Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 5º: Tineo - Pola de Allande:



Después de una noche descansada a pesar del colchón, creo que eché de menos la fortaleza de las literas pues la debilidad del somier junto a la blandura del colchón casi hacen un emparedado con mi cuerpo. De todas formas antes de amanecer ya me encuentro dispuesto para comenzar la etapa no sin antes tomar un delicioso desayuno con tostadas en la cafetería Alhambra, muy cerca del albergue.

Aún de noche comienzo mi caminar retornando por la puerta del albergue y deshaciendo el camino del día anterior con el fin de pasar ante el horno de leña donde tuve la suerte de hacerme con una buena barra de pan recién horneado, pues allí eran más madrugadores que yo y conseguí esta pieza gracias a que estaba en la puerta el último furgón de reparto, ya que no mantienen reservas para venta al público.

Inicio mi ascenso por la carretera de San Roque hasta el primer cruce a la izquierda en el que tomo ya por el Camino de San Roque (también llamado Paseo de los Frailes) que me encamina por la zona norte de Tineo y con unas vistas todavía nocturnas de la población incluido el particular reloj de sol llamado del peregrino con la inscripción en latín que dice “Caminante mira la hora y sigue tu Camino”.





Según me indicó José Luís el hospitalero, era más apropiado buscar la salida de la población a través del centro, pues realmente lo que hice fue dar una vuelta periférica por la zona norte para finalizar prácticamente en el centro lo que me permite apreciar el exterior de la Iglesia de San Pedro del siglo XII.





Desde la Iglesia tomo por la calle de la Fuente (por cierto, aquí mismo existe una panadería pastelería abierta y con todos los productos recién hechos) que definitivamente me saca de la población hasta llegar a la Fuente de San Juan que ofrece al peregrino una excelente agua.







A medida que me voy alejando y ascendiendo observo como se aproximan Isabel y Manolo que caminan algo más ligeros que yo, así que me detengo aprovechando para deleitarme con el bonito paisaje de fondo del que ya la luz del día me permite disfrutar.







El permanente ascenso no se hace pesado pero si voy observando como poco apoco se van alejando mis compañeros de albergue a través de esta bonita senda cubierta de hojarasca.







A lo largo de cinco km de ascenso consigo salvar un desnivel de 220 metros, el paisaje sigue manteniendo su belleza cuando al iniciar el descenso diviso una nueva pareja de peregrinos que me anteceden, en este caso se trata de dos chicas belgas con las que hasta la fecha no había coincidido.





Antes de salir a la carretera AS-350 a la altura de Piedratecha, por un tramo de pista cementada, dejo atrás a las recién encontradas peregrinas.





Mientras los paisanos se dedican a sus faenas agrícolas, ya se pueden ver en la proximidad los caseríos de Piedratecha si bien no se llega a entrar en esta población que queda a escasos metros al margen del Camino.







Me desvío a la derecha ya por la citada carretera durante unos 500 metros para posteriormente abandonarla por una nueva senda a la izquierda. Continúo el descenso hacia el valle del río Deina, de nuevo por senderos llenos de vida vegetal y un suelo por el que es una verdadera delicia caminar con su mullida alfombra hojarasca sobre tierra esponjosa.







Casi sin darme cuenta observo en las proximidades el edificio del Monasterio benedictino de Santa María la Real de Obona, siendo necesario abandonar la ruta del Camino y desviarse unos 500 metros, pero ante la información recibida del estado ruinoso y de abandono en el que se encuentra el edificio, construido en el siglo XIII aunque sus dependencias monacales se sustituyeron en el siglo XVII por otras de arquitectura barroca, decido continuar mi camino y quedarme con la sensación de la belleza distante y la nostalgia de lo que fue.







Continuo mis pasos sobre una cuidada pista forestal que me llevará hasta el nuevo núcleo habitado de Villaluz en el que existe una cómoda zona de descanso junto una fuente y lavadero, lo que me permite tomar su refrescante agua y descansar unos breves minutos cuando son las once horas y llevo unos 10 km recorridos.





Al pasar esta población hay que incorporarse a la carretera comarcal TI-3 iniciando el tránsito por nuevos núcleos urbanos dejando Villaluz y adentrándome en Vega Rey, pudiendo observar algunas construcciones típicas del terreno aunque adecuadas ya a las modernas técnicas de edificación.





Continuando por la carretera TI-3 un nuevo término municipal como Berrugoso limítrofe con Vega Rey, donde a pesar de caminar por carretera asfaltada la vegetación de las casonas con su explosión de colorido ameniza el “paseo” del peregrino.







Llegando a Las Tiendas camino de Campiello, la propia visión del entorno denota la especial dependencia económica de la agricultura con sus paisanos, de ambos sexos, totalmente dedicados a las tareas propias del campo.







Superados los 13 km entro en Campiello y ahora creo que ha llegado el momento de tomar algo serio de alimento, así que me decido por un bar-tienda llamado Casa Ricardo, en la ribera izquierda de la carretera, compartiendo mesa con Isabel y Manolo con quienes he vuelto a coincidir. La solidez de mi tardío desayuno creo que me dará las fuerzas que necesito y… “ ya se andará el Camino”, pero este chorizo frito con una buena cerveza reanima cualquier espíritu.







Una vez saciado mi apetito reinicio la marcha observando que 100 ms más adelante se encuentra otro local llamado Casa Herminia que al parecer además de bar y tienda también dispone de alojamiento. Algo de fuerzas debí de recuperar porque al ser el terreno llano y mi caminar alegre hube de volver a despedirme de Manolo e Isabel.

El nuevo pueblo se llama El Fresno, con su pequeña ermita de La Magdalena en cuyo interior guarda una talla románica.





Ahora le toca el turno a la nueva población de El Espín, a cuya salida abandono la carretera a través de una senda señalizada a la izquierda, después de algo más de 4 km de asfalto. Apenas he recorrido 2 km de senda cuando llego a la población de Borres, lugar en el que existe la opción de alojarse en su Albergue Municipal que se encuentra 300 metros antes de la población, en un desvío a la derecha que realmente llega hasta la carretera AS-219 junto a la que se encuentra. En caso de estar cerrado será necesario acercarse hasta Borres y en el bar “El Barín” facilitan el acceso.

Esta pequeña población que no llega al centenar de habitantes, dispone de la bonita iglesia parroquial de Santa María de fecha de construcción difícil de datar.





Aquí tuve la suerte de contactar con un vecino de la población a quien solicité información de la ruta a seguir hasta Pola de Allande, dándome su mejor opinión, ya que me advirtió que existía una bajada importante desde Porciles para luego remontar hasta el Alto de Lavandoira, trazado que se suavizaba si se hacía a través de la nueva carretera, asumiendo sus consideraciones me decidí a continuar por carretera hasta Lavandoira, así que inicié este nuevo rumbo dado que además no iba a realizar la Ruta de los Hospitales cuyo desvío sale del camino entre Borres y Samblismo, en esta última población pude contemplar la belleza de un hórreo totalmente engalanado por la vegetación y las flores.





En esta población de Samblismo existe un punto por el que el Camino cruza la carretera para seguir la senda que discurre por la parte izquierda con un trazado algo más corto pero más abrupto hasta Colinas de Arriba. En este cruce dejo una nota a Manolo e Isabel indicando mi conversación con el vecino de Borres para que ellos decidan.







Continúo por carretera con la presencia de vehículos y asfalto hasta que llego a La Mortera, población en la que hago un breve descanso y tomo un refresco en el sencillo pero bien surtido establecimiento Casa Boto, que me retrotrae a otros tiempos de épocas en que existían unos pequeños pero bien surtidos establecimiento llamados Tiendas de Ultramarinos, porque aquí realmente hay de todo.





Con la información de la propietaria me desvío hasta una fuente próxima en la que me abastezco de cantidad suficiente de agua pues son las catorce horas y aunque el sol es suave se hace más sufrible sobre el asfalto. El nuevo punto urbano es Colinas de Arriba con una nueva intersección del Camino, aquí coincido con las dos chicas belgas que han hecho un alto en el Camino bajo la techumbre de una parada de autobús, el calor aunque suave se deja notar.







Desde Colinas de Arriba el trazado del Camino se vuelve a mancomunar con la carretera AS-319 compartiendo trazado hasta Porciles durante dos km no sin antes coronar el Alto de Porciles con 773 metros. Este núcleo urbano a cuya entrada se encuentra el pequeño cementerio dispone de un bar que al menos te permite disfrutar de refrescos y algún que otro tipo de bocadillo.







Además a la salida, casi dejada caer por una ladera, se encuentra la diminuta iglesia de San Roque con una espadaña con hueco para dos campanas, ya que una de ellas está desaparecida y el aspecto externo del edificio deja notar la carencia de mantenimiento.







Solo unos metros más adelante aparece señalizado un desvío a la izquierda que conduce el Camino hasta el fondo del valle por el que discurre el río Porciles para posteriormente ascender a Lavandoira, en mi caso opto nuevamente por continuar a través de la carretera durante otra media hora que me permite coronar el alto de Lavandoira con 806 metros.

Nada más comenzar el descenso del puerto hay un nuevo desvío señalizado a la izquierda que marca la senda del Camino que ya me conducirá por Ferroy hasta Pola de Allande.







Algo más de tres km me separan de Pola de Allande y por una senda, en descenso bastante cómodo, que cruza bajo una enorme línea eléctrica de alta tensión que mediante un amplio vano salva el inmenso valle.

Durante el descenso vuelvo a coincidir con las chicas belgas y puesto que la hora es más que apropiada para comer, aprovechamos que el trayecto se encuentra literalmente plagado de zarzas repletas de moras para intentar aplacar al menos la voracidad alimenticia que ya se deja notar.







En las inmediaciones de Ferroy y antes de regresar al asfalto que definitivamente me deja a las puertas de Pola de Allande, en un paraje precioso surcado por un arroyuelo que a estas horas hace notar un frescor que se agradece, me reencuentro con Isabel y Manolo.







Son las 16:20 horas cuando llegamos a Pola de Allande y a la misma entrada de la población, detrás de la casa Cuartel de la Guardia Civil, se encuentra su Albergue Municipal en el que por ahora nos hospedamos cinco peregrinos.

Aprovecho la tarde para visitar esta sencilla y acogedora población con un bonito edificio de principios del siglo XX que alberga la sede del Ayuntamiento.







Destaca también su iglesia de San Andrés como obra gótica de principios del siglo XVI aunque con añadidos posteriores.







En mi recorrido por la población me abastezco de alimentos para la etapa de mañana en la que se presenta como principal escollo el ascenso al Puerto del Palo y aunque tengo analizado el recorrido nunca está de más la información urbana existente sobre la misma, si bien desconozco por ahora cual será mi punto de finalización.







Regreso al albergue para intentar efectuar los trámites de registro y descansar algo antes de cenar. El edificio está bien acondicionado con una sala común con capacidad para 24 personas en literas y una cómoda sala de descanso, sin embargo y dado que una inmensa mayoría de peregrinos elige la Ruta de los Hospitales, ocasiona que este bonito albergue se encuentre con un bajo índice de ocupación, en mi caso definitivamente somos solo cinco peregrinos contando a Manolo e Isabel y una nueva pareja formada por un hombre y una mujer al parecer belgas. Aprovecho la comodidad y tranquilidad del lugar para continuar con mi diario y el análisis de la etapa de mañana.







Como la comida del mediodía no existió, decido hacer una cena algo más apropiada, así que me desplazo hacia el centro y en el restaurante Lozano me entono con un buen pote asturiano y filete de ternera, cerrando con una macedonia de frutas, todo sencillo pero contundente.

De regreso al albergue puedo conocer al hospitalero con quién habían diligenciado mi registro Manolo e Isabel, resultó ser una persona agradable permitiéndonos mantener una larga y provechosa conversación sobre la etapa de mañana y la incidencia que tenía sobre esta ruta la otra alternativa llamada de los hospitales.

Ya en la tranquilidad del albergue nos retiramos a descansar no sin antes disfrutar aún durante un buen rato de la quietud existente en la sala de descanso.





Albergues de la Etapa:

Campiello:
-Albergue Casa Ricardo
    Localización: Campiello, 1 (entrando al nucleo urbano, primera casa a la izquierda)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 985 801 776 / (+34) 622 402 358
    Inaugurado en Junio de 2015

-Albergue Casa Herminia
    Localización: Campiello, 15 (entrando al nucleo urbano, primera casa a la derecha)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 985 80 00 11
    Inaugurado en Mayo de 2010



Borres:
-Albergue Santa María de Borres
    Localización: Borres s/n (a 200 metros del Camino)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tele.: (+34) 985 800 232 / (+34) 663 785 266
    Remodelado en 2014



Pola de Allande:
-Albergue de Peregrinos de Pola de Allande
    Localización: Avenida de América, 47
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 663 324 783 / (+34) 985 80 71 37 (Ayuntamiento)
    Inaugurado en 2007