Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 1º: Oviedo - Escamplero:



Son las 7:30 horas cuando desde la estación de Chamartín en Madrid inicio mi desplazamiento en tren Alvia hasta Oviedo, a cuya población accedo a las 12:27 horas después de un cómodo viaje con puntualidad matemática de acuerdo con las previsiones.

Ya con la mañana bien entrada comienzo mi transitar por las calles de Oviedo con la intención de visitar a El Salvador en la sede catedralicia, no sin antes detenerme durante el recorrido en la iglesia de San Juan el Real, edificada entre 1912 y 1915, en sustitución de la iglesia románica que le antecedía.





Finalmente llego a la plaza de Alfonso II el Casto donde se ubica la Catedral de San Salvador, cuya construcción comenzó en el siglo XIII prolongándose durante tres siglos, con su esbelto estilo gótico y emplazada en el lugar del anterior conjunto catedralicio prerrománico del siglo IX.





Con esta visita a la catedral dedicada a San Salvador doy cumplida muestra de lo manifestado en el dicho popular: “Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo, pero no al Señor”, por lo que antepongo a la visita a Santiago, la visita a su Señor.

Definitivamente cuando son algo más de las 13 horas comienzo a caminar a través de la calle San Francisco que me conducirá hasta los Campos de San Francisco que los componen unas zonas ajardinadas y arboladas, bordeando estos hermosos jardines por la calle Uría hasta el cruce con la calle Conde Toreno que tomaré, siempre rodeando estos jardines hasta dejar definitivamente estos Campos de San Francisco por su vértice superior derecho, punto en que me desvío a la derecha a través de la calle a través Asturias que inefablemente me llevará hasta la Avenida de la Independencia donde giraré hacia la izquierda.

Después de caminar unos 100 metros por la avenida de la Independencia llego a una rotonda que debo bordear hacia la derecha para tomar la calle Samuel Sánchez en la que después de otros 100 metros llego a una pequeña rotonda en la que por su parte izquierda comienza la calle Argañosa, pequeña calle inicialmente de dirección única y posteriormente de dos direcciones por la que caminaré durante unos 900 metros hasta finalizar la misma en una pequeña glorieta, aquí hay que estar atento a pesar de la señalización existente, a la derecha se encuentra el bar El Choque, tomando a la derecha de su fachada principal veremos que a escasos metros hay un paso elevado peatonal que permite salvar la vía férrea.

Una vez superada la vía férrea tomamos a la derecha la calle Bernardo I el Diácono (existe una valla a la izquierda con un pequeño paso para peatones que no se debe tomar) durante escasos 100 metros para girar a la izquierda y casi inmediatamente tomo a la derecha por la calle Illas que me llevará a desembocar en el amplio Paseo de la Florida que tomaré a la izquierda en descenso.

Ya prácticamente estoy abandonando Oviedo y como son más de las 14 horas decido parar en uno de los bares existentes, concretamente en uno que me llama la atención por su aire andaluz y que se propio nombre así lo anuncia La Taberna Andaluza. Dispone de menú económico y pese a la sugerencia de su propietario me decido a tomar un par de tapas pensando en lo que me queda por caminar, degustando unos excelentes solomillitos al wiski y ensaladilla rusa en compañía de dos estupendas cervezas típicas en tierras andaluzas lo que refuerza aún más idoneidad el nombre del establecimiento.

Reanudo mi Camino y nada más llegar a la tercera glorieta (Glorieta de la Plaza Olímpica) tomo a la derecha para después de cruzar la calle Nalón encontrarme definitivamente fuera de Oviedo.







Ya en pleno campo y sin perder la visión de Oviedo a mis espaldas, llego al pequeño núcleo de San Lázaro de Paniceres con la inmensa “panera” que te lleva a otras épocas en que la subsistencia estaba basada esencialmente en la agricultura y la ganadería.







En la parte propiamente urbana detecto la presencia de un establecimiento “gastronómico” llamado Bar La Trapa, en mi caso lo hubiese considerado más idóneo para recuperar fuerzas como inicio del Camino al encontrarse ya fuera del área urbana, aunque desconozco sus posibilidades culinarias.

Después de 4 km de recorrido urbano comienza uno a agradecer la simple pero enorme visión del campo abierto y el horizonte cerrado por cadenas montañosas que te van trasladando a la quietud de la naturaleza que te va impregnando con el caminar.







Y ¡¡atentos!! Esto es Asturias y hay que prestar especial atención a la señalización puesto nuestra dirección viene indicada en los mojones mediante la vieira pero teniendo en cuenta que el sentido de marcha ha de ser hacia el lado que marca la parte plana de la citada “vieira” o unión muscular que une ambas conchas, al contrario de la señalización en Galicia.





Las sendas cada vez más bellas con parajes que te envuelven como si se tratara de un túnel creado por la naturaleza recreándose en sus formas y colores, además el piso se torna suave y alfombrado por las hojas del propio arbolado.





Por fin detecto “compañía peregrina” en la lejanía, la conforma una pareja que camina de manera rítmica y sosegada en compañía de un “perro peregrino” que transporta y soporta su propia “mochila”.







Algo más de 7 km recorridos ya por tierras de Llampaxuga cuando paso ante la Capilla del Carmen a cuya advocación está dedicada.







Desde su pórtico se puede admirar el interior de la misma, además tiene el detalle curioso de disponer de una pequeña “alacena” junto a la entrada que encierra un cuño con el que poder sellar la “Credencial”, ¡¡todo un bonito detalle!! que los peregrinos hemos de proteger y defender de posibles mal intencionados.







A partir de aquí se comienza un fuerte pero bonito descenso especialmente peligroso para los “bicigrinos” debido a la cantidad innumerable de surcos originados por los pequeños torrentes que se forman en esta bajada con las aguas de lluvia.





El recorrido sigue recreándose en la naturaleza con estos túneles (corredoiras gallegas) que parecen no tener fondo trasladándote a mundos desconocidos llenos de fantasía en un ambiente bucólico.





Al final del “túnel” se desemboca en una zona esplendorosa llena de agua y frescura, un verdadero oasis para el peregrino en cualquier época del año, pero imagino que durante la época estival debe ser un excelente lugar de descanso, se trata de la Fuente de la Pipera, que incluso dispone de zona de descanso con banco y mesa.







Ahora toca “sufrir” un poquito después del relajo, pues nuestra senda desemboca en una pista asfaltada con un ascenso muy corto pero bastante pronunciado que nos dejará a los pies de la Iglesia de Santa María de Lloriana, que adosado en su lateral tiene un pilón donde refrescarse.







La climatología me sigue respetando, aunque en la lejanía puedo observar como hay zonas en las que el agua está haciendo acto de presencia con nubes que van desprendiendo su carga, pero a pesar de la pesadez del cielo plomizo, la vista y el paisaje es espectacular.







Cuando se cumplen 9 km recorridos dejo las sendas para incorporarme a la carretera AS-232 en la población de La Bolguina, justamente casi en la puerta del Bar Casa Valdés del que es bueno saber su existencia aunque desconozco su hacer culinario, y continuando por ella se enlaza de inmediato con la pequeña población de Fabarin.

Casi sin espacio de discontinuidad en breves minutos se llega a Gallegos lugar que toca la cota mínima de la etapa junto a la ribera del río Nora que cruzaremos por el Ponte de Gallegos cuya reconstrucción intenta hacer perdurar la memoria del destruido en 1934.





Continuando por la carretera en una progresiva subida hasta abandonarla por su margen derecha en apenas 500 ms para ir descendiendo por sendas majestuosas llenas de vegetación, conformando un escenario de naturaleza viva en su plenitud que adormece los sentidos con el susurrar de las próximas aguas del río Nora, el trinar de los pájaros y el silencio que se palpa, conforma uno de los recorridos más bonitos del Camino.





Pero hasta aquí la melancolía y el romanticismo porque la fuerte subida a que nos veremos sometidos te saca del sueño, ya que durante 1 km y medio hemos de salvar un desnivel de 160 metros, lo que te hace recordar el primer día de Camino y la tortura del final de etapa a la que te ves sometido, dejándose sentir la mochila de manera que te da la sensación de que realmente te empujan hacia atrás.





Después de media hora desde que tomé esta senda, finalmente corono el punto más alto y la visión que se muestra es la de una verdadera selva virgen llena de frondosidad a través de cuyas entrañas he intentado franquear la cima en la que me encuentro después de haber caminado también por el asfalto que cruza por una diseminada urbanización ya en las inmediaciones de Escamplero.







Van a ser las 18 horas cuando entro en Escamplero ya por carretera para dirigirme al Bar El Tendejón de Fernando, punto obligado de registro del único albergue municipal existente, en caso de estar cerrado hay que encaminarse a la única tienda existente que facilitará el acceso.





Después de registrarme, sellar la credencial y abonar los 4 € como cuota de alojamiento, me indican que el albergue tiene capacidad para doce personas en litera y que teóricamente queda una plaza libre por lo que me aconsejan me encamine allí directamente para ocupar dicha plaza ya que en caso de llenarse habilitan parte de la planta baja del edificio pero hay que dormir en colchonetas que facilitan.

Sin pensarlos dos veces me encamino hacia el albergue que dista 400 ms del bar, ocupando el edificio que en su momento fue escuela y que hoy está dedicado a albergue y local de actividades sociales y culturales de los naturales del lugar.







Una vez en el albergue compruebo que todas las literas están ocupadas, lo que me obliga a retornar al bar para indicar esta circunstancia y conseguir que me permitan el acceso a la planta baja donde poder dormir en colchoneta.

En el bar me indican que en la terraza hay una chica peregrina que ya estaba registrada con antelación y una pareja de peregrinos acompañados por un perro que posiblemente serían mis “compañeros” de sala.

Efectivamente, durante mi conversación con la persona del bar que gestiona el registro, se presentó una chica italiana con la que había conversado en el albergue y que al parecer ocupaba la teórica plaza libre en litera sin haberse registrado, a cuyos efectos allí se personó, se llama Adriana y por mi parte no hay objeción alguna para que continúe ocupando la litera elegida puesto que ya había sufrido bastante durante la etapa debido a varias confusiones en el itinerario.

Como debía esperar a que me abriesen la sala de la planta baja, aproveché para tomar un refresco que me “rehabilitase” un poco hasta mi regreso para cenar, puesto que aún tenía que retornar al albergue de nuevo para asearme y desprenderme de la mochila, asimismo aproveché para comprar algunas provisiones en la tienda para el día siguiente, por cierto fabrican unos embutidos excelentes.

Mi alojamiento lo compartí con la pareja holandesa y su perro, pues no me importaba la presencia de este "canigrino" (peregrino canino) para pernoctar con nosotros, la verdad es que fue un verdadero ejemplo de educación y cortesía tanto por parte de sus propietarios como del propio animal. .







Apenas conocí al resto de peregrinos con lo que compartí albergue, ya que se encontraban en la primera planta a la que únicamente accedí para usar la ducha. Sin embargo durante la cena en el Tendejón de Fernando observé que existía una pareja compartiendo mesa que también eran peregrinos y en otra mesa cercana una chica que resultó ser la misma que a mi llegada se encontraba en la terraza del bar.

Después de la cena, ya en los postres e identificarnos ambos como peregrinos compartí algo de la sobremesa con Virginia que así resultó llamarse, estaba iniciando un Camino por primera vez y con una valentía digna de admiración se decidió por el Primitivo. Después de una animada charla decidimos encaminarnos hacia el albergue teniendo en cuenta que el resto de los peregrinos, la mayoría extranjeros, estarían ya “disfrutando” del sueño en sus literas.

Respecto al Bar Restaurante, la atención fue buena, sin embargo es una pena que no disponga para la noche de un menú apropiado para peregrinos y/o visitantes, ya que la carta es muy concreta y los precios a pesar de su idoneidad pueden resultar algo excesivos para la vida peregrina.

Al retornar al albergue en “mi planta baja” me recibió con un leve movimiento de “saludo y advertencia” el perro de los holandeses, pero un simple gesto de sus propietarios le devolvió a su estado inicial de total tranquilidad y así inicié mi primera noche de descanso.





Alojamientos de la Etapa:

Oviedo:
-Albergue de Peregrinos El Salvador
    Localización: Calle Leopoldo Alás, 20
    Propiedad: Municipal; Gestión: Asociación Astur Leonesa de Amigos del Camino de Santiago
    Tel.: +34 985 22 85 25
    Nuevo local desde Julio de 2015

-Albergue La Peregrina
    Localización: Calle Covadonga, 8
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: +34 687 133 932
    Hostal reconvertido en albergue en 2015



Escampiero:
-Albergue del Escampiero
    Localización: A Telleira de Baiuca, s/n (500 metros antes de A Gamdara)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 985 79 90 05 - Albergue / (+34) 985 79 90 45 - Ayuntamiento