Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 3º: San Juan de Villapañada - Cornellana:



La noche ha sido descansada y con la tranquilidad de que mi compañera de Camino en el día de ayer, según su mensaje de anoche, había llegado a Cornellana, pero craso error el mío, no estaba en Cornellana sino en Cabruñana, al parecer y según me advierte, existe un cruce al salir a una carretera que le indujo a error y se alejó unos kilómetros de su ruta, pero en cambio disfrutó del precioso albergue de Cabruñana en la tranquilidad más absoluta como única peregrina alojada.

Como mi idea inicial es finalizar la etapa de hoy en Cornellana, sigo intentando que mis pies se adapten el incremento de peso y mi espalda al acoplamiento de la mochila para no verme perjudicado, así que la jornada será corta, por lo tanto no me precipito a la hora de salir desayunando en el albergue. Por cierto, gracias a los consejos de Virginia conseguí una adaptación plena de la mochila a mi persona que hasta el momento había sido para mi un verdadero calvario.

¡¡Impresionante!! Nada más asomarme al quicio de la puerta la vista te deja maravillado al observar como el valle se encuentra cubierto por la niebla y parece como si estuviésemos flotando en las alturas y con el sol intentando salir en la lejanía.





Los primeros en abandonar el albergue son la pareja de holandeses y el salmantino. Son algo más de las ocho y media cuando nos ponemos en marcha el cuarteto restante que conformo con Eukene, Mercedes y Francesc.





El ascenso iniciado se prolongará durante dos km hasta cruzarnos con una carretera local que hemos de tomar a la derecha e inmediatamente, tras cruzarla tomar el desvío de la izquierda a través de un camino de tierra, este desvío se encuentra perfectamente señalizado, iniciando un descenso que nos conduce hacia San Marcelo aunque el valle se encuentra tapado por nubes bajas que impiden ver la belleza que esta panorámica podría ofrecernos. Ya solo camino con Eukene y Mercedes puesto que Francesc ha decidido continuar caminando a un ritmo superior al nuestro.







La mañana nos depara la primera sorpresa cuando oímos acercarse una nueva peregrina que resulta ser ¡¡Virginia!! Increíble pero cierto, así es el Camino, la realidad es que al iniciar ella su etapa desde Cabruñana, ha tenido que retornar sobre sus pasos hasta encontrar de nuevo la dirección hacia Cornellana y hemos tenido la suerte de volver a coincidir, así que ya con el nuevo cuarteto configurado, damos vista a San Marcelo con las nubes bajas al fondo.







El paso por San Marcelo supone una explosión de la naturaleza con toda la intensidad y colorido de la vegetación que nos rodea embelleciendo el paso por esta pequeña población.







Ya inmersos en la neblina del valle provocada por las nubes bajas parece que nos adentramos en un mundo encantado nada más traspasar un pequeño puente de madera que salva el cauce de un riachuelo.





La hora de la mañana, la neblina que nos rodea y la frondosidad de la vegetación parece habernos trasladado de época y lugar con las enredaderas trepando hasta las alturas por los troncos de los árboles y el sonido de fondo que transmite el suave deambular del riachuelo que bordeamos, un paisaje sorprendente.





El escenario continúa regalando nuestros sentidos cuando observamos como una pequeña edificación ha sido abrazada y abrumada por esta vegetación increíble que rebosa vida y fortaleza.







Todavía nos quedan unos minutos agradables por este onírico paisaje que realmente ha conseguido trasladar nuestros pensamientos a cualquier lugar imaginable de un cuento con encanto de los que escuchábamos en nuestra infancia.







Ha sido un kilómetro bellísimo de sensaciones indescriptibles pero el final de la senda nos devuelve a la realidad aunque en un tránsito sin brusquedades que nos va acomodando de forma paulatina a la proximidad de la siguiente población. A nuestro paso encontramos la fuente de La Reaz que ofrece su preciado líquido al peregrino desde 1903.







Después de cinco km desde nuestra partida esta mañana y cuando pasan unos minutos de las diez horas entramos en la población de Doriga.

Doriga es una de las pequeñas parroquias que pertenecen a la zona denominada Las Dorigas, siendo uno de los antiguos “cuartos” de la estructura administrativa definida en la Edad Media.

Destaca el Palacio de los Doriga con una torre del siglo XIV y posteriores añadidos del siglo XV y XVI. Muy próxima se encuentra la iglesia románica de Santa Eulalia, siglo XII, que aún conserva una puerta con arco de medio punto y una lápida empotrada dando fe de su consagración en 1121 por el obispo Pelayo.





A la vista de un hórreo, un paisano atendió amablemente nuestra consulta en cuanto a la denominación que se da a las columnas y basamentos que soportan tanto al hórreo como a la panera, explicándonos que la columna se nombra como “pegollo” y la placa que se coloca encima del pegollo “muela” que a su vez soporta una pequeña pieza sobre la que realmente descansa el hórreo llamada “taza”. Además nos comentó la importancia de la grandeza de estas construcciones que se identificaban con la “grandeza económica” de su propietario. Muchas gracias, ¡¡todos los días son de aprender..!!

Abandonamos la población que tiene un bar llamado Casa Pacita que hoy está cerrado, así que continuamos nuestro caminar por una cómoda calzada asfaltada charlando animadamente mientras cruzamos una zona con maquinaria y almacenes para la explotación de las canteras aledañas, pero tan ensimismados estamos en nuestras conversaciones que no observamos que al abandonar la zona asfaltada existe una señalización de desvío a la izquierda hacia una senda que dista exactamente ochocientos metros de Doriga, así que continuamos el camino sin asfaltar hasta que un buen vecino de la zona nos informa de nuestro error (parece ser que no éramos los primeros).

Subsanado el error retomamos la senda “olvidada” y volvemos a disfrutar de otro bonito paseo por una zona boscosa primeramente en ascenso para inmediatamente iniciar un nuevo descenso que nos llevará hasta la ribera del Narcea, pero estas continuas subidas y bajadas comienzan a dejar huella en las articulaciones de Mercedes a la que no le queda más remedio que recurrir a una rodillera.

Ya casi a las puertas de Cornellana nos incorporamos a la N-634 para entrar en su núcleo urbano a través de un puente que nos permite cruzar el río Narcea, aunque con aceras laterales que en algo nos preservan del continuo tráfico rodado.

Nuestro primer objetivo es localizar una panadería donde poder surtirnos del famoso “bollu preñáu” consistente en una pieza de pan rellena de chorizo asturiano, en nuestro caso en lugar de piezas pequeñas adquirimos una pieza de gran tamaño y nos encaminamos a un bar donde dar buena cuenta de ella acompañándonos de la apropiada bebida.





La mañana se nos pasa rápido y hay que tomar decisiones sobre qué hacer, mientras tanto Eukene pone en práctica su gran conocimiento para tratar las contracturas y tensiones musculares dando muestra de ello sobre la propia Mercedes que aún se resentía del trayecto, un verdadero lujo para nosotros ya que además de disfrutar de la agradable compañía de esta “irundarra”, la excelencia de sus manos son la envidia de cualquier peregrino.







El día aún es largo y aunque mi decisión la tenía clara, con toda la pesadumbre imaginable estoy determinado a finalizar mi etapa aquí en Cornellana, sin embargo mis tres compañeras están decididas a continuar hasta Bodenaya, así que nos encaminamos en dirección al monasterio por cuyas puertas pasa el Camino y en cuyo albergue tengo intención de pernoctar.







Aquí continúan nuestros “caminos” aunque me quedo con la parte positiva de haber conocido y disfrutado de la compañía de tres excepcionales personas, gracias Virginia, gracias Eukene y gracias Mercedes, ¿nos volverá a reunir el Camino?







El albergue se encuentra en un patio del propio monasterio de San Salvador al que se accede a través de un arco incrustado en la pared que delimita su perímetro denominándose a este acceso como Puerta de la Osa.





Soy el primer peregrino del día y como las instalaciones ya están abiertas me permito elegir litera en la segunda sala, cuyas ventanas están abiertas en la fachada principal del monasterio, realmente son dos salas con ocho plazas cada una de ellas y separadas por el pasillo longitudinal a cuyos lados se encuentran los aseos.





El patio rodeado en parte por una zona con balconada acristalada en cuyos bajos se encuentran nuestros dormitorios es de una sencillez increíble aunque lleno de sosiego y tranquilidad.





Frente a este lateral se ubican las salas destinadas a administración, lavandería (con lavadora y secadora), pequeño recinto abierto y equipado con mesa pero cubierto y la cocina perfectamente equipada incluido frigorífico.

En cuanto a la atención de la hospitalera, fenomenal, realmente fue su hija Paula quien me registró e informó del funcionamiento del albergue, ofreciéndome la posibilidad de lavar y secar mi ropa de forma gratuita y que lógicamente acepté, hoy estaba sustituyendo a su madre a quien no tuve ocasión de conocer pero con el ejemplo de su hija uno se puede imaginar la grandeza de la madre, ¡¡muchas gracias Paula!!







Todo un lujo de albergue dentro del Real Monasterio de San Salvador de Cornellana cuya construcción comenzó en el siglo XI, siendo un conjunto arquitectónico conformado por la iglesia de San Salvador, románico reformado en la segunda mitad del siglo XVII y el edificio del propio monasterio con una fachada barroca.





No obstante en un edificio de esta majestuosidad y con su entorno, es una verdadera pena que el ala que se ubica en el vértice en el que se funden la iglesia y el monasterio, lugar que ocupa una torre románica junto al claustro, se encuentre en una ruina total y que poco a poco va afectando al conjunto arquitectónico a pesar de haber sido declarado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural, ante la dejadez de los gobiernos nacionales y regionales, solo la actitud de los vecinos que intentan por todos los medios salvaguardar este tesoro arquitectónico a través de movimientos sociales y otro tipo de actuaciones.

A pesar de mi tardío desayuno decido localizar algún sitio de buen comer que me permita disfrutar de los sabrosos productos de la tierra, así que una vez aseado y perfectamente hospedado, me encamino al Mesón Dany que se me ha recomendado y la verdad es que al ser fiesta disponían de un menú especial que me permití el lujo de degustar, comenzando con unas fabes verdes con almejas y una merluza de la que es mejor mostrar su aspecto.







Después de esta copiosa comida acompañada de cerveza y un buen vino blanco, finalicé con una excepcional cuajada de postre, estimando que lo más apropiado era regresar al albergue para reposar, cosa que hice. Observo que ya somos seis peregrinos, dos parejas compartían la primera sala y en la mía se aposentó un “bicigrino” que al parecer hacía el camino de retorno hacia Badalona, su tierra.

Parte de la tarde la dediqué tranquilamente a resumir mis vivencias del día disfrutando del entorno monacal y una temperatura ideal en el patio del albergue. .







Al atardecer tengo la suerte de encontrar abierta la iglesia del monasterio puesto que es domingo y en breve tendrán lugar los oficios religiosos propios de la festividad, está dedicada a la advocación de San Juan Bautista y además es la parroquia de Cornellana.







Durante mi paseo conocí a una de las parejas que se alojaban en la sala primera del albergue, se trata de Isabel y Manolo que se interesaban por la situación en Cornellana de algún lugar para poder hacer una merienda cena informándoles del lugar en el que yo había comido al mediodía.

En mi caso, después de la saturación de comida que tenía opté por la abstinencia total en la cena y me quedé en el albergue en la sala existente en la cocina lo que me permitió conocer a la otra pareja que se alojaba también en la sala primera del albergue, se trata de Nayana y Rodrigo que incluso me invitaron a compartir con ellos una infusión, pero era tal mi aversión a tomar cualquier tipo de alimento que opté por retirarme a descansar.





Albergues de la Etapa:

Cornellana:
-Albergue de Peregrinos de Cornellana
    Localización: Monasterio de San Salvador de Cornellana
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 635 485 932