EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 12º: Albergaria a Velha - São João da Madeira:



Como es habitual me levanto aún de noche, de manera que inicio la etapa con las primeras luces del día, atravesando la población de acuerdo con la ruta que indica las flechas amarillas. La mañana es fresca aunque el cielo está prácticamente despejado, es agradable caminar.

Antes de abandonar totalmente el área urbana, en la Rua Dr. Alexandre Alburquerque, aprecio la existencia de una “Padaria – Pastelaria” que a estas tempranas horas, son las 7 pasadas, ya se encuentra abierta, por lo que aprovecho para tomar un buen café con leche acompañado de pastelería de reciente elaboración.

Retomo el Camino con nuevas energías y para abandonar la población sorteo unas rotondas que me permiten pasar bajo la autovía IC2 y así continuar por la Rua Sra. Do Socorro por la que apenas camino 100 metros, ya que la señalización del Camino indica que tome el desvío a la derecha, dejando el asfalto e iniciando un bonito paseo por una pista de tierra.





Después de 3,7 Km llego a la altura del Monte da Senhora do Socorro en cuya cima se encuentra el Santuario del mismo nombre. En la rotonda de la que sale el desvío hacia el Santuario hay una imagen “da Senhora do Socorro”.





Existe la posibilidad de subir hasta el Santuario y el parque que le circunda, lo que supondría un recorrido añadido de aproximadamente 1 Km, pero a estas tempranas horas decido continuar Camino a través de la estrecha vía asfaltada que se sumerge en una fenomenal zona boscosa repleta de eucaliptos.

Después de prolongadas rectas y 1,1 Km sin apenas tráfico rodado, tomo un desvío a la izquierda que ahora me introduce en un camino forestal dentro de esto inmenso bosque de eucaliptos, pero aquí se deja notar la huella de lluvias caídas recientemente siendo necesario en ocasiones salir del trazado de la pista forestal para poder salvar los enormes charcos que me impiden el paso.







La pista forestal me conduce durante 500 metros hasta un camino ahora asfaltado que me deja ya a las puertas de Albergaria a Nova.

Durante el paso por esta pequeña población veo como los peregrinos italianos y holandés se aproximan y me sobrepasan al llevar una mayor cadencia que yo en su caminar, lo que no significa que no volvamos a coincidir durante la etapa.







Después de recorrer la población longitudinalmente por su vía principal, que a su vez evita hacer el mismo recorrido por la carretera N1, aunque hay que incorporarse a ella finalmente a la altura de la sencilla y moderna iglesia en cuyo margen izquierdo se encuentra.







Un nuevo Km y abandono la carretera N1 tomando el desvío de la izquierda que ahora me lleva por carretera asfaltada pero con escaso tráfico, además no cesan las edificaciones similares a casas de campo en las que se reside permanentemente con sus pequeñas parcelas, atravesando así la Freguesia de Branca.

Después de 2,8 Km caminando entre estas bonitas y sencillas casas de campo, que al menos te evitan la sensación de soledad aunque difícilmente encuentre a persona alguna, llego a encontrarme con el trazado de la vía férrea sin tráfico alguno en la actualidad, así que la ruta del camino me lleva a caminar por esta vía muerta con sus traviesas y railes fundidos con la vegetación, claro signo de la ausencia de tráfico ferroviario.





Este recorrido junto o sobre a la vía solo se mantiene durante 500 metros, al cabo de los cuales continúo caminando de nuevo por vías asfaltadas que dan servicio a todos estos caseríos que pueblan esta rica zona agrícola.

De manera paciente me voy acercando a la siguiente localidad que se trata de Pinheiro de Bemposta, lo que no es impedimento para que por estos parajes se puedan contemplar bellas imágenes lugareñas como la utilización de lavaderos públicos que otras épocas vividas me recuerdan.





Ha sido necesario recorrer algo más de 4 Km desde Albergaria a Nova para llegar a Pinheiro da Bemposta, población que comienza con un pronunciado ascenso, encontrándose dividida por la carretera N-1 cuya pista salvo a través de un paso peatonal elevado que me deja a los pies de una gran cruz de piedra, a cuya espalda aparece la “flecha amarilla y vieira” que me muestran la dirección del Camino ascendiendo por la calle que continúa.







Además de la señalización existente es apropiado continuar ascendiendo en la dirección que señala “Zona Monumental” que se corresponde con la parte más antigua de esta diseminada población cuyas vías se estrechan volviendo a coincidir con los italianos y el holandés en este bello escenario.







Ya en la meseta de esta irregular colina se puede contemplar una pequeña plaza en la que finaliza la Rua Dom Manuel I por la que he caminado hasta el momento y comienzo a hacerlo por la Rua dos Paços do Concelho en que se encuentra el “Pelourinho” (Picota) que data del siglo XVI, junto a “Casa da Camara”.







Casi a continuación de esta coqueta plaza, estamos en el corazón de lo que puede considerarse la parte histórica, observando como continuación la fachada de un edificio en su momento concebido como una impresionante casa palaciega.

Todo este conjunto constituye la casa de S. Gonçalo, actualmente perteneciente a los Barbosa de Quadros, cuya puerta de acceso al patio fechada en 1746 está coronada por un crucifijo sobre unos basamentos horizontales limitados por cuatro columnas que conforman una estructura piramidal.





La edificación está cerrada en su otro extremo por una capilla de semejante estilo al pórtico inicial que daba entrada al patio del recinto.





Esta población, Freguesia perteneciente a Oliveira de Azeméis, tiene en el entorno de 3.000 habitantes y fue sede de un rico “concelho” en la época medieval, creado por el rey D. Manuel I.

Comienzo a descender de la meseta de la colina hasta la que accedí para recorrer el casco histórico desde donde se aprecian unas fabulosas vistas, motivo de la segunda parte del nombre de la población: Bemposta. Ha merecido la pena ampliar unos metros el recorrido.

Retorno hacia la carretera N-1 que cruzo a través de una rotonda en la que se ubica un sencillo restaurante y un almacén de materiales de construcción que bordeo y dejo a mi derecha, para continuar por la Rua Manuel Amadeu São Oliveira que me irá alejando de Pinheiro de Bemposta camino de Besteiros hasta llegar Travanca, después de 2,3 km todos ellos a través de vías asfaltadas.







A la salida de pequeña aldea de Travanca comienza una pista sin asfalto que me produce cierta satisfacción al menos para el descanso de mis pies.





Aquí comienza la Rua do Senhor da Ponte cuyo firme inicial de tierra y arena se transforma en un camino de piedra adoquinada en pequeño ascenso apenas perceptible.





Después de recorrer 500 metros llego hasta el puente que da nombre a esta vía, restaurado en el año 2003 y que salva el cauce de un pequeño arroyuelo.







En el centro del pequeño puente existe una gran hornacina en piedra que cobija la imagen de Cristo crucificado.





Nada más pasar el puente comienzo a abandonar este valle e inicio un ascenso muy pronunciado puesto que durante dos Km hay que salvar un desnivel de 120 metros hasta llegar a Oliveira de Azeméis, aunque ahora de nuevo por vías asfaltadas.

Es un tramo verdaderamente duro y que se hace eterno con interminables cuestas urbanas en cuyo recorrido se encuentran algunas viviendas de los arrabales de la población con aspecto bastante descuidado y faltas de unos servicios mínimos.

Finalmente corono la colina ante una gran cruz de piedra o Cruceiro que en mi caso considero como el símbolo de la “penitencia” impuesta hasta llegar a ella y como no a las proximidades del centro urbano de Oliveira de Azeméis, pues para mí ha supuesto un gran esfuerzo coronar esta cima.





La población de Oliveira de Azeméis con unos 12.000 habitantes es sede de la Cámara Municipal que la componen 19 Freguesias.

La primera referencia histórica se localiza en el año 922 como Villa Olivaira. El primer conocimiento sobre la palabra Azeméis se tiene en el siglo XVI. Al parecer el origen se debe a la palabra de “azemel”, que significa conductor de “azemolas” (animal de carga).

Ya a la misma entrada, por la Rua do Cruceiro, se puede observar algún tipo de construcción que se remonta al siglo XIX y que muestra su carácter de población con supremacía en la zona a nivel de abastecimiento y servicios.







Continuo avanzando por la Rua do Cruceiro en línea recta hasta desembocar en la Rua António Alegria a cuyo inicio se encuentra un edificio histórico con dos plantas y cinco grandes balconadas que también pertenece a la Cámara Municipal, así que me adentro en el con el fin sellar la credencial.

La amabilidad de la señorita que me atendió fue exquisita y ante mi solicitud de información de posible lugar para pernoctar en esta población, me sugirió el hotel existente, sin embargo conocedor de la categoría y precio de este alojamiento insistí en un algún lugar más económico ante lo cual me informó de la posibilidad de ir a una casa cercana que hacía las funciones de pensión.

La verdad es que una vez conocida esta bella ciudad me extrañó sobre manera la carencia albergue o de cualquier otro medio de alojamiento apropiado a la sencillez del peregrino. No obstante agradecí tan apropiada información por si posteriormente me decidía por finalizar aquí la etapa.

Otro símbolo de la población es el bonito edificio que alberga la sede principal Cámara Municipal en pleno centro urbano, lugar de inicio de la Rua António Alegria y Rua Dr. Bento Carqueja.





Continuando por la comercial Rua Dr. Bento Carqueja que bordea por la izquierda la Cámara Municipal, llego hasta la plaza en que se encuentra la impresionante “Igreja Matriz de São Miguel” cuyo edificio data del año 700, prolongándose las obras durante centenas de años.

La última remodelación de siglo XIX no alteró significativamente su perfil barroco lo que no se puede afirmar por la colocación de los paneles de azulejo en el frontal del templo.

La parte desafortunada fue la imposibilidad de visitar su interior, puesto que se encontraba cerrado y no había información respecto al horario que ofreciera esa oportunidad.





Van a ser las 12 horas y tengo la duda de si hacer ya la comida del mediodía o simplemente tomar una cerveza con algún aperitivo.

La sed me apremia así que decido sentarme en la terraza de un pequeño bar que se encuentra en Largo de São Miguel, muy próximo a la iglesia.

Sin embargo en este moderno y tranquilo bar solo disponen de bebida a estas horas, así que una vez acomodado en la terraza no me privo de descansar un buen rato aunque sea tomando solo unas cervezas.

Al poco de estar disfrutando al menos del descanso y la tranquilidad que allí se respira, pues repito que la ciudad o el tránsito que he realizado por ella me deja gratamente sorprendido, pero la mañana es larga y continuo decidido a proseguir la etapa, cuando observo la presencia del peregrino Bernardino (que supera mi edad en una decena de años), “el tragamillas”, quien me manifiesta que el recorrido realizado hasta el momento para él ha sido un aperitivo, a la vez que también se detiene para toma alguna bebida, pues según nos comentó en días anteriores sus etapas habituales superan los 40 km, desde luego mi naturaleza debe ser algo más débil porque a mí me ha costado “mi esfuerzo” llegar hasta aquí.

Como ya son las 12 horas pasadas y han comenzado a servir los almuerzos, me encamino por la misma calle durante un centenar de metros hasta la Adega Mota a la altura del nº 255, en el que la preciosa fachada exterior es solo una muestra de la asombrosa y deliciosa comida que en su interior se ofrece.







Después de contemplar su coqueta barra longitudinal y tomar una nueva cerveza, las viandas que estoy observando en el comedor existente al fondo me abren el apetito y entre la oferta de la barra y los barriles que la delimitan decido quedarme a comer ahora de manera seria.





El local, de vivencias centenarias, está gestionado por Víctor Almeida y su esposa, todo un encanto de pareja de la que recibí un trato amabilísimo además de una excelente comida casera. Comencé con un espectacular plato de sopa que consiguió que me volviese a rencontrar y tomar nuevos ánimos, pero la sorpresa la tuve con el sencillo pero fabuloso plato compuesto por una espectacular carne de “porco” estofada (carne de cerdo) acompañada de patata cocida y unas judías verdes que parecían brotar del plato con su verdor y frescura.





Y como postre una sensacional “ensalada” de frutas (compota). Ya sin prisas abandoné la sala - comedor para degustar un fenomenal café en la barra del bar compartiendo inquietudes y vivencias con Víctor, con quien tuve el placer de disfrutar durante unos minutos de su preciado tiempo en la atención de este singular negocio familiar. Deseo que verdaderamente continúes con esta forma de ser y estar que hace las delicias de cualquier cliente y en particular de este humilde peregrino. ¡¡Gracias Víctor y familia!!

Con la satisfacción de una excelente comida y el conocimiento de esta maravillosa familia, reinicio el camino a través de esta misma vía de Largo de São Miguel que a escasos metros me deja en la Rua António Pinto de Carvalho, donde después de un pequeño ascenso me va sacando de esta majestuosa y coqueta ciudad.

Ahora un pronunciado descenso por una estrecha calle desde donde se puede observar una amplia panorámica de la parte moderna de la población, hasta atravesar la Travesía Manuel José Silva que me dejará a las puertas del enorme complejo industrial dedicado a la fabricación de componentes para vehículos, siendo considerada la principal fuente de riqueza de la población.

Después de bordear por la izquierda el perímetro de esta factoría, me adentro en una zona residencial de bonitas casas individuales que poco a poco se van convirtiendo casas de campo todavía en el área urbana.

Sin embargo observo a mi derecha un desvío por un pequeño camino de tierra señalizado por “flechas amarillas” y en sus breves 100 metros puedo contemplar por estas tierras un pequeño y singular hórreo.







De nuevo en el asfalto ahora he de salvar la vía férrea que discurre por debajo de un pequeño puente y tomo un desvío señalizado a la izquierda que me irá introduciendo por terrenos de cultivo y casas de labranza que me van alejando de zonas urbanas.

Así llego a encontrar de nuevo la vía férrea que ahora cruzaré a través de los propios railes por un estrecho camino asfaltado rodeado de eucaliptos que me llevará hasta Manta da Baixo ahora por una bonita senda empedrada. Han sido 2,5 Km desde Oliveira de Azeméis.





La entrada a esta aldea se hace a través de un bonito puente de piedra desde el que se vislumbra otro hórreo entre las viviendas de la zona como resaltando su vocación agrícola.





Cruzo literalmente la aldea a través de su calle principal que abandono con una curva a la derecha ahora en dirección a Vila de Cucujäes, a través de una estrecha vía asfaltada casi carente de tráfico y distante aproximadamente 1,2 Km, aunque las edificaciones no se interrumpen practicamente.

Bordeo la extensa población por su lado este y a través de una calle con pronunciado pero corto ascenso la voy dejando tras de mí.







El día es esplendoroso con su azulado cielo que a pesar de la hora permite caminar sin que el sol todavía resulte agobiante.

Sin embargo aunque desde la lejanía se puede vislumbrar al fondo hacia el este las edificaciones de São João do Madeira, comienzo un descenso durante 1,4 Km entre edificaciones que ya no cesan hasta llegar a Faria de Baixo, momento en que vuelvo a cruzar la vía férrea y a partir de aquí durante 1,5 km se ha de salvar un desnivel de unos pronunciados 80 metros que como final de etapa se hacen verdaderamente dificultosos.

Además se ha caminar a través de una poblada zona industrial coincidiendo con la salida del personal de numerosas factorías, que junto a la hora, el cansancio y la distancia al centro de la ciudad, el recorrido se me hace verdaderamente interminable.

Abandono el polígono industrial y me encamino por la Avenida del Dr. Renato Araujo en dirección a la Oficina de información que se encuentra en la sede de la Cámara Municipal. Llego verdaderamente cansado cuando son las 15 horas pasadas al edificio de la Cámara, de moderna construcción y rodeado de zonas verdes en plena Avenida de Liberdade.

Existen varias chicas atendiendo, así que me aproximé a una de las posiciones vacantes donde me atendieron con suma delicadeza, creo que mi aspecto denotaba el cansancio que sufría, por lo que me ofrecieron algo de agua mientras que pausadamente dejaba la mochila y me tomaba unos momentos de descanso.

Me informaron de las distintos alojamientos existentes, pero hoy necesitaba descansar en una cama y disponer de un imprescindible aseo completo, así como una ubicación lo más céntrica posible, ante las ofertas existentes opté por las de la Praça Luis Ribeiro, verdadero centro de la ciudad.

Me encamino hacia la plaza citada que se encuentra próxima a la Cámara Municipal, sorprendiéndome el enorme monolito que preside el centro de la plaza enclavada dentro de una amplia zona peatonal.







Finalmente decido hospedarme en Residencial Solar São João, ubicado en el nº 165 de la Praça Luis Ribeiro.







Después del oportuno registro fui acompañado hasta la sencilla pero amplia habitación en la que disponía de baño completo, televisor, acceso a internet (wifi) y una espléndida ventana con vistas a la enorme plaza. Pude confirmar que el aspecto exterior de su fachada es plenamente coincidente con el estilo decorativo de su interior y el mobiliario pos romántico y bastante rococó, pero tiene su encanto.







Estaba tan cansado que decidí, después de asearme pacientemente, dedicar la tarde a descansar en la habitación y revisar mi diario, así como a organizar la mochila y mis propias ideas.

La ciudad de Saõ João da Madeira, la segunda más populosa del distrito de Aveiro con sus casi 22.000 habitantes, debido a su amplia dotación de comercios y servicios es punto de referencia comarcal a nivel de suministros. Su principal fuente de riqueza es la industria en la que destacan especialmente la elaboración de calzado y sombreros.

Hacia el final de la tarde decido salir a visitar esta zona centro de carácter peatonal, pudiendo descubrir en las proximidades la “Capela de Santo António”, se trata de un nuevo edificio construido en 1935 y que vino a sustituir la anterior edificación que databa de 1680.







Posteriormente me acomodo en una de las terrazas existentes en la Praça Luis Ribeiro, donde tomo un refresco y aquí tuve ocasión de coincidir con las dos parejas australianas de las que hacía días que no sabía nada, resultando que se habían hospedado en el mismo establecimiento que yo.

Ya entrada la noche me dirigí a tomar algo de cena a un restaurante próximo denominado Bacana que se me había recomendado, pero resultó poco satisfactorio ya que opté por una sopa de legumbres de entrada y unos medallones de merluza cocida posteriormente, pero esta última resultó ser congelada y cocida fuera de punto, consolándome con una ensalada de frutas.

Todavía a una hora temprana regreso al hotel para descansar todo lo posible pues mi naturaleza hoy se encuentra verdaderamente resentida y necesitada de algo de relajo.





Alojamientos de la Etapa:

Albergaria a Nova:
-Albergue Hostel Albergaria a Nova
    Localización: Estrada Nacional 1, Km 252.3 nº66
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 234 547 068 / (+351) 912 461 118 / (+351) 919 006 001



Oliveira de Azeméis:
-Hotel Dighton ****
    Localización: Largo da República 3720-241
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+341) 256 682 191



São João da Madeira:
-Santa Casa da Misericórdia
    Localización: Rua Manuel Luis Leite Júnior, 777
    Propiedad y Gestión: Parroquial
    Tel.: (+351)256 837 240/1/2/3/4/5

-Residencial Solar São João
    Localización: Praça Luís Ribeiro, 165
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 256 202 540

-Hotel A. S. de São João da Madeira
    Localización: Praça Luís Ribeiro, 7
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 256 836 100

-São João da Madeira Business Hotel
    Localización: Rua Adelino Amaro da Costa nº 573
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 256 106 700

-Bombeiros Voluntarios
    Localización: Rua Oliveira Figueiredo, Zona Industrial, 3700-101
    Propiedad y Gestión: Bombeiros
    Tel.: (+351) 256 837 120



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.