EL CAMINO DEL NORTE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 29º: Tapia de Casariego - Ribadeo:



¡¡Hoy está lloviendo...!!

Antes de amanecer me encuentro ya dispuesto para iniciar la jornada aunque la noche ha sido larga y “entretenida”, así que lo mejor es partir cuanto antes a pesar de que la tranquilidad se ha adueñado del albergue. No obstante al terminar de asearme y saliendo de los baños dispuesto a acoplarme con mi mochila, me dan los buenos días, efectivamente era Amalia que ya estaba de pie y en perfecto estado físico preparándose para también comenzar la jornada, aunque al despedirme de ella alegrándome de su recuperación y esplendida presencia intenté nuevamente sugerirle lo apropiado de intercalar una jornada de descanso al menos, pero su agradable sonrisa me daba a entender que estaba dispuesta a proseguir.

Como inicié la marcha de noche y lloviendo, al cruzar el núcleo urbano me detuve a desayunar en el Café Moderno que se encontraba abierto, así recibí información de los nativos sobre la ruta a seguir pues el día está cerrado y con una lluvia incesante.

La información fue muy positiva y como principal aliado era el corto recorrido de la etapa que había prediseñado, unos doce kilómetros, pero tenía especial interés en disfrutar de la jornada en Ribadeo y además dar un pequeño descanso a mi cuerpo, así que acometo la salida de Tapia de Casariego por la avenida del General Primo de Rivera que me encaminará después de kilómetro y medio a desembocar en mi N-634.

Ya en la cafetería donde desayuné, por primera vez desde que inicié mi recorrido en Gijón, tuve que hacer uso de mi capa de lluvia además de mi casi habitual pantalón de lluvia.

La pena de un día tan lluvioso es que no puedes apreciar ni disfrutar de los paisajes, la única preocupación, con la capucha calada sobre la gorra de visera que sirve de soporte de la misma para evitar que el agua me resbale por el rostro, al menos así el goteo lo retiro diez centímetros de mi visión inmediata.

Suerte que el tráfico no es muy denso aunque de todas formas hay que caminar con bastante precaución. Así llego a las proximidades de Serantes después de cuatro kilómetros aprovechando una parada de autobús con techumbre para tomar unos minutos de descanso, algo de alimento y secarme en lo posible, las botas están recibiendo una dura prueba en cuanto a la impermeabilidad y hasta ahora responden perfectamente. La lluvia permanente y abundante se ha reconvertido en llovizna, por lo que me desprendo de mi capa de lluvia y la acoplo debajo de la funda impermeable de la mochila con el fin de tenerla accesible en caso de necesidad por un cambio brusco de la climatología.

Pasados los cinco kilómetros y en un alto localizo una gasolinera de Cepsa a la derecha en mi sentido de marcha, aquí me intereso ante la chica que atiende el repostaje de un vehículo sobre la idoneidad de mi ruta, hecho que me confirma y me advierte que en la siguiente rotonda debo abandonar esta vía por la primera salida de la derecha y así evitar la autovía, aunque caminaré casi paralelo a ella pero a distinto nivel y distancia prudencial. Después de agradecerle la información y desearle un buen día a pesar de la lluvia, retomo mi Camino.

Efectivamente, apenas cuatrocientos metros más adelante encuentro la mencionada rotonda y tomo la salida indicada. Después de un kilómetro de tranquilidad al haber desaparecido prácticamente el tráfico rodado, llego a un cruce que tomo a la derecha, pero mi subconsciente me alerta de la incertidumbre de la dirección elegida así que en las primeras viviendas que encuentro pobladas, consigo informarme por una vecina que efectivamente me confirma el error por lo que debo regresar al cruce y tomar en sentido contrario el elegido pasando por debajo de la autovía.

Posteriormente comprobé que la dirección erróneamente elegida me encaminaba hacia la Playa de Pantorga en Santa Gadea, bonita playa de finas arenas entre acantilados y que enfrente tiene a las islas Pantorgas en la que anidan especies protegidas. No obstante con la climatología del día poco se podría haber apreciado tan maravilloso paisaje, pero no descarto poder hacer una visita en otro momento.

Retornando a la ruta apropiada tomo rumbo a Figueras, última población de Asturias fronteriza con Ribadeo como primera población de Galicia, únicamente separadas por la Ría de Ribadeo o también denominada Ría del Eo. Son las diez horas cuando estoy accediendo a Figueras donde a pesar de la temprana hora y encontrarme ya en las proximidades de mi destino final el tiempo continua con permanente llovizna lo que hace imposible al menos realizar una breve visita a la población y su puerto, aquí tomo la única fotografía de todo el trayecto realizado hasta el momento.





A pesar de la lluvia al pasar por las proximidades del centro y ante mi duda razonable de hacia donde continuar, no faltó la agradable voz de un paisano que desde una ventana de su vivienda me indicó con gestos cual era la dirección apropiada, extremo que agradecí amablemente, imagino que la simple visión de mi aspecto y el temporal de agua que estaba sufriendo sería motivo más que suficiente para que cualquiera pudiese dudar de la “cordura” de mi persona.

Abandono Figueras no sin la asociación mental a la población gerundense del mismo nombre y mi relación familiar con ella. Desemboco en una rotonda que diversifica los accesos a la autovía así como una salida, la primera de la izquierda, señalizada como dirección a Zona de Descanso que discurre paralela a la autovía por su margen izquierdo y que inexorablemente te encamina a al nuevo puente que cruza la ría y por ende a Galicia.

La zona de descanso es agradable, pero después de observar un bonito y moderno edificio patrimonial que hace de inicio y/o final del Principado de Asturias, la sensación es de pena al comprobar el estado de abandono en que se encuentra con los cristales rotos y dependencias salvajemente maltratadas a pesar del aspecto de reciente construcción del edificio. Con imágenes como esta no solo hacemos un flaco favor al Camino de Santiago sino también a la imagen que trasmitimos de descontrol y dejadez.

Entre viento y lluvia inicio el cruce de la ría por el puente peatonal que discurre junto a la autovía, pero estas inclemencias climatológicas me impiden disfrutar del impresionante paisaje que se abre ante mis ojos durante los 600 metros de longitud de este grandioso paso elevado sobre las aguas de la ría.

Son las once de la mañana cuando después de encaminarme en dirección al centro de Ribadeo y preguntar sobre la situación del Albergue de peregrinos, debo volver sobre mis pasos, pues realmente se encuentra junto a la ría casi en la vertical del puente por el que cruce dicha ría y a la vez soporta la autovía.

El sitio es único, desde su ubicación hasta la belleza del edificio enclavado perfectamente en el paisaje, de moderna construcción y perteneciente administrativamente a la Comunidad Gallega.





A pesar de lo temprano de la hora tengo la suerte de encontrarlo abierto puesto que la persona encargada de su mantenimiento está realizando sus labores diarias. Resultó llamarse Marisol, una persona amabilísima que no solo me permitió dejar a buen recaudo mi mochila y desprenderme de la ropa mojada sino que me dio toda clase de facilidades e informaciones apropiadas sobre Ribadeo, indicándome la necesidad de encaminarme a la Oficina de Turismo para realizar la preceptiva inscripción en el albergue.

La litera elegida tiene vistas a la ría, ¡¡espectacular!! Solo la visión a través del ventanal te transporta a través de los caprichos de la naturaleza y la riqueza con que nos regala nuestros sentidos.







Una vez descansado y oportunamente ataviado, agradezco profundamente las atenciones recibidas de Marisol que con su dulzura y sencillez gallega es digna de toda mi admiración, esto si es ¡¡hacer Camino!!

Abandono el albergue y… ¡¡sorpresa!! Ha dejado de llover y el cielo comienza a enseñar sus huecos azules y algunos rayos de sol aparecen, ¡¡habrá que celebrarlo!!

Ya de manera sosegada me dirijo a la Oficina de Turismo que se halla en la Plaza de España, en pleno centro monumental de la ciudad. Aquí soy atendido por Begoña que me facilita los trámites necesarios para el hospedaje evitándome así la obligatoriedad de personarme en el albergue a las diecinueve horas para cumplir este requisito, ya que es el momento en que se desplaza allí para documentar a todos los peregrinos, puesto que deseo visitar en lo posible Ribadeo y hay lugares a los que solo se puede acceder durante ese horario.

Sería muy apropiado establecer algún procedimiento para que el peregrino disponga de llaves o claves de acceso, de manera que al menos el albergue quede cerrado en ausencia de peregrinos, pues allí quedan nuestros sencillos pero indispensables pertrechos e instalaciones al libre albedrío de cualquier "amigo" de lo ajeno, en caso de optar por visitar esta bonita población.

La ciudad de Ribadeo en la actualidad con algo mas de seis mil habitantes es uno de los tres primeros núcleos urbanos del medievo que junto a Viveiro y Mondoñedo componían la provincia de Mondoñedo. Fernando II en el año 1183 eleva este núcleo urbano al rango de villa lo que le otorga una serie de privilegios, entre ellos la posibilidad de celebrar un mercado que aún en la actualidad se continúa celebrando semanalmente.

En 1369 Enrique de Trastamara otorga la villa al caballero francés Pierre de Villaines pasando de la protección real a convertirse en un condado. Después de distintas sucesiones el Condado de Ribadeo terminó recalando definitivamente en la Casa de Alba.

Actualmente se conservan edificios de especial relevancia y significación por su historia o arquitectura tales como:

- La Casa Consitorial, situada en el Pazo de Ibañez, edificio de finales del siglo XVIII construido para vivienda propia, por el insigne Antonio Raimundo Ibáñez Gastón de Isaba, más conocido como el marqués de Sargadelos. Destaca una gran balconeada isabelina con cuatro balcones que tienen frontones triangulares y cierres de hierro fabricados en Sargadelos.







- Casa del Patin: se trata de la construcción más antigua de Ribadeo, siglo XVIII. Se accede a ella por medio de una gran puerta de piedra con un arco de medio punto y cantería de granito. Comparte patio con el edificio de la antigua Escuela de la Marina, hoy Casa de Cultura y Biblioteca.







- La Torre de los Moreno, sin duda el edificio más significativo de Ribadeo, construido entre los años 1913 y 1914 por dos hermanos emigrantes, Juan y Pedro Moreno y Ulloa. De estilo ecléctico, con ornamentaciones propias del modernismo y decoración geométrico-vegetal en la zona de los balcones, la torre de los Moreno es obra de un arquitecto argentino (Julián García Núñez) discípulo de Gaudí. Destaca especialmente su torre, con una pequeña cúpula sostenida por cuatro cariátides y techo de cerámica vidriada, de aquí el nombre por el que se conoce al edificio.





-La Capilla de la Atalaya o de la Santísima Trinidad es la más antigua de Ribadeo, su puerta frontal con su extraña decoración en zigzag, pertenece al gótico del siglo XIV.





Situada en un lugar cargado de historia en el punto más elevado de la colina, lo que le confería su característica de antiguo baluarte de la defensa de la villa como indican los cañones allí situados y sus espectaculares vistas sobre la ría y poblaciones aledañas.







- La Iglesia de Santa María del Campo dedicada a esta advocación desde 1835, originalmente convento franciscano del que solo se conservan algunos restos del claustro o el arco del presbiterio. Llaman la atención sus dos puertas góticas que datan del siglo XIV







Siendo ya la hora de comer, decido hacerlo en el Mesón El Portón que se encuentra en la Plazuela de San Roque y fue un verdadero acierto, pues además del sabroso y abundante menú a un precio de peregrino, tuve la suerte de ser atendido por Mar, una chica encantadora rebosante de energía y juventud, tal era su ritmo de trabajo que realmente creo que anduvo más kilómetros atendiendo a los clientes que yo en la etapa de hoy, un verdadero torbellino.

Dediqué la tarde a visitar esta preciosa villa, incluidos los monumentos antes citados y sus recoletas callejuelas de la parte antigua con endiabladas pendientes.

Después de comprar algunos alimentos para tomarlos de cena en el albergue, inicio el camino de retorno al mismo descendiendo desde la Atalaya hasta el paseo que recorre el puerto deportivo en dirección a la salida de la ciudad y nada más pasar bajo el puente de la autovía al mismo borde de la ría se encuentra mi alojamiento de esta noche.

Compruebo que ya no estoy solo, pues durante mi ausencia han ido llegando peregrinos, haciendo un total de siete, la pequeña sala que acoge las literas ya parece otra cosa, así que dedico unos momentos a preparar mi litera con una novedad, se nos ha entregado una sábana y funda de almohada desechables que al menos son más higiénicas y dan algo de entidad a nuestras humildes literas aunque usemos nuestros sacos de dormir.







No puedo resistirme al embrujo del lugar y hago una breve excursión por los alrededores antes de que anochezca aunque el cielo se estaba nublando como presagio de la posterior lluvia que nos acompañó durante toda la noche, así puedo observar como aún se mantiene una vieja estructura metálica soportada por enormes pilares que se adentra en la ría y que ofrece una visión increíble de la zona. Desconozco si la naturaleza de esta obra respondía a la existencia de un antiguo puente o más bien a un punto de atraque para barcos para carga sin necesidad de subir por la ría.





Ya en el albergue, como único español del colectivo, descubro entre los alojados a mí ya conocido Philippe que finalmente decidió pernoctar en Ribadeo a pesar de sus previsones iniciales de un largo recorrido.

Ya en la cena, coincidimos todos en la sala – cocina, que aunque dispone de varias mesas realmente compartimos nuestros alimentos y bebida, especialmente el vino del que observo hay especial predilección por mis acompañantes extranjeros, pues realmente hay cinco franceses, un brasileño y yo mismo.

Aquí conocí a Eduardo que también caminaba solo, otro francés cuyo nombre no recuerdo y que según él me superaba ampliamente en edad, una joven pareja de chica y chico franceses que desgraciadamente habían decidido abandonar el Camino puesto que tenían un tiempo limitado y además ella tenía la planta de los pies muy machacados y apenas podía apoyarse en el suelo. ¡¡El Camino no perdona!!

Después de una larga sobremesa nos fuimos retirando a nuestras respectivas literas con la idea, sobre todo por mi parte de intentar recuperarme de la noche anterior.

Cuando se hizo el silencio y la tranquilidad de la noche amenizada por el goteo de la lluvia que hizo acto de presencia me quedé realmente dormido. Sin embargo como entre sueños comencé a escuchar golpes cada determinado tiempo igual que si estuviesen efectuándolos sobre nuestro tejado, tema que cada vez me alarmaba más puesto que no olvidaba que la techumbre del albergue era una zona en rampa de libre acceso desde nivel de calle.

Avanzada la madrugada tuve necesidad de ir al baño y los golpes en ocasiones se hacían insoportables y al coincidir con Eduardo (francés) que también se había levantado, salimos incluso al exterior del albergue pero no observamos ninguna presencia física ni nada anormal, así que intentamos dejar las puertas aseguradas y regresamos a nuestras literas. Con miles de esfuerzos conseguí recobrar el sueño aunque a intervalos indeterminados creía escuchar el eco de los golpes a veces suaves y en ocasiones muy fuertes.





Albergues/Alojamientos de la Etapa:

Figueras:
-Albergue Turístico Camino Norte
    Localización: Lois-Rozadela
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 661 70 56 80 / (+34) 985 636 207
    Inaugurado en Julio 2015



Ribadeo:
-Albergue de Peregrinos de Ribadeo
    Localización: O Cargadoiro s/n
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Tel.: (+34) 982 128 689 / (+34) 689 550 055