CAMINO MOZÁRABE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 10º: Tocón de Quéntar - Quéntar: 16,91 Km





Antes de amanecer ya estoy prácticamente preparado, incluso me permito el lujo de desayunar en el albergue, gracias a las provisiones con que ha dotado la Asociación a este albergue, pues efectivamente, hoy no hay nada abierto.

Para emprender esta etapa, en invierno, se aconseja hacerlo por la mañana, nunca después del mediodía, ya que tanto la climatología como la propia orografía pueden sorprendernos. En caso de nieve, los no experimentados deben usar la carretera para llegar a Quéntar.

Después de dejar las instalaciones en perfecto estado y retirar la basura, dejo el albergue para iniciar la etapa cuando ya ha amanecido.

Son las 07:45 horas cuando abandono la población en dirección oeste por la carretera asfaltada que bordea el arroyo de Tocón, observando la escarcha que todavía permanece en la vegetación ribereña.





Después de 950 metros, esta vía local desemboca en la carretera de Quéntar (GR-3201), donde tomaremos a la izquierda, de acuerdo con las indicaciones en dirección a Quéntar.





Ya en la calzada de la carretera GR-3201, comienzo a caminar en dirección suroeste. Sin embargo, voy atento a la señalización, porque anoche me comentaron en el bar El Pastor la posibilidad de abandonar esta carretera apenas 550 metros después de haberme incorporado a ella, ya que esta opción simplifica y acorta el recorrido por el asfalto y evita el peligro de esta carretera, acortando la distancia para la incorporación a la ruta del Camino procedente de La Peza.

Llegado a este punto, así lo compruebo por las flechas amarillas existentes en el margen derecho de la carretera según mi sentido de marcha, sin embargo, no puedo apreciar la continuidad de la senda por lugar alguno, preocupándome lo escarpado del terreno y la vecindad ribereña del barranco de Cañageo.







Ante la inseguridad y falta de información de la que dispongo en este momento, decido continuar por carretera de acuerdo con el trazado antiguo ya conocido y analizado.

Así que prosigo por esta carretera GR-3201 durante otros 1050 metros más, hasta llegar a una pista de tierra que sale a la derecha.







Aquí comienzo un sinuoso recorrido ascendente por la falda de la colina, a través de esta amplia pista de tierra que progresivamente me llevará a enlazar con la pista que procede del Puerto de los Blancares.







Después de 1 Km de ascenso y salvar un desnivel de 74 metros, desemboco en la amplia pista que ayer dejé en el margen derecho del Puerto de los Blancares para desviarme hacia Tocón de Quéntar.





En este punto tomo a la izquierda en dirección suroeste, de acuerdo con el mojón de piedra con flecha amarilla de la señalización del Camino, haciéndose notar todavía la baja temperatura de la zona, lo que me obliga a mantener la ropa de abrigo.





Recuperado el nivel de la altura por donde discurre la pista, podemos volver a disfrutar de las espectaculares vistas panorámicas que estos parajes ofrecen.





La información del Camino continúa siendo un factor tranquilizador durante todo el trayecto, ayudando a caminar con la seguridad de mantener el rumbo apropiado.





Después de 900 metros desde que me incorporé a esta pista principal, durante los cuales se ha mantenido el nivel llaneando, se abre el horizonte mostrando el zigzagueo de la pista que nos conducirá en dirección al fondo del valle.





El descenso entre toda esta masa forestal es impresionante. La información del lugar recuerda que allá por el siglo XV, la abundancia de esta masa forestal favorecía la existencia de osos, jabalíes, lobos, zorros, etc.

Aunque años más tarde las agresiones al entorno natural serian permanentes debido a las luchas entre musulmanes y castellanos, transformando el medio natural y la desaparición de animales como el oso.







Llego al fondo del valle, después de 1,6 Km de descenso, para continuar bordeando el barranco del Polvorista.







A medida que voy abandonando la ribera del barranco, en medio de la abundante vegetación, me sorprende una edificación existente, como camuflada junto al barranco. Se trata del Cortijo Aguas Blancas, un espacio natural scoutt.





Se inicia aquí en suave pero prolongado ascenso que discurre entre pinares y zonas de monte bajo, a través de una pista forestal que en ocasiones hasta nos ofrece unos bancos para descansar, además de unos rústicos quitamiedos al igual que los existentes en el descenso realizado ayer hacia Tocón de Quéntar, integrados con la naturaleza.





Mientras tanto, en aquellas zonas en que la orografía permite la visibilidad del horizonte abierto hacia el sur, podemos encontrar excelentes panorámicas contemplando la grandeza de Sierra Nevada y sus estribaciones.





Un poco más adelante, no solo podemos contemplar las maravillosas vistas, sino que además se ha construido un mirador con unos bancos de piedra donde descansar y recrearse con el espectáculo que nos brinda la naturaleza. Como complemento para mejorar el escenario, hoy la climatología es excelente con su cielo azul y limpieza atmosférica.





La masa forestal de pinos se vuelve más densa a medida que vamos ascendiendo, de ahí que podamos apreciar en algunos de estos pinos las catas realizadas para la extracción de resina, cuyos derivados se utilizan en cosmética, pintura, neumáticos, tinta de impresión, etc.







Después de 3,5 Km desde el mirador y alrededor de una hora caminando, llegamos a un punto en que el Camino se desvía por la izquierda, junto a la pista forestal, de acuerdo con la señalización.







Sin embargo, apenas unos metros después, cambiamos drásticamente la dirección hacia el sur, girando 90º a la izquierda, de acuerdo con la señalización.







Esta pista se va estrechando, y su tierra va tornándose blanquecina. En este recorrido me cruzo con algunas motos que van realizando enduro, habrá que andar con precaución.





La causa del blanco de esta tierra, pronto queda aclarada en cuanto avanzo algunos centenares de metros.





Se trata de la abandonada cantera La Única, que ocupa el collado de Puerto Blanco, creando un ambiente extraño y casi lunático, por donde discurre el trazado del Camino.





Abandono este espacio minero, coronando la cima que con sus 1460 metros es el punto más alto de la etapa.







Comienzo el descenso hacia la vertiente sur, a través de una pista que promete un importante desnivel.

La tranquilidad del lugar pronto se ve alterada por los múltiples deportistas aficionados al enduro, no obstante, agradezco su comportamiento, avisándome el primero con quien me cruzo de la presencia inmediata del grupo que están realizando el recorrido.







Según se inicia el descenso, hay que estar muy atento a la señalización, porque la presencia de un mojón del Camino con flecha amarilla después de 400 metro, me indica tomar la pista de la derecha, cuando el sentido natural induce a considerar como idóneo el continuar recto.







Así que decididamente me olvido del recorrido natural y me limito a obedecer ciegamente las indicaciones de los mojones y flechas amarillas, coincidiendo con el trazado de la “ruta motera”.





La visión de esta otra vertiente es impresionante con la omnipresencia del macizo de Sierra Nevada cerrando hacia el sur el horizonte.





El descenso discurre ahora abriéndose en dirección suroeste, tal y como la señalización marca. Aprovecho el encuentro con unos lugareños que están viviendo un día de campo ascendiendo hacia el puerto que yo he dejado atrás, para preguntar por el trazado que estoy realizando y efectivamente, me confirman que no estoy errado en mi apreciación, que el cambio efectuado, al parecer, se ha debido a la negativa de unas propiedades a permitir el tránsito por sus terrenos, de ahí el desvío que se ha de realizar.

Esta información me tranquiliza muchos más, coincidiendo además con la que puedo apreciar como reciente señalización del Camino. Así que después de algo más de 900 metros, el Camino efectúa un recorrido zigzagueante que me irá permitiendo salvar el desnivel existente.

Después de 50 minutos de descenso y 1,4 Km recorridos, me incorporo al trazado de una vía pecuaria.

Aprovecho un lugar sombreado y la presencia del mojón del Camino para efectuar un breve descanso y tomar algo de alimento cuando va a ser el mediodía.





Minutos después, prosigo el descenso con un nuevo giro a la derecha, la orientación descendente se estabiliza manteniendo la dirección sur. Atrás en las alturas va quedando la cima del Collado de puerto Blanco.





Después de 1,6 Km y 110 metros de descenso de nivel, la existencia de una fuente de agua potable, me anima a realizar un nuevo descanso, pues la temperatura, aunque agradable, deja ya notar la fuerza de los rayos del sol.







Después del breve descanso, prosigo el descenso y solo 300 metros después, el mojón del Camino con flecha amarilla me indica que debo abandonar esta pista, tomando el desvío que desciende hacia la derecha, bordeando las estructuras de un corralón de ganado.







Según continúo avanzando en el descenso, ya puedo apreciar la proximidad de las infraestructuras del valle, incluido el trazado de la carretera al que de manera inexcusable deberé de acceder para finalizar la etapa.







Apenas 150 metros antes de desembocar en la carretera GR-3201, esta pista de tierra conocida como camino de Quéntar a La Peza, discurre entre los restos de antiguo acueducto como si el paso del camino lo hubiese interrumpido.





Son las 13:00 horas cuando finalmente desemboco en la carretera GR-3201, aunque solo debo cruzarla perpendicularmente para continuar por la senda que me conducirá al núcleo urbano de Quéntar.





A pesar de la proximidad de la población de Quéntar, todavía no es visible su área urbana. Solo después de 200 metros por esta senda paralela a la carretera, llego a la vía asfaltada que da acceso a la población, tomando la primera calle descendente a la derecha, con piso cementado, apareciendo la flecha amarilla y el cartel del Camino indicando la dirección a seguir dentro de la población.





Solo unos metros después y ya en el núcleo urbano, puedo disfrutar de una vista panorámica parcial de la población, que efectivamente se encuentra en la profundidad del valle, en la ribera del río Aguas Blancas.





Desciendo hacia el centro de la población, hasta llegar a la calle San Sebastián, donde se encuentra el Hostal Quéntar, establecimiento en el que he reservado habitación para esta noche.







Después del oportuno registro, me instalo en mi habitación individual, con baño completo y todo tipo de comodidades.

Son la 14:00 horas, así que una vez acomodado, me dirijo al café bar Los Ángeles, establecimiento perteneciente al hotel, situado en la misma calle unos metros más adelante.







El local dispone de una agradable terraza con una vista espectacular, donde decido tomar algo de comer.







La temperatura es agradable, incluso algo fría, lo que obliga a situarse en zona con sol y sombra, lo que me permite disfrutar de una comida algo más contundente.

Así que Inicio la comida con una colosal ensalada que aliño a mi gusto.





De segundo y como plato fuerte me decido por unos callos caseros con garbanzos, un exceso, porque el volumen era importante.





Después de un postre casero, disfruto de la sobremesa con una infusión y un buen orujo, así hasta que la tarde deja notar la bajada de temperatura, momento en que decido regresar al hotel y descansar un buen rato.

Antes de que se ponga el sol, retorno a la calle para conocer la ruta de salida de la etapa de mañana y visitar la población.

También en la misma calle del hotel (San Sebastián) se encuentra el edificio del Ayuntamiento de esta población situada en la parte oriental de la Vega de Granada, a 900 metros sobre el nivel del mar, con 987 habitantes (2021).





Después de comprobar la salida para la etapa de mañana, descendiendo hasta la ribera del río Aguas Blancas que bordea la población por el sur, realizo un breve recorrido por sus calles, ya anochecido, pudiendo contemplar el edificio de su Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación.

Se trata de un templo de estilo barroco, construido en el siglo XVI (año 1582) y reformado un siglo más tarde.







En la principal calle de San Sebastián también podemos observar una pequeña ermita del mismo nombre, que a su vez es el patrón de la población.







Ya bien entrada la noche y con una muy fría temperatura, decido entrar en el bar Los Ángeles para tomar una buena sopa calentita antes de retirarme a descansar.

Mañana, salvo circunstancias imprevistas, tengo la intención de realizar una última etapa hasta Granada y dar por finalizada esta mi primera salida al Camino Mozárabe. Después de cenar me retiro a descansar.



Mi sugerencia: Precioso recorrido y ascenso al Collado del Puerto Blanco.



Albergues de la Etapa y otros alojamientos:

Quéntar:
-Hospedería Fundalucía GuestHouse
    Localización: Barrio Alto, nº 18
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 958 48 51 64 / (+34) 639 479 631
    Atención Especial a Peregrinos

-Hotel Quéntar**
    Localización: Calle San Sebastián, 15
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 958 48 54 26 / (+34) 696 558 733
    Atención Especial a Peregrinos