EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 17º: Barcelos - Ponte de Lima:



Como de costumbre soy el primero en despertar, lo que me permite iniciar la jornada antes de que amanezca y aunque la lluvia ha cesado, soy prudente y voy equipado con mi pantalón de lluvia.

Todavía no son las siete de la mañana cuando salgo del albergue, tomando hacia la derecha y recorriendo los escasos 20 metros que me restan para abandonar la calle Miguel Bombarda y desembocar justo al final de la rua Teotónio da Fonseca e inicio de la rua Largo do Bem Feito.

En este punto en el que coinciden tres calles, ya con las primeras luces del día, puedo apreciar la presencia de símbolos festivos me recuerdan el inicio en el día de ayer de los festejos populares que casi durante una quincena se celebrarán en esta población.





Continúo de frente abandonando este cruce de calles a través de la rua Trás das Freiras, dejando a mi izquierda una enorme casa palaciega denominada Solar do Benfeito (siglo XVIII) y caminando por esta estrecha calle como emparedado por unas altas paredes de piedra que me conducirán hasta desembocar en la rua del Dr. Manuel Pais, donde tomaré hacia la izquierda buscando la salida de la ciudad.

Otros 50 metros y me encuentro con el establecimiento McDonal´s que dejo a la izquierda y bordeándolo salgo a la rotonda en la que tomo la salida de la izquierda, a través del puente que me permite salvar la autovía de circunvalación y adentrarme en el término geográfico de Vila Boa.





Un enorme muro de piedra por el lateral izquierdo delimita la inmensa superficie que ocupa la Casa de Saúde S. João de Deus hasta llegar a la fachada principal de este gran complejo que puedo observar detenidamente a mi paso.







Así llego hasta una nueva rotonda en la que ahora tomo la segunda salida a la derecha, abandonando esta avenida de Paulo Felisberto para caminar por la rua de São Mamede y rua das Flores, todo ello a través de viviendas residenciales con amplias parcelas. Por aquí un chaparrón de agua me obliga a utilizar el chubasquero.

De inmediato cambia el aspecto de las edificaciones ya por la rua de Vermil, caminando ahora por una urbanización compuesta de enormes y modernos bloques de viviendas a pesar de la amplitud de los espacios existentes en medio de una fértil vega agrícola.

Dejo atrás esta urbanización y guiándome por la señalización de flechas amarillas llego después de 500 metros a las puertas del precioso edificio de la “Capela do Espirito Santo de Vila Boa” (siglo XVI), aunque su belleza la ensombrece la nueva construcción parroquial que prácticamente la envuelve. La lluvia ha cesado.







Dejo a mi espalda la bonita fachada de esta capilla y el cementerio a mi derecha, continuando hasta el primer desvío a la derecha perfectamente señalizado con flechas amarillas, entrando por una vía adoquinada y estrecha, pero cómoda, denominada rua do Espirito Santo, hasta llegar ante un cruceiro y continuar al fondo según me indican las señales.







400 metros después del cruceiro y haber tomado entre edificaciones un nuevo desvío a la derecha, me encuentro con la línea ferroviaria “do Minho”. El cruce de la citada vía férrea debe hacerse por el subterráneo evitando el peligro que supone efectuarlo por la propia vía por lo que incluso se impide el paso con unos bloques de hormigón.





Ya en la otra vertiente de la vía férrea, tomo ahora una pista de tierra que me permite olvidar el asfalto al menos durante el km que me separa de la población de Arantes, a la que llego cuando son las 08:15 horas y observando la existencia del Café Arantes que se encuentra abierto, me decido a entrar y así disfrutar de una apetecible taza de café con leche y bollería dulce típica del lugar.





Además tengo la suerte de compartir desayuno con la presencia de algunos lugareños con quienes charlo de manera amigable al interesarse por mi procedencia, comentando algunas de las anécdotas vividas, a la vez que me informan de lo cuidado del Camino por esta zona.

Justamente frente a la cafetería y al mismo borde del Camino se encuentra la Capilla de São Sebastião (siglo XVII).







Ahora en dirección a Lijó, distante un nuevo Km, todo un lujo el caminar por esta pista de tierra batida rodeada por una frondosa vegetación y aunque la mañana es fresca, sin embargo la limpieza del cielo azul y la progresiva ausencia de nubes te hace caminar saboreando por estos lugares la ofrenda de la naturaleza y la total tranquilidad del ambiente.







Ahora en dirección a Lijó, distante un nuevo Km, todo un lujo el caminar por esta pista de tierra batida rodeada por una frondosa vegetación y aunque la mañana es fresca, sin embargo la limpieza del cielo azul y la progresiva ausencia de nubes te hace caminar saboreando por estos lugares la ofrenda de la naturaleza y la total tranquilidad del ambiente.







Cruzo el pequeño núcleo urbano de Lijó, bastante diseminado como es habitual por estas tierras y ya al finalizar las edificaciones, ahora por una vía es ascenso, dejo nuevamente el adoquinado para adentrarme por una nueva pista sin asfalto, incluso con un buen pilón de agua que a otras horas y sobre todo en la época estival, debe hacer las delicias de cualquier peregrino.

Dejo el pilón a mis espaldas observando la señalización cruzada de “flechas amarillas hacia Santiago” y “flechas azules hacia Fátima”.





Después de 600 metros regreso al asfalto ahora ya en la aldea de Carapeços, donde me incorporo a una carretera de firme estrecho por la que continúo caminando y al cabo de 1 Km puedo observar en la distancia por el margen izquierdo la bonita imagen en la que al fondo se vislumbra la torre de un edificio que se corresponde con una ermita de Tamel (São Pedro de Fins).





A través de esta vía asfaltada con presencia de tráfico, voy acometiendo unas rampas ascendentes cada vez más considerables en busca de la Portela, aunque antes he de caminar por el término de Estrada.







El ascenso se hace notar a pesar de la excelente climatología, pues a lo largo de los 2,5 Km que separan Carapeços de Portela se ha de salvar un desnivel de 100 metros a través de esta sinuosa carretera.

Son las 09:15 horas cuando corono el ascenso a Portela, lugar en el que se encuentra el albergue de peregrinos de Tamel - São Pedro Fins, con un aspecto maravilloso, pero no pude acceder a su interior para sellar la credencial, ya que a estas tempranas horas estaba cerrado.





Junto a un lateral del albergue se encuentra la “Capela da Senhora da Portela” (siglo XVII), aunque engalanada de luminarias por las jornadas festivas que se deben estar viviendo.





La placeta en la que se ubica la capilla está presidida por el “Cruceiro da Senhora da Portela” desde donde se puede contemplar a la izquierda la fachada lateral del albergue.







Ahora ya en descenso hay que ser prudentes y caminar atentos al tráfico de vehículos, pues durante 500 metros se ha de compartir la carretera N-204 hasta llegar al primer desvío a la izquierda que me encaminará hacia Aborim a través de otra carretera menos concurrida y una pequeña senda.

Justo en el cruce donde debo abandonar esta N – 204, se puede disfrutar de la existencia de una amplia fuente en el lateral de la carretera que dispone incluso de un banco de piedra donde “descansar la mochila”.





Esta fuente se complementa con un pequeño aljibe en el que drena el agua que brota de su caño, con una pequeña escalinata en la que deja huella el musgo creado por la humedad manifiesta de este recodo de la carretera.





Una vez abandonada esta carretera nacional, la ruta del Camino me lleva hasta la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima de estructura modernista, situada como en el centro geográfico de Aborim, entre los dos núcleos urbanos principales separados entre sí que componen esta población, asimismo y junto a la iglesia existe una gran explanada presidida por un cruceiro.







Al dejar la explanada he de cruzar la vía del tren por el paso a nivel existente y bordeando la sede la Junta de Freguesia, voy dejando atrás las edificaciones para adentrarme en una de pequeñas parcelas de tierra de labor, caminando por una senda de tierra y descubriendo que hay algún peregrino más en el Camino.





Casi 1,5 Km durante los que apenas he “pisado” asfalto, hasta llegar al pequeño núcleo urbano del que parte la carretera en dirección a Aguiar, en este punto me desvío en dirección contraria a la de Aguiar abandonando las edificaciones para encaminarme hacia el “Ponte das Tábuas” que salva el cauce del río Neiva, en la actualidad constituido por enormes bloques de granito en sustitución de las “tábuas” a las que debe su nombre y que ya el siglo XII se mencionan. Lugar con encanto y de una tranquilidad maravillosa dada la prohibida presencia de vehículos.





Continuando por estas fértiles tierras del valle del Neiva a través de una pista de tierra ya en dirección a Balugães, puedo apreciar en la lejanía, en la falda de la colina en la que se asienta esta población, como destaca sobre manera singular la imagen del “Santuario da Nossa Senhora da Aparecida” (siglo XVIII).







Bordeando Balugães por su zona este, a través de callejas por las que señalización me va guiando, pasando incluso por una sencilla pero cuidada zona de descanso que siempre es de agradecer a través de estas empinadas cuestas de la población.





El Camino continúa a través de esta freguesia de Balugães hasta cruzar la carretera nacional N-308, que conviene hacer con bastante precaución debido al denso tráfico de vehículos, para comenzar la subida hacia la “Capela de São Martinho”.





Después de 1100 metros de ascenso continuado, se llega a la pequeña cima en la que se ubica la Capela de São Martinho, antigua iglesia parroquial del siglo XII.







Ahora inicio de nuevo el descenso en busca de la carretera N-204 que deberé de cruzar después de 1,2 Km, por lo que una vez abandono el firme adoquinado en el cruce con otra vía asfaltada que tomo a la izquierda de acuerdo con la señalización.





Ya próximo a la carretera nacional y con el fin de evitar en lo posible el recorrido por esta vía, el camino continúa por una senda señalizada que me irá aproximando al cruce definitivo de la mencionada carretera, pero mientras tanto disfruto del recorrido ahora por pista de tierra, aunque breve.





Son las 11:00 horas cuando el Camino me deja en el cruce con la N-204 que realizaré perpendicularmente, frente a la capilla existente y que bordearé por su margen izquierdo para continuar por la ruta del Camino, ahora por pista asfaltada.







Esta sencilla pista asfaltada que da servicio a todas las parcelas agrícolas y viviendas que se encuentran en esta rica zona agrícola, me va conduciendo de manera sosegada entre campos de cultivo con muchas viñas emparradas en dirección a Vitorino dos Piães distante 4 Km del cruce con la N-204.

Después de 2,1 Km desde el citado cruce llego hasta las puertas de una amplia parcela en la que se encuentra una bonita casa con varios barracones de madera, se trata de Casa Fernanda, que resulta ser un lugar de alojamiento para peregrinos y que me ha sido recomendado por mis amigos Rodri & Nayana, pero a pesar de la buena impresión que me causa y las excelentes referencias recibidas entiendo que es muy temprana la hora para dar por terminada la etapa, ya que son las 11:30 de la mañana y casi me habría encontrado con los peregrinos que hubiesen pernoctado la noche anterior, así que decido continuar y otra vez será.







A pesar de las constantes variaciones de la dirección que sigue el trazado del Camino, la señalización es buena y abundante, lo que facilita de manera importante el caminar confiado aunque siempre atento a las señales y frecuencia de las mismas, como por ejemplo los “carteles informativos” con la distancia recorrida desde Oporto y la restante hasta Santiago, a la mismas puertas del establecimiento Estabulo Valinhas.







Va a ser el mediodía cuando llego a divisar la imagen inmensa del campanario de la iglesia de Vitorino dos Piães que resalta de manera espectacular sobre el verdor de los campos de labor.







La llegada a los aledaños de esta edificación religiosa hace que las perspectivas lejanas se confirmen con la imagen del templo al fondo de una amplia avenida con los laterales delimitados por una hilera de olivos y presidida por un sencillo cruceiro.







Efectivamente, se trata de un macrocentro religioso con múltiples edificios que complementan el del templo, conformando en su conjunto el Centro Parroquial, además de un inmenso cementerio en los aledaños de la “Igreja Parroquial de Santo André de Vitorino dos Piães”





Dejo atrás este complejo parroquial y después de 100 metros salgo a una carretera que deberé cruzar, pero observo la existencia a la derecha de un establecimiento hostelero al que decido acercarme, pues va siendo hora de tomar algo de alimento más sólido.

Se trata del bar restaurante Viana, que además dispone de terraza al aire libre, lo que invita a sentarse en cualquiera de sus mesas puesto que la mañana se ha vuelto soleada y resulta agradable.

Después de pensarlo me decidí por un bocadillo de tortilla y cerveza, observando la presencia de dos chicas peregrinas de raíces balcánicas que estaban finalizando su desayuno para reiniciar la marcha, aunque parecían poco habladoras e intentaban disfrutar de la presencia de los rayos solares.

Ya con el agradecimiento de un desayuno bien hecho, retorno al Camino a través de una estrecha vía asfaltada acentuándose el ascenso iniciado hace algo más de un Km, aunque los parajes son preciosos acentuándose la presencia de parras que jalonan muchas momentos de la etapa.





E incluso las edificaciones tienen un encanto especial en medio de la vegetación y las parras que parecen como incrustadas en su propia estructura pétrea.







A medida que voy avanzando hacia el norte, los paisajes van tornándose más verdes y el trazado del Camino discurre a través de parajes con mayor encanto, abandonando zonas transitadas especialmente por vehículos y recorriendo sendas y caminos a través de esta rica naturaleza, como hoy sucede con las múltiples zonas boscosas por las que debo caminar.







Después de 1,4 Km desde el bar en que desayuné, vuelvo a encontrar la carretera N – 204, que solo he de cruzar, ya en el término de Facha, para continuar el sendero a través del bosque de acuerdo con perfecta señalización del desvío.







Aquí comienzo a descender retornando a una senda de tierra que mis pies siguen agradeciendo, después de haber llegado a la máxima cota del alto de Albergaria y haber salvado un desnivel de 80 metros a lo largo de 2 Km de paisajes con encanto.





Ahora continúa el prolongado pero cómodo descenso a través de zonas rurales durante las que vuelvo a divisar la presencia de algún peregrino, en este caso se trata de las dos chicas con las que coincidí en el desayuno en Vitorino dos Piães.





El cielo se ha ido cerrando y comienza a caer una tenue lluvia que aconseja volver a ponerse la capa, cuando llego ante la ermita de “São Sebastião”, lugar que aprovecho para desenfundar mí chubasquero.







Frente a la ermita también hay una bonita “alminha” con la imagen de Santiago dibujada sobre azulejos y desde donde diviso de nuevo a mis dos predecesoras que ya han hecho uso de sus capas de lluvia.







El recorrido continúa a través de zonas rurales encontrando en ocasiones grandes casonas que guardan entre sus muros enmohecidos la belleza de la casa señorial que se mantiene con el paso del tiempo.







Poco a poco las edificaciones se van tornando más modernas y funcionales con sus pequeñas parcelas, sin olvidar la permanente presencia de las “flechas amarillas” que marcan la correcta dirección del Camino a la entrada en Pereira.





No faltan las permanentes representaciones en “alminhas” de mayor o menor volumen con imágenes por las que se siente especial devoción, como es el caso de la dedicada a Santo António.





El rosario de edificaciones ya es casi permanente, así como la sucesión de pequeños núcleos urbanos de este entorno rural tales como Paco, Pedrosa y casi inmediatamente Barros.







Así me voy aproximado a la ribera del río Lima con pequeños riachuelos que buscan ese destino y que en ocasiones puede desbordar su cauce provocando zonas inundadas.





Nada más pasar este sencillo pero práctico puente, existe una bifurcación en la que se ha de tomar la vía de la izquierda perfectamente señalizada y resaltada por la presencia de un cruceiro y una bien cuidada y restaurada capilla.





Esta edificación se trata de la “Capela da Nossa Senhora das Nieves”, lugar de posible descanso para ya acometer los pocos centenares de metros que faltan para culminar la etapa.







Ya en las proximidades de Ponte de Lima, el tramo final no puede ser de mayor belleza y que a través de una vía de adoquines con el entramado existente sobre nuestras cabezas, cuya estructura soporta el tronco de la parras preparadas para recibir el fruto de la uva en su época apropiada.





Después se continúa todo recto por una senda peatonal ya en paralelo con el cauce del río Lima, por un paseo repleto de plataneros cuya sombra y grandeza hace aún más agradable el Camino.





Van a ser las 15:00 horas cuando accedo al núcleo urbano de Ponte de Lima, maravillosa población que recibe al peregrino con la bella imagen de la “Igreja de Nossa Senhora da Guia”, construida en el entorno de 1630, en cuyo solar se encontraba el antiguo Hospital dos Gafos y las ruinas de una antigua ermita dedicada a Sao Vicente Mártir.







El paseo por la ribera del río Lima es espectacular, además me encuentro con la agradable sorpresa de que al ser festivo (domingo), es habitual que se produzca una demostración musical de distintas agrupaciones de poblaciones aledañas, que pasean por las calles mostrando su buen hacer a lo largo del recorrido.





Lo singular del espectáculo se engrandece en medio del escenario natural que aportan las bonitas edificaciones de la población con su mayor esplendor.





Y hasta una tercera banda que en este caso pertenece a la población de Paredes de Coura realizando su recorrido musical junto a la ribera del Lima.







Sin salir de mi agradable asombro por este inesperado recibimiento en esta bonita villa, con una población que ronda los 3000 habitantes, quedo aún más fascinado ante la espectacular vista que ofrece el “Puente Medieval” y en sus aledaños la escultura realizada en bronce denominada “Memorias del Campo”, como homenaje a los campesinos, labradores y gentes del valle de Lima.





Ahora he de caminar por el citado “Puente Medieval” para llegar exactamente a la otra vertiente del río, ya que el albergue se encuentra precisamente en el primer edificio existente después de cruzar el puente, en un lugar realmente privilegiado.





Ya a la puerta del albergue, aún permanece cerrado, que se trata de un edificio restaurado y compuesto por dos plantas y una tercera abuhardillada en la que se encuentran dos amplias salas con camas.







Comienza a llover de nuevo, resguardándome junto a una pareja de peregrinos a las puertas del restaurante existente frente al albergue.

A pesar de lo avanzado de la hora, no tienen inconveniente en ponerme de comer en este restaurante que se llama Petiscas, en el que pude degustar una excelente comida, acompañado de la pareja de peregrinos junto a los que me había resguardado del agua, pero que solo accedieron a hacerme compañía durante parte de la comida, ya que les invité a mi mesa para evitar la incesante lluvia que no dejaba de caer.





Me queda el recuerdo encantador de este joven matrimonio de nativos portugueses que iniciaban aquí el Camino por primera vez, se trata de Tatiana y Bruno con quienes aún volveré a coincidir algunas etapas más de manera aleatoria, así que durante mi almuerzo y al observar que el albergue abría sus puertas, decidieron retirarse para descansar ya pacientemente.

Al finalizar mi “pequeño banquete” y como el albergue ya se encontraba abierto, fue solo cruzar la calle para registrarme y “tomar posesión” de mi plaza, para lo que me acompaña la hospitalera hasta la sala en que se me asigna la cama, ya hay una sala llena y esta está se encuentra a mitad de su capacidad.

Tengo la gran suerte de que me corresponde la cama transversal al resto de mi fila y con la cabeza orientada hacia la cristalera dando vista al puente y río Lima ¡¡Excepcional!!





La vista panorámica es increíble, con la “Igreja de Santo António da Torre Velha” en primer plano y la longitud del puente en toda su extensión sobre las tranquilas aguas del río Lima.







Una vez acomodado y aseado, cuando estoy a punto de salir a dar un paseo por la población, llegaron dos peregrinos ya conocidos, se trata de Patricia y Paul que por suerte se sitúan en las dos camas siguientes perpendiculares de la fila de enfrente, dejando vacante la paralela y simétrica a la mía.

Están contentos de la etapa realizada, así que comentamos la belleza de esta población y no desaprovechamos el escenario para reflejarlo en una sencilla fotografía en la balconada.







Por fin me decido a visitar la población antes de que se haga más tarde, así que nada más salir del albergue y al inicio del puente en la margen izquierda contemplo de cerca la “Igreja de Santo António da Torre Velha”, bonito edificio de reciente arquitectura (siglo XIX), edificado en el solar de una antigua ermita.







Ya en la otra vertiente del río, en el centro histórico hay construcciones que resaltan significativamente como el edificio dos Paços do Concelho de Ponte de Lima, que sufrió varias reformas modificando su fachada principal.







En cuanto a la Iglesia Matriz, se comenzó su edificación en 1425 y probablemente concluida en 1446, si bien ha sufrido numerosas modificaciones posteriores dando lugar a una superposición de estilos como su portal gótico coronado por un rosetón del siglo XX.







Otra edificación destacada es la residencia señorial Paços do Marqués, también conocida como Paços do Alcalde ou dos Viscondes de Vila Nova de Cerveira, al ser mandada construir por el primero de los Viscondes.







Respecto a las antiguas murallas medievales únicamente se conserva la Torre de São Paulo, de planta cuadrangular y almenas con forma de prisma.

La curiosidad me puede al contemplar en una de las orillas del río las imágenes de una legión romana y en la otra orilla un comandante, así que después de preguntar al parecer el significado es una leyenda que se remonta al año 135 a.c. en que llegaron las tropas romanas hasta este río, no atreviéndose a cruzarlo ya que la mitología romana lo denominaba el “río del olvido”. Consecuentemente todo aquel que cruzase el río perdería la memoria, por lo que las tropas se negaron a hacerlo.

Estas tropas eran comandadas por Decius Junius Brutus quién entonces cruzó el río y comenzó a llamar a cada uno de los soldados por su propio nombre, convenciendo así a sus hombres de lo incierto de la leyenda ya que después de haber cruzado el río seguía manteniendo la memoria.

Finalizado mi paseo por la villa y después de visitar una tienda de comestibles en la que me aprovisioné de algunas viandas para el día siguiente, retorno al albergue encontrando con grata sorpresa a Kim, el peregrino con quien compartí habitación en Barcelos, que también está hospedado en el albergue aunque en sala distinta a la mía.







Ya en el albergue todavía antes de anochecer, me estuve informando a través de la hospitalera de la salida más idónea para el día siguiente, recomendándome que lo hiciese de día puesto que había un tramo inicial algo dificultoso sobre todo debido a la lluvia.

Asimismo me entregó la información facilitada por los Amigos del Camino de Santiago de Galicia en la que se describían las posibles dudas del trazado que podían surgir por la zona de Porriño, así que aproveché para informarle de la necesidad de clarificar la señalización en São Pedro de Rates, con el fin de evitar el desvío hacia el Camino de la Costa tal y como yo viví.

Ya en la sala dormitorio, se incorpora a la cama vacante y paralela a la mía una nueva peregrina, a la que por su aspecto y rasgos físicos creí identificarla como mediterránea, así que ante mi consulta sobre su procedencia, ella me indicó que era nativa portuguesa, siendo esa mi única conversación con ella.

En cuanto al resto de la sala, por lo que pude deducir, eran todos portugueses excepto las dos chicas de Vitorino dos Piães que resultaron ser de la República Checa y una pareja de “bicigrinos” españoles de la provincia de Toledo, el resto de peregrinos a los que desconocía, excepto a Kim, se alojaban en la otra sala simétrica a esta.

¡Una verdadera maravilla! Por fin comienzo a encontrar peregrinos y la sorpresa ha sido de lo más agradable puesto que en el día de hoy seremos casi 60 (el albergue al completo), cifra que no he conseguido ni sumando todos los peregrinos con los que me he encontrado desde que partí de Lisboa.

Desde la tranquilidad de mi sala y ya anochecido pude disfrutar de la maravillosa vista nocturna que desde la propia cama se me ofrecía a través de los ventanales.







Hasta que una vez estuvimos todos acostados, un “peregrino voluntario” se encargó de privarme de aquella maravillosa panorámica cerrando las cortinas que cubrían los ventanales, por que decidí dar por terminada la jornada.





Alojamientos de la Etapa:

Tamel - São Pedro de Fins (Portela):
-Albergue de Peregrinos Casa da Recoleta
    Localización: Rua da Recoleta, 100; Tamel - São Pedro de Fins
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+351) 253137075 / (+351) 967096576 / (+351) 966516249 / (+351) 964836224
    Inaugurado el día 18 de Abril de 2010



Lugar do Corgo (Vitorino dos Piães):
-Casa Fernanda
    Localización: Lugar do Corgo
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 914 589 521



Ponte de Lima:
-Albergue de Peregrinos Ponte de Lima
    Localización: Casa do Arnado; Praça da Alegria - Além da Ponte, Arcozelo
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+351) 258 240 200 / 925 403 164
    Inaugurado el 16 de Septiembre de 2009

-Pousada de Juventude de Ponte de Lima
    Localización: Rua Papa João Paulo II
    Propiedad y Gestión: Estatal
    Tel: (+351) 258 751 321 / (+351) 963 344 304

-Old Village Hostel
    Localización: Via do Foral Velho de D. Teresa, 1415
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 961 574 929

-Terraço da Vila
    Localización: Rua Formosa, 40
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 961 302 978

-Hotel Império do Norte
    Localización: Avenida 5 de Outubro, 97
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 258 009 008

-Arc My Otel
    Localización: Largo da Alegria, 9
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+351) 258 900 150 / (+352) 966 506 744



Nota sobre alojamientos en Portugal:
- Bombeiros Voluntarios: no es obligación de este cuerpo el alojar peregrinos.Es necesario avisar con varios días de antelación y estar dispuestos a recibir una respuesta negativa. Su "colaboración" consiste en ofrecer un colchón o un espacio, ducha o acceso a casa de baños. No obstante es aconsejable llevar una esterilla. Las condiciones e instalaciones no son las apropiadas, es preferible evitar el alojarse en estos lugares, además habitualmente no son gratuitos. Como emergencia es válido antes que dormir a cielo abierto.

-Pousadas de Juventude: durante la reserva previa es conveniente informar de que se es peregrino. No es necesario el carnet de alberguista, es suficiente con la credencial.

-Hostel o Pensão: es conveniente mostrar la credencial, normalmente ofrecen decuentos a peregrinos.