Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 12º: Lugo - Santa Eulalia de Bóveda - San Román de la Retorta:



Son las 06:15 horas cuando decido levantarme para comenzar esta mi primera etapa en el retorno al Camino Primitivo.

La noche ha discurrido con total normalidad y ya escucho como Yulia se marcha. Después de asearme decido migrar con todo mi equipamiento a la planta baja con el fin de no molestar a Esteban que prosigue su descanso, así que en la amplia cocina, la sala de reunión y descanso está cerrada, procedo a preparar de manera apropiada mi mochila.





Con mi equipaje preparado me decido a abandonar el albergue todavía de noche, pues quiero aprovechar la iluminación luz eléctrica de las calles para llegar e intentar desayunar en alguna de las numerosas cafeterías que el día de ayer pude comprobar que existían en mi ruta de salida de la ciudad.





Son las 07:00 horas cuando abandono el albergue, dirigiéndome a la ya conocida calle de San Pedro que me llevará hasta la Plaza Mayor, donde efectivamente ya hay varias cafeterías abiertas, así que me decido por la denominada Los Soportales, en la que tomo un café con leche y algo de bollería.

Inicio la etapa cruzando longitudinalmente el casco antiguo de Lugo, así que paso por la plaza de Santa María junto a la fachada norte de la catedral y el Palacio Episcopal, dando vista a la muralla, otro de los grandes monumentos de esta bella ciudad lucense que rodea todo el perímetro del casco antiguo, siendo la única en el mundo que se conserva entera.

La muralla se construye a finales de siglo III y principios del siglo IV. Se puede caminar por ella a lo largo de sus más de 2 Km, observando como en algunos puntos alcanza los 7 metros de anchura y contemplar alguna de las 71 torres que se conservan de las 85 exteriores que tuvo.

Mi salida de Lugo la realizo a través de la Puerta de Santiago, frente a la fachada principal de la Catedral, abandonando así el recinto amurallado.







La visión de la fachada principal de la Catedral desde esta Puerta de Santiago a estas horas del amanecer es verdaderamente espectacular.







Queda a mis espaldas la ciudad y comienzo el descenso a través de la Calle Santiago en busca de la ribera del Miño, así continúo durante 400 metros para desviarme oblicuamente a la derecha, de acuerdo con la señalización, a través de la Rúa Calzada da Ponte, por la que continuaré otros 600 metros, cruzando perpendicularmente la Ronda do Carme y pasando bajo la carretera N-VI.

Ya prácticamente ha amanecido cuando llego al Puente Romano que salva el cauce del río Miño, donde me permito posar con el “romano” que allí monta guardia, antes de cruzar el puente.







Este puente de origen romano, que ha sufrido numerosas reconstrucciones durante los siglos XII, XIV y XVIII, marcando en tiempos romanos la salida de la Vía XIX del itinerario de Antonino que iba desde esta ciudad, Lucus Augusti (Lugo) hasta a Bracara Augusta (Braga) a través de Iria Flavia (Padrón).

Con sus 104 metros de longitud, a raíz de la construcción del nuevo puente en 2009, h sido sometido a unos trabajos de restauración para asemejarlo lo más posible a su imagen original, quedando para uso peatonal.





Nada más pasar el puente hay que tomar inmediatamente a la derecha por la ribera izquierda del río en sentido ascendente, ya por el barrio de san Lázaro, bordeando el Club Fluvial de Lugo y sus instalaciones deportivas.

Después de 800 metros por esta ribera, se llega hasta la Iglesia de San Lázaro da Ponte, de origen distinto a las parroquias rurales de entonces, más bien debido a la existencia de un hospital en el que se integraba esta capilla y que fue asumiendo funciones parroquiales ya documentadas en el siglo XVII, siendo ya en el siglo XIX cuando aparece como Parroquia de pleno derecho.





Inmediatamente después de este monumento religioso, aparece un mojón con la imagen de la “concha” (vieira) que indica el desvío a la izquierda, comenzando así a retirarme del cauce del río Miño.







Aquí comienza un ascenso algo pronunciado por carretera asfaltada que se prolongará durante 1 Km salvando un desnivel de 75 metros, sin embargo se hace agradable solo con poder disfrutar de los verdes campos que me rodean después de las lluvias caídas y la vista de algún caballo retozando por ellos.







Ahora prosigo con un suave descenso de 400 metros cruzando bajo la carretera N-540 a través de un estrecho paso durante el que se debe estar atento al continuo transitar de vehículos.







Al salir del paso subterráneo continúo por un estrecho vial asfaltado ya en ascenso suave pero continuado en dirección suroeste durante un Km hasta llegar al cruce con la LU-232, donde nada más cruzarla perpendicularmente accedo ahora a la carretera LU-P-2901 que prácticamente me acompañará durante toda la etapa.

Hay que resaltar que al menos durante los 3,4 primeros Km de esta carretera, se dispone por el lado derecho de una franja de terreno que permite caminar por ella casi permanentemente sin necesidad de pisar es asfalto de la carretera hasta poco después de llegar a la aldea de Seoane en el término de San Xoán do Alto.

Entrando en el término de esta parroquia recibo la agradable sorpresa de la presencia de Esteban, lógicamente los días de rodadura que ya lleva de Camino y su juventud le permiten, a pesar de temprana salida, que camine de forma más ágil y rápida que la mía llegando a adelantarme.





Ahora compartimos camino prácticamente hasta llegar a la pequeña aldea de Seoane, lugar en que se encuentra la Iglesia de San Xoán do Alto, a escasos metros del Camino.

Al parecer en la Alta Edad Media había en esta parroquia un monasterio familiar y dúplice (de hombres y mujeres, gobernado conjuntamente por una abadesa y un abad) que estaría situado en el mismo lugar que la actual iglesia de Seoane.

La Iglesia Parroquial de San Xoán do Alto, aunque muy reformada, conserva vestigios de su origen medieval y una planta de proporciones románicas.

La sensación tan desagradable que ofrece la presencia de un centro de transformación eléctrica, creo que se podría cuidar un mínimo tanto la imagen del monumento como la repercusión en el entorno natural en que se encuentra.





Delante del templo hay un singular pórtico o cabildo exento sobre ocho columnas redondas con sencillos capiteles dóricos, probablemente procedente de otra construcción, quizás un claustro monacal, del aquí situado y ya citado Monasterio dúplice de San Xoán de Mera, documentado desde 964, por delante del cual se supone ya pasaban peregrinos a Santiago.







Continúo la marcha, si bien previamente lo hizo Esteban, en dirección a O Burgo, aunque un poco antes llego a un pequeño conjunto de edificaciones, se trata de Carrigueiros, lugar en el que se encuentra el pazo Casa Grande de Carrigueiro, manteniendo en su muro externo una solemne portada heráldica, señales inequívocas de su importancia y riqueza de otras épocas.







Aunque compartiendo espacio con la espesa vegetación y como no, con alguno esplendido homenaje floral de la propia naturaleza.







Caminando por tierras de O Burgo, parroquia que se extiende a lo largo de la ruta del Camino, que también se conoce como “terras de auga e cultura”, llegando 500 metros después a la fuente de Ribicás , a la misma orilla de la carretera y Camino, espacio acondicionado para una buena acogida y descanso.





Solo 300 metros de suave ascenso y me encuentro en pleno centro del pequeño núcleo urbano de O Burgo atravesado longitudinalmente por el Camino y que dispone de bar, aunque en este día o época está cerrado.

Aquí un pequeño desvío de un centenar de metros a la derecha que me llevan hasta la bonita iglesia parroquial barroca del siglo XVIII de San Vicente do Burgo y que desgraciadamente a estas tempranas horas no se puede visitar, pero los conductos eléctricos aéreos permanecen inalterables destrozando la imagen visual del monumento.





Ahora dejo la parroquia de O Burgo para entra en la parroquia de Poutomillos, continuando a través de la conocida LU-P-2901, que por suerte hoy al menos es bastante tranquila y con la ausencia de lluvia se hace algo más soportable, ya que carece del más mínimo arcén para poder caminar con cierta seguridad.

Me separan 2,2 Km del cruce que indica el desvío hacia Santa Eulalia de Bóveda, aldea que dispone de un templo romano del siglo II-IV, debiendo dilucidar en este trayecto la oportunidad de poder visitar esta singular construcción, puesto que me supone incrementar mi camino en teóricamente en 4,8 Km que me supondría la ida y retorno al mismo punto del Camino.

La realidad es que la languidez del paisaje por esta zona con la total ausencia de arbolado lo convierte en poco deseable, así que como dispongo de tiempo pues son las 10:30 horas y he caminado aproximadamente la mitad de la etapa, me apetece realizar el desvío y visitar esta construcción única aprovechando la oportunidad que se me brinda.





Por lo pronto nada más que el cambio de entorno ha merecido la pena, pues comienzo un suave descenso que después de 1,7 Km finaliza al cruzar el puente que salva el cauce sobre el rego de Bacurín con la carretera custodiada por unas preciosas hileras de arbolado..







A partir de aquí un suave ascenso me lleva a los aledaños de Santa Eulalia de Bóveda aldea que ya se divisa cuando son las 11:00 horas.





La entrada en la aldea me impresiona, entre la media docena de edificaciones representativas de la arquitectura popular lucense, parece como si me hubiese trasladado de época, con sus bien labrado sillares y mampostería de granito, recubierto sus tejados con grandes lanchas o lajas de granito tan abundante por esta zona.







Observando a mi derecha la existencia de unos hórreos perfectamente conservados que resaltan la belleza y singularidad del lugar.







En medio del silencio reinante, únicamente roto por el agua que se deja sentir en un lavadero público existente a escasos metros, en el que puedo observar como la única persona que hasta el momento he podido encontrar, se dedica a realizar la colada.







Sin más información me dirijo ante la fachada de la iglesia que preside la parte alta de la aldea y en mi corto camino encuentro otro bello rincón de la aldea compuesto por una pequeña placeta en la que comparten espacio edificaciones restauradas y otras perfectamente conservadas.







Ya ante la fachada de la Iglesia Parroquial de Santa Eulalia de Bóveda me sorprende su sencilla construcción que considero dentro de mi escaso conocimiento sobre el tema, que no puede tratarse de una obra románica de los primeros siglos de la era cristiana, y que además está cerrada, sensaciones que me confirma el panel informativo existente donde se identifica como una iglesia del siglo XVIII con su característica fachada del barroco gallego, destacando que su muro norte se levanta sobre la pared sur de un misterioso monumento tardorromano.







Los ladridos de unos perros de la casa colindante a la iglesia me alertan a la vez que compruebo la existencia de personas en el interior del recinto. A mi requerimiento sobre la situación de la iglesia, me responden que para visitar el “monumento” he de dirigirme a la calle de abajo (la única existente) a una oficina de información en la que me atenderán adecuadamente.

Así lo hago y efectivamente, encuentro a un varón de mediana edad que amablemente me atiende y sella la credencial, ofreciéndose para acompañarme a visitar el “monumento” cuya construcción data de los siglos III – IV de la era actual.

Ante mi sorpresa después de caminar unos metros por esta “calle principal” hasta situarnos exactamente a la derecha de la espalda de la iglesia cuya portada principal acabo de visitar , pero un nivel más abajo, abriendo una puerta que nos permite aún descender algo más, la visión que se abre ante mis ojos es sorprendente.

El arco de herradura a través del que se accede es considerado como el más antiguo que existe en la arquitectura española como elemento estructural, ya que anteriormente este tipo de arcos solo habían aparecido en la decoración de algunas estelas romanas.







Este monumento, soterrado durante siglos, fue descubierto oficialmente en 1926, representando por sus características una singular construcción de la arquitectura medieval española. Por referencias documentales del siglo XVIII donde se menciona la “iglesia superior de Santa Eulalia”, se deduce que se trata de una edificación de doble planta.

Fue en el siglo XVIII cuando se intentó construir una nueva iglesia encima, lo que provocó la destrucción de la bóveda inferior y por ende la desaparición de la parte superior.

El párroco de la nueva iglesia fue quien dio a conocer que la planta de abajo estaba rellena de escombro. Una vez investigada la planta inferior eliminando el relleno, no fue hasta el año 1947 cuando se descubrió la piscina existente en el recinto.







El nicho del fondo formaba parte del complicado sistema de conducción de agua que permitía mantener el adecuado nivel del agua en la piscina.







Lo más probable es que el edificio originariamente fuera un nínfeo o lugar de culto a las aguas, dedicado a alguna divinidad pagana, posiblemente a la diosa Cibeles, construido entre los siglos III y IV, convertido posteriormente en iglesia cristiana.

Tanto por la calidad de sus pinturas y estructura, como por sus especiales características y todas las controversias respecto a su origen e historia, resulta ser uno de los monumentos prerrománicos más interesantes.







En algunas de las piedras de la fachada de acceso a la nave principal se puede observar una decoración esculpida, que parece de la misma época de la construcción original, consistente en figuras de danzantes, que nada tienen que ver con la escultura romana, visigoda o asturiana. El conjunto es un ejemplo singular del sincretismo hispano romano.







Terminada la visita y agradeciendo la amabilidad e información de mi anfitrión, me despedí, aunque antes de ello me facilitó un plano descriptivo de un recorrido alternativo para retornar a la senda del Camino, evitando que lo hiciese por el mismo trayecto de venida, ahorrándome algunos centenares de metros que siempre es de agradecer.

Teniendo en cuenta la diferencia entre los dos recorridos, el realizado y la ruta oficial del Camino, desde el punto de separación hasta el punto de intersección nuevamente, solo incrementaré el recorrido en 2,7 Km.







Antes de retomar el Camino decido dar buena cuenta de los víveres que transporto, ante la ausencia total de cualquier tipo de establecimiento en el que pudiera alimentarme, así que aproveché la pequeña explanad existente ante el edificio de la iglesia para celebrar “gastronómicamente” tan sensacional experiencia.







Va a ser el mediodía cuando reinicio la marcha, dejando atrás la fachada de esta iglesia y caminando en dirección suroeste por una estrecha pero bien asfaltada carretera vecinal, voy cubriendo el trayecto que me devolverá a la ruta del Camino.

Al menos el paisaje resulta muy agradable, rodeado de arbolado y con una tranquilidad admirable, así como la total ausencia de tráfico.







La abundancia de agua por este valle del Mera hace a través de los distintos riachuelos que lo recorren, permiten la existencia de molinos entre los regatos que describen estos arroyos, aunque el tiempo y su inoperatividad han dejado huella en sus edificaciones escondidas entre la vegetación.







Después de 600 metros llego hasta una pequeña aldea habitada, se llama Cabanas, lugar en el que me encuentro con uno de sus habitantes quien me pregunta si estoy perdido y que hacia donde quiero ir, a lo primero le respondo que no estoy perdido y que me encamino hacia San Román de la Retorta.

Entonces me indica que me sería más sencillo retornar unos metros y tomar un desvío anterior que me llevaría en esa dirección. Sin embargo comento que mi intención era llegar hasta la iglesia de Bacurín que se encuentra en la dirección que camino.

Dando muestras de no entenderlo, puesto que era muy antigua y que estaba cerrada, aunque la conocía porque su aldea pertenecía a esa parroquia, así que antes de despedirme de él me confirmó la correcta orientación que llevaba y que en el siguiente cruce tuviese en cuenta el continuar a la derecha y no abandonar esa vía hasta llegar a la citada iglesia.







Continúo disfrutando con el paisaje de este recorrido encontrando muestra en algunos árboles de su antigüedad con las singulares formas de su tronco que aún se mantiene.





El sinuoso recorrido que sigo y que en nada se parece a la sencillez rectilínea que el amable “cicerone” de Santa Eulalia de Bóveda me ha facilitado, pero gracias a esta realidad tan distinta puedo contemplar los bellos parajes que me ofrecen los pequeños y refrescantes meandros que van describiendo los arroyos por este valle..





Pronto llego a divisar la imagen que presenta la Iglesia Parroquial de San Miguel de Bacurín, excelente obra del románico rural que se mantiene en buen estado de conservación, aunque como bien me indicó el paisano se encuentra cerrada y es bastante “antigua”, celebrando este último matiz, estimando que su construcción se realizó a principios del siglo XIII.







Entre los detalles más significativos que exteriormente puedo apreciar, destacan los 16 canecillos románicos que exteriormente rodean el alero de la cubierta del ábside, lisos o con decoraciones vegetales y figuras de gran volumen y buena calidad escultórica, algunos de ellos de fuerte aspecto erótico.







La puerta lateral de doble arquivolta, con tímpano bilobulado y una columna a cada lado, una de ellas helicoidal.







Y su puerta principal de tres arquivoltas sobre tres pares de columnas con capiteles de decoración vegetal, situada en la fachada cuya parte alta es posterior.





Creo que ha merecido realmente la pena el haber realizado este desvío, puesto que a escasos metros de la iglesia retorno a la ruta del Camino, ahora por una senda que partía de la carretera LU –P– 2901 unos 700 metros atrás, casi el único tramo de cierta longitud que abandona esta carretera y que pasa por la aldea de Bacurín, lógicamente yo me he perdido ese recorrido.





Pero la bondad y belleza de esta senda con su suelo cubierto de hojarasca y el testigo mudo de los árboles que la protegen durará poco tiempo, ya que al cabo de un Km me devuelve a la carretera ya conocida.





Ya por asfalto dejo atrás la Parroquia de Bacurín para entrar en la Parroquia de Mera, ultima parroquia perteneciente a Lugo y cuya primera aldea será Hospital distante 1,1 Km, pudiendo deducir por su propio nombre la importancia que tuvo en el Camino Primitivo con su hospital de peregrinos.

Después de pasar entre las cuatro casas que componen Hospital y haber avanzado 300 metros, aparece un desvío señalizado con mojón y vieira (concha) que marca el P.K. 87,161 hasta Santiago, encaminándome a la derecha por una pequeña senda.







La realidad es que el desvío es mínimo, apenas otros 300 metros describiendo un semicírculo para volver de nuevo al asfalto, ya casi a la entrada de San Pedro de Baixo cuyo único edificio destacable es una antigua escuela con casa de maestro hoy rehabilitada y dedicada a usos municipales.

Un Km más de carretera y llego hasta la pequeña aldea de Taboeiro, lugar en que al menos existe la indicación de un bar llamado Taberna Rodrigo, pero que en este día o época permanece cerrado, así que continúo otros 100 metros más después de la aldea llegando hasta un cruce de carretera que a la derecha indica la dirección hacia Crecente, lugar en que se encuentra el Mesón del mismo nombre, cuando van a ser las 13:45 horas.

Solo me restan aproximadamente 2 Km para llegar a mi final de etapa en el albergue de San Román de la Retorta, así que decido acercarme al Mesón y comprobar si esta noche van a dar cenas, con la idea en ese caso de acercarme hasta el albergue y comprobar si Esteban también ha finalizado la etapa allí, para posteriormente una vez alojados regresar a cenar temprano.

El aspecto del establecimiento es esplendido, en un estado de rehabilitación y conservación magnífico, puesto que se trata de una casa de cantería del año 1876.





Mi consulta respecto a la cena resulta negativa, así que decido quedarme a comer aunque pacientemente he de esperar hasta que haya disponibilidad, pues la demanda es impresionante, de todas formas me viene bien la espera puesto que desayuné bastante tarde, así que me “acoplo” al final de la pequeña barra para disfrutar de una fenomenal cerveza.







Efectivamente, el local estaba “al completo”, así que durante la relajada y agradable espera tuve la oportunidad de departir con dos clientes que formaban parte de un pequeño grupo de amigos que anualmente celebraban un par de reuniones gastronómicas en este lugar, en su caso procedían de La Coruña.

Antes de las 15 horas ya estaba sentado en mi amplia mesa del magnífico comedor y de acuerdo a las sugerencias de los dos contertulios de la barra, a la hora de elegir la comanda opté por la mejor sugerencia de la chica que me atendió y creo que acerté plenamente.

Disfruté de una sensacional sopa de cocido y un posterior plato de cocido gallego, ¡¡excepcional!!







Todo ello regado con una buena jarra de vino tinto y degustando como postre un magnífico flan casero, para finalizar con un café de puchero y copa de orujo gallego. La calidad de los productos y la amabilidad de las personas que me atendieron es algo para recordar y agradecer, al permitirme degustar esta excelente cocina de la tierra.

Son las 16:30 pasadas cuando pausadamente después de este excepcional almuerzo retorno al Camino en dirección a San Román de la Retorta distante un Km, accediendo ya al término del Concello de Guntín.

A las puertas de la aldea de San Román de la Retorta, con el fondo de su iglesia, destaca el verdor increíble de sus tierras y el constante fluir del agua que transmite su energía a través de pequeños saltos y molinos que a su paso se levantan.







Esta aldea con su media docena de casas, dando la bienvenida su sencillo edificio del románico rural sede de la Iglesia Parroquial de San Román de la Retorta, probablemente del último tercio del siglo XII con sillería granítica y cubierto con pizarra.







También cuenta con un pequeño Mesón donde poder abastecerse de lo más indispensable antes de llegar al albergue, todavía distante unos 600 metros.

A la salida de la aldea en dirección al albergue, se encuentra la imagen de la réplica del miliario datado en el año 40 de la era cristiana y dedicado al emperador Calígula, cuyo original se encontró en las proximidades de la iglesia de San Román de la Retorta en el siglo XIX y hoy conservado en el Museo de los Caminos de Astorga.







Después de ver el miliario, cruzo la carretera CP-16-11 para continuar por la senda asfaltada que me llevará a las puertas del albergue después de 600 metros, por un paisaje en el que me rodean los campos de cultivo y el abundante arbolado hasta llegar a las 17 horas al Albergue de Peregrinos de San Román de la Retorta.







La suerte me acompaña y no estoy solo, se ha anticipado Esteban que ya se encuentra perfectamente instalado, así como el hospitalero Jorge que por indicación de Esteban era conocedor de mi probable llegada.

La única edificación que hay en las proximidades es la el recinto de un albergue privado que en esta época se encuentra cerrado, por lo demás todo es paz y tranquilidad en este bonito entorno en que se encuentra ubicado el albergue de la Xunta.







El resto de la tarde discurre con total tranquilidad, después del apropiado registro en el albergue e indicaciones oportunas por parte de Jorge el hospitalero, nos situamos en el módulo central del edificio en que se encuentra la cocina, pues realmente son tres coquetas salas en las que se encuentra dividido, con la cocina en el cuerpo intermedio como separando las dos pequeñas salas de literas con capacidad para 12 plazas en total. Los servicios se encuentran adosados al edificio siendo necesario salir al exterior para acceder a ellos siendo el recorrido exterior mínimo, e incluso en verano debe ser una gozada.

Como estábamos cómodamente aposentados en la cocina – sala de estar y la amabilidad de Jorge y Esteban era encomiable, se nos fue la tarde recordando anécdotas del Camino y escuchando las “aventuras” de este narrador con quien pienso tuvieron demasiada paciencia, educación y respeto para mantenerse entretenidos durante las casi dos horas que duró la tertulia (más bien mi monólogo). ¡Gracias!

Cuando Jorge se marchó dediqué parte de mi tiempo a preparar la litera y equipaje, así como a disfrutar de un merecido aseo en las bien acondicionadas instalaciones, pues ya Jorge se había encargado del perfecto funcionamiento de los equipos de calefacción y demás equipamiento.

Ya entrada la noche Esteban preparó su cena, porque yo simplemente tomé algo ligero, pues la comida había sido copiosa y tardía, de manera que después de comentar el itinerario del día siguiente solo me apetecía descansar, pues era mi primera etapa y con el desvío a Santa Eulalia de Bóveda había ampliado el recorrido más de lo inicialmente previsto.





Alojamientos de la Etapa:

San Román de la Retorta:
-Albergue de Peregrinos de San Romao da Retorta
    Localización: Barrio de O Castrelo (800 ms del Mesón de San Román de la Retorta, en la variante de la Vía romana) Guntín
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Inaugurado en 2008;

-Albergue O Candido
    Localización: Barrio de O Castrelo (a 50 ms del albergue de la Xunta)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: 693 063 146 - 982 21 40 81
    Inaugurado en 2011;