Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 2º: Escamplero - San Juan de Villapañada:



La etapa de hoy me la propongo corta una vez vivida la experiencia de la orografía asturiana del interior, intentando así ir preparando el físico y la mente a la andadura que tengo por delante, así que a las 07:15 horas estoy en pie al igual que mis acompañantes holandeses, “canigrino” incluido.





Después de dejar reorganizada la sala de las colchonetas de acuerdo con las indicaciones recibidas el día de antes, abandono el albergue ya pasadas las ocho horas, el día está nublado pero muy agradable, poniendo rumbo al primer sitio donde desayunar y que según todas las informaciones será Premoño.

Salgo a la carretera AS-234 que me traía desde Escamplero y tomo a la izquierda. Ya hay peregrinos que me han tomado la delantera e incluso en el tramo de carretera por el que inicialmente he de caminar, unos 400 metros, hay algunos que me adelantan con su paso más ligero, pero a veces las prisas son malas compañeras, así que unos metros más adelante hube de avisar a uno de ellos que tomaba la dirección equivocada.





Un desvío señalizado a la izquierda con flecha y mojón me introduce a través de un estrecho carril asfaltado que da servicio a una serie de explotaciones agrícolas rurales y de recreo, finalizando en una de ellas después de 200 metros al llegar a la altura de un depósito de distribución de agua sobre el que se ha escrito una “sentencia” contra aquellos que profanen los cruceiros.

En este punto se toma la senda que se abre a la izquierda que después de un centenar de metros me devuelve nuevamente a la carretera AS-234 por lo que he de caminar un pequeño tramo a través del núcleo urbano de Valsera.

Aquí se encuentra la pequeña Capilla de Fátima, edificada en el siglo XX y que ocupa el mismo lugar que en su momento ocupó la de Santa María cuya construcción se remontaba al siglo XV.







Nada más pasar la capilla, perfectamente señalizado, hay que tomar un desvío a la izquierda que me lleva a través de las viviendas que componen este pequeño núcleo rural hasta una senda por la que atravesaré una zona boscosa con el encanto natural que encierra haciendo aún más placentero el caminar por ella con la presencia de peregrinos.







La zona que voy cruzando, esencialmente ganadera por los propios pastos y la frescura del lugar generada por el agua que recorre el pequeño valle, hace las delicias del ganado vacuno que en sus aledaños pasta.







Ya coronando el valle un poco antes de llegar a Premoño, la visión a estas horas de la mañana de una vegetación cerrada y la neblina conformada en la lejanía sobre la que destacan las cimas arboladas.





Son las nueve de la mañana cuando he recorrido cinco kilómetros y vuelvo a la carretera asfaltada, entro en Premoño encontrando casi en el inicio de la población la pequeña capilla de Santa Ana de Premoño, edificación del siglo XVII junto al simbólico hórreo de la región en que nos encontramos.





Lo primero que hago es entrar en el bar de Feliciano, junto al Camino, que se encuentra abierto a estas horas de la mañana. Ya en el interior del pequeño bar observo que una peregrina se me adelantó, se trata de Virginia a la que conocí en la cena de la noche anterior en Escamplero. Después de ser atendido amablemente por la señora que regenta el bar y tomar un café con leche con algo de pastelería, a nuestra pregunta sobre el camino a seguir hacia Grado nos informan de la existencia de unas termas romanas en Valduno, lo que nos obligaría a continuar por carretera y desviarnos un poco de la ruta pero sin apenas incremento de kilómetros. La decisión está clara y decidimos Virginia y yo hacer este recorrido a la vez que nos haremos compañía.

Unos cien metros antes de abandonar esta población existe un “mojón con vieira” señalizando el desvío a la derecha con la ruta del Camino, lógicamente obviamos esta señal y continuamos carretera adelante durante 1,2 km hasta llegar a Valduno donde claramente está indicada la dirección a la ruinas de las termas romanas y la iglesia de Santa Eulalia.







Las Termas Romanas se localizan a raíz de unas excavaciones arqueológicas sobre una superficie de 46 metros cuadrados en el lado meridional del templo de Santa Eulalia, permitiendo documentar parcialmente dos estancias. Sobre estos restos romanos se superpone una necrópolis con varias fases de enterramientos pertenecientes a la época Medieval y Moderna.







En cuanto a la Iglesia de Santa Eulalia que se levanta sobre el solar de la villa romana de Unio, disponiendo de una entrada porticada y un frontal con dos óculos luminarios. Posteriormente se añadió en su lateral la casa sacerdotal.







Realmente mereció la pena el cambio de ruta, además desde Valduno parte una pequeña carretera cuyo asfalto encubre bajo su superficie los vestigios de una calzada romana que nos lleva dirección a Paladín, siendo Cueto la única pequeña población por la que no hemos transitado por visitar la termas romanas y que dejamos a la derecha de nuestro recorrido, sin embargo si lo hacemos por tierras de La Fuente.





Desde Paladín sale un desvío perfectamente señalizado a la izquierda que conduce a un vial asfaltado que nos va aproximando a la cuenca del Nalón y que prácticamente no abandonaremos hasta Grado, aunque antes de retornar a la carretera N-634 a la altura de Peñaflor, disfrutaremos de unos paisajes ribereños del Nalón y su encanto muy particular con zonas muy pobladas de vegetación compuesta por hayas, abedules, encinas y castaños, pasando a través de pequeños puentes como la Pasarela de las Xanas, recuperada en 2003.





Después de 1700 ms desde Paladín, volvemos a la AS-234 pasando por el núcleo urbano de L´Arache que prácticamente se “da la mano” con Peñaflor, en cuya población después de haber recorrido 10 km desde el inicio en Escamplero y al estar próximo el mediodía decidimos hacer un descanso para tomar algo de alimento mas contundente.

Nada más pasar el cartel señalizador de la población encontramos a mano izquierda un establecimiento llamado Casa Aurina, un verdadero acierto, la tranquilidad aliada con la buena cocina y la necesidad de alimento que el cuerpo demandaba nos permitió dar buena cuenta de una maravillosa lengua estofada y unos callos acompañados de algo de cerveza y vino.







Sosegadamente después de este “tentempié” hacedor de nuevas fuerzas retomamos el Camino cruzando el Puente de Peñaflor sobre el río Nalón que nos incorpora a la carretera N-634.

Este puente construido en el siglo XII y restaurado tantas veces como las riadas que en ocasiones recorren su cauce han obligado, conserva su valor histórico como vía del Camino de Santiago y porque en este lugar se libró en 1808 una batalla de civiles y soldados contra las tropas napoleónicas.

Su diseño y arquitectura es una preciosidad con cinco arcos asimétricos que no solo salvan el cauce del río sino también la diferencia de niveles entre ambas orillas.







Nada más pasar el puente tomamos a la derecha ya por la N-634 y encontramos en la margen izquierda la parte más antigua de la pequeña parroquia de Peñaflor que llegó a disponer de hospital u hospedería de peregrinos, pero las crecidas del río Nalón como la de 1586 originaron la destrucción de muchas de las edificaciones. Algunas de sus casas en la actualidad se encuentran en estado verdaderamente ruinoso aunque rodeadas por la belleza de su entorno.







Destaca en la población el pequeño templo parroquial de San Juan, siendo en su origen de estilo románico rural, disfrutando de derecho de asilo y muy probable relación con el hospital de peregrinos. Fue rehecho en los siglos XVIII y XIX aunque conserva algunos elementos y las proporciones estructurales de sus raíces románicas, lógicamente y como es habitual el templo estaba cerrado y no hubo posibilidad de visitarlo.





Desde aquí a Grado, por despiste, no observamos la existencia de una indicación en la otra orilla de la carretera, frente al templo, que indica claramente la senda a seguir en dirección a Grado sin necesidad de hacerlo por la N-634.

Este pequeño despiste, aunque disminuimos en algo de distancia a Grado, nos obligó a circular por el arcén hasta cruzar la zona industrial que prácticamente nos introdujo en la población por la calle / carretera La Recta de Peñaflor continuando por Carretera de San Pelayo. Ya en pleno centro urbano por la calle Eulogio Díaz Miranda y Avenida Flórez Estrada, que en realidad no deja de ser el antiguo trazado de la carretera N-634, seguimos observando la entidad de esta población aunque apenas conserva vestigios de su pasado medieval salvo algunos fragmentos de su antigua muralla.

No obstante entre su patrimonio arquitectónico se puede destacar la Capilla de los Dolores barroca del siglo XVIII, el Palacio de Miranda - Veldecarzana aunque de origen medieval tuvo una gran reforma en el siglo XVIII y la iglesia parroquial de San Pedro.

Aquí aprovechamos para provisionarnos de algunos suministros con que alimentarnos en el albergue que se encuentra a 4 km de la población ya que no existe ningún establecimiento que permita abastecerse de nada en las proximidades.

Nuestra primera gestión consistió en buscar el famoso queso de la tierra “Afuega´l Pitu”, recomendado a Virginia y que gracias a la amabilidad del personal de dos grandes superficies comerciales que lo tenían agotado conseguimos localizarlo en la charcutería La Candamina.

Ya con nuestro queso y un buen vino, abandonamos Grado cuando son algo más 14 horas. El recorrido que nos resta todo en continuo ascenso a través de una pequeña carretera asfaltada, sin tráfico, nos va consumiendo las reservas que la lengua estofada y los callos nos habían proporcionado, no obstante el ascenso fue divertido con encuentros inesperados como dos preciosos cachorros que se “enamoraron” de Virginia y consiguieron “enmarañarle” su cabello





El siguiente encuentro resultó curioso y agradable, ya que se detuvo un vehículo que nos informó perfectamente del recorrido que nos quedaba hasta el albergue y el itinerario que deberíamos seguir para no despistarnos, este personaje amabilísimo resulto ser Domingo “el hospitalero” de San Juan de Villapañada, quien nos anticipó que nos volvería a ver a última hora de la tarde y que ya habían llegado dos peregrinos y un perro, ofreciéndonos la facilidad de que si necesitábamos algo de Grado solo teníamos que darle una llamada telefónica y él se encargaría de facilitárnoslo, ¡¡todo un detalle Domingo!!

Siguiendo escrupulosamente las indicaciones dadas por el hospitalero no tuvimos ningún margen de error para localizar el albergue que se encontraba en una cima justo detrás de la iglesia de San Juan de Villapañada con unas vistas excepcionales desde la propia explanada de la iglesia.





La situación del albergue es fantástica, con una parcela en su parte delantera desde la que se puede disfrutar de la belleza espectacular del valle, con una paz y sosiego tal, que ya por este simple motivo merece la pena el estar allí.







Son algo más de las tres de la tarde cuando llegamos y efectivamente, ya se encontraban allí la pareja holandesa formada por Cristopher y Anya acompañados de su perro. Después de aposentarme y pendiente de la decisión de Virginia de optar por quedarse o continuar su marcha hasta Cornellana, pensamos que todo se resuelve con mayor lucidez después de agasajarnos con el excelente queso comprado en Grado y embustidos que ya transportaba dese Escamplero.

El albergue reúne unas condiciones óptimas destacando especialmente los detalles y el aspecto muy cuidado y limpio de todo. La zona de literas con 20 plazas se encuentra en la sala de la derecha según entras al albergue, enfrente los aseos y en el ala izquierda una gran mesa con equipamiento para cocinar, así como máquina de café y frigorífico.





La comida de nuestras viandas fue una verdadera delicia sobre las mesas de la parcela y la impresionante visión del valle que se abría ante nosotros con Grado al fondo hacia la izquierda. Como la sobremesa se prolongaba, llegó el momento de la decisión y Virginia optó por continuar su Camino hasta Cornellana, así que a las 17 horas después de despedirnos inició su marcha y yo mi visita a los alrededores del albergue. El encuentro con esta persona de una naturalidad y expresividad digna de todo elogio, para mí ha sido todo un privilegio.

La iglesia de San Juan de Villapañada, una sencilla construcción con planta en cruz latina, antigua pero multitud de veces reformada conserva el recuerdo de la Orden de Malta o Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén.







Sobre las siete de la tarde llega Eukene, una peregrina que ha realizado el recorrido en el día de hoy desde Oviedo, ¡¡toda una etapa!!

Ya con la presencia de Domingo el hospitalero al que debo agradecer su amabilidad al traerme de Grado algunos alimentos que le había solicitado, cenamos en mesa compartida la pareja holandesa compuesta por Cristopher y Anya, Eukene que demostró un impresionante conocimiento de las especies vegetales y yo mismo. .







La sobremesa se prolongó agradablemente incorporándose otro nuevo peregrino, Jaime, salmantino que prácticamente había agotado la luz del día y que también procedía de Oviedo.

Cuando creíamos estar todos, pues eran las nueve de la noche pasadas llegaron dos nuevos peregrinos, Francesc y Mercedes, esta última realmente extenuada del esfuerzo realizado, pero aún le quedaban ánimos para alterar la tranquilidad reinante con sus “jocosos” comentarios y su pícaro genio que llegaban a ensombrecer la sonrisa de Domingo, pero el humor de sus raíces andaluzas puede llegar a provocar estas situaciones al desconocerse por estas tierras.

Una vez sosegado el ambiente y la “polvorilla” de Mercedes, tuvimos una larga sobremesa a la luz de las velas por no incumplir los horarios nocturnos de apagado de la iluminación eléctrica, ya que Cristopher estaba descansando en su litera.

Digo solo Cristopher porque Anya después de muchas dudas y añoranza del perro que les acompañaba, optó por descansar junto a él en una nave próxima en la que Domingo le había buscado alojamiento al “canigrino” para evitar que durmiese al raso ante la imposibilidad de hacerlo en el albergue, todo un episodio de añoranza, cariño y empatía con el animal. Al final éramos siete peregrinos y un “canigrino”.

Departimos largamente hasta bien entrada la noche escuchando las sugerencias y respuestas de Domingo a nuestras inquietudes por conocer las singularidades de este Camino Primitivo que el con su buen saber y entender de estos parajes nos aclaró perfectamente.

Una vez que el hospitalero Domingo se hubiese marchado a su domicilio, dimos por finalizada la “sobremesa” y nos retiramos plácidamente a descansar.





Albergues de la Etapa:

Grado:
-Albergue de Peregrinos Villa de Grado
    Localización: Calle Maestra Benicia, 1 (antiguo mercado de ganado)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 636 909 088
    Inaugurado el 28 de Mayo de 2016



San Juan de Villapañada:
-Albergue de Peregrinos de San Juan de Villapañada
    Localización: San Juan de Villapañada 15
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tele.: (+34) 985 750 068 / (+34) 985 753 073



Cabruñana:
-Albergue de Peregrinos de Cabruñana
    Localización: Alto de Cabruñana (Grado). A 1 Km del Camino
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 985 750 037