EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 5º: Azinhaga - Tomar:



He descansado bastante bien, lo que me anima a levantarme todavía de noche y después de asearme y preparar la mochila, disfruto del desayuno que Helena había dejado preparado, aunque soy de poco apetito en el inicio del día, pues necesito que el cuerpo comience el ejercicio para demandar algo más cuantioso.

Cuando estaba dispuesto a abandonar la casa coincido con Ludovina, lo que me permite despedirme nuevamente de ella y desearle un ¡Buen Camino!

El perfecto conocimiento de la ruta de salida revisada el día anterior me permite ir directamente por el itinerario idóneo, así que salgo de la casa hacia la derecha por la Rua Alto dos Montijos hasta llegar a la Rua Matilde Wenceslau que tomo a la izquierda.

Escasos metros después cruzo con la Rua Serrão de Faria que tomaré a la izquierda para inmediatamente salir a la Rua da Estação en la que también continuaré hacia la izquierda, donde voy encontrando el Grupo Escolar, Centro de Salud, Biblioteca Municipal hasta llegar al semáforo. En este semáforo tomo a la derecha para encaminarme al centro de la población donde se pueden encontrar bares abiertos para quien todavía no haya desayunado.

Podía haber bordeado la población pero he preferido regresar por el centro hasta coger la calle principal que realmente es la N-365 que atraviesa longitudinalmente Azinhaga de sur a norte, llegando hasta una rotonda con una estatua que recuerda la principal dedicación de las personas de esta tierra.

Definitivamente he dejado atrás a Azinhaga y por delante me enfrento a un nuevo tramo de 7 Km de la carretera N-365 en dirección a Golegã. La carretera ya es conocida con su carencia de arcenes, así que con paciencia y mucha atención al tráfico llego después de 1,5 Km a Broa, donde se encuentra la Capela de Nossa Senhora Piedade del siglo XVII.





Dejo Broa atrás nada más pasar el puente que salva el cauce del río Almonda





La carretera continúa su trazado con largas rectas que al menos me permiten poder ver desde la lejanía la aproximación de los vehículos, evitando desagradables sorpresas al cruzarme con ellos.







Múltiples carteles me recuerdan que estoy caminando por tierras de Golegã, la “Terra do Cavalo”, con sus numerosas rutas a caballo por la ribera de Tajo.







Van a ser las 9 horas cuando llego a Golegã, población a la que decido entrar y al menos conocer el centro urbano en cuya dirección camino, siendo además la apropiada según la señalización existente sobre mojones con flecha amarilla.







Así que tomo por la Rua do Campo hasta desembocar en una plaza en cuyo centro se encuentra la “Igreja Matriz” o “Igreja da Nossa Senhora da Conceição”, construida a finales del siglo XV y principios del XVI en el lugar que ocupó la antigua iglesia de estilo gótico.





En su interior totalmente rehabilitado, destaca los enormes paneles de azulejos que recubren tanto el altar mayor como los laterales de su sala. Aquí pude tener la posibilidad de visitarla puesto que se encontraba abierta a pesar de lo temprano de la hora.





En la misma plaza se ubica el Café Central en el que pude sellar la credencial y así conocer a una chica encantadora que hablaba perfectamente español, puesto que era de la zona norte de Portugal e incluso vivió un tiempo en Galicia, así que aproveché para preguntar por la continuidad del Camino y el posible recorrido que había de hacer.

Aquí intervino el propietario del local de donde pude deducir que la filosofía del Camino de Santiago no ha “calado” al menos en determinadas personas, ya que me sugirió que lo mejor era dejar las veredas y caminos tomando la carretera que va hacia Atalaia. Selló mi credencial con una enorme antefirma del local que desbordaba en demasía el espacio asignado a pesar de ser una sola línea de letra minúscula.

Esta población de casi 4000 habitantes en la que se celebra la Feria Nacional del Caballo con carácter anual durante el mes de noviembre, dispone de toda clase de servicios para el peregrino incluido albergues aunque de carácter privado, creo que puede ser un buen lugar de final de etapa desde Santarém.

Ya decidido a continuar el Camino tomo por la esquina del Café Central a través de la Rua Dom Alfonso Enriques y todo recto para continuar por la Rua Doutor Branco hasta llegar a la N-243 que he de cruzar, comenzando aquí una pista de tierra.

En el mismo cruce coincido con una persona que va paseando a pie un bonito caballo como ejercicio para el equino, mi desconfianza hacia el itinerario sigue siendo grande así que le pregunto si camino en la dirección apropiada hacia Casal Branco y Sao Caetano, pues la ausencia de señales es realmente patente. Confirma mi ruta, lo que me da una cierta tranquilidad. Así que sin más dilación comienzo a andar por esta sosegada y cuidada pista de tierra.

Son 2 km de pista de tierra a través de una inmensa recta bordeada por algunas casas de labranza, localizando en una ellas a dos personas que vuelven a confirmar mi correcta dirección e indicarme que la final de esta recta existe un giro a la derecha de 90º que me llevará después de apenas 100 metros a la carretera asfaltada CM-183 donde deberé tomar a la izquierda, cumpliéndose totalmente sus indicaciones.







Apenas 500 metros por esta carretera de escaso tráfico aunque sin arcenes, llego hasta las puertas de acceso a la Quinta do Casal Branco, enorme finca de más de mil hectáreas con producción de vinos y aceites, además de disponer de una afamada cuadra equina.







Otro nuevo kilómetro y medio y la carretera CM183 se convierte en la M572 con la que se cruza a la vez que las señalizaciones con flechas amarillas o placas con flecha y vieira oportunamente situadas me van guiando la ruta.







Ya se comienzan a divisar por el margen derecho las poquitas edificaciones que componen São Caetano, pequeña aldea a la que se denomina Tierra de Templarios porque según reza en la placa existente a la entrada, estas tierras fueron donadas por el Rey Alfonso Henriques a la citada orden en 1158.





Accedo entre las edificaciones existentes comprobando la existencia de un bonito parque con una fuente en la que me refresco y abastezco de agua potable, así que hago un breve descanso que me permite contemplar la pequeña capilla de São Caetano, cuyo edificio probablemente se construyó en los entornos del siglo XVIII, aunque muy remodelada ya en el siglo XX.





Reemprendo de nuevo la marcha siguiendo las indicaciones del Camino y en apenas 300 metros llego a la Quinta da Cárdiga en la que los restos de las construcciones que la componían dicen de su inmensa grandeza y lujo de otras épocas.







Esta Quinta da Cárdiga fue donada por el Rey Alfonso Henriques a la Orden de los Templarios en el año 1169, originariamente con sus terrenos dedicados al cultivo hasta que fue conformando parte de la línea defensiva de la ribera del Tajo.

Con la desaparición de los Templarios, pasó a ser propiedad de la Orden de Cristo que construyó una granja de verano alrededor de 1540.

La Quinta con aspecto de palacio - fortaleza renacentista en la que se incluye claustro y capilla, está rodeada por torreones circulares con patios interiores y galerías.





Todavía visibles algunos tramos de su fachada escondida entre la vegetación mostrando preciosos frisos de azulejos.





E incluso su entrada principal con un marco rectangular coronado por una cruz de Cristo sostenida por dos querubines, todavía se conserva junto con la estructura de los dos faroles de hierro que aún se mantienen mostrando la degradación que provoca el paso del tiempo.







Otra de sus puertas también conserva la ornamentación escultórica de su marco con preciosos labrados en piedra arropados por la abundante vegetación.





Por desgracia este fabuloso patrimonio en la actualidad se encuentra prácticamente abandonado y sometido al deterioro del tiempo sin ningún signo de conservación. Creo que recientemente se ha abierto en el entorno de la Quinta un sencillo albergue para peregrinos que podría ser el inicio de un paso obligado para su divulgación y mayor conocimiento con el fin de que se tome conciencia, lo que permitiría así evitar la desaparición de algo que merece la pena conservar.

No sin continuar pensando en este idílico lugar, después de saludar a unos ciclistas que están aprovechando el día festivo por estos maravillosos escenarios, voy dejando atrás esta Quinta da Cárdiga con una sensación de tristeza que es difícil de explicar y que solo puedo compartir conmigo mismo en este solitario caminar.

Ahora camino, aunque con mi pensamiento acompañado, por una vía de tierra llamada rua do Pedregoso en ascenso que me irá aproximando a Vila Nova da Barquinha.





Han sido 2 km por esta rua do Pedregoso cuando accedo a Vila Nova da Barquinha y sin abandonar esta dirección tomo la rua da Cárdida hasta encontrarme con la vía férrea que he de cruzar por un paso peatonal existente con suma atención a la proximidad de cualquier tren.







Nada más cruzar la vía férrea ahora continuo ascendiendo por la rua do Ribeiro da Maia que pronto cambia de nombre convirtiéndose en la rua da Escola Nova y que desemboca en una rotonda en la que se encuentra la Junta de Freguesia, presidiendo la rotonda una escultura modernista.





Cruzo literalmente la rotonda para continuar la vía de enfrente llamada rua Dom Alfonso Henriques, siempre ascendiendo por una amplia calle asfaltada con aceras laterales en ocasiones, puesto que realmente no cesarán las viviendas a lo largo de este kilómetro que he de recorrer hasta llegar al término de Atalaia.

Ya en Atalaia, pequeña población perteneciente al municipio de de Vila Nova da Barquinha, dejo su Junta de Freguesia a mi izquierda, con el fin de cruzar la población longitudinalmente a través de la rua Paulino José Correia.





Así llego a ante la fachada de la “Igreja Matriz” o “Igreja da Nossa Senhora da Assunção” a quien está dedicada.

Este edificio con su bella imagen de arquitectura renacentista se construyó alrededor de 1528 por mandato de D. Pedro Meneses, conde de Cantanhede. Como en otros lugares me ha sucedido, tampoco pude acceder a su interior por encontrarse cerrada.







Después de comprobar la existencia de un hotel en la población donde podría haberme alojado en caso necesario a pesar de que su precio sea algo superior al que habitualmente un peregrino se pueda permitir, pero es mediodía (son las 12 horas) y creo que todavía puedo avanzar unos kilómetros.

Ahora estoy en la carretera N-110 por la que voy caminando y apenas recorridos 600 metros desde que pasé por la fachada de la iglesia, observo la desviación a la derecha de una pista forestal que teóricamente me apartará de esta transitada carretera que en esta ocasión dispone de amplios arcenes.

Comienzo a caminar por esta cómoda pista en ascenso que me debe introducir a través de unos grandiosos bosques de abedules, pero veo que después de un centenar de metros desparece la señalización y comienzan las dudas, así que aprovecho la presencia de numerosas personas que deben conformar un grupo que está recorriendo una senda que previamente han señalizado con múltiples tiras de plásticos de diversos colores, así que me aconsejan que hable con uno de los organizadores que presumiblemente debe conocer la senda que he de seguir, aunque algunos de ellos creen haber visto alguna flecha amarilla.

Pero mi sorpresa sigue en aumento puesto que la persona ante la que me intereso, coordinadora del grupo, me indica que desconoce la existencia esa senda por esta zona puesto que ellos son de otra población, aconsejándome desista de mi empeño de caminar a través de estos bosques.

Mi impresión es que además de la prácticamente inexistente señalización se suma la ocultación de algunas de las flechas amarillas existentes con los ramilletes de plásticos indicadores de la senda que debe seguir en esta “mini maratón campestre”, así que con toda mi pesadumbre regreso al fatídico asfalto de la carretera N-110.

Después de 5 km por la N-110 decido que es hora de permitirme un descanso y que mis fatigados pies se relajen después de tanto asfalto, así que cuando van a ser las 13:30 horas y comprobando la existencia de un restaurante en las inmediaciones me encamino hacia su puerta. El lugar se llama Café Restaurante O Cruzamento.





Este fue el acierto del día, aparte de la amabilidad de su propietaria, la gran cantidad de comensales que llenaban el amplio comedor daban fe de la aceptación del lugar, pues la inmensa mayoría eran lugareños de la zona que así celebraban el día festivo.

La plena ocupación motivó que previamente me refrescara con una cerveza en la antesala en la que se encontraba la barra del bar, tranquilamente sentado en una mesa ya sin mochila, detalle que mis pies agradecían.

Cuando hubo disponibilidad en el comedor pasé y ocupé una mesa en la que me atendió la propietaria con suma cordialidad, la comida fenomenal, una ensalada con productos de la huerta y un excelente bacalao frito, arroz blanco, patatas y otra cerveza. Como postre degusté una fenomenal “ensalada de frutas” con productos naturales que colmaron sobradamente la comida realizada, así como un excelente café. Todo un banquete a un precio excepcional y que dejo en mi memoria con la intención de regresar en otra época pero en vehículo.





La sobremesa se tornó familiar puesto que la propietaria me informó de la proximidad de la siguiente población Asseiceira y la distancia de 9 Km a Tomar, lo que me hace replantear la posibilidad de finalizar la etapa en esa población.

Ante mi pregunta de posibles alojamientos en Tomar, la familiaridad de las personas hizo que me presentase a una señora, María Luisa, que acompañada de su pareja también degustaban la comida del lugar, esta persona me informó cumplidamente de las características de los alojamientos en Tomar de acuerdo con la guía que yo llevaba, además resulto ser muy buena conocedora de muchas ciudades de España incluido Madrid.

Después de agradecer la amabilidad de María Luisa y de la propietaria del restaurante, así como el trato recibido y la excelente comida, me dispongo a retomar el Camino con las fuerzas recuperadas y la intención de continuar prolongando la etapa.

De nuevo reinicio mi andadura por la N-110 aunque después de 800 metros tomo el desvío a la derecha en dirección a Asseiceira, población a la que accedo y atravieso en toda su longitud por la rua Dr. Aurelio Ribeiro continuando por la rua Dr. Carlos M. Ferreira y así después de 1,8 km desde el desvío retorno nuevamente a la N-110.







Después de 2,6 km través de la N-110 y dejar a mi derecha la población de Santa Cita, llego a una serie de rotondas que al superarlas y ante la ausencia de señalización opto por continuar caminando por la N-110 en la dirección que conduce a Tomar, desconociendo que existe una ruta paralela que va bordeando la vía del ferrocarril por su margen izquierda y que al menos me habría alejado del enorme y peligroso tráfico que me veré obligado a soportar.

Fueron cinco interminables kilómetros por una carretera sin arcenes y una densidad de tráfico hasta ahora desconocida por mí, posiblemente motivada por la terminación del fin de semana y el retorno de las familias a sus domicilios en esta tarde dominical.

Así voy transitando por los términos de Guerreira, Vale Cabrito, Carvalhos de Figueiredo y S. Lourenço que ya es el previo a la población de Tomar.





El nivel de cansancio es grande, además había agotado el agua y no tuve posibilidad de volver a rellenar las botellas vacías en ningún local público ya que permanecían cerrados al igual que las fincas particulares colindantes a la carretera.

Cuando estoy saliendo del termino de S. Lourenço, prácticamente a la entrada de Tomar, localizo al final de una recta y en plena curva el pequeño bar restaurante S. Lourenço, frente a una ermita, que hizo mis delicias ya que no solo descansé casi 30 minutos en una mesa de terraza cómodamente sentado sino que además pude hidratarme con líquido en cantidad tanto de zumo de frutas como de agua. Son las 17:30 horas.

Por fin llego a Tomar y de acuerdo con las indicaciones recibidas en el bar donde aproveché también el descanso para reservar el alojamiento, me encamino sin dilación hacia el mismo.





El segundo mejor momento del día, llegar por fin a Tomar a pesar de la carretera y del tráfico encontrando un alojamiento en el que poder descansar, se llama Pensão Residencial União, en pleno centro de la ciudad y en una calle peatonal.







El día ha sido largo, después de 37 km y un recorrido en su mayoría por asfalto, la carencia significativa de señalización, la peligrosidad del tráfico y el desconocimiento general de la existencia de un Camino de Santiago, me hacen replantear mi Camino, pero prefiero pensar relajadamente y tomar un día “sabático” en esta preciosa ciudad, así que mañana lunes continuaré descansando y reflexionando sobre la decisión por la que optaré definitivamente. Hay un factor primordial que me da ánimos, Portugal y sus gentes, sencillas, amables y cariñosas.

La persona que está en recepción de Residencial União es Claudia, una mujer con un encanto especial y todo amabilidad, informándome de las características del alojamiento y ubicación dentro de la ciudad, además de darme ánimos ante mi decaído estado físico e incluso mental después del agobiante recorrido.

Salgo a cenar al restaurante El Jardín reponiendo al menos fuerzas con una sopa y un buen plato de hígado encebollado. Posteriormente realizo un breve recorrido por el centro de la población y me retiro a descansar, conociendo a Jorge, gestor de Residencial União y que ha sustituido a Claudia.

Amanece el nuevo día ya con la decisión tomada de permanecer otras 24 horas en Tomar a fin de informarme detalladamente de la ruta a la que debo enfrentarme en posteriores días, pues llego a valorar la posibilidad de dejar el Camino si la carencia de señalización es un factor común en días sucesivos.

Después de desayunar en el hotel, paso por la Oficina de información turística para conocer los lugares de mayor interés de la población, pero como es lunes están cerrados todos aquellos puntos de especial relevancia salvo el Castillo Templario ubicado en el mismo recinto del Convento de Cristo.

Respecto a información sobre el Camino de Santiago apenas disponen de un par de fotocopias con las poblaciones de tránsito y distancias, nada significativo que me aclare el tema de la señalización.

Tranquilamente subo a la parte alta de la ciudad lugar en que se situa el Castillo Templario. La historia se remonta a 1160 como la época en que se comenzó la construcción de este castillo por la Orden del Templo.







En 1314 la Orden del Templo resultó exterminada como consecuencia de las persecuciones del rey de Francia, hasta que en 1319 nace una nueva Orden, la Milicia de los Caballeros de Cristo, a la que se reintegraron todos los bienes y riquezas de la Orden del Templo.

Así encontraron los Templarios en Portugal su residencia última para continuar su consagrada misión de caballería, siendo ya el castillo reconvertido en convento como sede de la nueva orden.

La magnificencia de esta edificación y su excelente estado de conservación bien merecen una detenida visita.

La bella imagen del pórtico de entrada es una maravilla escultórica enclavada en la dureza de los muros del castillo en una fusión de formas y contrastes.







A Charola es el oratorio privado de los Caballeros en el interior de la fortaleza, en la que la base del templo se desarrolla en torno a un espacio central con una rotonda “templaria” con la forma de un prisma octogonal.







La “Janela do Capitulo” (Ventana) rodeada por dos gigantescos contrafuertes y adornada con un exuberante universo figurativo posiblemente construida entre 1510 y 1513, es una original muestra del gótico tardío “manuelino”.







La belleza de sus numerosos claustros bien merece una detallada contemplación que prolongaría la visita de manera interminable con la paz que transmite el entorno.







Como detalle anecdótico resalto la presencia en aquella época del conocimiento de la existencia de las peregrinaciones a Santiago de Compostela tal y como queda reflejado con la grabación en piedra de la “Vieira” símbolo del Camino en el “Claustro da Hospedaria” construido entre 1541 y 1542.







Esta monumental obra realmente te embelesa y abstrae a cada paso por estancias y rincones singulares que me inducen a continuar la descripción fotográfica de la misma, pero solo como despedida quiero mencionar la bella escalera helicoidal que da acceso a la terraza superior del edificio.







También es digna de mención la “Igreja Matriz” o “Igreja de São João Baptista” en el centro de la población, construida inicialmente en el siglo XV y reconstruida de nuevo el siglo XVI, sobresaliendo su portal estilo manuelino.







Esta gran población con más de 40.000 habitantes, está dividida por el río Nabão que recorre la ciudad con un bonito puente que permite el tránsito entre sus dos partes.







He pasado un buen día en Tomar que me ha permitido descansar y meditar que decisión adoptar respecto al Camino, máxime cuando después de un largo recorrido por la tarde en busca de la salida de la población por donde había de retomar el Camino, observé que las señales (flechas amarillas) no tenían continuidad, tema que para mí se convertía en preocupante puesto que la siguiente etapa tenía un amplio recorrido por zonas boscosas.

De retorno a mi alojamiento tengo prácticamente la intención de suspender el Camino, por lo que manifiesto mis sensaciones tanto a Claudia como a Jorge en el hotel, quienes razonablemente me dieron su opinión.

Efectivamente, parece ser que por la zona boscosa se ha realizado una tala de árboles no teniendo en cuenta la desaparición de las “flechas amarillas” y su debida reposición, por lo que me sugieren no hacer esta etapa andando y realizarla en autobús hasta Alvaiazere, eso podría evitar posibles desorientaciones por esos bosques como le había sucedido a algún otro peregrino.

Sin embargo casi me aseguran que a partir de Alvaiazere la señalización es correcta aunque de todas formas me lo podrán confirmar en dicha población al día siguiente.

Cierta tranquilidad se apoderó de mí pensando en no tener que dejar el Camino, pues desde la salida de Santarém había sido un verdadero suplicio el conseguir localizar la senda del Camino, así que agradeciendo las sugerencias y razones tanto de Claudia como de Jorge, me retiro a descansar con la ilusión renovada de continuar un día más aunque sea en autobús y mañana a confiar en el dictamen del Camino.





Alojamientos de la Etapa:

Golegã:
-Albergue Solo Duro (Casa da Tia Guida)
    Localización: Rua José Relvas, nº 84/86
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+341) 249 976 802 / (+341) 935 640 550 / (+341) 935 640 551

-O Té
    Localización: Rua José Relvas, nº 119
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+341) 249 976 404 / (+341) 918 598 819

-Bombeiros Voluntarios
    Localización: Largo do Parque do Campismo
    Propiedad y Gestión: Bombeiros
    Tel: (+351) 249 979 070



São Caetano (Quinta da Cardiga):
-Albergue São Caetano (Alexandre y Rita Hachmeister)
    Localización: Lg. São Caetano, n.º 30 - Quinta da Cárdiga (después de la Quinta y frente al edificio de una escuela)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 914 951 076 / (+351) 917 063 823



Vila Nova da Barquinha:
-Hotel Soltejo
    Localización: Estrada Nacional 3 (junto a gasolinera)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 72 01 50

-Bombeiros Voluntarios
    Localización: Rua Alfredo Matinho de Fonseca
    Propiedad y Gestión: Bombeiros
    Tel.: (+351) 249 71 07 96



Atalaia:
-Casa do Patriarca
    Localización: Rua Patriarca D. José, 134
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 249 710 581 / (+351) 962 818 115 / (+351) 964 637 152



Tomar:
-Hotel Residencial União
    Localización: Rua Serpa Pinto, 94
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 323 161

-Hostel 2300 Thomar
    Localización: Rua Serpa Pinto, 43
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 324 256 / (+351) 927 444 144

-Hotel Dos Templarios
    Localización: Largo Cândido dos Reis, 1 (Mouchão Parque)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 310 100

-Hotel Trovador
    Localización: Rua 10 Agosto 1385, 22
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 249 32 25 67

-Bombeiros Municipais
    Localización: Rua de Stª Iria
    Propiedad y Gestión: Bombeiros
    Tel.: (+351) 249 329 140



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.