Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 8º: Grandas de Salime - Fonsagrada (Padrón):



El amanecer se presenta nublado pero sin lluvia a pesar de la caída durante la noche así que antes de que amanezca salgo del albergue lo que me permite desayunar en la cafetería La Barra, frente al Ayuntamiento y junto a la Colegiata, que a estas horas todavía anochecidas se encuentra abierto.

Mientras desayuno en la barra, observo como la pareja de chicas italianas con las que coincidí en el descenso hacia el Monasterio de Santa María la Real de Obona, hacía varios días que no había vuelto a verlas, ¡¡esto es el Camino!! Cuando crees que alguien ha desaparecido de tu Camino, vuelves a rencontrarlo.

Bordeando el lateral de la Colegiata y cruzando la calle el Salvador entro en la calle del Carmen, a través de la cual salgo de la población y tomo una senda a mano izquierda que me llevará siempre en ascenso casi de forma paralela a la carretera AS-28, aunque distante de la misma, hasta que finalmente al cabo de 1,6 km me incorporo a ella. Desde el inicio me cubre una densa niebla que apenas me deja ver unos metros por delante a través de esta zona boscosa que he atravesado.

Con esta climatología entro en A Farrapa, pequeño núcleo urbano a la derecha de la carretera con un polígono industrial a la izquierda y una industria láctea que destaca sobremanera.





Nada más salir de A Farrapa y pasar ante una solitaria casa, la señalización me indica el desvío a la derecha a través de otra nueva senda rodeada de vegetación baja en la que la densidad de la niebla me impide ver el más allá.





A partir de aquí ya somos “cuatro compartiendo camino” se trata de Rodri&Nayana y Xavi que lógicamente me han dado alcance. Después de 1,4 km de senda desde A Farrapa llego a Cereijeira, aunque la primera visión que se me abre entre la niebla es el bar La Parrilla cuando son las 9:00 horas.







Al entrar en Cereijeira toca caminar de nuevo por asfalto pero solo durante 500 metros, ya que después de dejar atrás el bar La Parrilla existe una carretera a la derecha y en dicho cruce parte una nueva senda por la que después de un kilómetro nos introduce en la pequeña población de Malneira, pasando por la misma puerta de la Capilla de la Esperanza de Malneira cuya construcción se data con anterioridad al siglo XVIII.







Un nuevo kilómetro por senda que en ocasiones se vuelve cerrada al igual que la niebla que sigue sin permitir otear un pequeño tramo del horizonte más inmediato, me hace sentir los probables bonitos paisajes que me circundan y que me estoy perdiendo, pero miremos la parte positiva, no llueve, así que después de quince minuto entro en Castro, en cuyas proximidades se encuentra el Castro de Chao Samartin del que se tiene conocimiento desde 1967 aunque su excavación no comenzó hasta 1990, identificando sus raíces en la edad del bronce como asentamiento estable.

La climatología del día y lo temprano de la hora no invitan a desviaciones y esperas para visitar el Castro, así que me conformo con una breve parada a la puerta del Albergue Juvenil de Castro.







Cercano al albergue existe una pequeña capilla de la época contemporánea en la que su arquitectura encaja y adapta a las formas del lugar con su construcción en piedra.





El cuarteto en pleno acometemos otro nuevo tramo de senda boscosa entre pinos y robles, a medida que ascendemos con suavidad la neblina se va abriendo lo que permite algo más de profundidad en la visión.





Después de 800 metros pasamos por otra pequeña población llamada Padraira con su ermita de San Lázaro que fue capilla de un hospital de leprosos ya en el siglo XVI.







Otro nuevo kilómetro y medio de senda que nos devolverá cada vez en subida más pronunciada a la carretera AS-28 por la que transitaremos durante mil quinientos metros hasta llegar a Peñafuente.







Van a ser las once horas y 10 km en nuestras piernas cuando llegamos a Peñafuente, por mi parte estimo apropiado aprovechar unos minutos para reponer fuerzas con un suculento desayuno, actividad que comparte Xavi y así lo hacemos en tanto que Rodri&Nayana deciden continuar.

Por suerte hemos superado el nivel de las nubes bajas que hasta el momento nos han llevado totalmente ciegos por caminos y veredas, ahora nos toca disfrutar de la luminosidad del día y la belleza del entorno.







¿Y qué mejor sitio para degustar el desayuno? Toda una satisfacción nada más contemplar los deliciosos manjares de que daremos cumplida cuenta en este paraje inigualable lleno de paz y tranquilidad.





Una vez fortalecidos por tan copioso y variado desayuno era el momento de admirar esta pequeña aldea con varias decenas de habitantes y su iglesia de Santa María Magdalena cuya fecha de construcción data de 1605, con su ábside hexagonal y Campo Santo anexo.





Remprendemos la marcha ya en pleno ascenso en busca del Alto del Acebo con unas rampas que se van haciendo más considerables con solo salir de Peñafuente.







Estamos a 10 km del inicio de etapa y hemos salvado un desnivel de 275 metros, aún queda lo más duro y mi resistencia tiene límites, así que sugiero a Xavi que continúe con su buen paso que por mi parte acometeré esta subida con paciencia y disfrutando de las espectaculares vistas que ya el cielo abierto nos brinda.







Los molinos de viento van quedando atrás, sin embargo los últimos se encuentran en la cima del Alto del Acebo por donde debo pasar después de superar en 3 km los 260 metros de desnivel existentes desde Peñafuente.

Alcanzo la cima a la que llego cansado pero relajado cuando ya ha pasado el mediodía, son las 12:20 horas y me encuentro en el punto más alto de la etapa con sus 1110 metros, lugar que coincide con la delimitación geográfica de Asturias y Galicia, entrando en la provincia de Lugo.







El descenso inicialmente con pronunciada pendiente se torna espectacular entre pinos, castaños, helechos y acebos que forman toda una maraña vegetal a través de la cual se va abriendo paso la senda.





La vegetación se abre y da paso a unas espectaculares vistas de la Galicia lucense, pero todavía hay que continuar el descenso hasta encontrarnos con la carretera C-630, aunque se ha tornado algo más suave, así que aprovecho para hacer un breve descanso y que la mochila repose en el suelo.





Después de 600 metros de descenso por la vertiente oeste del Alto del Acebo salgo a la carretera C-630 donde encuentro un mojón indicador del Camino en Galicia y ¡¡mucha atención!! a partir de este momento pues estamos en Galicia y la vieira invierte su sentido para marcar la dirección de marcha del peregrino.





En esta intersección con la carretera se encuentra el Bar El Acebo, lugar curioso por la singularidad de su vetusto equipamiento y pequeña capacidad, aprovecho para tomar un refresco y continuar la marcha.

Junto al bar sale una amplia pista por la continúa el Camino tal como está señalizado con un nuevo mojón, comienza una corto ascenso para continuar ya en un muy suave descenso, así durante un mil doscientos metros momento en el que tenemos una nueva intersección con la C-634, pero en este caso hemos de compartir trazado con la citada carretera durante algo más de un km hasta pasar la aldea de Cabreira, a cuya salida hay un desvío a la izquierda que me llevará paralelo a la carretera pero por pistas y sendas hasta la siguiente aldea que será Fonfría, distante dos kilómetros.

Al pasar Fonfría abandono de nuevo la carretera C-634 por su lado izquierda a través de una pista amplia que resulta comodísima con un suave descenso que me permite andar de una forma rápida pero a la vez descansada, esta situación hace que el kilómetro y setecientos metros a recorrer pase rápidamente dando alcance incluso a la pareja de chicas italianas y posteriormente a una pareja que al final de la etapa descubriré que resultan ser malagueños.

Al salir de la pista hay que cruzar la C-634, en este punto se encuentra un amplio restaurante en el Mesón Cuatro Vientos tal y como me habían informado en el bar El Acebo, pero prefiero continuar mi marcha y a ser posible no comer hasta llegar a Fonsagrada.

Otro nuevo tramo de pista que me conducirá después de kilómetro y medio hasta Silvela, nuevo núcleo rural en el que conviven edificaciones variadas y un buen cantero de calabazas junto a una de las viviendas bordeando la carretera.







En este punto hay que cruzar la carretera para desde la otra vertiente tomar una nueva senda, aquí encuentro a la pareja ¿holandesa? que está tomando algo de alimento en una pequeña zona que ellos mismos han improvisado como socorrido punto de avituallamiento.

Nada más salir de Silvela ya por la nueva senda encuentro una bonita zona de descanso de la que están disfrutando Xavi y Rodri&Nayana, toda una sorpresa pues todavía iba manteniendo una elevado ritmo en el caminar y a pesar de ello no esperaba encontrar tan preciada compañía.





Junto a la zona de descanso hay una pequeña capilla innominada posiblemente sea la ermita de Silvela, pero lógicamente se encuentra cerrada.







Después de charlar unos minutos con la agradable compañía encontrada decido continuar con el fin de intentar aprovechar las ya apocadas fuerzas que me quedan, en este caso es Xavi quien decide hacerme compañía en mi caminar a pesar de la insistencia en que mi paso es mucho más reposado y cansino, máxime si los ascensos son muy pronunciados.

Hasta Paradonova todavía mis fuerzas resistían, pero llegados a este punto y encontrarnos con una paisana a la que se me ocurrió preguntar por la idoneidad de hacer el tramo que faltaba hasta Fonsagrada bien por carretera o por la dirección que marcaba el Camino, la contestación “muy gallega” me animó a continuar por la senda del Camino lo que en mi caso fue “matador” hasta conseguir salvar las endiabladas rampas de final de etapa que durante 600 metros me castigaron para salvar un desnivel de casi 100 metros a pesar de la “gran paciencia” de Xavi dándome compañía.

Nada más entrar en la población de Fonsagrada paré en el primer bar que encontré y tomé dos botellas de una refrescante bebida que me hicieron volver a encontrarme, mientras tanto llegaron Rodri &Nayana, así que continuamos hasta el centro de la población en el que definitivamente me aposenté frente a la iglesia de Santa María, sugiriendo a mis acompañantes que continuasen hasta el albergue de Padrón en tanto me tomaba un buen rato de descanso cuando van a ser las 15:15 horas.

Desde mi privilegiado aposento pude contemplar la estructura barroca de la iglesia de Santa María a la que se accede a través de un pórtico incrustado en la base de la torre campanario situada en el centro de la fachada.







Después del apetecido descanso y visita al interior de la iglesia que para mi supone una grata sorpresa, pues habitualmente se encuentra abierta, no siendo lo habitual en aquellas por las que he transitado. Al acceder al templo se activa una agradable música sacra que acompaña durante la visita,¡¡todo un detalle!!

Realizo algunas compras en un supermercado próximo y me encamino hacia el albergue de Padrón cruzando literalmente la población y continuando por la carretera C-630 hasta cubrir el kilómetro y medio que dista del centro de Fonsagrada.

El albergue me sorprende gratamente y muy especialmente por la presencia de mis cinco compañeros Isabel&Manolo, Nayana&Rodri y Xavi, ya estamos “al completo” y yo como los trenes de mercancías con mis horarios especiales y continuas paradas pero al final llego.

Como los primeros en llegar al albergue fueron Manolo&Isabel, a pesar de entretenerse por el camino recolectando algunos “boletus”, aprovechó Manolo para gestionar con una vecina del albergue unos huevos de gallina caseros que hicieron nuestras delicias junto con los boletus y las viandas que los demás pudimos aportar para hacer una comida comunitaria.







El albergue es una antigua casona con sus suelos de madera crujiente bajo nuestros pies, dispone de cinco habitaciones con cuatro plazas en litera cada una de ellas, dos habitaciones en la planta baja y tres en la primera, aunque solo dispone dos aseos con ducha e inodoro.

Tuve la suerte de conocer a Víctor, el hospitalero, una persona toda amabilidad y buen hacer cuya principal dedicación es la Protección Civil, además en sus ratos libres practica su otra gran pasión, la pintura, siendo buena muestra algunos de sus cuadros que decoran el albergue.

Este hombre grande y amable nos acompañó buena parte de la tarde compartiendo buenos momentos con él y no me que queda más remedio que rememorar la anécdota que nos contó en uno de sus viajes al País Vasco en que pernoctó en casa de un amigo que amablemente les cedió su piso ya que al ser su jornada laboral nocturna ofrecía y permitía más libertad a sus invitados: “Resultó que el piso se encontraba muy próximo a la vía del tren y las consecuencias para el visitante y su esposa fueron catastróficas ya que cada corto periodo de tiempo pasaba un tren de cercanías, haciendo vibrar la vivienda y originando que no durmieran en toda la noche. A la mañana siguiente comentaron esta incidencia a su amigo quienes les manifestó que a él le sucedió lo mismo durante varias noches en que no pudo dormir porque hubo huelga ferroviaria y no pasó ningún tren por la noche….” Claro ejemplo de cómo las personas somos maleables por cualquier tipo de situación y con una capacidad de adaptación increíble.

Mientras la tarde trascurre aprovechamos para hacer un “lavado comunitario” en la lavadora y secadora existentes de tipo industrial que funcionan automáticamente con monedas, al igual que otros singulares servicios como máquina de bebidas frías, máquina de café e infusiones y hasta una máquina para obtener cambio de billetes en monedas.

Para la noche tenemos perfectamente identificado el lugar donde cenar, se trata de la Pulpería Caldeira en la calle Burón, 24, en pleno centro de Fonsagrada, tanta unanimidad hay que nos vamos los seis, con un gran detalle por parte del restaurante, nos solucionaron la forma de transporte para la ida y el regreso, no hay que olvidar que el albergue de Padrón se encuentra a algo más de un km y la verdad es que después de la etapa vivida no apetece demasiado volver a caminar y mucho menos después de cenar.

El lugar es verdaderamente espectacular, tanto en atención como en confortabilidad y respecto a la gastronomía una calidad, volumen y precio difícil de mejorar. Iniciamos la cena con un gratificante caldo gallego hasta que dijimos basta después de saborear más de un plato de tan delicioso alimento y además poder continuar con pulpo con cachelos y pimientos de Padrón, sin límite al igual que el caldo, regamos la cena con Ribeiro tinto, blanco y cerveza, rematando con unos deliciosos postres como yogur con nueces y miel, y como no, aguardiente de la tierra. ¡¡Todo un homenaje!!







Es como si todos los peregrinos que hicimos noche en este final de etapa nos hubiésemos puesto de acuerdo para cenar en el mismo lugar, pues allí coincidimos con nuestros cuatro amigos de Jávea y dos chicas italianas conocidas de Manolo&Isabel. En la cena también supimos del "abandono forzado" de los peregrinos de Jávea porque la chica que les acompaña tiene los pies tan afectados que le impiden caminar ya que incluso la etapa de hoy no ha podido hacerla, así que les deseamos un ¡¡Buen Camino!! esperando encontrarnos nuevamente en él y vayan desde aquí mis mejores deseos de recuperación.

Después de la fenomenal velada retornamos al albergue donde habían quedado cuatro nuevos peregrinos, se trata Beni&Carolina una pareja malagueña que en la mañana de hoy adelanté en uno de los tramos del Camino, así como otro chico y una chica a quienes no conocía, así que en total somos diez distribuidos en las cinco habitaciones existentes, realmente seis habitaciones aunque dos de ellas a pesar de ser independientes es necesario acceder a través de una de ellas.

Con una breve prolongación de la sobremesa en el albergue decidimos retirarnos a descansar ya entrados en el nuevo día.





Albergues de la Etapa:

Castro:
-Albergue Turístico Juvenil de Castro
    Localización: Castro, s/n
    Propiedad: Municipal; Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 664 73 25 41 / (+34) 985 924 197



Fonsagrada:
-Albergue Cantábrico
    Localización: Rúa Ron, nº 5
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tele.: (+34) 669 74 75 60 / (+34) 982 34 00 36 / (+34) 982 35 00 35
    Inaugurado en Mayo de 2014

-Albergue Os Chaos
    Localización: Rúa Marmoiral, nº 26, Bajo A
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: (+34) 660 011 716
    Inaugurado en Abril de 2014



Padrón (San Xoán):
-Albergue de Peregrinos de Padrón
    Localización: Padrón, s/n. En la carretera a Lugo (LU-530)
    Propiedad: Xunta de Galicia; Gestión: Protección Civil de Fonsagrada
    Tel.: (+34) 628 92 50 37 / (+34) 982 35 00 20