EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 16º: Monasterio de Vairão - Barcelos:



La noche ha sido larga puesto que no he podido conciliar el sueño de una manera relajada, ya que ante cualquier ensoñación me despertaba sobresaltado, así que antes de las seis de la mañana ya estaba totalmente despierto y casi preparado para abandonar el Monasterio, solo esperé a que apareciesen las primeras luces del día para comenzar a caminar.

Ya en la puerta del Monasterio cuando no son todavía las siete horas, retorno por el camino de venida durante 200 metros hasta llegar al edificio de la Junta de Freguesia, lugar en el que de acuerdo con las indicaciones de las flechas amarillas tomo el desvío a la derecha ya en plena ruta del Camino.

A través de una pista de adoquines encajonada entre dos altas paredes sobre las que intenta trepar la vegetación, camino sin opción de despiste ante abundante señalización de flechas amarillas que siempre es de agradecer. El cielo está nublado pero con ausencia de lluvia.





Después de 800 metros desde el inicio, tomo un desvío señalizado a la derecha que me aparta del adoquinado y me conduce por una cómoda vía de tierra.





Esta bonita senda solo dura 600 metros, al cabo de los cuales entro en el área urbana de la población de Vilarinho.

Después de un poquito de callejeo llego al centro de la población en el que unos sencillos jardines acogen la escultura de 3 metros realizada en mármol representando la imagen de un peregrino, su autor es Carlos Rodrigues, aunque nacido en Angola, trabaja y reside en estas tierras.







Próxima a la ubicación de la escultura se encuentra el edificio de la “Capela da Senhora da Lapa” con su sencilla pero bonita imagen de la fachada principal cubierta de azulejos.







Salgo de la población, en la que se dispone de prácticamente cualquier tipo de servicio, a través de la denominada Rua da Ponte do Ave coincidente con la carretera N - 306 durante 1 Km, en la que a pesar de su denso tráfico al menos se puede caminar por el margen derecho que dispone de una acera, lo que transmite sensación de seguridad y tranquilidad.

Poco antes de finalizar esta larga recta existe la opción de desviarse a la izquierda para recorrer la calle de una pequeña aldea, regresando de nuevo al cruce con la carretera después de 400 metros y así unificarse con la otra opción de continuar por carretera sin acceder a la aldea.

En mi caso continúo por carretera hasta el desvío que está perfectamente señalizado a la derecha con flechas amarillas, así como el cartel informativo de la dirección hacia Ponte D. Zameiro.







El Camino continúa por carretera asfaltada pero sin el denso tráfico de la N – 306, además rodeado de abundante vegetación en el descenso iniciado hacia el río Ave. Después de recorrer unos 300 metros observo en el margen izquierdo los restos que aún se conservan de un pórtico que posiblemente sería el punto de acceso a alguna Quinta, finca de raigambre o algún otro tipo de límite geográfico.





Apenas 200 metros más de descenso y me encuentro con el cauce del río Ave que podré salvar a través del puente de D. Zameiro construido durante el siglo XII.





La construcción de este puente posibilitó el paso terrestre de una importante vía romana sustituyendo así el necesario paso en barco para vadear el río.

Desde el centro del puente coincidiendo con el punto más álgido de la doble pendiente, observo el suelo adoquinado y los amplios muros que me protegen del cauce del río, dejando atrás las estilizadas líneas de los eucaliptos.







Del cauce del río se segregan distintos canales que conducen el agua hasta las ruedas de tres molinos. Uno de ellos se encuentra en el centro del río y para minimizar el empuje de la corriente del agua tiene adosada una pared triangular que le permite mantenerse intacto incluso en épocas de crecidas del caudal.







Ahora comienzo una fuerte subida para salir del margen del río, siendo necesario salvar un desnivel de 60 metros durante los 1,8 Km que restan hasta recorrer la aldea de Ponte Ave.

Nada más comenzar el núcleo urbano queda a mi derecha según el sentido de marcha el edificio de la sencilla Capilla de Ponte Ave.







Voy abandonando las edificaciones aunque el ascenso continúa a través de una calzada de adoquines en un entorno boscoso, así durante otros nuevos 300 metros para retornar a la carretera N – 306 que tomo a la derecha y después de escasos 100 metros la vuelvo abandonar ahora por la izquierda.

La nueva vía es una estrecha carretera asfaltada sin tráfico alguno que me irá conduciendo por el término de Santagões en dirección a la aldea de Bagunte, efectuando un bonito recorrido por campo abierto en el que abunda el cultivo de los cereales, así durante 500 metros hasta desembocar en otra vía, ahora adoquinada, que tomaré a la derecha siguiendo la señalización de flechas amarillas hasta entrar en Bagunte.

Cruzo por su lado oeste la aldea y me encuentro con la carretera M - 525-3 que tomo a la izquierda, después de escasos 100 metros salgo de ella tomando el desvío de la derecha.

Ahora la vía es estrecha y adoquinada para dar servicio a los agricultores de la zona con sus maizales y sembrados, caminaré en dirección norte por la denominada Rua a Venda que cruza una pequeña aldea en la que siguiendo las señales me encaminan ahora en dirección este hacia Casal de Coutinho a cuyos dominios llegaré después de 1 Km.





Aquí justamente finalizo la vía adoquinada y tomo un vial de tierra a la izquierda que me irá conduciendo, con la apropiada señalización, hasta la población de São Mamede situada al borde de la carretera N – 306, una vez recorridos los 700 metros que me separan.

En mi paseo por las calles de São Mamede observo como por una de las callejas adyacentes una pareja de nativos conduce un rebaño de ovejas posiblemente en busca del sitio en que pastan de manera habitual. Además a la entrada de esa calleja existe la clara señal en un poste informando que esa no es la ruta del Camino.





Continúo descendiendo por esta calle buscando la salida de la población de carácter inminentemente agrícola y ganadera, aunque la soledad a estas horas es verdaderamente notoria.







Desemboco en la Rua Camilo Castelo Branco que tomo hacia la derecha de acuerdo con las flechas amarillas, dejando a mi espalda a escasos metros la carretera N – 306.

En este punto se puede encontrar un bar que a estas horas está cerrado, siendo un posible punto de avituallamiento ya en la salida del pueblo, se trata del Café Moreira.





Un nuevo pero breve tramo de suelo adoquinado me lleva hasta una estrecha carretera asfaltada por la que se respira total tranquilidad, rodeado de campos de labranza y algunos que otros tramos con la presencia de eucaliptos, así hasta que 1,2 Km después llego hasta el paso inferior de la autovía A – 7 mediante el que la salvo.

Otros 200 metros y comienza un sencilla y cómoda senda que siempre es de agradecer, sobre todo por el descanso de los pies en suelo de tierra a través de estos campos cultivados, pero solo son 700 metros que me devuelven a la carretera N -306, aunque ya con la vista al fondo de la población de São Miguel de Arcos.





Inmediatamente abandono la carretera N – 306 desviándome a la izquierda a través del puente de São Miguel de Arcos, no sin antes contemplar la “alminha” existente en el margen derecho con las imágenes de “Senhora do Carmo y São Miguel” desde 1908.







Respecto al puente de estilo románico cuya construcción se remonta al siglo XII, aunque reconstruido durante los siglos XIV y XV, permitiendo el paso de peregrinos desde la época medieval que ya podían salvar el cauce del río Este con esta preciada construcción.





Un breve ascenso durante 400 metros para entrar en la población de Arcos bordeando las paredes de establecimiento de turismo rural Quinta de São Miguel de Arcos con su llamativa fachada palaciega.





Esta edificación se ubica en la misma plaza junto a la Iglesia Parroquial de “São Miguel de Arcos”, destacando en el conjunto urbanístico con la amplia escalinata de acceso a su fachada principal.







Esta población que no llega a los 1000 habitantes, aún conserva muestras de pasado histórico y la conjetura de la posible existencia de un castillo medieval debido a los restos de estructura hallados.

Continúo mi caminar y casi inmediatamente encuentro un “cruceiro” en la bifurcación de la calle, aunque en mi sentido de marcha no debo abandonar la vía principal tal y como está señalizado.





Ya a las afueras de la población y coincidiendo con las últimas edificaciones entre las que existe un bar, tuve la duda razonable de efectuar un pequeño descanso, pero hoy llevaba algo de fruta que iba consumiendo mientras caminaba, se trata del café Barbosa, deteniéndome solo para confirmar lo correcto de mi ruta a la vez que contemplar la pequeña ermita existente justo enfrente del café, cuando son un poco más de las 09:00 horas.





Aquí se interrumpen las edificaciones, no obstante apenas 100 metros más adelante existe una bifurcación en la que debemos tomar la rama de la derecha junto a la fachada de casa de turismo rural Villa D´Arcos, prosiguiendo por esta carretera con múltiples zonas edificadas que ya no cesarán prácticamente hasta la llegada a São Pedro de Rates, distante 3 Km.

Llevo toda la mañana solo, ni un solo peregrino, hasta que poco antes de llegar a São Pedro de Rates, cuando mi pensamiento iba concentrado en la posibilidad de poder comer un “buen cocido portugués” en Pedra Furada, población recomendada por mis amigos peregrinos Rodri & Nayana que el año anterior habían caminado por aquí, animándome a que degustase tan esplendido y reconfortante plato portugués, cuando observo en la distancia como cuatro peregrinos se van aproximando e incluso me sobrepasan saludándonos con el deseo mutuo de unos “buenos días”, en este caso en inglés.







Ya estoy a la entrada de São Pedro de Rates y en esta prolongada Rua da Gafaria, poco antes de entrar en el núcleo de la población a través de una rotonda que se deja ver al fondo, observo que existe un desvío a la izquierda, en la calle anterior a la rotonda, perfectamente señalizado con numerosas flechas amarillas, lo que no daba lugar a error, aunque sin embargo mis predecesores continuaron recto.

Realmente este vial de tierra me lleva a través de lo que parecen los raíles de una vía férrea semienterrados, y aunque la señalización sigue marcando la continuidad por la misma, observo a mi derecha la existencia de un gran monumento románico, por lo que abandono la senda y me encamino hacia el mismo, tratándose de un templo Monástico de estilo románico del que documentalmente se conoce su existencia ya en el siglo XI.

Posteriores excavaciones durante el siglo XX, al parecer, demuestran que está asentado sobre una iglesia pre existente.

Mi sorpresa no me saca del asombro cuando observo que en el preciso momento en que doy vista a la fachada principal del templo, los cuatro peregrinos que me precedían están accediendo a su interior.





Ya en el interior del templo que se trata de la Iglesia de “São Pedro de Rates”, afortunadamente se encuentra abierto, aprovecho para sellar la credencial y departir momentáneamente con los peregrinos que resultaron ser nativos portugueses a quienes comenté mi previsión de parar en Pedra Furada con el objetivo de degustar el afamado cocido portugués. Van a proseguir su caminar y nos despedimos ahora con el deseo de un ¡Buen Camino!

Me mantuve unos instantes posteriores a su marcha visitando cada una de las naves que componen este bonito templo, cuyo altar mayor destaca por su sencillez y grandeza entre los enormes muros de piedra.





Salgo a la plaza de espaldas a la puerta principal de acceso al templo y observo como la señalización me encamina al punto en que anteriormente abandoné el trazado del Camino, sin echar de menos la presencia de los peregrinos que me precedían y que ya hacían unos minutos que se habían marchado.

¡¡Enorme error…!! Porque la señalización continúa con la misma nitidez y profusión que la que me ha precedido durante toda la etapa, pero resulta, aquí asumo mi parte de culpa al no haber revisado con la exactitud apropiada al menos el trazado general de la etapa dadas las circunstancias de la noche previa vivida en el Monasterio de Vairão, conociendo de antemano que esta población es punto de bifurcación y/o de inicio habitual tanto del Camino Portugués de la Costa como del Camino Portugués Central.

Así que realmente aquí debo dar por terminada mi etapa del Camino Portugués Central, ya que a pesar de la profusión de señales no existía en esta época, abril de 2015, alguna indicación o información que previniese de esta circunstancia.

No obstante intentaré relatar aunque sea de manera sencilla el recorrido realizado por la ruta errónea y las peripecias vividas hasta que finalmente conseguí pernoctar en Barcelos.





Recorrido fuera de la ruta del Camino:

Tal y como marca la señalización, incluso con las marcas de “X” amarillas indicando la prohibición de tomar hacia la derecha, retorno al punto en que abandoné el vial para visitar el templo, confirmando que efectivamente el recorrido coincide con el trazado de una vía férrea ya en desuso y con pocas perspectivas de futuro a pesar de la belleza del mismo en dirección a la costa.

No obstante el caminar por esta senda es un verdadero lujo, puesto que las vías están enterradas salvo en algunos lugares en que se dejan entrever vestigios de railes, mis pies lo agradecen y la “velocidad de crucero” que consigo es realmente inimaginable.

Aquí comienzan mis primeras sospechas ya que no consigo ver aunque fuese en la lejanía muestra alguna de los peregrinos que me preceden.

Sin embargo las flechas amarillas continúan ofreciéndose con total profusión y correcta situación, lo que a su vez me da confianza. Además, no hay asfalto y es un paisaje con encanto.







El Camino continua cuando van a ser las 11:30 horas de la mañana y hasta el momento todo el trayecto sigue siendo una delicia, aunque sin señal alguna de personas por los entornos, a lo que ya estoy habituado durante los 16 días que llevo caminando, disfrutando de la tranquilidad que la naturaleza me va regalando con su silencio y sus olores, a pesar de que en ocasiones encuentre tramos apenas transitables por la cantidad de agua acumulada en el vial y que me obliga a vadear por veredas alternativas a través del campo.





Llego a bordear el extremo sur de la Freguesia de Cristelo, pasando por una zona edificada bastante aislada, volviendo a introducirme en una nueva área boscosa.





Así retomo nuevamente a la fenomenal senda de tierra que cada vez me parece más fascinante, dada la ausencia casi generalizada de estas pistas en las etapas que hasta el momento llevo.







Además se siguen presentando signos inequívocos de que me encuentro en pleno Camino de Santiago con monolitos en piedra con la vieira esculpida como es el caso de esta información que indica Fuente Boa y Esposende.







Son las 12:45 horas cuando llego a una población en la que reina la total soledad, se trata de Fonte Boa, el edificio de la iglesia está abierto, pero fue totalmente imposible contactar con persona alguna que me pudiese informar, a pesar de acceder a sus múltiples dependencias.







Finalmente decido acudir a un domicilio privado en el que soy atendido por un matrimonio y su hija, gracias a ellos pude identificar donde realmente estaba y que caminaba por el Camino Portugués de la Costa, sugiriéndome la posibilidad de continuar por el en lugar de retornar a Barcelos. Del mismo modo me indicaron que eran numerosos los peregrinos que aparecían por estos lugares intentando orientarse en dirección a Barcelos, así que después de agradecer su amabilidad insistí en que mi objetivo era finalizar donde tenía previsto. Regreso apesadumbrado al centro de la población y próximo a la iglesia observo la existencia del único local que permanece abierto, se trata de una “Pastelaria Fonte Boa”.

Por suerte la amabilidad de las personas es maravillosa y allí una chica que atendía el negocio, en el que al menos degusté unas cervezas y una especie de empanadillas, me facilitó el teléfono de un taxi de Esposende con quien contacté para que me trasladase a Barcelos, pues resulta que me había desviado 45º en dirección oeste respecto a mi itinerario, recorriendo una distancia aproximada de 11 Km desde Rates.

Pasados 20´llegó el taxista quien me confirmó la frecuencia de los hechos como el que me acaecía, indicándome que la distancia a Barcelos era de 20 Km, lo que confirmaba mi presentimiento de la desviación sufrida y la casi imposibilidad de cubrir esta distancia a pie al tener que usar carreteras bastantes transitadas con el peligro que ello conlleva y estar fuera de la ruta del Camino.

Son las 13:30 horas cuando partimos en el vehículo hacia Barcelos y lo único que le faltaba al día fue la abundante lluvia que comenzó a caer y que ya no cesaría hasta altas horas de la madrugada. A las 14:00 horas ya estaba hospedado en el albergue de Barcelos después de haber recorrido unos 25 Km a pie y 22 Km en taxi.






Mi final de etapa en Barcelos:

Una vez registrado en el “Albergue Cidade de Barcelos”, soy el primer peregrino del día, se me asigna una habitación con tres plazas (una litera y una cama).







Me encontraba perfectamente acomodado cuando observo que llegan varios peregrinos, precisamente se trata de los cuatro con los que coincidí en la iglesia de San Pedro de Rates, que se asombraron al verme allí puesto que no era posible que incluso hubiese degustado el apetecido cocido en Pedra Furada.

Una vez les relaté lo acaecido todavía quedaron más sorprendidos, el Camino a veces provoca estas situaciones, pero no faltó su predisposición para intentar localizar incluso a estas horas un lugar donde pudiese degustar el plato que tanto ansiaba, así que les acompañé hasta el restaurante donde ellos pensaban comer, pues el Camino únicamente lo realizarían la pareja formada por Patricia y Paul, la otra pareja los acompañaban en esta etapa y deseaban despedirse con una buena comida.

Con una climatología realmente alterada que descargaba agua con intensidad nos encaminamos al restaurante donde tenían previsto comer, donde para descontento incluso de mi agradable compañía también carecían del ansiado cocido, realizando incluso gestiones telefónicas con restaurantes próximos que tampoco disponían del plato solicitado o algunos otros que estaban cerrados.

No obstante mis anfitriones me ofrecieron compartir mesa en el restaurante, pero creí encontrarme “fuera de lugar” al ser una comida familiar, rehusando la invitación y agradeciendo su amabilidad a pesar de la insistencia y cordialidad con que me trataron. ¡Gracias!

Resultó que esta gran población comenzaba en el día de hoy sus fiestas patronales, con lo cual entre la inauguración festiva “pasada por agua” y la propia de algarabía de los “feriantes”, decidí retornar hacia el albergue, donde la permanente disponibilidad de las personas que lo gestionan complementada con una bar junto al mismo, Café Araujo, no tuvieron el más mínimo inconveniente para prepararme una abundante comida.







Poco a poco fueron llegando algunos peregrinos más y aquí tuve la suerte de conocer a quien compartió habitación conmigo, Kim, el peregrino coreano que también había iniciado el Camino en Lisboa.

Al finalizar la tarde el albergue estaba casi al completo, en total éramos ocho peregrinos de muy distintas nacionalidades siendo yo el único español (Portugal, Korea, Holanda, República Checa, Dinamarca y Alemania), una verdadera “torre de Babel”.

La tarde finalizó totalmente cerrada en agua por lo que apenas tuve ocasión de dar un nuevo paseo durante el que pude verificar la salida de la población para el día siguiente, así como una breve visita por el centro urbano y al menos visualizar exteriormente algunos de los excelentes monumentos medievales ubicados en pleno corazón de la ciudad, tales como la Torre y Puente Medieval, la Iglesia Matriz de Santa María de Barcelos, la Iglesia do Terço o la Iglesia do Senhor Bom Jesus da Cruz, entre los más destacados, pero por desgracia la tarde era poco proclive a la visita turística e incluso para realizar unas sencillas fotografías.

Al anochecer, después de otra breve visita al café Araujo, me retiré al albergue con el fin de revisar el recorrido de la etapa de mañana con el fin de evitar situaciones tan críticas como la vivida el día de hoy, dando así por finalizada la jornada y retirándome a descansar.





Alojamientos de la Etapa:

Vilarinho:
-Casa Familia Vidal
    Localización: Rua do Salteiro, 87
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 252 661 503 – 966 766 092 (français); (+351) 914 413 500 (español/english)

-Casa da Laura
    Localización: Rua Estreita,112 (sinalizado no Caminho)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 917 767 307

-Refúgio Provisório Polidesportivo
    Localización: Farmácia Rei / Rua D. Ildefonso, Nº 313
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+351) 252 661 610



São Pedro de Rates:
-Albergue de Peregrinos de São Pedro de Rates
    Localización: Rua Sto. António nº 189
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Inaugurado el día 25 de Julio de 2004

-Casa de Mattos
    Localización: Rua Direita, 240
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 919 822 398 / (+351) 252 951 010



Pedra Furada:
-Restaurante Pedra Furada
    Localización: Rua de Santa Leocádia s/n
    Propiedad y Gestión: Privada(dispone de 9 plazas de alojamiento)
    Tel.: (+351) 252 951 144 / (+351) 917 838 144



Barcelinhos:
-Albergue Amigos da Montanha
    Localización: Rua Custódio José Gomes Vilas Boas, 57 (Antes del puente: sede dos Amigos da Montanha)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 253 830 430

-Albergue da Residência do Senhor do Galo
    Localización: Largo Guilherme Gomes Fernandes; (Antes del puente, sede del Rancho Folclórico Barcelinhos)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+351) 918 967 968 / (+351) 253 833 304



Barcelos:
-Albergue Cidade de Barcelos
    Localización: Rua Miguel Bombarda, 36
    Propiedad y Gestión: Associação ACB

-Residencial Arantes AL
    Localización: Av. da Liberdade, nº 35 - 1º
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 253 811 326

-Hotel do Terço
    Localización: Rua de São Bento, 7
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+351) 253 808 380



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.