Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 6º: Pola de Allande - Berducedo:



El nuevo día aparece plomizo y amenazante aunque las previsiones y opiniones de los naturales del lugar eran favorables, así que aún de noche abandono el albergue y por la avenida de América llego al centro urbano donde se encuentra el Bar Central que está abierto a estas horas como me habían anticipado, así que aprovecho para tomar un desayuno ligero.

Continuando en la misma dirección pero ya a través de la avenida de Galicia que al dejar la población se transforma en la carretera AS-14 para casi inmediatamente llegar a la población de El Mazo.

Nada más salir de El Mazo existe un desvío a la izquierda no señalizado pues el mojón indicador con la vieira está después del desvío y algo oculto por el quitamiedos de la carretera, sin embargo si existe una flecha amarilla sobre el quitamiedos que indica la dirección al albergue de Peñaseita lo que me induce a error y continúo por carretera otros 500 metros hasta llegar a Colobredo donde definitivamente abandono la carretera por el desvío existente a la izquierda junto a la primera casa de la población.

Aquí ya por la ruta del Camino a través de una pista asfaltada voy caminando próximo al cauce del río Nisón pasando por el término de Peñaseita.





En el pequeño núcleo urbano de Peñaseita encuentra el albergue municipal distante unos centenares de metros pudiendo vislumbrarse a la derecha del Camino junto a la AS-14.





En el primer caserón que encuentro aprovecho para ponerme el chubasquero ya que el agua ha comenzado a caer y moja de manera respetable. Durante mi breve parada observo como me sobrepasa la pareja, “al parecer holandesa”, con quienes coincidí en el albergue de Pola de Allande. A partir de aquí se va haciendo algo más pronunciado el ascenso subiendo la ribera del Nisón con un paisaje precioso a pesar de la llovizna y la niebla que se avecina.







En esta zona sufrí un aviso de los peligros que la naturaleza te puede ocultar y que por suerte solo quedó en eso: ¡¡un aviso!! Resulta que la senda discurre por el fondo del valle teniendo la parte derecha zonas con pendientes endiabladas en las que entre la vegetación y la arboleda llegan a pacer animales, mi sorpresa fue enorme cuando después de un pequeño ruido que me alerta veo como pasa a escasos centímetros de mi cabeza una piedra del tamaño de un melón, posiblemente uno de los animales la desplazó y provocó su caída, no quiero ni pensar en las consecuencias que habría tenido de haberme alcanzado.

Algo más de dos km después de Peñaseita existe un conjunto de tres o cuatro edificaciones, se trata de La Reigada que al parecer tiene un solo habitante. A pesar de la preciosidad de la zona y los cruces del cauce del río Nisón por puentes de madera, no consigo hacer una buena fotografía a causa de la lluvia que ahora se torna más abundante.

El progresivo ascenso se continúa endureciendo y veo como se aproximan Manolo e Isabel tan alucinados como yo del fabuloso paisaje pero en parte algo desolados por la grandiosidad que nos estamos perdiendo debido a las circunstancias climatológicas, por lo que creímos apropiado hacernos mutua compañía en este prolongado ascenso.

Algo más de 7 km desde el inicio cuando retornamos a la AS-14 durante 100 metros escasos puesto que en la primera curva está señalizado el desvío a la derecha para retomar la senda que nos conducirá hasta el puerto del Palo. Hasta el momento hemos salvado un desnivel de 420 metros.

Aquí sopesamos la posibilidad de continuar por carretera lo que nos haría ampliar la longitud del recorrido o iniciar el nuevo ascenso por la senda. Optamos por esta segunda opción, a pesar de que la llovizna se mantenía y la profundidad de visión disminuía a medida que se asciende. Nos ponemos en marcha con el objetivo de salvar el desnivel restante de 188 metros en un km de subida hasta coronar el puerto, aunque antes intento que mis fuerzas no se vean disminuidas consumiendo algo de fruta.

El ascenso fue realmente duro, no solo por la orografía sino también por las desfavorables condiciones climatológicas de agua y muchísimo viento que en ocasiones nos hizo temer por nuestra integridad física, pero pienso en lo acertado de la compañía y la proximidad entre nosotros lo que no evitó el cometer alguna temeridad al intentar cazar un sombrero del que el viento quiso apropiarse.

Con una visibilidad prácticamente nula y un viento fuerte que hacía penetrar el agua en la piel como puntas de alfiler, coronamos el Puerto del Palo de 1146 metros realmente agotados.







Encontramos cobijo en un refugio existente en la cima mientras vislumbrábamos al fondo el paso de unas siluetas de otros peregrinos de los que desconocíamos su procedencia puesto que en este punto se unifica la Ruta de los Hospitales y la nuestra desde Pola de Allande.

Después de remplazar las ropas mojadas teníamos la duda razonable de cómo realizar el descenso, bien por carretera o retomando la senda del Camino dadas las circunstancias climatológicas, así que realizamos una consulta telefónica al albergue privado de Berducedo desde donde amablemente nos informaron como posibilidad más idónea la de continuar por la senda, esto unido al conocimiento de Manolo nos decidió finalmente, además la diferencia de kilómetros era importante ya que la senda es mucho más directa que la zigzagueante carretera de descenso de esta vertiente del puerto.

Inicialmente el descenso se hace algo penoso por la niebla, sin embargo la senda está perfecta aunque con alguna piedra suelta por lo que era aconsejable bajar con prudencia. A mitad de este pronunciado descenso encontramos el primer cruce con la carretera AS-14 y el segundo cruce lo efectuaríamos casi después de 2 km de descenso ya en las proximidades de Montefurado.







Este pequeño núcleo compuesto por tres viviendas y un solo habitante, distante ya de sus épocas en que convivían varias decenas de personas. Se cuenta de otras épocas que los hospitaleros que regentaban los hospitales existentes en la zona, incluido el de Montefurado, entre una de sus obligaciones estaba el salir al atardecer para vocear y así guiar al peregrino que pudiese estar extraviado por estos parajes. Aún se conserva su pequeña Capilla de Santiago.





El trayecto de la senda sigue siendo agradable aunque continuamos sin poder apreciar la belleza del recorrido con las impresionantes vistas que las entrañas de estos montes deben tener escondidas, pero la niebla se sigue manteniendo por estas alturas y el horizonte está bastante cerrado.

Desde Montefurado se inicia un ascenso de algo más de un km para posteriormente retomar un terreno con continuas subidas y bajadas que realmente quebrantan las piernas hasta que una vez recorridos casi tres km entramos en la pequeña población de Lago donde se puede admirar su singular iglesia de Santa María de Lago, del siglo XVIII.





La lluvia continúa acariciando nuestro caminar de una forma tranquila y hasta apacible aunque que no obstante obliga a mantener los chubasqueros, pero no debemos olvidar que nos encontramos en Asturias y en el mes de octubre.







Aquí en Lago encontramos ya el primer punto de avituallamiento desde Pola de Allande, lo que me permite al menos tomar una bebida tonificante en el bar Casa Serafín cuando son pasadas las trece horas con el fin de acometer el último tramo de la etapa.







Estos últimos cuatro kilómetros hasta Berducedo, salvo un km compartido con la AS-14, nos sorprenden con una paisaje boscoso y una maravillosa senda que hace nuestras delicias en el caminar además de los preciaods regalos que encierra su suelo con existencia de hongos de los que Manolo e Isabel son unos verdaderos especialistas en su conocimiento y localización.







Además estos parajes se hacen acogedores de nuestro tranquilo caminar, así pude descubrir y disfrutar del amplio conocimiento que Manolo posee sobre el País Vasco tanto de su historia, como de los usos, costumbres y festejos que allá son habituales, toda una clase magistral que agradezco y enriquece mi conocimiento de los pueblos que componen con su diversidad nuestro país.

Llegamos a Berducedo ya en el entorno de las quince horas siendo el primer objetivo alojarnos en el albergue municipal que se encuentra en la misma entrada, este edificio en otra época era la sede del centro escolar y únicamente está habilitada la planta baja como albergue con una capacidad de 12 plazas en litera y atendido por Marcelina que regenta el bar “El Cafetín” y un pequeño pero bien surtido supermercado, lugar al que hube de desplazarme para conseguir la llave de acceso.





Una vez acomodado y aseado me dispuse a explorar las posibilidad de alimentarme con algo más serio, pero los dos locales existentes a estas horas solo sirven bocadillos, así inicié mi “ruta gastronómica” con un bocadillos de lomo a la plancha en el bar “La Culpa fue de María” y continué con otro de embutidos en “El Cafetín”.

De vuelta al albergue estamos al completo, las doce plazas ocupadas por Isabel y Manolo, Nayana y Rodri a los que no veía desde Cornellana, la pareja de ¿holandeses? con quienes coincidí en Pola de Allande, tres chicos y una chica de Jávea y un chico llamado Xavi de Mataró. Ya casi anochecido llegó un bicigrino que no pudo alojarse.

La tarde pasó rápida ya que hubo que poner a secar la ropa del aguado día aprovechando el calor de los radiadores eléctricos y en pequeños tendederos improvisados pues a la mañana siguiente todo tenía que estar seco incluyendo las botas para lo que hicimos acopio de papel de periódico en el bar “El Cafetín”.

Para cenar algo caliente recurrí al bar “La Culpa fue de María”, único lugar donde por encargo prepararon sopa y unos filetes de pollo a la plancha con ensalada, así que hube de conformarme con lo que había, pero al menos era un caldo caliente.

La noche era desapacible siendo lo más apropiado regresar al albergue donde compartí unos minutos con el resto de los peregrinos que aún permanecían de pie y algunas castañas asadas que Xavi había preparado después de haberlas recogido durante el trayecto de hoy. Indicaré que excepto Xavi, Rodri y Nayana que habían seguido la Ruta de los Hospitales, el resto procedíamos de Pola de Allande.

Después de comentar brevemente las incidencias del recorrido por las dos variantes de ruta, ambos éramos coincidentes en las maravillosas vistas que debimos perdernos por causa de la climatología y así dimos por finalizada la pequeña tertulia retirándonos a descansar, aunque no sin antes dejar mis pertenencias en la pequeña sala que hace también la función de cocina y comedor con el fin de evitar molestias a los demás a la hora de levantarme, pues habitualmente soy el más madrugador.





Albergues de la Etapa:

Campiello:
-Albergue de Peñaseita
    Localización: Peñaseita (100 metros del Camino, junto a la carretera)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tel.: (+34) 663 324 783 (hospitalero)



Berducedo:
-Albergue de Peregrinos de Berducedo
    Localización: Antigua escuela de Berducedo (a la entrada, junto al Camino)
    Propiedad y Gestión: Municipal
    Tele.: (+34) 663 324 783
    Remodelado en 2014

-Albergue Camino Primitivo
    Localización: Berducedo
    Propiedad y Gestión: Privado
    Tele.: (+34) 680 625 036
    Inaugurado en Mayo de 2016

-Albergue Camín Antiguo
    Localización: Berducedo (junto a la iglesia)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 696 929 164
    Inaugurado en Julio de 2009