EL CAMINO DEL NORTE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 28º: Navia - Tapia de Casariego:



Después de la noche de tapeo y buen comer amanecí perfectamente, así que aún de noche abandono el Hotel Arconavia para desayunar en una de las diversas cafeterías que hay abiertas en la avenida Ramón Valdés.

A continuación ya con las primeras luces del alba me encamino en dirección al puente que me permitirá cruzar la ría que a su vez hace de línea divisoria entre las localidades de Navia (en el margen derecho) y El Espín (en el margen izquierdo), por lo que la continuidad en las edificaciones no se interrumpe, solamente existe la diferente adscripción administrativa a dos núcleos de población diferentes pero realmente unidos.

Nueva jornada de carretera, así que buscando siempre la zona más amplia y menos peligrosa para caminar (normalmente por la izquierda, pero hay momentos que la propia seguridad aconsejan variar de lado). Comienzo con un ascenso que se prolonga durante cuatro kilómetros hasta llegar a Jarrio, ya en zona llana, en la que hago el primer descanso junto a una báscula de pesaje de camiones, son las ocho de la mañana ya pasadas.





Aquí se abre ante mi vista una inmensa recta que únicamente se verá interrumpida por el núcleo urbano de A Caridad al que incluso evito para “romper” esta recta puesto que la circunvalación dibuja un arco de circunferencia por su izquierda que te hace salir de la monotonía de la vista y aunque sea simplemente una ilusión se acorta la distancia ya que con su enorme longitud parece un espejismo al que nunca consigues llegar.

La Caridad resulta ser una villa de cierta entidad, capital del concejo de El Franco al que pertenece y con una población en el entorno de los 1300 habitantes en su núcleo urbano. Dispone asimismo de Albergue de Peregrinos de propiedad municipal recientemente remodelado, no obstante se sigue manteniendo el de Arbores, a poco más de un kilómetro antes de llegar a La Caridad y que en época estival de máxima afluencia peregrina se mantiene abierto como complementario.

De nuevo otra enorme recta que atraviesa longitudinalmente a la parroquia de Valdepares pudiendo encontrar muestras “vivas” de como se buscan la vida algunos moluscos como los caracoles huyendo de la tremenda humedad existente y buscando refugio en zonas a las que el sol puede aportar algo de calor, en este caso son válidas hasta las señalizaciones de tráfico.





Existen numerosas zonas verdes incluso con grandes espacios para el ocio y descanso entre las propias edificaciones, así que aprovecho para hacer un nuevo alto en el Camino y reponer algo de fuerzas, aunque la mañana es fresca y no puede uno enfriarse demasiado.







Voy dejando atrás Valdepares para entrar en El Franco, coincidiendo con el final de recta de donde sale un desvío a mano derecha dirección a La Roda, lo que me permite abandonar la N-634 para definitivamente ir buscando la ruta que sigue el Camino.

Este trayecto por carretera bastante estrecha que va bordeando la desembocadura del río Porcía, me permite admirar la belleza de los meandros que describe en la etapa final de su recorrido hasta finalizar en una coqueta playa constituida por las peñas de la montaña y el limo que deposita el propio río confundiéndose en el mar.







El Camino sigue discurriendo bordeando el curso del río entre frondosos árboles hasta encontrar, en las proximidades del puente que permite cruzar este río, la edificación bastante deteriorada del antiguo Molino harinero de Porcía, uno de los muchos que existían en este tramo final del río.







Nada más pasar el puente comienzan las edificaciones de Porcía y justo en el cruce que indica el desvío hacia Rioja, tomo a la derecha por una empinada calle con suelo de cemento en la que para evitar los resbalones de los vehículos se le han realizado unas hendiduras transversales. Así durante cuatrocientos metros se consigue salvar un desnivel de cuarenta metros, realmente fuerte para tan breve recorrido.





Hay que ir con bastante atención para no perder la señalización del Camino que a veces se entremezcla con la GR E-9, así a través de una zona con casas de labranza y fincas de recreo, por unas vías que van discurriendo paralelas a la N-634 pero a la suficiente distancia para no ser molestado por el tráfico de esta carretera, se llega a la parroquia de Campos y Salave cuya iglesia de Santa María de Campos construida por iniciativa indiana sale a mi paso en pleno cruce de caminos, con un estilo historicista al igual que el resto de las iglesias de la comarca y la torre del campanario con cubierta piramidal.





Los cuatro kilómetros que aún restan se van haciendo por momentos desagradables en pleno campo abierto y con fuertes vientos del sureste que dificultan el caminar y tumban hasta las siembras existentes como si con su furia quisiera llevarlas hasta el mar.







Son algo más de las trece horas cuando por la información de que dispongo estoy prácticamente accediendo a Tapia de Casariego con una impresionante vista sobre unos acantilados que descubren las entrañas de su ribera costera debido a la marea baja.







Pero mi sorpresa es mayor cuando la edificación existente al mismo borde del acantilado, antes de entrar en el núcleo urbano por escasos metros, resulta ser el albergue Municipal de Tapia de Casariego, con un emplazamiento que por su ubicación y entorno natural es una verdadera fascinación.







En la puerta del albergue figuran las indicaciones necesarias para alojarse, siendo necesario visitar previamente la Oficina de Turismo, así que me encamino hacia ella que se encuentra en el centro de la población dentro del edificio de la Casa de la Cultura, frente al Ayuntamiento.

Fui atendido cordialmente por la persona responsable de la citada Oficina informándome sobre posibles alojamientos y lugares en que poder comer, así que una vez tomada la decisión de alojarme en el albergue, ya que sentía cierta preocupación por la soledad en que se encuentra y la ausencia de peregrinos, me encaminé hacia el para realizar mi inscripción, acomodarme y tomar posesión de mi litera, para que lo que tuve plena libertad al ser por ahora el único peregrino.

El edificio consta de una planta baja con una sala compartida con la entrada en la que directamente se encuentran cinco literas y una pequeña mesa que permite usarse tanto para funciones administrativas como lugar para comer, por lo que existe un sencillo horno micro ondas. Los aseos también se encuentran en esta planta.

En la planta superior, donde finalmente me alojo, solamente destinada a literas, es una especie de entreplanta con ventanales y espacio abierto que permite estar en contacto visual con la planta baja. Sobre las escaleras de acceso en la fachada que da al acantilado y de forma simétrica en la pared de la fachada principal, hay un ventanal redondo que permite la entrada de luz natural por ambas partes y la sensación de la proximidad del mar.

Recojo las llaves existentes en el buzón dejadas por peregrinos del día anterior antes de marcharse, con el objetivo de entregarlas en la Oficina de Turismo a lo que me ofrecí ante la sugerencia que me hicieron en la citada oficina puesto que debía volver para comer por los alrededores.

El sitio por el que me decidí, realmente influyó una paisana del lugar con la que me encontré y pedí su asesoría, fue el Mesón La Terraza, en el que pude degustar una buena y abundante comida a un precio muy razonable, iniciando la misma con unos chorizos a la sidra y continuando con una ensalada, para finalizar con exquisito bacalao y postre. Posteriormente ya en la zona de la barra del bar tomé una infusión y un poco de orujo, así al menos compartí un tiempo con la presencia de los propios paisanos que se dedicaban a las “labores” propias de las sobremesas, tomar unos cafés y jugar a cartas o dominó.





Después de comer tranquilamente, paso por el supermercado con el fin de provisionarme con algunos alimentos para la cena y me dedico posteriormente a realizar una visita a la población.

Tapia de Casariego históricamente perteneció a Castropol, hasta el siglo XIX en que dispuso de su propio ayuntamiento, favoreciendo su crecimiento la implantación de diversas industrias dedicadas a actividades tales como elaboración de conservas, aserraderos y fabricación de cerillas, hasta consolidarse en la época actual como lugar de ocio y turismo. La población del Concejo está entorno a los cuatro mil quinientos habitantes.

El núcleo central de la población gira en torno a la Plaza de la Constitución, también llamada El Parque, lugar en que se encuentran los edificios principales tales como el Ayuntamiento y el Instituto que conforman un conjunto de arquitectura neoclásica.

En uno de los laterales se encuentra la Iglesia de Parroquial de San Esteban, que se trata de una construcción neogótica de finales del siglo XIX.





Los barrios más antiguos se ubican en la zona del puerto se puede recorrer en la tranquilidad más absoluta ante la ausencia de turismo dada la época del año y el día ventoso del que sigo “disfrutando”.







El efecto del oleaje se hace notar sobre las escolleras del puerto y como bien advierte un cartel se considera un acceso peligroso por “rebases del agua” tal y como está sucediendo el día de hoy, así que lo más prudente es observarlo desde la lejanía.





Pasadas las siete de la tarde regreso al Albergue y con gran sorpresa y alegría descubro la existencia de peregrinos ya hospedados, efectivamente, en la planta baja hay tres personas, una mujer y un hombre, alemanes que van haciendo el Camino en bicicleta y la tercera persona resulta ser la misma con la que coincidí en Avilés y posteriormente camino de Luarca, resulta llamarse Philippe, de nacionalidad francesa y residente en la zona de Estrasburgo (Alsacia francesa), próximo a la frontera con Alemania. Verdaderamente yo le imaginaba mucho más adelantado en su caminar pues me había comentado que el hacía habitualmente etapas de gran recorrido kilométrico.

En el piso superior también comparto sala con dos nuevos peregrinos, ¡¡un español!!, ya era hora de encontrar en mi país a alguien de mi misma nacionalidad, resulta ser valenciano y se llama Juan Pedro, que en el día de hoy ha realizado su etapa desde Piñera, unos treinta kilómetros.

La otra persona se encuentra “embutida” en su saco al parecer descansando, después comprobaría que se trata de una chica alemana bastante joven (aunque con raíces brasileñas) llamada Amalia.

La tarde se presenta tranquila y como el tiempo anima a ello, dedico mi tiempo a disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece el emplazamiento del albergue y de la climatología algo más benigna, aprovecho para tomar mis notas en una de las mesas de piedra existentes en el exterior del albergue en una bonita zona de descanso con el maravilloso cantábrico de fondo y una fisonomía totalmente distinta a la de la mañana al estar la marea alta y las aguas llegando al mismo pie del borde del acantilado.





El atardecer se complicó un poco puesto que la chica alemana, Amalia, se encontraba bastante afectada con una fiebre elevada y a pesar de que su compatriota le suministró un analgésico estimamos por parte de la “comunidad peregrina” (éramos cinco) la conveniencia de comunicarlo al centro médico que estaba a unos trescientos metros del Albergue.

La atención fue inmediata incluida la visita del médico de guardia sugiriendo una medicación apropiada para el caso de que continuase el Camino, aunque le sugería como más conveniente permanecer una par de días de descanso, no obstante quedó a nuestra entera disposición en caso necesario.

La realidad es que la situación de la enferma mejoró de forma progresiva e incluso continuando con la vida habitual del albergue y pudimos mantener conversación con ella en un perfecto español.

El anochecer era encantador con una mar rebosante de belleza que hacía de nuestra estancia en el albergue el disfrutar del privilegiado lugar en que nos encontrábamos como punto de observación de la madre naturaleza.







Después de una sencilla cena por mi parte con las viandas que había comprado en el supermercado, llegó la hora de retirarnos a descansar, la noche terminaba bien o al menos eso pensé.

En la planta superior solo estábamos tres personas, así que a petición de Amalia que ya se encontraba al parecer perfectamente recuperada dejamos un par de tubos fluorescentes encendidos ya que a nadie nos molestaba.

La sorpresa vino de madrugada cuando mi vecino de litera me despierta indicándome que la “enferma” se había desmayado y se encontraba tendida en el suelo en medio de la sala, así que con el sobresalto lógico conseguí salir de mi saco y entre ambos comprobamos que mantenía sus constantes vitales a pesar del desmayo, de manera que conseguimos situarla sobre su litera a la vez que recuperaba el conocimiento. Nuestra sugerencia era avisar nuevamente al servicio médico pero la “enferma” en pleno conocimiento y totalmente recuperada se negó a ello, así que después de permanecer un tiempo prudencial observándola, nos insistió en que volviésemos a nuestras respectivas literas y continuásemos nuestro descanso. El resto de la noche trascurrió felizmente aunque personalmente apenas pude conciliar el sueño y al menor movimiento me encontraba plenamente despierto. Menos mal que al día siguiente mi previsión era llegar hasta Ribadeo, una etapa realmente breve.





Albergues de la Etapa por ruta costera desde Porcia:

Arboces:
-Albergue de Arboces
    Localización: Arboces (antes de A Caridad)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 685 154 405
    Abierto solo em caso de máxima ocupación del albergue de A Caridad



La Caridad:
-Albergue de Peregrinos de A Caridá
    Localización: Avenida de Asturias (camino al matadero)
    Propiedad: Municipal; Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 685 15 44 05
    Inaugurado en Mayo de 2013



Tapia de Casariego:
-Albergue de Peregrinos de Tapia de Casariego
    Localización: Calle San Martín (a la entrada de la población)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 985 628 080 / (+34) 985 47 10 99 / (+34) 660 689 228 (Fuera horario Oficina Turismo)





Albergues de la Etapa por ruta del interior desde Porcia:

Tol:
-Albergue de Peregrinos de Tol
    Localización: Edificio de antiguas escuelas
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 687 515 135 / (+34) 985 63 50 01
    Inaugurado en 1999