EL CAMINO DEL NORTE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






16º Día: Comillas - Colombres:



La etapa es algo larga, así que me levanto de madrugada con la idea estar en Camino para 06:45 horas, dada la climatología no es aconsejable padecer el sol de la tarde. Jordi prefiere no madrugar, así que en principio tenemos “cita previa” en Colombres.

Inicio el caminar, todavía de noche, desde el albergue descendiendo por la calle La Peña hasta el Paseo de las Infantas que tomamos a la izquierda según dejamos la calle La Peña hasta llegar a la intersección a nuestra derecha con la calle del Marqués de Comillas, realmente ya es CA-135 que continuamos hasta una rotonda que se cruza recta para tomar la CA-131 en dirección San Vicente de la Barquera que al ser área urbana se llama Paseo de Solatorre, dejando a la izquierda el Palacio de Sobrellano, ateniéndome al recorrido “oficial recomendado”. Desde Comillas y paralelo a la CA-131 en su lado izquierdo, tenemos un carril bici que al menos nos mantendrá separados de la carretera hasta la llegada a la Rabia.

Al igual que en Santander, me comienza a amanecer a la salida de Comillas apareciendo un día esplendido, sigue habiendo suerte que siempre es necesario y en el caso de la climatología por estas tierras, mucho mejor.





Pasamos el barrio de Rubárcena y los desvíos a Rioturbio a la izquierda y Trasvia a la derecha y ya podemos divisar a nuestra izquierda el Parque natural del Oyambre, y a medida que avanza el Camino llegamos a la desembocadura de la ría de la Rabia, formada por los ríos Turbio y Capitán, que se cruza a través del puente de la CA-131. Al pasar la primera curva existe un zona de descanso y observación del ecosistema que constituye un magnifico hábitat para numerosas especies que allí anidan e inviernan.

En invierno, por ejemplo, la entrada en las rías de angulas y otras especies piscícolas marinas resulta casi siempre masiva, lo que atrae a numerosas zarapitos reales, garcetas comunes y garzas reales.





Frente a esta zona de descanso, cruzando la CA-131, aparece claramente una flecha amarilla nos indica la dirección del Camino. Abandonamos la CA-131 por ahora.

Desde aquí tenemos un buen trecho con una fuerte subida, con unas vistas de prados con la mar de fondo que puede llegar a aislarnos del recorrido quedando totalmente absorbido por el entorno que deleita nuestros sentidos con la colaboración de la climatología,





por lo que no debemos descuidar la atención a las señalizaciones, por caminos asfaltados hasta que finalmente desembocamos en la CA-363 que tomamos a la izquierda hasta llegar después de pasar por el Tejo hasta el barrio de Santa Ana,





lugar en que abandonamos la CA -363 para encaminarnos hacia el barrio de la Cara, comenzando ya un descenso bastante pronunciado por senderos de tierra que nos llevará hacia el campo de golf Santa Marina. Diseñado por Severiano Ballesteros, tiene un club social ubicado en una casona del siglo XVI. Inevitablemente hay que cruzar parte del complejo, rodeados de green, y salvar el puente sobre el arroyo del Capitán. Luego se pasa junto a la capilla del XVII





y se abandona la instalación deportiva por una pista asfaltada. Subimos por ella, con una gran cantidad de arbolado que nos introduce como en un túnel vegetal hasta la iglesia de San Pedro, antesala de La Revilla, población del municipio de San Vicente de la Barquera.

Volvemos a divisar el mar entre prados verdes y cielo azul,





una verdadera gozada a estas horas tempranas de la mañana,





que me han impedido hasta el momento disfrutar de un desayuno apropiado, no obstante he ido alimentándome con mis reservas de almendras, nueces y mi mágico suero oral.

Ya en La Revilla, nada mas cruzar la CA-131, hago el primer intento serio por conseguir un desayuno decente, pero el lugar que se anunciaba me obligaba a abandonar la ruta y no era tampoco motivo para necesario, ya se veía San Vicente de la Barquera y comenzaba un tránsito hacia la bajada.





Realmente el recorrido realizado hasta el momento merece la pena pero también he de decir que la única persona que he podido ver hasta el momento ha sido en el ascenso desde el Campo de Golf hasta La Revilla y ahora estoy descubriendo otra lugareño en mi descenso. La vista es sensacional, con el Puente de la Maza presidiendo la entrada a San Vicente de la Barquera y la desembocadura de la ría convertida en puerto natural.





Comienzo a entrar en el barrio de la Playa, ya con camino asfaltado y embelesado por la fascinante visión que tenía ante mis ojos,





tanto que aproveché para hacer unas fotografías. Al llegar a la primera rotonda antes de acceder al Puente de la Maza, descubro que he perdido mi braga que tan buen camino me ha reportado como bufanda en mi garganta o como gorro en plan diadema y no estoy dispuesto a desprenderme de ella.

Armándome de valor, reinicio la subida hasta aquel punto en que paré para hacer unas fotografías y ya desde la lejanía observo un “algo” fuera de la carretera, saqué fuerzas de donde ya no había y por fin la conseguí y… vuelta a empezar, para abajo de nuevo, pero ¡¡contento con mi braga!! Y… mas fotografías





El Puente de la Maza es una Importante obra de ingeniería medieval que comenzó a construirse en piedra en el siglo XV sobre otro anterior de madera. En su época, en la que llegó a contar con 32 arcos, fue considerado como uno de los puentes más grandes del reino.





Las vistas durante la travesía del puente son espectaculares a esta hora de la mañana,





con un azul precioso del cielo que realza la espectacular desaparición de la ría en el Cantábrico





y ¿qué podemos decir de la imagen en su vertiente tierra adentro?, con el marco incomparable de los verdes prados montañeses.





Ya sereno pero hambriento, cruzo el Puente de la Maza y nada mas finalizar el mismo giro a la derecha, son las 09:00 horas de la mañana, lo primero que encuentro es la Estación de Autobuses, así que no lo dudo y me voy a la cantina. Lo primero un buen refresco, seguido de un buen bocadillo de jamón y un par de cervezas con una menta-poleo de sobremesa. ¡¡Ya soy otro!! posiblemente habría algún que otro bar más adelante e incluso mejor, pero la necesidad era fuerte y no debía exponerme por la temprana hora para una población en la que solo se respira tranquilidad y belleza.

Entre los numerosos monumentos podemos enumerar algunos, que solo para visitar necesitaríamos un nuevo día, así está La iglesia de Santa María de los Ángeles, S- XIII y XVI con características del gótico montañés; en su interior el sepulcro del Inquisidor Antonio del Corro, considerado como una de las mas bellas esculturas funerarias del país. El Santuario de la Barquera, cuyas primeras referencias datan del S-XV. El Castillo del Rey: fortaleza en la que se basó la defensa del recinto amurallado y del puerto, de origen remoto; su actual construcción se hizo a partir de 1210. Palacio del Corro: construido en el S-XVI para acoger a pobre y enfermos de la villa, actualmente es la sede del Ayuntamiento. Hospital de la Concepción: construido entre los siglos XIV al XVI, al ser San Vicente de la Barquera un punto importante en el Camino de Santiago, muchos peregrinos encontraron en este hospital asistencia y refugio Ahora ya tranquilamente y meditando en un banco del parque que hay junto a la estación, decido continuar mi Camino pero ahora siguiendo el curso de la carretera N-634, ya que hasta ahora anduve mis 11 kilómetros por el trayecto aconsejado. Comienzo a pasear tranquilamente por el núcleo urbano de San Vicente de la Barquera a través de la Avenida de Miramar observando como va despertando el comercio. Según cruzo el Puente de la Barquera, queda el puerto pesquero a mi derecha y así inicio una dura y prolongada subida a través de la N-634 que definitivamente me va alejando de la población.

Las vistas vuelven a repetirse como a la entrada, por su belleza y luminosidad, así observamos el Castillo como punto mas alto





y como no, los desde aquí infranqueables Picos de Europa con su corona de nieve.

La subida se mantiene durante cinco largos kilómetros dejando atrás San Vicente de la Barquera





y ya va entrando la mañana con el sol en su plenitud, así nada mas comenzar el descanso toca refrescarse, en este caso me acerco al restaurante Bellavista, el negocio está cerrado y en venta, pero aprovecho su escalinata para hidratarme adecuadamente y “deshidratar” el cuerpo del contenido sobrante con lo Picos de Europa como marco incomparable.





La bajada se hace algo mas llevadera, varios peregrinos en bicicleta pasan como una exhalación, deben haber sufrido lo suyo en el puerto, por fin llego al llano y vuelvo a descansar en un amplísimo edificio con restaurante, cafetería y hospedaje, estoy atravesando el Val de San Vicente con una gran cantidad de factorías dedicadas a la fabricación de las “Corbatas de Unquera”.

El recorrido por este valle es agradable, al menos protege de la inclemencia solar cuando son las 11:30 horas y paso sobre la ría Tina Menor, dejando a mi izquierda el desvío hacia las Cuevas del Soplao, (lo dejaré para otro día, solo están a 18 kilómetros).





Aquí comienza de nuevo el sufrimiento con una nueva subida hasta Pesues. En los inicios observo la indicación del desvío hacia Pechón, bonito sitio al que estoy invitado por mi amigo Carlos, aunque estos días no está por esta tierra y aunque me insiste en visitar esta maravillosa playa, me resisto, son algo mas de seis kilómetros hasta retornar a mi ruta. Definitivamente corono el puerto y ya con la vista en Unquera, última población cántabra, descanso nuevamente, esta vez en la terraza del restaurante Baviera, la mochila se hace notar y aunque me siento tentado por alojarme aquí, supero la tentación y con paso mas relajado me encamino a Unquera población a la que llego a las 12:30 horas con una temperatura de 30 ºC.

Contacto con el Albergue El Cantu de Colombres y me aconseja caminar por la vía directa que sube desde Unquera y no se me ocurra hacerlo por la carretera N-634. Así que de acuerdo con sus directrices dejo Asturias al cruzar el puente sobre el río Deva, aguas arriba hay otro puente, este para uso de la red de ferrocarriles pero situado en un precioso entorno fronterizo con la montaña y las autonomías cántabra y asturiana





y ¡¡ya estoy en Asturias!! siendo Bustio la población vecina de Unquera y primera asturiana.

Ahora, como remate de etapa, solo queda acceder a Colombres a través de la cuesta del Cantu, una nimiedad a las diez de la mañana pero un martirio al mediodía con los 30 grados “veraniegos”, la inseparable compañía mochilera y el final de etapa, los 1600 metros en los que se salva un desnivel de 70 metros finalmente se consiguen superar.

Realmente el recorrido es precioso, se ve como va quedando el río Deva con Unquera y Bustio abajo y esta especie de moderna “calzada romana” de este siglo XXI me encamina a Colombres,





dejando a nuestra derecha la Capilla del Carmen o Capilla del Cantu del S-XIX.





A la misma entrada de la población está el albergue de El Cantu.





Después de alojarme y asearme, como ya voy con bastante ropa que necesita lavarse, lo consulto en el albergue y no tienen inconveniente en hacerlo en la lavadora automática, todo un detalle. El albergue es muy confortable con habitaciones para seis personas en literas y baños bastante amplios, además cuenta, aparte de la casona principal donde se ubica el comedor y demás zonas comunes, una zona ajardinada donde poder descansar y usar como tendedero para la ropa. Aunque tiene una capacidad de 120 plazas, reservan unas 15 para peregrinos, es un albergue privado.

Como existen alojados unos grupos juveniles en la casona, con el fin de estar algo libre, me sugieren algunos sitios donde poder comer en Colombres y así no estar condicionado por los horarios establecidos y acierto pleno.

Me encamino hacia el centro de la población y decido comer en Donde Flora, en la Plaza Manuel Ibañez, un sitio de toda la vida y de lo más normal, con terraza exterior y una amplia sala en la que se ubica la barra del bar y una serie de mesas.

Flora, la propietaria, cocinera y alma del negocio, es un verdadero encanto y con una visión de negocio increíble pensando en el desarrollo futuro que puede aportar tanto para el pueblo como para su negocio el cuidar y potenciar todo lo relacionado con el Camino de Santiago a través del peregrino. Además es la gestora actual del albergue municipal que habilitan en el campo de deportes.

La comida excelente en calidad y cantidad, solo pude con la mitad del arroz que como primer plato me ofreció y con un gran esfuerzo conseguí dar fin a una excelente carne en salsa con patatas, siempre acompañado de mis cervezas y algo de vino con postre y mi poleo menta.

En la sobremesa estuvimos charlando ampliamente, era él único comensal dentro, porque en la terraza había dos chicas. La satisfacción de madre por tener ya a sus dos hijas abriéndose al futuro aunque por desgracia fuera de su tierra, una Ingeniero de Montes y otra Periodista (en 19 asignaturas obtuvo 17 Matrículas).

Regreso al albergue, no sin antes olvidarme de llevar un pequeño detalle en forma de unos excepcionales dulces elaborados por Flora, típicos de la tierra, para la persona que amablemente me recibió en el albergue y permitió que mi ropa “cambiase de estado”.

Recibo una llamada de JB, continúa en Camino, pero relajadamente disfrutando de las maravillosas playas de San Vicente de la Barquera, me alegro de que al fin haya podido usar y disfrutar de estas fabulosas playas de fina arena que tanto pueden evocar a las de su tierra nativa con la natural diferencia climatológica.

Ya en el albergue, me rencuentro con Jordi y un nuevo peregrino, el bombero francés, porque esa es su profesión, una persona muy alta y fornida, posiblemente en la parte alta de la década de los cuarenta, será el tercer ocupante de la habitación.

Dedico la tarde a un buen baño de pies en agua con sal, a tender la colada y dar una paseo, ahora relajadamente y si mochila hasta Unquera, la bajada de la cuesta del Cantu me permite deleitarme con las maravillosas vistas y el retorno, ya bien comido, al atardecer y ¡¡sin mochila!! Se convierte en un agradable paseo.

El anochecer llega y decidimos Jordi y yo, salir a dar una vuelta por Colombres y tomar algo, como no, en “Donde Flora” que hizo nuestras delicias con unas botellitas de sidra acompañadas de un excepcional queso de cabrales mientras en televisión (todavía existe) pasaban dos partidos de futbol al parecer. Después Flora nos ofreció para cenar un puré de verduras, algo excepcional, presentado en una enorme sopera, dimos buena cuenta de ella después de administrarnos cada uno tres platos, aún hubo fuerzas para algún postre y una copita relajante. ¡¡Gracias Flora!!

Retornamos al albergue que ya se encuentra en calma y nuestro convecino de habitación oportunamente descansando, así que damos por finalizada la jornada.





Albergues de la Etapa:

La Revilla:
-Hostel Llambres
    Localización: Barrio La Revilla, 11 (a 1,5 Km del Camino, junto a la CA-131)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 627 94 45 23 / (+34) 660 19 81 87
    Inaugurado en 2009

-Albergue Aventure
    Localización: Barrio La Revilla (a 600 metros del Camino, junto a CN-634)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 942 71 20 75 / (+34) 630 71 80 14



Serdio:
-Albergue de Peregrinos de Serdio
    Localización: Edificio de antiguas escuelas
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tele.: (+34) 619 044 026
    Inaugurado en Marzo de 2014



Colombres:
-Albergue El Cantu
    Localización: Calle Lamadrid, s/n (Después de pasar Unquera y subir el puerto)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 985 41 20 75 / (+34) 609 32 81 10