EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 15º: Oporto - Monasterio de Vairão:





Amanece la mañana con el cielo bastante nublado como anunciando la posible presencia de lluvia, así que nada más dejar el hotel, a escasos metros en la misma acera existen varias cafeterías, considerando que es una buena manera de iniciar la etapa con un buen café con leche acompañado de la abundante pastelería existente por estas tierras.

Hoy no tengo nada de prisa, pues después de meditarlo y observar la lluvia que ya realmente está comenzando a caer, he decidido hacer los primeros en kilómetros en el Metro, evitando el enorme recorrido urbano que se ha de realizar hasta realmente salir de Oporto. Además estos días de estancia en esta maravillosa ciudad me han permitido conocerla más ampliamente y no tengo necesidad de volver a pasar por lugares ya conocidos.

Son las 8:00 horas cuando estoy descendiendo del Metro que me ha llevado hasta la estación de Fórum Maia, lo que me ha permitido alejarme de Oporto 12 Km.





Creo que todavía es demasiado temprano, la lluvia no cesa aunque se ha calmado algo, la idea es localizar información apropiada del trayecto a realizar desde Maia para incorporarme al Camino, así que lo más sensato es esperar a que esta población comience a vivir “laboralmente”, por lo que en pleno centro y casi frente al edificio de la Cámara Municipal, donde he sellado la credencial e informado de la ubicación y horario de la Oficina de Turismo, dejo pasar el tiempo en una cafetería.





Me aposento en una mesa de la cafetería próxima, Padaira Ribeiro, donde dispongo de unas amplias cristaleras que me permiten observar cómo va “despertando” Maia.

Cuando van a ser las 9:00 horas me encamino a la Oficina de Turismo que está bastante próxima, allí soy atendido por un señor encantador, que además “respira” aires del Camino por todos sus “poros”, pues no solo lo admira sino que está implicado en su evolución y desarrollo, participando incluso en la señalización y definición de las rutas de manera coordinada con responsables del Camino en Galicia.

Fue toda una satisfacción encontrar personas con esta dedicación y elevado nivel de información, lo que me facilitó de manera especial como seguir la ruta desde Maia hasta incorporarme al trazado del Camino, que tal y como me anticipó se encuentra perfectamente señalizado.

Parto de la Praça Dr. José Vieira de Carvalho en dirección este por la Avenida Visc. Barreiros que me llevará a través de ella hasta finalizar ante el bonito edificio del Santuario de Nossa Senhora do Bom Despacho. El Santuario data de 1738 ocupando el lugar del antiguo templo y su torre se construyó posteriormente en 1870.







Dejo a mi derecha el Santuario y lo voy bordeando por su lateral junto a las paredes del cementerio existente a continuación del templo, a través de la Rua Padre José Pinheiro Duarte desembocando ante el edificio de la Quinta de Santa Cruz.







Continúo recto, dejando la Quinta a mi izquierda, a través de una estrecha calle adoquinada por la que camino “emparedado” por los muros que protegen los viñedos de la Quinta por la vertiente izquierda y por la derecha el perímetro de otras parcelas. Así llegaré a la carretera N-107 coincidente con el final de su tramo urbano donde se denomina Rua Conselheiro Costa Aroso.

Ya en la carretera N-107 tomaré hacia la izquierda, alejándome de Maia, para caminar durante 2 Km por esta carretera, aunque en la mayor parte de su recorrido dispone en uno de sus laterales de una pequeña acera en la que al menos el peregrino puede protegerse del tráfico.

Ya en Padrão de Moreira, vuelvo a entrar en zona urbana, si bien las edificaciones apenas han cesado a lo largo del trayecto, pasando ante la sencilla “Capela de Nossa Senhora da Gloria”.







Casi inmediatamente llego al cruce con la carretera N-13, siendo este el punto de la Freguesia de Moreira en el que me incorporo al trazado del Camino procedente de Oporto.

Por suerte, apenas 200 metros por esta carretera y la abandono por la derecha junto a la pared que me separa del cementerio de esta Freguesia. Caminando ya por la Rua Mnt. Clara entre edificaciones durante 900 metros hasta llegar, según me va indicando la señalización de flechas amarillas, a la Rua Manuel Baptista Baños que tomo a la derecha y de inmediato la primera calle a la izquierda que me dejará en el cruce con la Rua Eng. Frederico Ulrich.

Esta amplia avenida la tomo por mi derecha caminando por ella 600 metros hasta llegar al cruce con la Rua do Outeiro donde me desviaré a la izquierda, comenzando el paso por un polígono industrial que también dejaré atrás después d e700 metros.

Ya en dirección a la Freguesia de Vilar do Pinheiro, a cuyo término llego cuando llevo recorridos otros 600 metros y van a ser las 11:00 horas.





Ya va siendo hora de tomar algo de alimento más sólido, así que entro en el primer establecimiento que encuentro a mi paso. Se trata de un sencillo local llamado Café Papagaio, a la misma entrada del núcleo urbano, donde pude descansar de la incesante lluvia y de los sobresaltos que deparan los resbaladizos adoquines con el agua.

Aquí tomé un par de mini empanadillas que me ofrecieron como caseras y un sándwich acompañado de una cerveza, disfrutando de una agradable conversación con la propietaria y una vecina con quien compartía el momento de la mañana. Mereció la pena la parada, sin embargo ya se nota la “influencia” del Camino en la elevación de los precios nada más dejar Oporto.





Prosigo la marcha ahora en dirección a la Freguesia de Mosteiro distante 1,9 Km a través de la estrecha calzada compuesta de bonitos adoquines convertidos en peligrosos y resbaladizos por la lluvia que no cesa y que en su momento me obligó a ir equipado con las prendas de lluvia. En esta zona existen varios establecimientos en los que es posible también tomas algo de alimento.







Este núcleo urbano se continúa con las edificaciones pertenecientes a Lameira, abandonándolas para recorrer 1,2 Km por zonas dedicadas al cultivo agrícola, pero los altos muros que separan la carretera de ellas impiden su visión hasta llegar a Padrão, núcleo urbano que dispone también de varios establecimientos donde poder avituallarse, vislumbrando al fondo de un paseo, a la derecha de mi itinerario, la imagen del edificio de la iglesia, presidiendo el paseo un sencillo y bonito cruceiro.







Las viviendas se van enlazando a lo largo del Camino dando sensación de continuidad a los núcleos urbanos a través de esta vía adoquinada, hasta llegar al cabo de 800 metros a Modivas.







La señalización se continúa manteniendo bien con pequeños carteles conteniendo flecha y vieira o exclusivamente la “flecha amarilla” sobre postes eléctricos o en el reverso de señales de tráfico.

Solo 300 metros más y abandono el adoquinado para desembocar ahora en la carretera N-306 a la que me incorporo como prolongado la ruta que llevo en dirección norte.

Esta carretera muy transitada se hace peligrosa por la continua carencia de arcenes y estrechamiento del ancho vía, así durante los 1,8 Km que he de caminar por ella hasta llegar a Gião con la lluvia que me continúa acompañando todavía.





Gião se encuentra a lo largo de la carretera N-306 y que debo recorrer casi hasta el final delas edificaciones. A lo largo de la población sede de esta Freguesia, puedo comprobar la existencia de múltiples establecimientos hosteleros tales como el café Central situado a la izquierda de mí sentido de marcha o posteriormente el Café Costa a la derecha.





Finalmente llego a un desvío con abundante señalización mediante múltiples carteles informativos y flechas amarillas indicando la dirección apropiada hacia el Monasterio de Vairão.

Aquí existe la opción de continuar recto por la carretera en dirección a Vilarinho coincidente con la ruta del Camino o bien la alternativa de tomar el desvío a la derecha para visitar el Monasterio de Vairão y hospedarse en el Albergue del Monasterio.

En mi caso la opción la tengo clara, así que estoy plenamente decidido por conocer la ruta alternativa y pernoctar en el Albergue del Monasterio de Vairão.







Para mayor información existe un gran cartel en el que se representa geográficamente el trazado del Camino habitual y el de la propuesta de ruta alternativa con el fin de visitar u hospedarse en el Monasterio de Vairão.





Como mi intención sigue siendo finalizar la etapa en el Monasterio de Vairão, tomo este desvío a la derecha por la “Rua da Igreja” a lo largo de la cual puedo ver el edificio de sede de la Freguesia de Gião a mi izquierda, mas continuando llego a una pequeña rotonda presidida por un bonito cruceiro.





La rotonda abre una salida a la derecha que conduce hasta la iglesia y otra hacia la izquierda por donde continúa el Camino. No puedo resistir la presencia del edificio de la iglesia y me acerco a visitarlo.

Se trata de la Iglesia Parroquial de Gião que data de los siglos XVII – XIX y que al encontrarse cerrada no pude acceder a su interior, conformándome la vista de su fachada y el entorno que la rodea.







Continuando la ruta del Camino a través de la vía adoquinada, parece que la lluvia ha cesado por momentos, que está perfectamente delimitada por viviendas o los muros que rodean las distintas parcelas, así durante el kilómetro que me separa del siguiente núcleo urbano denominado Tresval que dispone de un céntrico bar cafetería al paso del Camino.

A la salida de la zona urbana, una placa azul de señalización con flecha y vieira informa de la apropiada dirección a seguir entre muros sobre los que resalta la frondosidad de su vegetación.





Apenas un centenar de metros para llegar al cartel que anuncia la entrada en el término de Vairão y el núcleo urbano de Crasto.





Aquí la vegetación rompe con fuerza allá por donde mire, ya que estoy en una zona boscosa que se abre por cualquiera de las veredas adyacente al Camino dentro de esta aldea.







El centro urbano me deja gratamente sorprendido por la sencillez de sus edificaciones y la bonita plaza en cuyo centro se ubica un cruceiro y como no, la apropiada señalización del Camino.





A la izquierda de esta bonita plaza sale una empinada calle que conduce hasta la “Capela de Santo Ovidio” que resalta de manera de significativa en la cima del monte.





Aquí ya se puede apreciar la existencia de múltiples establecimientos hosteleros que pueden facilitar el avituallamiento, tales como la Casa Lemos, la Adega Monte Crasto o la Cafetería Jardim ya en el descenso que he iniciado después de visitar el edificio de la Capilla.







Frente a la entrada de esta cafetería se encuentra situada una cruz en piedra y en el margen derecho un mástil con la información señalizada de la ruta del Camino, que sorprende gratamente a los peregrinos por su oportuna ubicación que evita cualquier duda razonable.





Apenas 700 metros me separan de las puertas del monasterio, así que continúo el caminar descendiendo por esta “emparedada” ruta en la que no falta la apropiada señalización informativa.





Cuando van a ser las 14 horas estoy prácticamente a las puertas del Monasterio, junto al edificio sede de la Freguesia y frente al cual se encuentra la sencilla “Capela de Nossa Senhora da Lapa” cuya construcción se remonta a 1726.







Este conjunto de edificaciones rodean un bonito jardín en el que uno de sus vértices está presidido por el “Cruzeiro do Largo do Mosteiro” como dando la bienvenida a los inmediatos recintos del Monasterio, asimismo y embutidos en la pared hay imágenes de “O Passos da Via Sacra”.





Ya a las puertas del Monasterio situado en un entorno espectacular, donde claramente destacan diferenciados el Cementerio de Vairão, el templo del Convento de São Bento y el Monasterio de São Salvador de Vairão, siendo este último edificio el lugar en que se encuentra el Albergue de Peregrinos del Monasterio de Vairão.





Se encuentra cerrado el albergue, sin embargo los hospitaleros, el matrimonio Jose Maria y Alice, viven a escasos metros en una de las viviendas de esta misma calle, así que allí me dirijo y con toda amabilidad Jose Maria me acompañó hasta el Albergue en el que me explicó todas sus características, indicándome que debido a la temprana hora todavía soy el único peregrino.

El edificio en este cuerpo dispone de tres plantas y otras dos superiores correspondientes a la parte de la torre que también amablemente me enseñó y desde donde se disfruta de unas maravillosas vistas. El albergue ocupa la tercera planta, en la que me aposento, y las dos plantas siguientes de la torre que se abren cuando el volumen de peregrinos así lo demanda.

No hay certeza de la fecha de fundación del Monasterio, aunque se cree que el siglo X ya existiría una comunidad monacal mixta de monjas y monjes de la orden de São Bento, según reza en la lápida encontrada en su interior.

Con la extinción de las órdenes religiosas en 1834 y la muerte de la última hermana en 1891, tras el oportuno inventario de bienes, en 1893 se entregó a la Associação Auxiliar das Missões para posteriormente en 1895 pasar a las religiosas del Sagrado Corazón de María quienes fundaron un colegio administrado por monjas desde 1898 a 1910, fecha en que cesó su labor con la implantación de la República.

Después de haberse sido dedicado durante el siglo XX a distintas actividades tales como Escuela Maternal y Escuela Profesional, las actualmente rehabilitadas instalaciones dependen de la administración municipal y entre sus actividades existe la de Albergue de Peregrinos.







La vista interior de patio de acceso es majestuosa, con sus diferentes alturas y el cuerpo central en el que la puerta de entrada está presidida un pequeño conjunto de hornacinas (vacías) coronadas por una cruz flanqueada por dos columnas.







Después de asesorarme sobre un posible lugar donde comer, elegí la habitación más pequeña de las múltiples que componen esta planta tercera, disponiendo de tres camas de las que elijo la más próxima al ventanal.







Las vistas desde este ventanal son paradisiacas, con los jardines en primer plano y la inmensidad del bosque en que me encuentro que se pierde en el horizonte entre la bruma que levanta la suave pero incesante lluvia.







A la izquierda y desde este ventanal se observa el resto del cuerpo del Monasterio también rodeado por esta vegetación boscosa como si me hubiese trasladado a un mundo de tranquilidad y sosiego.







Una vez aseado y con mis pertrechos colocados sobre los humildes pero útiles elementos de que dispongo en la habitación, incluso con la capa de lluvia extendida sobre el marco de la puerta, estoy preparado para encaminarme al lugar aconsejado para comer, aunque me resisto a colocarme de nuevo la capa de lluvia, así que con pantalón de lluvia y mi chaqueta chubasquero no pierdo más tiempo y me dirijo al restaurante Dom Miguel recomendado distante 600 metros en plena carretera N-318.

El lugar es agradable, aunque mucha precaución con los vehículos que por ella transitan a velocidades excesivamente altas, sin embargo en un día como el meteorológicamente tenemos me hubiese agradado algo de caldo y una posible comida casera, pero no debo quejarme, una buena ensalada y un plato preparado (sándwich) calmaron mis necesidades.







Al menos disfruté de un relajo total, incluso hizo acto de presencia el hospitalero interesado por mi bienestar.

Finalicé la comida con algo de fruta, café y un “chupito” de licor de Beirão, nada tiene que ver su denominación con esta población de Vairão, donde después de abonar el importe, algo más elevado de lo apropiado para lo consumido algo distante de una buena y reconfortante alimentación con la que se conformaría un peregrino, decido regresar al Monasterio pero por otra ruta, evitando la peligrosa que la carretera, aunque incremente en 100 metros la distancia.

Casi frente al restaurante parte la Rua de São Bento a la que accedo y después de coronar la pendiente a través de una calle adoquinada, encuentro el Mini Mercado Teixeira, lo que aprovecho para bastecerme de algo para la cena y el desayuno de la mañana siguiente.

Continuando esta calle que me lleva ante la fachada del edificio de la Freguesia, no sin antes apreciar el bonito edificio de la antigua escuela primaria como símbolo de la arquitectura educativa del siglo XX.







Definitivamente la climatología no acompaña, así que con la última visita al exterior del Monasterio, ante la fachada de la iglesia de São Bento con su acceso lateral y que pertenecía al monasterio benedictino, perteneciente al periodo románico - gótico, aunque profundamente alterada su fisonomía en el siglo XVIII dando lugar a su actual estilo barroco.





A la parte izquierda de la iglesia y como continuación de la edificación se encuentra el Cementerio de Vairão con unos impresionantes mausoleos que resaltan desde cualquier punto de su entorno.





Definitivamente me retiro a “mi recinto monacal” en el que continúo al parecer como único peregrino, en medio de este espectacular escenario, intentando disfrutar el momento en la bonita sala de descanso amueblada con enseres de otras épocas.







No obstante, al atardecer recibí la agradable visita de los hospitaleros, Jose Maria y Alice quienes confirmaron la soledad de mi estancia, con su ofrecimiento de disponibilidad para garantizar la total tranquilidad en esta solitaria noche, hecho que les agradecí, pero entendía que aquella tranquilidad era realmente la maravilla del lugar y todo un lujo el disfrutar de ella.

Después de despedirnos y dejar asegurados los tanto accesos a plantas superiores como el del propio Monasterio, me dispuse a preparar algo de cena, pues ya serían las 20:30 horas y tenía toda una noche por delante, con el fenomenal equipamiento de la enorme cocina y el cuidado aspecto de la sala comedor.







Todo se está desarrollando con normalidad, sin embargo no hay noche completa, pues cuando cómodamente estaba finalizando mi ensalada de tomate y algo de embutido y fruta, en el comedor de la planta, creo escuchar pequeños ruidos deslocalizados, aunque en la tranquilidad y soledad de la noche intuitivamente pienso que han debido ser imaginaciones mías.

Son ya más de las 21 horas y ahora, ya noche cerrada, los ruidos se hacen más notorios, no son imaginaciones, pues se corresponden con movimientos como de arrastre de muebles en alguna de las plantas de forma aleatoria y con distinta intensidad, aunque sigo sin poder localizar su procedencia.

Algo más preocupado continuo intentando mantenerme sosegado, buscando una explicación lógica a aquellos extraños ruidos de procedencia desconocida, así que termino la breve pero agitada cena observando la vista que me ofrecía la ventana de la cocina, sin detectar nada anormal.

Los ruidos se comienzan a mezclar con sonrisas y pequeños chillidos que ahora si me hacen estar más que precavido, no obstante recorro la planta comprobando el estado de las puertas de acceso y la visión que desde las distintas ventanas podía revisar, todo con resultado negativo, ya que desde la cara norte de la planta que está ocupada por habitaciones dormitorio, los baños y la sala de descanso, visualizo el acceso principal, jardines y las viviendas cercanas entre la frondosidad del bosque. Sin embargo desde la cara sur de la planta, orientada al cementerio del que no tengo visión directa porque me lo impide el edificio de la iglesia y a un tramo de la carretera que pasa ante el Monasterio, en este tramo descubro la presencia de un vehículo aparcado al borde de la carretera.

Decido encerrarme en mi habitación aunque “armado” con algunos de los utensilios de la cocina, porque los ruidos se hacen cada vez más perceptibles pero de ilocalizable procedencia aunque ciertamente dentro del edificio del Monasterio.

Van a ser las 22 horas, estando ya decidido a contactar con los hospitaleros, cuando de manera inexplicable cesan drásticamente todos los ruidos, así que con suma precaución, con toda la planta iluminada, me aproximo a comprobar nuevamente las puertas de acceso y al pasar ante la cocina observo algo más de luminosidad a través de la ventana, así que me aproximo a ella y veo como ahora son varios coches los que comienzan a salir de los alrededores del monasterio ocupados por chicos y chicas jóvenes, quedando todo en total quietud.

Todavía no salgo de mi asombro y aprensión, pero ahora recuerdo que el hospitalero no me comentó ni me enseñó la distribución de las plantas uno y dos, sin embargo externamente eran las más cuidas en sus ventanales con cortinas, por lo que llego a la conclusión de que al pertenecer el edificio al municipio, posiblemente ha habido alguna “reunión inesperada” de un grupo de jóvenes, que pueden haber motivado la algarabía que a mi tan seriamente me había preocupado.

Me costó mi tiempo convencerme de esta deducción, porque nunca tuve miedo de los muertos a pesar de la proximidad del cementerio, pero sí de los vivos.

Así que después de intentar tranquilizarme y razonadamente llegar al convencimiento de la conclusión inicial, me aposento en la gran sala de descanso “embutido” en uno de los enormes sillones tomando un buen vaso de leche, aunque la situación vivida me hacía irremediablemente estar en tensión.







Bien entrada la madrugada y sin ruido ni movimiento alguno que alterase el profundo silencio que se respiraba, pues lógicamente escuchaba hasta mi respiración, intenté descansar en mi habitación, aunque manteniendo encendidas la práctica totalidad de la iluminación de la planta.

Creo que siendo conocedores los hospitaleros de que era el único peregrino hospedado en este macro edificio, habría sido de agradecer que me hubiesen comentado la singularidad del edificio y la posible “invasión festiva transitoria” de alguna de sus dependencias, pienso que incluso hubiese sido agradable “sumarme a la celebración”.





Alojamientos de la Etapa:

Moreira da Maia:
-AirPorto Hostel
    Localización: Rua da Estrada, 244
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 229 427 397



Vairão:
-Albergue de Peregrinos del Monasterio de Vairão
    Localización: Rua do Convento, 21
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+351) 936 061 160 / (+351) 912 491 346 / (+351) 966 431 916
    Inaugurado el día 25 de Julio de 2013



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.