EL CAMINO DEL NORTE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 35º: Baamonde - Miraz:



Todavía de noche, junto al albergue está el bar Guerrero en el que aprovecho para desayunar pues a estas horas de la temprana mañana ya se encuentra abierto.

Con la primera luz del alba de una mañana fría aunque con un cielo totalmente azul inicio mi salida de Baamonde dejando tras de mi la Iglesia de Santiago con su castaño “árbol de la vida” y el restaurante Galicia.





La calle se reconvierte en la muy conocida N-VI que discurre paralela a la vía férrea que a su vez me separa del cauce del río Parga, compartiré esta triplicidad durante tres kilómetros y medio hasta que abandono definitivamente la carretera cruzando la vía por un paso señalizado pero sin barreras, siendo muy aconsejable adoptar la suficiente prudencia y seguridad de que la vía está libre.





Salvo el cauce del río Parga a través del puente de San Alberte con sus dos enorme arcos ojivales asimétricos con obra de sillería del siglo XIV y posteriormente reformado en el siglo XVIII, aunque de probables orígenes romanos si bien su estructura actual responde más a unas raíces góticas.







En esta zona el cauce del río se ensancha al encontrar una presa que abastece un caz cuya agua se utiliza para riegos y otras posibles funcionalidades.







Ya fuera del asfalto se abre una senda a través de una bella “carballeira” (robledal) que me acerca hasta la capilla de San Alberte con su fuente y cruceiro.







La fuente con un frontis renacentista a la que la propia leyenda le atribuye propiedades curativas, especialmente para el habla.





La Capilla de San Alberte de estilo gótico aunque no existe una certidumbre sobre la época de su construcción existiendo criterios dispares sobre el siglo XIV o siglo XVIII época a la que corresponde su fachada frontal. Su puerta lateral es la original y tiene un sencillo arco de medio punto.





Aún se conservan los restos de un antiguo hospital de peregrinos respondiendo aquí su ubicación a las necesidades del peregrino en su Camino del Norte hacia Santiago.







Aquí da comienzo un ascenso continuado a través de bonitas sendas por las que se continúa notando el prolongado temporal de lluvias que han descargado por estas tierras, pero el asentamiento de sus tierras te permite caminar con cierta tranquilidad aunque en ocasiones haya que utilizar los ribazos.







Después de un recorrido de dos kilómetros por unos parajes asombrosos únicamente perturbado por el canto de los pájaros, salgo a una pista asfaltada y accedo a un pequeño núcleo de población llamado Bandoncel.







Nada más abandonar Bandoncel y a unos trescientos metros hay un desvío señalizado a la derecha hacia el albergue Deva Natural-Mente de propiedad privada que no deja de ser una posible alternativa a utilizar.

De nuevo por pistas agrícolas de una comodidad impresionante en las que se tiene la sensación de caminar por una alfombra tejida por la propia naturaleza. La distancia a Santiago se sigue aminorando, ya he bajado de los tres dígitos, estoy en el kilómetro noventa y cinco….





Otros tres kilómetros desde el último núcleo urbano y accedo a la pequeña población de Digañe siendo algo más de las diez de la mañana.





El sol va haciendo acto de presencia cada vez con mayor intensidad pero todavía no es aconsejable desprenderse de la ropa de abrigo, la mañana sigue siendo muy agradable e incluso fresquita.







Hasta el momento no existe ningún establecimiento que te permita tomar algo de alimento, pero esta vez no me coge de sorpresa ya que era un hecho conocido por mi parte, así que pacientemente llego a la siguiente población que es Raposeira, aquí observo ya algo de vida y como varias personas se dedican a las faenas propias de la ganadería, así que decido efectuar un breve descanso y tomar algo de alimento de las reservas que transporto, aprovechando a la vez para adecuar mi vestimenta a la agradable temperatura que se disfruta.







Continúo mi Camino y cuando son las once horas observo que no voy solo, dos peregrinos se aproximan que resultan ser Wolfgan y Katharina pero como yo he tomado el día en plan relajado a pesar de que la distancia a recorrer y que separa Baamonde de Miraz está en el entorno de los quince kilómetros, pienso continuar disfrutando del recorrido sin objetivo alguno respecto al tiempo a invertir por lo que dicha pareja continua su cadencia de marcha y… en el Camino nos encontraremos.







A la altura del punto kilométrico noventa y uno existe un desvío a la derecha señalizado como Café Rústico “Punto de Apoyo al Peregrino” en el que se pueden degustar desayunos, bocadillos, bebidas y algún que otro tipo de alimento, aún faltan seis kilómetros hasta Miraz.

Continuo por otra pequeña concentración de casas que se llama Aldar que da paso a una pequeña recta en la que se encuentra la cómoda área de descanso de Seixón – Friol habilitada con mesas y bancos e incluso algunas de ellas protegidas con techumbre.





La próxima población es Seixón de Abaixo en la que destaca su “Casa Azul” cuyo color llega a fundirse con el azul del cielo habitada por un artista y en su fachada de piedra tiene incrustados objetos de distinta simbología, aquí se puede sellar la credencial con una singular característica.





A poca distancia desemboco en la carretera LU-232 que tomaré a la derecha, aunque antes a escasos cien metros a la izquierda se encuentra la iglesia de San Paio de Seixón, templo románico del siglo XII con sus ornamentadas construcciones funerarias del cementerio ubicado en la misma parcela.





En esta población y apenas doscientos metros por la LU-232 en el margen derecho nada más pasar por una vivienda con una singular “sombrilla” parasol totalmente elaborada con las ramas del propio árbol está el Bar Rosita en el que también podemos tomar cualquier tipo de alimento o refrigerio.







Después de seiscientos metros se abandona la carretera LU-232 por la izquierda en dirección a Miraz. En este mismo cruce existe otro Bar que también vende algunos productos para poder llevar.

Continuando por esta carretera hasta pasar el puente sobre el río Parga, a unos cuatrocientos metros sale una senda a la derecha que nos conducirá directamente a Miraz a cuya entrada se encuentra un enorme caserón y torre que son los vestigios de una antigua fortaleza del siglo XV perteneciente a la casa de los Saavedra, con un pazo muy bonito entre los enormes muros que le preservan del exterior. Todo el conjunto forma una ele y el granito predomina de manera exultante.





Son las trece horas cuando me encuentro frente a la Iglesia de Santiago de Miraz situada dentro de la parcela del cementerio.







Una vez localizado el albergue, antigua casa rectoral, gestionado por la Confraternity of Saint James y al coincidir la hora de mi llegada con la comida de las tres hospitaleras británicas voluntarias, me permitieron dejar la mochila y así pude encaminarme al único bar existente en Miraz de manera más ligera.







El único lugar existente en Miraz para poder tomar algún alimento es el Bar de Pilar, a escasos cien metros del albergue dentro del núcleo urbano en un sencillo local donde excepto cocina caliente se puede tomar cualquier tipo de bocadillo y bebida. En mi caso me decido por unas buenas lonchas de jamón y queso acompañadas con cervezas.

El bar estaba prácticamente solo y así pasaba el tiempo hasta la llegada de algunos vecinos y una joven pareja formada por David y Elena, ambos madrileños de Móstoles que eligieron hace unos años cambiar de forma de vida adaptándose a estas tierras de raíces familiares de Elena de una forma excelente. Mantuvimos una agradable conversación sobre costumbres y vivencias de esta tierra e intercambiamos varias invitaciones de vino y cerveza. Más tarde llegó Jorge (el alemán) a quien invité a incorporarse con nosotros ampliando nuestra degustación gastronómica con unos buenos embutidos.

Próximas las dieciséis horas regresamos al albergue donde después de registrarme, ya se había anticipado tanto Jorge como Wolfgan y Katharina, así que ya éramos cuatro peregrinos. Después de que amablemente me enseñaran las instalaciones y elegida la litera apropiada, dediqué parte de la tarde a lavar mi equipamiento en el recinto habilitado para ello dentro de la bonita parcela de que dispone el albergue.







A lo largo de la tarde hubo dos nuevas incorporaciones, Kitter (alemana) con quien ya había coincidido en Gontán y finalmente Aubrey, una chica americana residente en Alaska que había iniciado su Camino en Irún, así completábamos la cifra total de alojados.

La tranquilidad que se respira en el albergue es increíble, incluso me permití el lujo de estar un buen rato descansando junto al césped del jardín. Como mi amigo Jorge “descubrió” como provisionarse en el bar de Pilar, finalmente hicimos una cena compartida en el salón – comedor – sala de descanso de que disponíamos dando especial buena cuenta del vino cosechero de que nos habíamos provisto.

Entrada la noche nos fuimos retirando a descansar quedando en volver a vernos a la hora anunciada para el desayuno comunitario que el propio albergue ofrecía e incluía en el alojamiento.





Albergues de la Etapa:

Guitiriz:
-Albergue Witericus
    Localización: PK 93,400 (junto al puesto de apoyo al peregrino, a 100 metros del Camino)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 982 16 30 95 / (+34) 678 41 57 28 / (+34) 678 41 57 29
    Inaugurado en Mayo de 2015



Seixón:
-Albergue A Lagoa
    Localización: Lagoa-Seixón (Friol)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 982 15 34 31 / (+34) 646 19 02 92
    Inaugurado en Septiembre de 2015



Miraz:
-Albergue de Peregrinos San Martín - CSJ
    Localización: O Curral Da Fonte
    Propiedad y Gestión: Confraternity of Saint James
    Tel.: (+34) 982 19 49 33
    Inaugurado en 2005

-Albergue Ó Abrigo
    Localización: As Laxes; a 400 metros de la plaza de Miraz (junto al Camino)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 982 19 48 50
    Inaugurado en Mayo de 2016