.





Son las 16:00 horas y aunque faltan pocos Km para mi destino de etapa, creo que he comido en exceso para acometer este tramo final, pues no acostumbro a caminar después de comer, así que tomaré el recorrido con paciencia.

Abandono la plaza por la calle La Fuente hasta salir a la carretera A-1075 donde tomo a la derecha en dirección norte, hasta que 150 metros después, en el paso de peatones, tomo el desvío a la izquierda que me deja junto al cauce de la rambla del río Nacimiento.

No llego a entrar en su cauce porque una vía asfaltada, que sigue paralela a su cauce por esta vertiente izquierda, me conducirá en dirección norte según señala la flecha amarilla.





Después de 15 minutos, observo como va quedando atrás la población de Alhabia, sin embargo, estoy notando la pesadez de la comida, lo que me hace caminar con cierto cansancio a pesar de los apenas 4 Km que separan Alhabia y Santa Cruz de Marchena.





En tanto que a mi derecha, en las inmediaciones, queda el núcleo urbano de la población de Alsodux, resaltando entre sus construcciones la figura del edificio de su Iglesia.





Continúo caminando y cuando apenas me resta 1 Km para finalizar la etapa, el sopor que me produce la digestión y la temperatura que a estas horas se deja notar, me obligan a realizar un pequeño descanso y desprenderme, aunque sea por unos minutos, de la mochila junto al cauce del río Nacimiento, intentando recuperar fuerzas.







Tras el breve descanso prosigo hasta llegar a la altura de Santa Cruz de Marchena, donde de acuerdo con la señalización, abandono la ribera del río Nacimiento y cruzo la carretera A-1075 ya dentro del núcleo urbano, para entrar junto al pequeño parque en la plaza del Ayuntamiento, lugar en que se encuentra el edificio que acoge al concejo.







Junto al Ayuntamiento se encuentra la Iglesia Parroquial de Santa María, situada sobre parte del solar que ocupó en su momento el Palacio de los Duques de Arcos (hoy desaparecido), edificada sobre este edificio y la antigua mezquita, siendo la primera mezquita en transformarse en templo cristiano con el título de Santa Cruz, quedando como nombre del lugar, erigiéndose en el siglo XVI la iglesia de Santa María de la Mota.

Es un templo estilo mudéjar. Su entrada principal es una portada dintelada con arco de medio punto coronado por una cornisa de perfil de gola.







La tarde se me está haciendo demasiado pesada, así que intento localizar la ubicación del albergue, ascendiendo por la calle Granada y pasando ante la fachada del Hogar del Pensionista, pudiendo confirmar la noticia que me anticipaban en el restaurante Pérez de Alhabia, con fecha de ayer abrió sus puertas al público de nuevo, lo que permite a esta población disponer de un establecimiento donde al menos poder comer.

Intento seguir las flechas azules que deben dirigirme hasta el albergue, pero llego a una calle totalmente vallada y levantada por obras, así que me veo en la imposibilidad de acceder a la ubicación del mismo.

Sin embargo, gracias a la intervención de un vecino de habla inglesa que acudió en mi ayuda, confirmándome que esta es la dirección apropiada, ayudándome a sobrepasar las vallas y zona encintada, hasta que finalmente me encuentro ante la puerta del Albergue de Peregrinos Azahar.

La inmensa amabilidad de Carmelo, hospitalero voluntario, italiano de Trento, recibiéndome con una refrescante bebida y una excepcional ensalada de frutas, no logran que me sobreponga al enorme decaimiento que estoy padeciendo, así que pidiendo disculpas por mi forma de actuar rechazando su ofrecimiento, ruego me indique donde poder recostarme para descansar e intentar sobreponerme.

Inmediatamente me acompaña a la planta superior donde me asigna una habitación esplendida, incluso con terraza, pero disculpándome de nuevo, me retiro a descansar.

Después de descansar un par de horas y asearme, me sentí con fuerzas de recuperar parte de la tarde que aún quedaba, así que bajé a la planta baja del albergue, donde se encuentra Carmelo, ante quien volví a disculparme por mi comportamiento a la llegada.

Acepté su ofrecimiento anterior de la ensalada de fruta, que por cierto estaba refrescante y fenomenal, aunque ya no me apetecía tomar nada más y puesto que Carmelo pensaba salir a dar una vuelta por el pueblo, decidimos dar el paseo juntos.

Ya anochecido, nos sentamos en la terraza del Hogar del Pensionista, al parecer desde ayer la asistencia ha sido masiva. Yo continuo con mi indisposición transitoria, así que decido tomar un vaso de leche para acompañar a Carmelo.

Regresamos al albergue ya entrada la noche y todavía disfrutamos de un rato de charla en la sala común de la planta baja, dando muy buena muestra del excepcional y profundo conocimiento que tiene Carmelo no solo de todas y cada una de las rutas de los diferentes Caminos que recorren España, sino también de la geografía, costumbres y tradiciones de nuestras variadas regiones. Un conocimiento digno de mi más profunda admiración. Finalmente, y con el ayuno que me he impuesto, nos retiramos a descansar.

Mi sugerencia: Etapa trampa, atención a los descensos y su endiablada pendiente.



Albergues de la Etapa y otros alojamientos:

Santa Fe de Mondújar:
-Albergue La Posada
    Localización: Calle Fuente, 2 (Junto a las Escuelas)
    Propiedad: Municipal; Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 627 16 11 38 (Eliana)

-Casa Rural El Naranjo y El Olivo
    Localización: Calle la Rosa, 8
    Propiedad y Gestión: Privada
    Reservar al menos con un día de antelación
    Tel.: (+34) 678 288 143 (Alba) / (+34) 662 197 958 (Trini)



Santa Cruz de Marchena:
-Albergue Municipal de Peregrinos Azahar
    Localización: Calle San Agustín, 20
    Propiedad: Municipal; Gestión: Municipal y Asociación Jacobea de Almería - Granada
    Tel. Asociación Jacobea: (+34) 619 86 01 98 (Nely) / 649 806 150 (Mercedes) / (+34) 622 29 34 13