EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 4º: Santarém - Azinhaga:



Antes de amanecer ya estoy a las puertas del albergue para comenzar la etapa, el día está despejado y no hay previsión de lluvia ni de nubes.

La ausencia de señalización es notable desde esta céntrica plaza en la que está la Santa Casa de Misericordia, pero de acuerdo a mi visita a la ciudad la tarde anterior tengo identificada la dirección de salida, así que cruzo la plaza y tomo la Rua Doutor Teixeira Guedes hasta la Rua Serpa Pinto en la que giro a la izquierda para escasos metros después desviarme ahora a la derecha por la Rua Luis de Camões, descendiendo hasta desembocar en una amplia zona arbolada con unas impresionantes vistas sobre el valle y el río Tajo a estas tempranas horas de la mañana, momentos en que el sol está haciendo su aparición por el horizonte.





Continúo bordeando esta zona arbolada por mi izquierda y su maravilloso mirador hasta que después de una pronunciada curva a la izquierda sigo descendiendo por una estrecha vía denominada Calçada de Altarma que después de 250 metros finaliza en la carretera N-114.

Cruzo esta carretera y enfrente hay unas escaleras que continúan descendiendo en dirección a Ribeira de Santarém todavía a través de la Calçada de Altarma hasta la Rua de Santa Cruz, lugar en que se encuentra la “Igreja” de Santa Cruz perteneciente a la “Freguesia” de Santa Iria da Ribeira de Santarém, edificada a mediados del siglo XIII.





Sin dejar la Rua de Santa Cruz durante unos metros me adentro en su continuación, la Rua Alfageme de Santarém, que cruza la vía del ferrocarril a través de un paso señalizado con barreras.

Se comienza a notar que el Camino de Santiago se ha independizado del Camino de Fátima, pues la señalización es mínima. No obstante tomo la primera calle a la izquierda, después de pasar la vía del ferrocarril, por la llamada Rua do Alcõrse hasta el pequeño “Ponte Alcorce” peatonal frente al cual se encuentra una fuente de agua potable de notables características arquitectónicas.







Ante la carencia de señalización del Camino, en este punto existe un cruce de carreteras en los que según los carteles indicadores para el tráfico rodado debo de tomar a la derecha hacia Vale de Figueira y Golegã, puesto que esta carretera coincide con mi plan de ruta para encaminarme hacia las poblaciones citadas.

Es una carretera asfaltada y estrecha sin arcenes por la que discurren los kilómetros a través de una enorme recta entre viñedos y cereales.

Después de 4,6 kms por esta carretera, en un cruce con un camino de tierra identifico una flecha amarilla, es la primera que veo desde Ribeira de Santarém, así que me interno a través de ese camino de tierra en dirección Vale de Figueira durante 1,7 Kms, después de los cuales regreso de nuevo a la continuación de la carretera asfaltada que tomé en Ribeira de Santarém en un nuevo cruce, practicamente a la altura de la Quinta Cruz da Légua a cuyas puertas hago un pequeño descanso.







Caminando de nuevo hacia Vale de Figueira ahora con un suave ascenso a través de esta carretera y.. ¡sorpresa! descubro una nueva flecha amarilla pintada sobre un poste de hormigón.







Otro nuevo Km y paso por las puertas de acceso a la Quinta da Boa Vista, observando desde la lejanía la existencia de un pequeño núcleo de edificaciones dentro de la propia Quinta lo que da una referencia de su gran extensión e importancia.





Van a ser las 10:45 horas cuando llego a Vale de Figueira, estimando que es el momento apropiado para hacer un desayuno prudente puesto que hasta el momento solo he consumido los “morangos” y las uvas compradas el día anterior.





Esta “Freguesia” de Vale de Figueira es el resultado de la unión de dos “Freguesias”, dispone de múltiples servicios, aunque carece de tipo alguno de alojamiento incluido albergue.

Posee un bonito edificio de reciente construcción (finales del siglo XX) en el que se aloja la “Igreja” do Imaculado Coração de Maria con una amplia explanada que la circunda.







Después de un breve recorrido por su núcleo urbano intento sellar la credencial en la sede de la “Freguesia”, pero hoy es sábado y está cerrada, así que tranquilamente me dirijo ahora a la Cafeteria Val´ Doce donde pienso tomar algo de alimento a ser posible pues son las once horas.







El breve descanso no me vino nada mal, además de degustar una tortilla con “presunto” (jamón) y una cerveza, tuve la oportunidad de hablar con la propietaria quien con suma amabilidad me atendió e informó respecto a los servicios disponibles en la población y la carencia de alojamientos.

Reinicio mi caminar, aunque ya soy conocedor de que el tramo realizado por carretera desde la salida de Ribeira de Santarém, exactamente después de 900 metros existe un desvío a la izquierda que te conduce por pistas de tierra a través de los campos de manera casi paralela a la carretera por la que yo he caminado, pero el problema para localizar esta desviación es la carencia de señalización, además el desvío coincide con la existencia de una casa de labranza.

Apenas he recorrido 100 ms dentro de la población en dirección a Azinhaga cuando observo la existencia de una flecha amarilla que indica desvío a la derecha bordeando el Mini-Mercado, así que obedezco la señal y abandono la carretera de salida de la población.







Ahora por la Rua do Sobal dejo atrás la población por una estrecha vía asfaltada hasta que después de un km llego ya a pista de tierra, aquí aparece la primera bifurcación que entiendo debo tomar a la derecha, puesto que el desvío hacia la izquierda al parecer finaliza en un cercano caserío, además descubro una pequeña flecha amarilla que me tranquiliza y que coincide con mi deducción.

Continúo apenas 200 metros y otra nueva bifurcación en la que después de mucho investigar no consigo descubrir ningún tipo de señalización. Ahora mi intuición me dice que tome la vía que se abre a la izquierda en sentido descendente.

Aquí comienza una verdadera odisea a través de un camino totalmente enfangado que apenas me permitía caminar, dificultad que se acrecentaba debido a las profundas marcas dejadas por el paso de los tractores. Con los pies sobrecargados con varios kg de barro y después de un kilómetro llego a la altura de una explotación agrícola que está cerrada y sin ninguna persona a quien poder consultar la exactitud del itinerario, no obstante apenas 50 metros después salgo a una amplia pista de tierra que al menos me ofrece cierta confianza.

Ya en la pista de tierra y ante la nueva ausencia de señalización alguna opto por tomar a la izquierda con idea de buscar la carretera que debe provenir de Vale de Figueira. Efectivamente después de 700 metros a través de esta pista por la que lejanamente observo como circula un vehículo al que no puedo preguntar por mi correcto itinerario, así llego a la carretera asfaltada que creo proviene de Vale de Figueira, se trata de la N-365 en el PK 55.





Aquí nuevamente me encuentro con la total carencia de señalización que junto a mi erróneo sentido de la orientación me hace tomar la dirección de la izquierda hasta que después de 4 km en la dirección elegida me veo casi a las puertas de Vale de Figueira, población a la que no llego a entrar de nuevo porque me encuentro con ¡¡un peregrino!! que me indica el error de mi dirección, así que de nuevo vuelta a atrás y desandar lo andado, otros nuevos 4 km.

El peregrino se trata de Miguel, asturiano que también comenzó el Camino en Lisboa, y que siendo conocedor de la notable carencia de señalización existente a partir de Santarém ha optado directamente por la carretera en esta etapa que piensa finalizar en Golegã.

Decidimos continuar nuestro trayecto común en el día de hoy haciéndonos compañía, aunque yo tengo decidido mi punto final en Azinhaga, pues hasta el momento he incrementado mi recorrido innecesariamente en 8 km y esto con el paso de las horas se hace notar.

Mi caminar y humor han variado desde que encontré la compañía de Miguel, consumiendo kilómetros a través de la EN-365 que como es habitual carece de arcenes a pesar del tráfico existente, sin embargo algo más tranquilo al ser sábado y víspera de festivo, no obstante no descuidamos nuestra atención al mismo en medio de nuestra animada conversación.

Así llegamos a cruzar a través del puente el cauce del río Alviela en el que podemos observar la existencia de otro puente paralelo que ha quedado fuera de la ruta de la EN-365, pero con una estructura pétrea sobre la que aún conserva el mojón del PK 58, resistiendo el trascurrir de los tiempos y visitantes que se resguardan a su sombra para realizar una comida campestre o dedicarse al deporte de la pesca.





Ahora si encontramos un verdadero mojón con “vieira” indicador del Camino de Santiago y que en este caso pertenece al municipio de Golegã por cuyo distrito territorial estamos transitando.







Son las trece horas cuando llegamos a Pombalinho, situada en el margen derecho del río Tajo, cuya “Freguesia” pertenece al “Concelho” de Golegã con su aproximado medio millar de habitantes. Lo avanzado de la hora y el calor que se deja sentir nos hace continuar camino sin apenas detenernos.





A nuestro paso queda la “Igreja” Parroquial de Santa Cruz de Pombalinho, construida en el siglo XVII, sustituyendo a la iglesia Matriz destruida por las diferentes crecidas del río Tajo.





Dejamos atrás esta sencilla población y después de 500 metros decidimos refrescarnos con unas cervezas para lo que hacemos una parada en Casal Féteira que tiene un bar/restaurante llamado O Bacalhau.







Son casi las 14 horas y realmente el descanso nos sentó maravillosamente además de compartir compañía y varias cervezas de la marca Sagres que por estas tierras es la más habitual. Continuando por la carretera N-365 después 1200 metros llegamos a Azinhaga que es mi final de etapa, así que me despido de Miguel que continúa hasta Golegã esperando que el Camino vuelva a unirnos. Había reservado cama en Casa da Azzancha, así que a la entrada de la población que está el primer bar llamado la Taberna do Maltez paso a tomar otra cerveza y de camino informarme hacia donde he de dirigirme para llegar a mi alojamiento. Como al parecer veían algo complicado explicarme por donde podría ir, decido llamar telefónicamente a Helena, propietaria de la casa, quien no dudó en desplazarse en su coche a recogerme y llevarme con mochila y todo hasta el bonito chalet en que se ubica la casa.





La amabilidad de Helena es abrumadora y la casa realmente no estaba alejada ya que se encuentra en el núcleo urbano. La casa dispone de dos habitaciones, una de ellas en la que me aposenté compuesta por una amplia cama y otra algo más pequeña que ocupé, la otra habitación está equipada con varias camas y como me adelantó que esperaba otro peregrino y mi idea era no compartir habitación como le anticipé en la reserva realizada, me asignó la habitación de dos camas.

Me había preparado una excelente comida compuesta por un fenomenal caldo de verduras y un abundante plato de carne, patatas y ensalada, todo un festín que me hizo recuperar las energías perdidas.





Pronto llegó otra persona que resulta la peregrina con la que simplemente coincidí en el albergue de Santarém, se trata de una chica portuguesa llamada Ludovina.

Elena nos invitó a usar el equipo compuesto de lavadora y secadora, así que compartimos lavado y como la tarde era más bien calurosa decidimos no usar secadora y tender la ropa en el amplio patio de que dispone la casa.

Pasadas las seis de la tarde decido salir a conocer la población cuna del afamado escritor y Premio Nobel de Literatura José Saramago, dirigiéndome en primer lugar hasta aquella que fue su casa.







Esta “Freguesia” próxima a los dos millares de habitantes y su sencilla población de Azinhaga que rememora su antigüedad a través de los monumentos de su patrimonio.

Así tenemos la Igreja de Nossa Senhora da Conceição o Igreja Matriz de Azinhaga, edificio del siglo XVII que fue arrasado durante la invasión francesa, siendo posteriormente reconstruido en 1882.





La Capela de São José edificada en la tercera década del siglo XVII, por mandato de Gaspar Serraõ en 1634 para su uso y disfrute, mantiene la fisonomía original intacta. También en su interior dispone de un famoso conjunto de azulejos del siglo XVII.





Otro edificio del que destaca la sencillez de su edificación es la Capela de São Sebastião, de propiedad particular, cuya construcción se remonta al siglo XVII y posteriormente restaurada mediante mecenazgo.







De regreso a mi alojamiento, todavía tengo ocasión de situar la ruta de salida para el día siguiente a la vez que contemplar algún edificio que me llama la atención por la tupida red de enredadera que cubre toda la fachada.





La ubicación de la Casa da Azzancha no estaba tan distante como a mi llegada imaginé, solo es cuestión de orientación y son apenas diez minutos desde el centro de la población, así que aún de día ya había regresado.

Después de recoger la ropa lavada y seca, Helena había preparado una apetitosa cena compuesta por bacalao gratinado de la que ya estaba disfrutando la otra peregrina, así que no pude reprimirme y tomé una tapa con una copa de vino.

La sobremesa fue encantadora, Helena la anfitriona nos mostró una bonita colección de fotografías a la vez que nos relataba las maravillas de esta “Terra do Cavalos” donde se vive por y para el caballo.

Ya entrada la noche nos retiramos a descansar no sin que antes Helena hubiese realizado todo tipo de gestiones para localizarme alojamiento por Atalaya o sus proximidades, ya que en Atalaya solo existe un hotel al que rehusé por considerarlo de un precio excesivo para un peregrino y una sola noche.

Muchas gracias por todo Helena y te deseo todo tipo de satisfacciones en esta nueva andadura que has emprendido con Casa da Azzancha, ¡Buen Camino!





Alojamientos de la Etapa:

Azinhaga:
-Casa da Azzancha
    Localización: Rua dos Montijos, 68
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 957 253 / (+351) 919 187 773
    Inaugurado el 16 de julio de 2014



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.