EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 19º: Valença do Minho - Veigadaña (Mos):



Antes de amanecer y sin que aún nadie se levantase, ya me encontraba terminando de preparar mi mochila en las zonas comunes de la planta baja.

Salgo del albergue y enfrente, a escasos metros, está el acceso al recinto amurallado de la ciudad a través de la puerta del Sur de “Revelim da Coroada”, primer parapeto que protege al recinto amurallado.





Inmediatamente se accede al recinto propiamente dicho ahora a través de otra puerta ya incrustada en la obra fortificada que se denomina “Portas da Coroada”.





Continúo por la rua Apolinario da Fonseca hasta llegar ante la estatua de São Teotónio, tras la cual se encuentra la “Capela Militar do Bom Jesus”.







Seguidamente paso del primero al segundo cuerpo de la fortificación continuando en dirección norte, a través de las “Portas do Meio”







Quedando claramente definida la independencia estructural entre las dos enormes zonas fortificadas con el amplio espacio de separación existente entre ellas.







Continuando la ruta marcada por las flechas amarillas a través de estas calles de plena actividad turística, llego hasta las puertas de la “Igreja de Santa Maria dos Anjos”, románico del siglo XIII, junto a la que se encuentra el edificio de la “Igreja da Misericordia” de más reciente construcción.





Finalmente abandono el recinto fortificado a través de una bocana existente en su muro norte, denominándose a esta salida “Portas da Gaviarra”.





Ya en la zona de extramuros inicio un descenso de apenas 100 metros a través de una rústica senda que me lleva hasta la Avenida de España.







Ahora por la Avenida de España tomo hacia la izquierda, caminando paralelo a la vía férrea durante otros 100 metros, al cabo de los cuales me hallo ante el puente sobre el río Miño con su triple cometido para: tránsito de peatones, vehículos y vía férrea a través de la plataforma superior de estructura metálica, obra diseñada por el ingeniero riojano Pelayo Mancebo y Agreda e inaugurado el 25 de marzo de 1886.







La vista desde el centro de este puente internacional que une Portugal y España es espectacular, dada la magnitud del cauce del río Miño en este tramo final de su recorrido en el que hace de frontera entre los dos países.







En el otro extremo del puente, ya en tierra española, la primera imagen se corresponde con el casetón incrustado en la estructura del puente, símbolo de otras épocas en que las fronteras ejercían su función de control para el paso de mercancías, vehículos y peatones.





Ahora, nada más iniciar el recorrido por las calles de Tui, observo como ya hay algún peregrino que me antecede a pesar de la temprana hora portuguesa (las 7 horas) que se acaba de convertir en una más tardía hora española (las 8 horas).





Después de 300 metros por la Avenida de Portugal (coincidente con la N-551), me desvío a la derecha de acuerdo con las indicaciones del Camino en dirección al casco histórico de la población.

Al llegar frente al Parador Nacional de Tui, lo dejo a mi izquierda, para continuar ahora en descenso por la vía que lo rodea hasta llegar a la orilla del Miño.

Aquí comienza el verdadero ascenso al casco histórico a través de la Rua Barca, para continuar de acuerdo con las indicaicones de la señalización por diversas calles que me permiten salvar un desnivel de 79 metros a lo largo de 1,1 Km, momento en el que llego a la Plaza de San Fernando, punto más alto de la población y lugar en que se encuentra el impresionante edificio de la Catedral de Santa María de Tui, edificio emblemático de la ciudad.







Se comenzó su construcción en 1120, aunque no sería consagrada hasta 1225 ya en tiempos del rey Alfonso IX.

Tiene aspecto de fortificación con sus torres almenadas y su estructura claramente románica, sin embargo su portada principal también denominada Portada Occidental, luce en todo su esplendor la expresión del gótico.





A continuación y limítrofe con la fachada de la catedral se encuentra la “Praza do Concello”, presidida por el edificio sede del “Concello” de la ciudad, lugar que aproveché para sellar la credencial.





El Albergue de Peregrinos se encuentra a escasos 100 metros, en la calle que separa las fachadas de la Catedral y el edifico del “Concello”.

Continuo por la Rua das Monxas, todavía en la planicie de la colina y con la clara señalización del itinerario a seguir.







Antes de comenzar el descenso hasta la ribera del Miño, todavía tengo ocasión de contemplar la fachada del Convento de las Clarisas, lugar en que también pude sellar la credencial, edificio construido entre los siglos XVII y XVIII sobre los antiguos palacios episcopales de Olivera.





Una vez “salvados” los muros del convento por el llamado Túnel de las Encerradas, tomo a la izquierda por la “Rúa Tide”, dejando enfrente la maravillosa vista de la “Rúa do Ouro”, iniciando así el descenso hacia el valle.





Después de descender hasta la ribera del Miño, camino por la Rúa Antero Rubín en dirección norte, llegando ante el edificio de Iglesia de Santo Domingo, construida su fachada y torre durante el siglo XVIII en estilo gótico.







Continúo durante otros nuevos 400 metros hasta pasar a la curva a la izquierda que hace la calle, lugar en que debo tomar la calle de la derecha llamada Rúa San Bartolomé y que me llevará hasta las puertas de la Iglesia de San Bartolomé, ya en los arrabales de la ciudad.

Este templo sustituyó a un anterior prerrománico, pero la actual fábrica corresponde a finales del siglo XI y principios del XII. En el siglo XVIII se sustituyó su fachada románica por la actual.





En la placeta existente junto a esta iglesia hay un bonito cruceiro artísticamente decorado, siendo objeto de admiración por los muchos peregrinos que por allí pasamos.





Continúa el Camino por la calle que bordea el lateral derecho de la iglesia de San Bartolomé, quedando el cruceiro a mis espaldas, caminando durante 500 metros por una senda que desembocará en una estrecha vía asfaltada que se ha de tomar a la derecha.

Unos 200 metros más todo recto hasta llegar a una pequeña zona de descanso donde hay una fuente de agua en la que nos podemos provisionar. A la derecha queda el “Ponte da Veiga” sobre el río Louro.







Se inicia ahora una pista de tierra durante 500 metros y hasta aquí todo ha sido correcto e incluso he tenido ocasión de ver a cinco peregrinos que pensé que iban en grupo, sin embargo observo que dos chicas y un chico continúan caminando mientras otros dos hombres de edad avanzada se van retrasando, coincidiendo con ellos al finalizar la pista de tierra que desemboca en una carretera asfaltada en la que las señales, en este caso se tratan de “mojones con vieira”, te indican que se ha de tomar a la derecha y así continuar.

No obstante y ya acompañado de los dos peregrinos que iban independientes de los otros tres y que resultan ser de Redondela, caminamos unos 200 metros por esta carretera, llegando a una primera curva en que la señalización puede inducir a error.

Ante la duda, estos paisanos que se sienten conocedores de la zona, me indican que en la curva hemos de desviarnos por la vía de tierra que se abre a la derecha y así lo hacemos, pues están plenamente convencidos de que así es y lo conocen, a pesar de la existencia previa de un mojón con vieira (en el que su ubicación puede inducir a error) y las posteriroes flechas sobre el firme asfaltado.

Esta fue la primera gran sorpresa del día, comenzando a caminar por la senda de tierra que después de un centenar de metros poco a poco se va estrechando, llegando a desparecer cualquier vestigio de senda. Sin embargo continuan obstinados en que es la ruta apropiada, afirmación de la que ya dudo seriamente, pues solo existen hierbas y matojos que sobrepasan mi cintura y apenas se puede caminar.

Después de perseverar por la "mini selva amazónica" observo al fondo la existencia de un fuerte ribazo, así que "desbrozando" zarzas y matojos para abrirnos paso, incluso con la ayuda de los bastones, descubro la existencia de una carretera en el altozano del ribazo, así que sin pensarlo dos veces, hacienso uso de manos y bastones "trepamos" hasta aparecer en la orilla de la carretera.

Desde aquí ya diviso en la lejanía, en dirección noroeeste, el paso de algunos peregrinos, así que me despedí de mis “cicerones” y reanudé la dirección que estimé oportuna además ahora de manera acertada, al fin y al cabo solo me supuso caminar más de media hora de manera infructuosa y tratar a dos nuevos "peregrinos".

Una vez retorné a la ruta del Camino comprendí el error de abandonar la carretera asfaltada en la curva antes mencionada, por lo que debería haber continuado por ella hasta cruzar la carretera N-550, e inmediatamente después tomar el primer desvío a la derecha para salir unos pocos metros después a la carretera PO-342, por la que circula abundante tráfico, en la que debo tomar a la izquierda dirección norte.

Ya por esta carretera PO-342 observo la continua presencia de peregrinos, lo que me confirma plenamente lo acertado de la dirección ante la existencia de las marcas del Camino.





A pesar del tráfico existente en esta carretera por la que se ha de transitar durante 1 Km aproximadamente, dispone en el lateral derecho de un amplio arcén “peatonal” con pavimento rojo que al menos protege a los peregrinos de los incesantes vehículos y que incluso en curvas tiene tramos de “quitamiedos” de madera.

A medida que me voy aproximando a los peregrinos que me preceden identifico a Daniela, ya conocida de Valença do Minho y que a pesar de llevar horarios distintos, el Camino nos hace coincidir debido al error cometido por mi parte con la señalización.





Después de comentar la incidencia sufrida, me indica que ella sigue bastante dolorida con los pies y le está costando bastante esfuerzo el caminar.

Nada más coronar una subida por esta carretera PO-342 y pasar bajo el paso elevado de la autovía AP-9, sale un desvío a la derecha perfectamente señalizado con un “mojón y vieira” introduciéndonos en una pista de tierra que los pies agradecen.

Esta pista nos conduce por unos bonitos paisajes que en algunos tramos permiten recrearse en la naturaleza con cuidados pasos sobre el río Simón como el “Ponte das Febres”







Este recorrido por la pista de tierra y zonas boscosas se mantiene durante 1,6 km hasta el siguiente núcleo urbano llamado Ribadelouro, en cuyas proximidades retornamos al asfalto entre la presencia agrícola de los hórreos.





Después de un recorrido “guiado” por Ribadelouro se retorna a una senda por la que iremos “jugando” con los meandros del río Louro, así que después de los primeros 200 metros de senda encontramos un bonito puente al que se llama “Ponte Romano” por el que se salva el cauce del citado río.





Apenas 250 metros más de senda y encontraremos un cruce que hacia la derecha conduce a Orbenlle y hacia la izquierda nos seguirá llevando hacia la ribera del Louro.

En este punto se ha creado un cierto conflicto de intereses, puesto que de optar por la dirección hacia Orbenlle nos obliga a continuar por asfalto a través del inmenso y rectilíneo polígono industrial de As Gandaras, que ya nos conduciría directamente hasta el centro de la ciudad de Porriño después de 6 Km de asfalto, edificaciones y zona industrial, aunque dispone de múltiples servicios.

La otra opción consiste en tomar el desvío de la izquierda en sentido contrario a Orbenlle, lo que permite continuar la inmensa mayoría del tiempo por sendas y encuentros con el río Louro.

Nuestra decisión está muy clara, así que tomamos el desvío de la izquierda comenzando un recorrido por plena naturaleza, encontrando a los 300 metros del desvío un nuevo puente por el que volvemos a cruzar el río Louro para caminar ahora por su margen izquierda en dirección a la pequeña población de Bouzon, que bordearemos por su lado este para así ir introduciendonos en el entorno natural de las Gandaras de Budiño y riberas del Louro.

Después de 1 Km dejamos la senda para incorporarnos a un vial asfaltado, salvando a través de un puente elevado la autovía AP-9 y bordeando la población de Quintela por su lado este, para entrar así en un entorno repleto de vegetación y cultivos, por los aledaños del pequeño río da Miñonteira, llegando al cabo de un nuevo Km hasta la población de Centeáns.

La problemática surgida entre los vecinos por la creación de esta nueva ruta, ha generado enfrentamientos por lo que en ocasiones se intenta destruir o borrar señalizaciones, pero por suerte tuvimos la plena colaboración de una persona de la Asociación de Amigos del Camino a la que de manera impresionante encontrábamos en todos aquellos puntos que podían ser conflictivos, ya que el conociendo la zona se anticipaba con su vehículo, gracias Javier.

A la salida de Centeáns se comienza a retornar hacia el este hasta volver a cruzar la autovía AP-9 para ya aproximarnos a la población de Porriño.

Ya en el otro lado de la autovía pasamos por una zona en cuya margen derecha hay una gran nave industrial y a la izquierda un complejo deportivo en cuyos alrededores existe una taberna, no obstante proseguimos la marcha para ahora después de 900 metros cruzar bajo la autovía A-55. En este punto continúa el camino por una senda a la izquierda que irá bordeando la ribera del Louro en dirección norte que se denomina “paseo peatonal del río Louro”.

Van a ser las 13:00 horas y nuestros cuerpos necesitan un descanso para reponer fuerzas, así que nos adentramos un centenar de metros hacia las edificaciones próximas, para tras cruzar la vía férrea encontrar en la misma orilla de la carretera N-550 un local que nos permitió compensar nuestro esfuerzo y saciar el apetito con un excelente jamón asado.

Nuestra corta estancia aún se volvió más gratificante cuando observamos que procedente de la ruta “industrial” aparece nuestro amigo Kim que se sumó a nosotros degustando un refresco.







El lugar se llama Café Bar Maringa y en verdad disfrutamos de su sencilla pero cómoda terraza y sobre todo de su fantástica comida, ¡todo un acierto! mereciendo el esfuerzo de andar y desandar 200 metros.

Con los pies algo más descansados y nuestra necesidad alimenticia saciada, retornamos ahora los tres peregrinos al punto en que dejamos el Camino para continuar por la ribera del Louro, aunque también podríamos haber continuado por la N-550 que cruza literalmente el centro urbano de Porriño, pero rodeados de asfalto, edificaciones y vehículos.

La tranquilidad y sosiego a través de esta bonita senda del cada vez más disminuido río Louro es toda una delicia con la abundancia de vegetación que cubre todo el recorrido.







Continuamos por el margen izquierdo del río en sentido contrario a su corriente, existiendo algunos puntos por los que se puede acceder a su otro margen a través de bonitos pasarelas construidas al efecto y que permiten acceder al área urbana.







Han sido 2,1 Km de caminar por estos bonitos y refrescantes parajes del “paseo peatonal del río Louro” hasta llegar a las puertas del albergue de Porriño que se encuentra en esta misma senda, las fuerzas se mantienen aunque los pies de Daniela le están pasando factura a pesar del fabuloso recorrido realizado en su mayor parte por pistas de tierra.

Así que descansamos unos instantes a las puertas del albergue donde ya algunos peregrinos esperan su apertura.







La decisión está tomada, así que el trio continúa en dirección a Redondela, para lo cual entramos en Porriño a través de la avenida Buenos Aires, cruzando después la vía férrea y continuando a la izquierda por la Rúa Ramiranes hasta desembocar en una glorieta. Aquí aparece por la derecha la carretera N-550 que tomamos en dirección norte hasta que podemos abandonarla por la derecha después de 500 metros y haber cruzado bajo la autovía A-52.

Caminamos por una vía asfaltada, paralela a la N-550, en la que se alternan las edificaciones y alguna que otra parcela de terreno durante un 1,1 Km hasta retornar de nuevo a la citada carretera.

De nuevo por la N-550 durante 600 metros con intenso tráfico y sin apenas arcenes, bastante peligroso, hasta llegar a un desvío a la izquierda (junto a una serrería) que nos hace volver a cruzar el cauce del río Louro, tomando ahora una vía asfaltada pero muy tranquila, denominada Camiño da Serra de Auga.

Los pies de Daniela parece que ya dieron de si todo lo que podían, así que después de recorrer este vial durante 500 metros llegamos a un pequeño descampado en el que se encuentra el Albergue de Peregrinos de la Asociación de Vecinos Santa Ana de Veigadaña (Mos), donde aprovechamos el basamento de la farola existente en el centro de la explanada para hacer un breve descanso.







La situación de los pies de Daniela sugiere terminar la etapa, no obstante mientras se sopesan las distintas posibilidades hace acto de presencia una paisana conduciendo su coche que se detuvo interesándose por nuestra situación.

Una vez que le expliqué lo que sucedía, descendió del coche, intentando con una delicadeza increíble el que Daniela hablase y se relajase aconsejándola que lo más apropiado era descansar, no obstante y una vez analizados sus pies, impuso la palma de su mano sobre los pies descalzos de manera alternativa durante periodos prolongados a la vez que hablaba con ella.

Esta situación provocó una intensa relajación en Daniela, por lo que definitivamente decidió terminar aquí la etapa coincidiendo todos en que era lo más apropiado. El insospechado encuentro con esta persona desconocida nos dejó a todos realmente impresionados y con una calma que solo viviéndola se podría comprender.

Yo decido también quedarme también en este albergue mientras que Kim opta por continuar, así que una vez nos despedimos de nuestra amable y encantadora desconocida con su acertado “tratamiento sicofísico”, nosotros pasamos a registrarnos en el albergue y Kim continuó su etapa. ¡Así es el Camino!

El albergue fue todo un acierto, se trata de un albergue recientemente inaugurado con unas instalaciones cuidadas con mimo, además del cariño y amabilidad del matrimonio que lo gestiona, Raquel y José, todo fueron facilidades.

En primer lugar la hospitalera Raquel encargó sal a la población cercana para que Daniela pudiese remojar los pies en agua con sal, además como yo tenía necesidad de sacar dinero de un cajero y pasar por una farmacia, su marido José no tuvo el más mínimo inconveniente en acercarme hasta Porriño en su vehículo, todo de manera desinteresada y llenos de cordialidad. ¡¡Gracias!!

Una vez aposentados en la sala común de literas, observo que ya hay tres peregrinos en función de la ocupación de las literas, no obstante sin ninguna previsión inicial por parte de nadie respecto a la finalización de la etapa comprobamos que aparecen dos nuevos peregrinos, se trata de Patricia y Paul, ¡increíble! Poco después aparece el último peregrino del día, José Luis (el vallisoletano) al que también conocí en el albergue de Valença do Minho. El Camino es así y lo mismo nos une que nos separa. Ya con Daniela bastante más relajada con su baño de pies y la presencia de la nueva compañía, todo fueron parabienes y celebraciones.

Por una parte José Luis se encargó de tratar apropiadamente los pies de Daniela limpiando y drenando algunas inflamaciones. Por otra parte los cinco presentes decidimos hacer una cena comunitaria atendiendo el ofrecimiento de la hospitalera, así que le encargamos unas tortillas de patatas y ensalada.

La temprana cena fue todo un éxito degustando tres fabulosas tortillas de patatas, una monumental ensalada, todo ello regado por un “albariño” cosechero y culminando el banquete con unos postres caseros, todo elaborado por esta encantadora familia hospitalera, y unos “chupitos” variados de orujo gallego.





Después de la cena hicieron acto de presencia los tres peregrinos ausentes y ya en nuestra sala de literas nos dimos a conocer.

Resultaron ser tres madrileños que habían iniciado su caminar en Tui, se trata de Ana, Almudena y Cham, quienes después de nuestra conversación identifiqué como tres de los cinco peregrinos con los que al inicio de la etapa coincidí en los alrededores de la iglesia de Santo Domingo, a la salida de Tui y que desgraciadamente no iban en equipo con “mis dos cicerones de Redondela” que originaron mi extravío mañanero.

Pero así es el Camino y esta es su esencia que enamora y atrapa, porque todo este conjunto de circunstancias ha dado lugar a que esta noche coincidamos los ocho en este albergue insospechado del que incluso algunos ni teníamos conocimiento de su existencia, todo ello sin ninguna concertación previa.

Después de la muy agradable conversación que mantuvimos en esta sencilla pero amplia y acogedora sala de literas, ubicado ya cada uno en su respectiva cama de la planta baja de las ocho literas existentes, decidimos descansar y vernos durante el desayuno del día siguiente.





Alojamientos de la Etapa:

Tui:
-Albergue de Peregrinos de Tui
    Localización: Calle Párroco Rodríguez Vázquez s/n
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Inaugurado en 1993 y Restaurado en 2004

-Albergue TuiHostel
    Localización: Calle Obispo Lago, 5
    Propiedad y Gestión: Privada; Tel: (+34) 986 627 979
    Inaugurado en Marzo de 2010

-Albergue Villa San Clemente
    Localización: Calle Canónigo Valiño, 23
    Propiedad y Gestión: Privada; Tel: (+34) 678 747 700
    Inaugurado en Febrero de 2012

-Albergue Santo Domingo
    Localización: Calle Antero Rubín, 20
    Propiedad y Gestión: Privada; Tel: (+34) 650 820 685
    Inaugurado en Mayo de 2016



Porriño:
-Albergue de Peregrinos de Porriño
    Localización: Avenida de Buenos Aires, 17 (Finca Isla)
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Inaugurado en 2003

-Albergue Camino Portugués
    Localización: Avenida de Buenos Aires, 42
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 886 133 252
    Inaugurado en Mayo de 2016

-Albergue Casucho da Peregrina
    Localización: A Insua, 7 (A 5 Km del Camino, recogida gratuita para peregrinos acreditados)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 986 68 72 01 / (+34) 680 66 54 98
    Inaugurado en Abril de 2016

Veigadaña (Mos):
-Albergue de Peregrinos de Santa Ana de Veigadaña
    Localización: Camino das Lagoas, 6
    Propiedad y Gestión: AA. VV. Santa Ana de Veigadaña
    Tel.: (+34) 986 331 200 (Concejo de Mos)
    Inaugurado en Marzo de 2015