EL CAMINO PORTUGUES CENTRAL (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 21º: Pontevedra - Valga:



Sin una previsión concreta de donde terminar la etapa, al menos por mi parte, madrugo de la forma acostumbrada, es decir, antes de amanecer ya estoy prácticamente preparado, sin embargo antes de salir coincido con José Luis, Kim y Daniela que se están preparando para la salida, comentando la posibilidad de desayunar en una bar de Pontevedra que había conocido José Luís en su acostumbrada excursión de la tarde anterior.

Así que cuando estuvimos todos dispuestos abandonamos el albergue por las calles de Pontevedra en las que no falta la señalización, partiendo de la puerta del albergue en dirección a la Plaza de la Peregrina, ya con las primeras luces del día.

Dejamos a nuestra derecha la estación de Renfe caminando hasta llegar a una rotonda de la que parte la Rúa do Gorgullón donde se encuentra un mojón marcando la distancia que resta a Santiago de Compostela.

Después de 700 metros a través de la Rúa do Gorgullón se desemboca en una rotonda de la que parte la Rúa da Virxe do Camiño, a las puertas del hotel del mismo nombre, por la que hemos de continuar.

Accedemos al bar en el que degustamos un excelente desayuno compuesto por café con leche, bollería y zumo de naranja, todo ello por la preciada cantidad de 2 €.

Como la mañana estaba cerrada y la amenaza de lluvia es notoria, aprovechamos la parada del desayuno para proteger nuestras mochilas e incluso hay quien se anima a equiparse con el chubasquero, reiniciando la marcha en perfectas condiciones.

La Rúa da Virxe do Camiño finaliza en la Rúa Sagasta que tomaremos a la derecha para inmediatamente desviarnos por la primera a la izquierda, Rúa Joaquín Costa, que desemboca en la Rúa Peregrina donde tomamos a la derecha hasta finalizar después de 200 metros en la Plaza Peregrina. Aquí se encuentra la Iglesia de la Virgen Peregrina construida entre 1778 y 1832, cuya mayor originalidad consiste en que la planta reproduce la concha de una vieira y su fachada con forma convexa, siendo su estilo del último barroco con elemento ya neoclásicos.





Ahora continuamos por la inmediata Plaza de la Herrería bordeándola en dirección a la Calle Real por la que caminamos hasta llegar a la Calle del Puente, que nos deja ante el impresionante Puente del Burgo sobre el río Lerez, construido por los romanos dentro de su ruta de comunicación XIX, constituyendo un símbolo de la ciudad.





Al salir del puente hay una rotonda en cuya margen derecha (esquina con la rúa Manuel Pintos) han instalado el recuperado y restaurado cruceiro del siglo XVI, motivo por el que hacemos una breve parada para poder contemplarlo.







Salimos de la rotonda por la rúa de San Juan Bautista para casi inmediatamente tomar la primera calle a la izquierda denominada rúa Santiña, que recorreremos en su totalidad a lo largo de 900 metros.

Ya estamos prácticamente fuera del área urbana de Pontevedra, caminando ahora por la rúa da Gándara, estrecha vía asfaltada entre edificios rurales que poco a poco van desapareciendo para ya transitar por campo abierto. Así llegamos hasta un lugar que dejaremos a nuestra izquierda donde parte una especie de senda de madera con una bonita plataforma desde la que se puede contemplar la rica fauna del lugar llamado Marismas de Alba, adentrándose hacia la próxima ribera del río Gándara que alberga centenares de especies vegetales y aves.







Apenas 200 metros más adelante encontramos una sencilla pero cómoda Área de Descanso que dispone incluso de una fuente con un buen caudal de agua.







Continuando por esta vía asfaltada y bordeando el cauce del río Gándara, después de 700 metros se llega hasta un túnel a la derecha que permite salvar la vía del ferrocarril.

En este mismo punto y a la izquierda, a través de un pequeño puente que salva el cauce del río Gándara, comenzaría una posible ruta alternativa que llevaría hasta Padrón, lugar de encuentro con la ruta oficial del Camino Portugués y que se denomina “variante espiritual”.

Nosotros seguimos la ruta oficial pasando por el túnel que salva la vía férrea, caminando ahora paralelo a la misma pero por su otra vertiente ya por tierras de la parroquia de Alba entre las edificaciones de esta pequeña aldea, a cuya salida continuamos paralelos a la vía férrea, hasta que después de 400 metros desde el túnel que permitió salvarla, llegamos a un complejo formado por cementerio, iglesia y casa rectoral.

Su principal edificio, la iglesia de Santa María de Alba, construida en el siglo XII y reconstruida en 1595 sobre los restos del anterior santuario, con unos gruesos muros de granito.





En el siglo XVIII coincidiendo con la reforma de la iglesia de Santa María de Alba, se construye la Casa Rectoral.





Aquí no quiero desaprovechar la ocasión de “ofrecer”, al personaje que de manera “pétrea” e “imperturbable” se mantiene a la puerta de la Casa Rectoral, una sencilla muestra floral.







Al lado derecho de la fachada de la Casa Rectoral, existe una nueva muestra simbólica del Camino de Santiago con una voluminosa calabaza en piedra y un gigantesco bordón metálico. Avanzando unas decenas de metros y en un amplio espacio en la margen izquierda de esta estrecha vía por la que caminamos existe un nuevo cruceiro que se puede agrupar dentro del conjunto monumental de la Santa María de Alba.







Después de 500 metros nos incorporamos a la carretera PO-225, cruzando nuevamente bajo las vías del ferrocarril para seguir caminando por el margen izquierdo de las mismas, adentrándonos así al cabo de 300 metros en la aldea de San Caetano.







A la salida de San Caetano abandonamos por la derecha la carretera PO-225 todavía por pista asfaltada, adentrándonos posteriormente en un agradable recorrido por pistas de tierra y rodeados de abundante vegetación que a estas tempranas horas de la mañana nos mantienen con una excelente predisposición para caminar.





Por este bonito escenario repleto de verdor y abundante agua que fluye de cualquier ribazo, con los troncos de árboles y piedras recubiertos por plantas trepadoras en unos casos y musgo en otros, sigo caminando como si me hubiesen trasladado a un lugar de ensueño.





A pesar de que por momentos la pendiente se hace algo más pronunciada en su ascenso, la belleza del paisaje me sigue ensimismando.







Han pasado 3,5 Km desde que abandonamos San Caetano y caminado en paralelo con la vía férrea, llega un nuevo momento que se vuelve a cruzar, pero en este caso el paso se realiza sin ningún tipo de túnel o paso elevado, atravesando las vías propiamente dichas en un paso a nivel sin barreras, por lo que hemos de prestar suma atención al cruce con el fin de evitar cualquier grave accidente dada la peligrosidad del lugar.





Solo nos faltan 600 metros para llegar a la aldea de San Amaro cuando ya conformamos un grupo más amplio de peregrinos, puesto que hemos dado alcance visual a un cuarteto que nos precedía. La climatología es cambiante y la probable amenaza de lluvia se hace realidad, por lo que al coincidir con la llegada a San Amaro decidimos cuando son las 10:15 horas hacer un descanso y tomar algo de alimento en el bar existente.





Se trata de La Posada del Peregrino sencillo y agradable bar gestionado por XXXXx donde pude disfrutar de un excelente bocadillo con un buen ribeiro, sin embargo el aspecto del chorizo era tan fenomenal que no tuve fuerza de voluntad para resistirme a la tentación.

Ya prácticamente habían finalizado el desayuno todos los peregrinos, no obstante José Luis y yo decidimos continuar saboreando el agradable ribeiro, así que sugerimos a Daniela, Kim, Patricia y Paul que continuasen camino que rápidamente nos uniríamos a ellos.

Una vez que finalizado nuestro copioso desayuno nos pusimos en marcha José Luis y yo, equipados con ropa de lluvia puesto que el agua ya no cesa, saliendo de la aldea a través de la carretera EP-0508, existiendo a escasos metros de la aldea una Área de Descanso perfectamente equipada, incluso con lavadero y parrilla.

Ha sido 1 Km de descenso, en el que a duras penas consigo seguir el elevado ritmo que José Luis está marcando, sin embargo cuando comienza un suave ascenso observo que las fuerzas me flaquean, por lo que finalmente opto por reducir mi ritmo dejando que José Luis no se sienta “lastrado” por mí y que continúe con esa increíble velocidad. En este tramo, en A Cancela, sale un desvío a la derecha en dirección a Portela para llegar al albergue de Barro.

Otros 900 metros y llego bastante fatigado al cruce con la EP-0506, donde tomo a la izquierda para casi inmediatamente tomar el desvío a la derecha adentrándome ahora por un camino agrícola de tierra.

Esta pista de tierra que apenas tiene 700 metros de longitud, me conduce por bonitos campos de viñedos emparrados ya por tierras de Agudelo, concretamente en dirección a Valbón, hasta desembocar en una nueva vía asfaltada, lugar en el que realizo un breve descanso para “desbeber” parte del líquido consumido, aprovechando el mojón existente para utilizarlo como percha en la que deposito capa y mochila.







Ya accediendo a la aldea de Valbón descubro la existencia de un enorme hórreo soportado por ocho pilares de piedra que permiten preservar los alimentos de la humedad de los suelos.





En las inmediaciones, apenas 50 metros después, se encuentra el bello cruceiro de Amonisa, en cuyo fuste tiene una imagen del Apóstol Santiago orientado hacia el norte.





Dejo Valbón atrás en dirección a La Seca y después de 1,9 Km llego al cruce de la EP-9047 y casi inmediatamente encuentro el mojón que marca la distancia de 50 Km a Santiago. Un nuevo cruceiro jalona el camino al paso del peregrino.







Otros 1,5 Km más para llegar al cruce con la carretera N-550, coincidente con la existencia de un bar donde poder descansar un rato y tomar algo de alimento.

En esta carretera N-550, donde se ha de tomar a la izquierda, no obstante enfrente, en el mismo cruce, sale la vía que conduce al Parque Natural Ría Barosa que bien merecería al menos una breve visita para observar la cascada y remansos del río.





Aquí coincidí de nuevo con el grupo de portugueses con quienes también estuve durante el desayuno en San Salvador y que si optaron por realizar la visita a este bonito parque, pero mi estado físico en estos momentos dejaba mucho que desear, así que continué por la N-550 durante los siguientes 400 metros hasta llegara a la altura de una empresa de construcción de elementos decorativos en piedra y barbacoas, momento en que abandono esta carretera por la izquierda a través de un camino de tierra rodeado de viñas emparradas (parrales).

Pero hasta aquí me permitió mi estado físico continuar, pues me encontré como si las fuerzas físicas me hubiesen abandonado, así que opté por descansar larga y relajadamente en este bello paraje que al menos me infundía cierta satisfacción, dejando mochila y chubasquero nuevamente “colgado” a la vera del camino.





Un prolongado descanso de casi 15 minutos me permite ir recuperando las fuerzas observando que poco a poco voy retornando a mi forma habitual, además desde mi privilegiada posición puedo ver como los peregrinos continúan de manera infatigable transitando por la cercanía.







El descanso ha sido gratificante, creo que el esfuerzo al que sometí a mi cuerpo intentando seguir el paso de José Luis me ha pasado factura, así que ahora a continuar “mi camino”. Apenas 400 metros por esta vía de tierra al cabo de los cuales vuelvo nuevamente a la carretera N-550.

Ahora son solo 200 metros por esta transitada carretera, hasta que a la misma entrada de la población de Briallos sale un nuevo desvío a la izquierda que me aparta de esta ruta de asfalto, por una senda de tierra que al cabo de 300 metros desemboca en un nuevo vial asfaltado. El Albergue de Briallos se encuentra en dirección oeste, a 400 metros del Camino.

De nuevo 100 metros de asfalto que me llevan en dirección a una rotonda y antes de llegar a ella, dejando atrás a Briallos, un nuevo desvío a la izquierda me conduce por una senda a través de campos de siembra y viñedos durante 300 metros.

Nuevo retorno a la carretera N-550 ahora con un recorrido de 300 metros, al cabo de los cuales la vuelvo a abandonar por la izquierda, ya en la parroquia de Arcos de la Condesa, para dejarla al menos hasta la llegar a Caldas de Reis, pudiendo observar junto al desvío la existencia de una pequeña hornacina con motivos religiosos.





Nada más tomar el desvío mediante el que se abandona esta carretera, se encuentra la capilla de Santa Lucía.





Aquí se inicia un bonito recorrido a través de un cómodo camino de tierra que me irá conduciendo hacia la aldea de Tivo, distante 1,1 Km, mientras tanto continúo caminando entre campos de siembra (maizales) y viñas emparradas, alejándome de la paralela y transitada carretera.







A la salida del pequeño núcleo urbano de Tivo podemos encontrar una fuente de agua potable y un bonito y curioso cruceiro.





Continúa el trazado del Camino a través de una estrecha vía asfaltada entre parcelas emparradas con vides, así durante 1,1 Km que restan para entrar en la población de Caldas de Reis.

Ya al inicio del área urbana, se puede contemplar la bonita iglesia de Santa Mariña, exponente del arte medieval del siglo XII, cuyo exterior aún conserva la estructura románica.





Esta gran población de Caldas de Reis, está vertebrada por el paso de la carretera N-550 y en mi caminar paso ante el edificio que acoge la sede del Concejo, ribereño con el río Umia, donde aprovecho para sellar la credencial. Además a escaso metros también se encuentra un balneario emblemático de esta ciudad, afamado por sus aguas termales.

El tiempo no ayuda a ver esta bonita población puesto que la lluvia no cesa y continúo sin localizar a ninguno de los peregrinos que iniciamos la etapa, por lo que imagino que me deben llevar una buena delantera.

Me desvío una vez pasado el puente sobre el río Umia por la primera calle a la izquierda, se trata de la Rua Real, que me permite pasar ante la fachada de la iglesia de Santo Tomé, construida en 1890 por suscripción popular.







Ante la presencia en las proximidades de una farmacia accedo a ella para reponer parte de mi botiquín de urgencia.

Ahora me encuentro con el cauce del río Bermaña, ya próximo a su desembocadura en el Umia, pequeño afluente que cruza la población y que se puede salvar por distintos pasos, aunque en este caso lo hago por el más emblemático de ellos, el Puente Bermaña compuesto por tres arcos de medio punto cuya construcción se remonta al siglo I y su cruceiro, este último posiblemente del siglo XVII.







Aunque sin mucha intensidad la lluvia continúa, no obstante decido seguir caminando en dirección a Padrón, aunque tal y como se desarrolló el resto de la etapa hubiese sido mejor opción finalizar el día en esta para mi desconocida población.

La Rua Real, al pasar el Puente Bermaña, se convierte en la Rua San Roque que me llevará hasta la N-550 donde tomo a la izquierda y después de 300 metros, ya a la salida del núcleo urbano, la abandono por la derecha a través de la estrecha vía que continúa denominándose Rua de San Roque.

Desde que salí de Palas de Reis, el Camino comienza con un leve pero progresivo ascenso por esta estrecha vía asfaltada hasta que después de 700 metros y pasar bajo un puente elevado de carreteras, la ruta del Camino se acerca y discurre de manera paralela a la ribera del río Bermaña, descubriendo unos parajes con verdadero encanto, pero la lluvia arrecia y después de 2,8 Km ya por camino de tierra, la suave y progresiva pendiente se vuelve verdaderamente pronunciada.

Son 2 Km durante los que he de salvar un desnivel de 70 metros que se hacen más dificultosos debido a la lluvia a través de esta preciosa zona boscosa.

A medida que voy progresando en la subida diviso en la distancia la enorme figura de una persona que va protegida con un no menos enorme chubasquero que le cubre a lo largo de toda su longitud. Según me voy aproximando a ella y la sobrepaso descubro que se trata de una mujer de gran estatura de enormes cabellos rubios, que al asemejarse a una espléndida y “mitológica mujer amazona” me provoca una cierta estupefacción por su fortaleza física, estatura y belleza.

Llego al cruce con la carretera N-550, aquí la lluvia cae con una intensidad anormal y mi cuerpo necesita un descanso, así que al observar la existencia de un bar en plena carretera aunque en sentido contrario a la dirección que yo debo tomar, no dudo un solo instante y me encamino hacia el llamado Café Esperón.

Bien mojado aunque protegido por mi pantalón de lluvia y chubasquero, me adentro en el recinto del pequeño bar y… ¡¡sorpresa!! Allí se encuentra terminando su “refrigerio” a José Luis, (el “devorador” de Caminos), quien con su energía habitual recomendó a la pareja (de avanzada edad) que atendía el bar me facilitasen rápidamente un buen tazón de caldo como el que había degustado.





La verdad es que me reconfortó el tomar algo caliente, aunque la “pareja” que me lo sirvió en principio era un poco remisa a hacerlo, pues ante el empeño que mostramos intentaron conseguir algo de caldo añadiendo agua a la poquita sustancia que quedaba, pero de todas formas es de agradecer.

Mientras tanto apareció “la amazona mitológica” que también aprovechó para tomar algo de alimento situándose en una esquina de la pequeña sala. José Luis dio por finalizado su “refrigerio” y continuó Camino.

Por mi parte agoté el perol de caldo caliente y alguna cerveza que consiguieron hidratarme internamente, pues exteriormente ya lo estaba, me despedí de la peregrina y también reinicié mi Camino entre la recia lluvia que de manera incesante me acompañaba.

La intención era finalizar la etapa en el próximo albergue que se encontraba en la población de Valga, distante aún casi 5 Km, así que al salir del bar tomo a la izquierda en plena carretera N-550 para inmediatamente abandonarla por la izquierda de acuerdo con las marcas del Camino.

Continúo ascendiendo a través de pequeños núcleos urbanos como O Campo y Carracedo, hasta llegar a Gorgullón después de 1,4 Km, iniciando aquí un suave descenso durante 600 metros hasta cruzar nuevamente la N-550. Aquí me encuentro con un numeroso grupo de seis peregrinos portugueses con quienes ya coincidí en Ponte de Lima y que también sufren las inclemencias del tiempo. Después de comentar la posible ubicación del albergue, deciden mantener la dirección que yo sigo, pues se encuentran verdaderamente agotados.

Ahora me voy aproximando al trazado de la autovía AP-9 caminando paralelo al mismo hasta que después de 1.4 km cruzo a su otra vertiente a través de un paso subterráneo por donde continúo en la misma dirección otros 700 metros, al cabo de los cuales se inicia un nuevo de ascenso 1 km a través de una tupida zona boscosa y de acuerdo con las indicaciones me encamino hacia el albergue de Valga saliendo a la carretera N-550 en cuyo lateral izquierdo se encuentra.





Como era de imaginar ya se encontraba allí José Luis, aunque le habían precedido un numeroso grupo de peregrinos alemanes que ya ocupaban la zona de literas de la planta baja.

Instantes después llegó el grupo portugués lo que permitió que la hospitalera abriese una sala de la planta superior en la que había mayor amplitud. También coincidí con el portugués Gustavo y sus acompañantes, persona realmente amable con quién ya había tenido ocasión de compartir algunos momentos anteriormente.

Este albergue pertenece a la Xunta, siendo de reciente apertura por lo que todo su equipamiento e instalaciones se encuentran en perfecto estado, aunque según las aportaciones siempre oportunas de José Luis se echaban en falta unas perchas que permitiesen ubicar los chubasqueros que dejaban agua por todos sitios.

Una vez instalado pude disfrutar del agua caliente de los aseos y disponer de papel de periódico que amablemente nos suministró la hospitalera Conchita, permitiéndonos a todos los peregrinos rellenar con el nuestras húmedas botas para que estuviesen disponibles al día siguiente.

La etapa ha sido larga pero el descanso final en esta cuidada instalación bien ha merecido la pena, así que solo queda disfrutar de una cena acorde con la etapa vivida.

José Luis y yo decidimos, después de asesorarnos, encaminarnos unos metros más abajo del albergue al sencillo pero fenomenal bar denominado Los Camioneros, donde pudimos saborear, ahora sí, una sensacional sopa que nos entonó de manera espectacular.







Y para acompañar la cerveza y vino que regaron la cena, optamos por unas raciones de empanada y oreja cocida a la gallega, finalizando con unos fantásticos mejillones, todo un banquete tal y como nos merecíamos después de las inclemencias del tiempo y los más de 33 Km recorridos.







Después de disfrutar de una agradable sobremesa, retornamos al albergue para terminar el día con un merecido descanso.





Alojamientos de la Etapa:

San Mamede de Portela:
-Albergue de Peregrinos de Barro
    Localización: San Mamede de Portela (Concello de Barro)
    Propiedad y Gestión: Concello de Barro
    Tel: (+34) 655 95 28 05
    Inaugurado en 2004



Briallos:
-Albergue de Peregrinos de Briallos
    Localización: San Roque; Briallos (Concello de Portas)
    Propiedad: Xunta de Galicia; Gestión: Protección Civil
    Tel: 600 309 707 - 986 53 61 94
    Inaugurado en 2005



Tivo:
-Albergue Turístico Catro Canos
    Localización: Tivo (Caldas de Reis)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+34) 696 58 20 14 / (+34) 600 34 51 81
    Inaugurado en Julio de 2014



Caldas de Reis:
-Albergue Timonel
    Localización: Ferrería, 3 (Travesía de las Ovejas, 1,8)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+34) 986 54 08 40 / (+34) 696 80 53 05
    Inaugurado en Agosto de 2015

-Albergue O Cruceiro
    Localización: Calle Juan Fuentes, 44
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel: (+34) 986 54 01 65
    Inaugurado en Marzo de 2013

-Albergue Posada Doña Urraca
    Localización: Calle Campo de la Torre, 1
    Propiedad: Municipal
    Gestión: Privada
    Tel: (+34) 986 54 00 38 / (+34) 986 54 13 10



O Pino (Valga):
-Albergue de Peregrinos de Valga
    Localización: Lugar Outeiro, 12,; O Pino (Concello de Valga)
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Tel: (+34) 638 94 32 71
    Inaugurado en 29 de Diciembre de 2010