EL CAMINO DEL NORTE (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 36º: Miraz - Sobrado dos Monxes:



Antes de amanecer ya estoy de pie, así que una vez finalizado mi aseo utilizo el pequeño hall del albergue para recolocar mis cosas en la mochila con el fin de no molestar a los demás peregrinos.

Hoy tenemos desayuno compartido ofrecido por el propio albergue e incluido en la cuota voluntaria aportada a nuestra llegada. Un té con leche y unas buenas tostadas con mermelada fueron para mi suficiente.

Aún casi de noche me despido de mis “compas” y hospitaleras e inicio la marcha cuando apenas son las siete horas y media. Dejo atrás el Bar de Pilar que tan satisfactoriamente nos trató demostrando el sentir natural de las personas de los montes lucenses.

Apenas dejo atrás Miraz y a la altura As Laxes en el PK.2 me encuentro con la primera sorpresa de la mañana, todavía me parece ver brillar los ojos de dos enormes perros, uno de ellos blanco, que me aturdían con sus enormes ladridos y actitud ofensiva en el mismo centro de la calzada impidiéndome el paso con actitud cada vez más desafiante según me aproximaba. Cuidando llevar mi bastón oculto para que estos animales no se sintiesen atacados, pero preparado puesto que temía su ataque en cualquier momento, intenté repetidas veces con gestos de mis manos y voces firmes y fuertes disuadirles, para que al menos no me impidieran el paso. En unos momentos uno de ellos se apartó hacia el margen derecho dirección a la que el otro chucho se encaminó, aprovechando la ocasión para pasar lo más alejado posible de ellos.

Me han comentado que lo más adecuado en esas ocasiones es arrojarles agua lo que les obliga a someterse y alejarse, realmente lo desconozco, pero lo que si considero es la falta de respeto a las personas por parte de sus propietarios al no tenerlos dentro de su propiedad o atados para evitar situaciones como la descrita, máxime con unos animales de proporciones considerables, no sería la primera vez en que me he visto sorprendido por el ataque de estos animales habitualmente más ruidosos que peligrosos.

Después de 900 metros se acaba la pista asfaltada con un desvío a la izquierda tal y como indica el “mojón con vieira” adentrándome por una pista de piso pétreo y entre preciosos árboles antes de que aparezcan los primeros rayos de sol.





La mañana es muy fresca pero fantástica para caminar y además con esa gran suerte de que me siga acompañando la ausencia de lluvia aunque todavía se observen los rastros de la misma.





Entro en el término de A Braña ya con los primeros rayos de sol que las tímidas nubes existentes dejan pasar a su través con un horizonte abierto hasta la neblina del fondo.







En este tramo hay que estar atento a las indicaciones que nos llevan a rodear el perímetro de una casa de labranza de gran extensión donde la lluvia ha dejado unos enormes charcos a lo largo de mi itinerario.

Son las nueve horas y el sol luce con toda su brillantez sobre estas tierras en las que el devenir del tiempo y las nuevas tecnologías han ido relegando los aperos y utensilios tan apreciados en otros tiempos para el trabajo del campo.







En mi caminar pausado pero de una cadencia similar disfrutando de este maravilloso entorno y los caprichos de la naturaleza me sorprende la veloz llegada de un peregrino con “velocidad de crucero”, no podía ser de otra manera, se trata de Aubrey (de Alaska) que tiene una fortaleza física digna de los mejores atletas y que va haciendo camino con la facilidad y velocidad de su envidiable juventud. Estoy llegando A Roxica.







Precisamente en esta pequeña población distante 10 Km de Miraz se encuentra un posible punto donde poder tomar un buen bocadillo o cualquier otro tipo de sustento, lógicamente se llama Casa Roxica pero en mi caso decido proseguir caminando.





En las proximidades de Travesa observo como progresivamente se me van acercando dos nuevos peregrinos que resultaron ser Wolfgan y Katharina y que debido a mi descanso para tomar alguno de los alimentos que llevo me sobrepasan tranquilamente.





Aunque el recorrido es por la vía asfaltada LU-P-2129 totalmente carente de tráfico, esto no desmerece en absoluto las bellas vistas que el paisaje ofrece ya en las proximidades de la señalización que indica el desvío hacia Cibreiro. Estoy a 75 Km de Santiago.







En breve cruzo el pequeño núcleo urbano de Marcela en el que puedo ver que todavía siguen existiendo vida humana por estos parajes a pesar de la dureza de las faenas agrícolas en sus pequeñas parcelas como es el caso de una nativa que me da los buenos días y comenta la frialdad de las mañanas que están haciendo aunque desde mi punto de vista indico que esta climatología es ideal para caminar aunque siga abrigado y con mi sempiterna braga.







Después de 13,4 Km abandono la carretera asfaltada para continuar por una pista que me vuelve sumergir entre caseríos y arbolado durante algo más de un kilómetro, este desvío se encuentra perfectamente señalizado mediante flecha amarilla y la “vieira” adosada en un muro de piedra.







Después de 1300 metros por esta pista, regreso a una nueva carretera “asfaltada” la LU-233 que realmente tiene un volumen importante de obras inacabadas que hacen muy molesto el caminar aunque sea breve el trayecto hasta dejar la provincia de Lugo y adentrarme en la provincia de La Coruña y por ello en el Concejo de Sobrado dos Monxes.





La primera población coruñesa de paso será Marco das Pias, continuando por Vilariño y O Mesón, lugar que dispone de un bar que ofrece comidas donde a pesar de lo apropiado del momento cuando son las doce horas pasadas decido continuar hasta mi objetivo final de la etapa de hoy.

Aquí en O Mesón existe la opción de continuar por la AC-233 que mantiene la señalización del camino con los “mojones con vieira” o bien tomar a la derecha abandonando durante algo más de tres kilómetros la AC-233 transitando por poblaciones como A Esgueva, Miradelo, A Lagoa y A Anuqueira hasta volver a la citada carretera a la altura de Guitizá, aunque con distancias similares. En mi caso decido continuar por la AC-233 haciendo en ocasiones caso omiso de señalizaciones incluso contradictorias hasta llegar a las orillas del lago de Sobrado dos Monxes a un kilómetro del Monasterio.

Esta pequeña laguna de unas diez hectáreas de superficie alimentada por dos pequeños riachuelos se encuentra íntimamente ligada a la historia del Monasterio siendo inicialmente quien lo abastecía con sus aguas.





La entrada en Sobrado dos Monxes la efectúo a las trece horas y treinta, cuando nada más traspasar el cartel que identifica la población encuentro la existencia de un mesón llamado el Lago donde a pesar de su buen aspecto intento hacer el último esfuerzo para llegar al Monasterio en cuyo interior se ubica el albergue monacal, aunque existe también otro albergue de carácter privado.







Casi frente al mesón sale un desvío a la izquierda que me llevará directamente hasta el preciado Monasterio que acompleja con su grandeza ante la visión plena del mismo.







Una vez ante la entrada principal del monasterio compruebo que la portería del albergue solo está abierta hasta las trece treinta horas y ahora son casi las catorce horas, así que no me queda más remedio que continuar con mi mochila y aprovechar para localizar algún lugar donde me permitan comer, pues después de la jornada de hoy y lo crítico de la hora tengo verdadera necesidad de comer.

En la plaza principal de la población presidida por el monasterio, me encamino a una cafetería en la que encuentro a Aubrey degustando un sándwich, ya que en este local solo no disponen de platos cocinados, puesto que debe haber llegado unos minutos antes que yo y encontró el albergue cerrado.

Localizo un bar llamado Casa Tato en las inmediaciones en el que consigo tomar una buena ensalada y un buen plato de lacón a la plancha, al menos consigo algo caliente y tampoco era cuestión de regresar con mochila y todo al mesón el Lago o desplazarme a un restaurante existente también en las afueras de la población.

Al terminar de comer ya relajadamente me encamino a plaza principal para esperar la apertura del albergue que será a las dieciséis hora y treinta minutos observando que ya somos cuatro los peregrinos, pues durante mi comida además de Aubrey han llegado “Kitter” y Jorge, celebrando nuestro encuentro y descansando plácidamente en uno de los bancos de la plaza.







A la apertura del albergue que se encuentra dentro del recinto del Monasterio, aparecemos además de nosotros cuatro, la pareja alemana formada por Wolfgan y Katharina y otra nueva pareja María (estadounidense) y Antonio (brasileño).

La persona que gestiona la inscripción en el albergue no forma parte de la congregación, pero parece tener promesa de ser “desagradable” tanto en la formas como en su aspecto, parecía sentir fobia hacia mí, posiblemente porque era el único español y con los demás no conseguía entenderse ni a voces. Una vez salvado el trámite del registro y pago, pasó con “su amabilidad innata” a mostrarnos las dependencias del albergue existentes en el Claustro.

Una verdadera gozada de lugar y totalmente inimaginable, en pleno Claustro a través de una de sus puertas accedíamos a dos pequeñas salas contiguas con unas diez literas en total, aunque la estancia estaba fría debido a las enormes paredes de piedra, pero con un par de estufas se paliaba esta insignificancia, el lugar lo merecía. Los aseos estaban en otra de las puertas del Claustro al igual que la sala comedor-cocina. ¡¡¡Una maravilla!!!

Este Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes desde 1954 se asigna a la Orden Cisterciense que inicia su reconstrucción comenzando la vida monástica en 1966. Los orígenes se remontan al siglo X aunque sus primeros 150 años no están lo suficientemente estudiados, conociéndose que a principios del siglo XII estaba abandonado. Su monumental iglesia se consagró en 1708.





El Monasterio, con sus dos impresionantes claustros, en uno de ellos es donde los peregrinos tenemos nuestra morada.





Esta ubicación en la que nos encontramos ofrece unas vistas alucinantes de las torres de la iglesia entre los cipreses del claustro.





El otro claustro, unido al lateral de la iglesia es espectacular aunque en su mayor parte no esté habilitado para el uso ya que allí se encontraban las antiguas cocinas del siglo XIII pero aún se mantiene la sala Capitular. Las verdaderas filigranas arquitectónicas en la realización del pasillo de este claustro son sencillamente magistrales.







Después de una visita contemplativa de todos aquellos lugares a los que se puede acceder, nos reunimos los peregrinos hospedado que se han incrementado con una pareja formada por dos chicas alemanas (María y otra) así como por la llegada de Luís, ciclo-peregrino gaditano. A la propuesta liderada por María y Aubrey (estadounidenses) y “Kitter” y Jorge (alemanes) y la respuesta unánime de los once peregrinos se decide hacer una cena “comunitaria” para lo que nos abastecemos de lo necesario en uno de los supermercados de la población.





Cocinamos unos fenomenales macarrones aderezados con una excepcional salsa, así como embutidos, queso y jamón, además de las suficientes botellas de vino, preparando una mesa con todo lujo de detalles en la que lógicamente tampoco podía faltar una sensacional ensalada.







Como la hora era temprana, decido asistir a la ceremonia religiosa de Vísperas dentro de la vida monacal, a las diecinueve horas, todo un acontecimiento el poder compartir casi una hora de oración y meditación con la comunidad cisterciense, pero mi desconocimiento sobre la duración originó un pequeño conflicto a la hora de la cena ante mi ausencia para dar comienzo a la misma, pero gracias a la amabilidad de todos mis “compas peregrinos” pude compartir plenamente la maravillosa cena preparada.

Después de la cena asistí nuevamente con María y Antonio a esta otra oración denominada las Completas a las 21:15 horas, en este caso de mayor brevedad que las Vísperas.

Posteriormente disfrutamos de unos momentos de relajo en nuestra sala comedor-cocina hasta después de recibir la visita del monje “hospitalero” que así confirmaba la presencia de todos los peregrinos para proceder al cierre de las puertas del Monasterio.

Definitivamente pasadas las veintidós horas, después de la paulatina y progresiva retirada de peregrinos a descansar, los “últimos” decidimos dar por cerrado el día.





Albergues/Alojamientos de la Etapa:

A Roxica:
-Albergue Casa Roxica
    Localización: A Roxica, 2 (Concello de Friol)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 630 48 70 08
    Inaugurado en Noviembre de 2014



Sobrado dos Monxes:
-Albergue de Peregrinos de Sobrado dos Monxes
    Localización: Monasterio Cisterciense de Santa María de Sobrado; Praza Portal, s/n
    Propiedad y Gestión: Comunidad Cisterciense
    Tel.: (+34) 628 83 89 65 - Albergue / (+34) 981 78 75 09 - Comunidad