VÍA DE LA PLATA (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 10º: Villafranca de los Barros - Torremejía: 27,40 Km



Para la etapa de hoy me sigue surgiendo la duda razonable de que opción elegir de las dos posibles.

La primera opción consiste en hacer el trayecto completo hasta Torremejía, casi 30 Km sin ningún punto de aprovisionamiento intermedio.

La segunda opción sería realizar la etapa hasta Almendralejo, unos 17 Km, y aunque en esta población no se dispone de albergue, existen sin embargo otro tipo de alojamientos, continuando al día siguiente para retornar al Camino y finalizar en Torremejía o Mérida.

No obstante, ante esta duda, prefiero llevar provisiones sobradas de comida y agua. Así que me levanto temprano y comienzo a caminar de noche por las calles de la población, cruzando la plaza de España para tomar la calle Santa Joaquina en dirección norte, al llegar a la calle Calvario a la izquierda, para continuar hasta la plaza de la Coronada, bordeando la ermita y así continuar por la calle de San Ignacio, a lo largo de toda la fachada del colegio San José.

Como en la plaza de la Coronada está el Bar Delcampo que conocí ayer, por lo que conocía que a estas tempranas horas ya está abierto, decido desayunar y esperar mientras tanto a que amanezca. Continúo con la sana costumbre de hacerlo con un buen bocadillo de jamón, teniendo la amabilidad su propietario de facilitarme algunas piezas de fruta para el Camino, que de ninguna manera consintió en cobrar, gracias.

Todavía entre dos luces voy dejando la población atrás y después de las últimas edificaciones llego a la primera bifurcación, debiendo continuar por la vía asfaltada que se abre en diagonal hacia la izquierda, perfectamente señalizada por un mojón con vieira y flecha amarilla.

Este tramo asfaltado se mantiene durante 500 metros, hasta llegar a la carretera BA-002 que cruzo perpendicularmente. Ahora inicio la andadura por una amplia pista de tierra llamada Camino del Vizcaino, pasando ante la fachada del vivero San Isidro.

Poco a poco se incrementa de manera considerable la luz diurna, permitiéndome observar la gran extensión de viñedos que me rodea.





Los campos de vid a veces se alternan con pequeñas parcelas de olivar, predominando los viñedos sobre los olivos.

Después de 4,8 Km desde el inicio de la etapa, llego a una bifurcación en la que he de tomar a la izquierda, de acuerdo con la señalización del Camino, continuando ahora mi andadura por el llamado Camino Público de El Chaparral.





De nuevo los campos de viñedos se prolongan hasta mezclarse su visión con la línea del horizonte.







En medio de esta inmensa llanura me aproximo a un nuevo cruce de caminos distante 3,5 Km del anterior desvío en el que se inició el Camino Público de El Chaparral.







Aquí se ha de tomar a la izquierda, tal y como marcan las señales del Camino, como el mojón con vieira que aprovecho como punto de reposo para mi mochila y como no, también para mis espaldas, que también agradecen su existencia.







Después de 1,1 Km un nuevo cruce de caminos, aunque en esta ocasión se ha de continuar recto, dejando al margen el llamado Camino Público de Las Vegas.

Apenas he recorrido 500 metros cuando descubro la existencia de un arroyo de dimensiones desconocidas en esta tierra para mí, a pesar de la sequía que se está padeciendo, su cauce deja ver el agua y la abundancia de juncos en su ribera.

Se trata del arroyo de Bonhabal, del que se puede deducir su trayectoria, dada la abundante vegetación que bordea su cauce a través de esta inmensa llanura.





Después de pasar el arroyo, a escasos metros, por la izquierda hay un cruce que obviamos, continuando por esta vía principal con una curva a la derecha.

Se sigue el curso del arroyo que continúa a la derecha, aunque cada vez más separado del camino, siempre rodeado por viñedos, ahora pertenecientes a la finca Don Rodrigo, que acoge las instalaciones de la bodega Peña del Valle. Sin embargo, la abundante señalización no da opción al error en nuestra ruta.





En esta inmensa recta sin fin, cuando he recorrido 14,2 Km desde el inicio de la etapa, se encuentra una desviación a la izquierda, denominada Vereda del Molino, que lleva directamente a Almendralejo, distante 4,6 Km al centro de la población.







En este punto, prácticamente la mitad de la etapa hasta Torremejía, hay que decidir sobre la opción de finalizar en Almendralejo o continuar la etapa.

Son la 10:30 horas de la mañana, por lo que considero prematuro el dar la etapa prácticamente por finalizada, máxime cuando el recorrido tiene un perfil muy suave, con independencia de la carencia de servicios, así que continúo adelante en dirección Torremejía.

Prosigo por esta interminable recta, solo viñedos y un pequeño grupo de viviendas de temporada a la derecha. Después de 1,6 Km llego al cruce con la carretera asfaltada BA-013, también denominada Camino del Molino, que conduce hasta Almendralejo.







Después de cruzarla perpendicularmente, ya en su otra vertiente, se muestra la señalización del Camino, así como un panel informativo en el que se describen las singularidades de la ciudad de Almendralejo, tales como el reconocimiento del título de Ciudad por la reina Isabel en el año 1851. Su silueta resalta sobre el horizonte al fondo de los campos de viñedos.







El camino rectilíneo continúa hasta el nuevo cruce, ahora con el Camino Calerizo, distante 1,2 Km, en cuya intersección se encuentra una estación depuradora de aguas.





La recta continúa a través de pista de tierra, hasta el nuevo cruce, 1,4 Km después, ahora con la carretera asfaltada EX 212 que también se dirige a Almendralejo, aunque ya por la zona norte.





Nada más cruzar esta carretera, comienza una zona de olivar, cuando son las 11:30 horas, así que aprovecho la existencia de sombra bajo los olivos para tomar algo de alimento.







Prosigo caminando por esta recta infinita, por la que a estas horas se deja sentir el sol en su plenitud, pero es conveniente no mirar al horizonte, pues la vista se pierde con una pista cruzando los campos hasta desaparecer en el horizonte.

Un nuevo cruce 1,8 Km después, ahora con la Vereda de los Molineros, es la única imagen que altera la monotonía del recorrido, con la visión de vides y olivos, vislumbrando en el horizonte la imagen de la todavía lejana Torremejía.





Continúo mi rectilíneo caminar durante otros 2,3 Km, hasta cruzar ahora el denominado Camino de la Zarza, aunque bastante desviado de mi recorrido, también conduce hasta Almendralejo.







Solo 2 Km más adelante, encuentro el primer vestigio de presencia humana con una casa solariega a la derecha, variando el Camino ahora en dirección noroeste.

Aquí finaliza la enorme recta por la que he caminado durante11,6 Km sin la más mínima variación de la dirección norte, dejando los viñedos y olivos atrás después de 1 Km, para cruzar tierras de labranza e ir aproximándome a la Autovía de la Plata y a mi inseparable N-630.

También se interpone en mi camino la vía del ferrocarril, que por suerte puedo salvar 1,6 Km después, a través de un paso subterráneo que felizmente hoy no se encuentra anegado por el agua, ya que en caso contrario debería haber continuado paralelo a la vía hasta el paso elevado existente unos 500 metros más adelante.

Son las 14:00 horas, cuando después de cruzar la población por su calle principal, coincidente con la carretera N-630, llego hasta las puertas del Albergue Turístico Vía de la Plata Palacio de los Lastra (o de los Mexia) de Torremejía.

El edificio tiene dos partes diferenciadas claramente, por un lado, la primitiva torre que dio nombre a la población (construida en el siglo XV según datos documentales) y por otro, el palacio anexionado a ella.

El palacio, del que destaca su portada principal en la que según reza se construyó en 1525 bajo el mandato del rey Carlos V, actual edificio remodelado y sede del albergue.





A las puertas de esta impresionante casona, restaurada para esta finalidad, descanso tranquilamente a la espera del hospitalero responsable a quien comuniqué mi llegada para que me asignase el alojamiento.





Una vez alojado en una sala con siete plazas, seis de ellas en litera, así que siendo el primer peregrino pude elegir la cama con equipamiento de sábanas, por lo que esta noche no tendré que usar el saco.







Antes de retirarme a comer al lugar recomendado, estuve con el hospitalero recogiendo la documentación de registro, no pudiendo evitar el comentario sobre la situación hasta la que han degenerado algunas zonas del edificio por falta de mantenimiento.

Al respecto me manifiesta que desde hace tres años desempeña la función de hospitalero, durante los cuales, la despreocupación tanto de la administración como de la empresa concesionaria es prácticamente absoluta respecto al funcionamiento e instalaciones del albergue.

Baste con el aspecto que presenta la techumbre en algunas zonas con la instalación de plásticos para evitar las goteras o la situación de la carpintería de los aseos. Todo un despropósito, después de la enorme inversión que debe haber supuesto la restauración de este fabuloso edificio, la falta del mantenimiento apropiado será la consecuencia de su cierre o desaparición como ya ha sucedido en otros albergues de la Vía de la Plata.

Sin más dilación me dirijo al restaurante Almeda, en la Avenida de Extremadura (N-630 en su tramo urbano), degustando una ensalada de pimientos asados con atún y un segundo plato de bacalao frito. Después de comer, como es sábado, este establecimiento cierra por hoy, así que para la noche creo que lo más apropiado será cenar en el albergue con recursos propios.

De regreso al albergue, puedo contemplar el edificio de la Iglesia Parroquial de la Purísima Concepción, construido a finales del siglo XVI o principios del XVII, conservado gracias al patronazgo que sobre ella ejercían los señores de la localidad, ya que pudo usarse tanto de capilla palaciega como de iglesia parroquial, encontrándose ubicada frente al que fue Palacio de Mexia (albergue y Palacio de los Lastra) conformando entre ambos edificios un bonito conjunto arquitectónico.







De nuevo en el albergue, me retiro a descansar por un rato hasta que a las 19:00 horas vuelvo a salir y en esta ocasión está la iglesia abierta, así que accedo a visitarla y sellar la Credencial, lo que permite conocer al párroco que atiende esta parroquia, persona sumamente agradable que me ofreció todo tipo de información.

Regresé un momento al albergue y el párroco me llamó desde el portalón, ¡había olvidado mi botella de agua en la iglesia…!, gracias.

También descubro la presencia de un nuevo peregrino, se trata de la misma persona con quien coincidí en el albergue de Zafra con el que no llegué ni a hablar, aunque me indicaron que estaba allí porque había roto el calzado y estaba localizando otro nuevo.

Cuando decido marcharme hacia el centro, informo al nuevo peregrino donde queda depositada la llave y como hay que organizarse para no quedar en la calle.

Paseando por la población, coincido con Judy, se hospeda en el otro albergue como única peregrina. No nos habíamos vuelto a ver desde Zafra, así que la acompañé a tomar algo de cena en el único lugar que encontramos abierto y que disponía de oferta alimenticia, esto fue en el bar del hotel Milenium, lugar donde muy amablemente nos atendieron, incluso ocupamos una de las poquitas mesas que tenían en la calle.

Antes de marcharnos supimos que a la mañana siguiente abría temprano (a las 07:00 horas a pesar de ser domingo) para poder desayunar. Ya anochecido nos despedimos y retiramos a nuestros respectivos albergues.

A mi regreso al albergue, me encuentro con el nuevo peregrino que se interesa por los distintos servicios del albergue incluido el acceso a wifi, así que intento informarle de lo poquito que de allí conozco.

Como he decidido tomar algo de fruta en las instalaciones del albergue, subo al dormitorio en el que ya el nuevo peregrino ocupa su litera, quedando sorprendido al observar que soy el usuario de la otra cama ocupada.

Resultó llamarse Andreas y es alemán, aclarando la confusión en que estaba sumido, pues creyó que yo era el hospitalero, de ahí el interrogatorio al que me sometió cuando me vio de regreso al albergue.

Una vez aclarada la falsa interpretación, decido bajar a la sala de descanso, comedor y cocina existente en la planta baja, donde además de tomar algo de fruta, actualizo mis notas y disfruto de la soledad y tranquilidad del lugar.







Van a ser las 21:30 horas cuando me retiro a descansar, solo que compruebo, tal como me indicó el hospitalero, que existía también una pareja extranjera allí alojada hacía varios días, aunque ellos ocupaban una habitación independiente en nuestra misma planta, pues hay que tener en cuenta que estos alojamientos de la Vía de la Plata no son exclusivos de peregrinos.

Encontré a mi compañero de sala todavía despierto, pero como ocupábamos camas distantes, situadas en ambos extremos, no había inconveniente en mantener la iluminación individual encendida sin que nos molestara. De todas formas, después de despedirme opté por descansar.



Albergues de la Etapa y otros alojamientos:

Torremejía:
-Albergue Turístico de la Via de la Plata Palacio de Los Lastra
    Localización: Calle Grande, s/n
    Propiedad: Junta de Extremadura; Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 924 34 04 07 / (+34) 658 85 39 81
     Inaugurado en 2015



-Albergue Rojo Plata
    Localización: Calle José de Espronceda, 23
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 924 34 10 51 / (+34) 658 854 372



-Hostal Restaurante Milenium
    Localización: Avenida de Extremadura, 56
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 924 34 10 95