Camino Primitivo (pulsar sobre cualquiera de las imágenes para ampliarlas)






Día 13º: San Román de la Retorta - As Seixas:



Hoy ya he amanecido cuando comienzo el día, así con una climatología excelente de cielos prácticamente despejados, cruzo los escasos tres metros que separan la puerta del albergue y la entrada a los aseos, siendo necesario salir a la calle, que están contiguas, observando que la temperatura es fría, solo 2 grados. Así comienza el día.

A mi regreso del aseo ya se encuentra Esteban preparando su desayuno en la cocina, en mi caso prefiero posponerlo para hacerlo en el primer bar que encuentre, acordando así el poder volver a coincidir y entonces tomar algo juntos antes de despedirnos.

Para la etapa que voy a comenzar hay dos opciones, la primera consiste en regresar hasta la aldea de San Román de la Retorta y desde allí continuar por la ruta oficial, caminando parte del recorrido por la LU-P-2901, hasta llegar a Ponte Ferreira punto de unificación de las dos opciones. Este recorrido está jalonado con los mojones de piedra del Camino y tiene una longitud que supera en 1,7 Km la ruta alternativa.

Sin embargo si opto por la ruta alternativa solo he de salir del albergue, rodear su contorno por la derecha, continuando por la derecha paralelo su fachada posterior, dejando en sentido contrario San Román de la Retorta, a través de la denominada variante de la “Calzada Romana”, llamada así por ser la más antigua y no porque disponga de ningún tipo de construcción romana.

La decisión está tomada y opto por la denominada “Calzada Romana” y cuando apenas he avanzado 150 metros en dirección oeste, abandono el asfalto para entrar en una pista forestal según señaliza la flecha amarilla, dejando la última edificación a mi izquierda.





Después de 700 metros por esta pista forestal, llego hasta el Rego da Retorta con sus aguas remansadas y cubiertas de verdor.





Ya con el sol anticipando el efecto de sus rayos diurnos, continuo el camino con breves y suaves ascensos y descensos a través de un bosque de eucaliptos.







Van a ser la 9:00 horas cuando observo como se aproxima Esteban, salió después de mí, pero las circunstancias que ayer comentaba me dan la razón, así que ya en la primera cima pronunciada de la etapa con la vista del valle al fondo celebramos el encuentro, solo ha tardado en darme alcance 1,7 Km.







Recordando la posibilidad de volver a encontrarnos para desayunar en el primer establecimiento que estuviese abierto, así continuó su camino, ya que su previsión era llegar a Melide, sin embargo yo contemplaba por ahora la opción de finalizar en As Seixas.

Ya he recorrido 3 Km hasta llegar a la aldea O Burgo de Negral, pequeña aldea de tránsito en pleno valle.







A la misma entrada dispone de un lavadero público en perfecto estado de uso, pero con solo recordar la temperatura ambiente se me retira cualquier idea de mojar mis manos en sus limpias y cristalinas aguas.





Aquí comienza una breve pero notable subida, ya que en 0.9 Km he de salvar un desnivel de 84 metros. La aldea me despide con un bonito, decorado y bien conservado hórreo.





Un Km por esta vía asfaltada me llevará hasta la aldea de Vilacalpide, situada en la cima del alto, desde donde puedo contemplar la bruma que desprende la tierra con la presencia de los primeros rayos solares que se dejan sentir entre las nubes.







Ya en la otra vertiente en dirección a O Pacio, se puede observar como la verde ladera en zona de sombra todavía conserva la capa blanca de la fuerte helada que la noche ha dejado.







Después de pasar el Rego de Bieita y otra pequeña subida llego hasta la aldea de O Pacio, solo distante 700 metros de la anterior aldea. A la entrada ya se puede contemplar la típica construcción rústica gallega presidida por el inseparable hórreo.







A continuación se encuentra la Iglesia Parroquial de Santa María, edifico románico con muros de sillería granítica que la rodean al igual que al cementerio.

El fuerte contraluz que esta mañana provocan los rayos solares sobre el edificio eclesiástico y el campo santo que lo rodea confiere un carácter singular a la escena con sus fuertes conrastes.





Delante de la iglesia se ubica un sencillo cruceiro que data de 1876, según la casi ilegible inscripción. La parte superior de sus cuatro caras aparece decorada con la cabeza de un ángel.





Aquí también el sol realza sus efectos proyectando la alargada sombra del cruceiro y de este peregrino que lo admira.







Dejo atrás O Pacio caminando por pista vecinal asfaltada, hasta que después de 1,3 Km cruzo perpendicularmente la carretera LU-231 para continuar por la LU-P-2901 en dirección Palas de Rei y Merlan.

Solo 700 metros para llegar a Covela y junto al bar “Cantina Ferreira”, que desgraciadamente se encuentra cerrada, por lo que imagino que Esteban también habrá continuado caminando.







Frente a la cantina debo tomar el desvío de la izquierda de acuerdo con la señalización, en dirección a Ferreira y Puente Romano, descendiendo durante 400 metros y pasando ante la Casa Grande de turismo rural. Me detengo unos instantes con el propietario y me confirma la ausencia de Esteban en su establecimiento, pues esa noche solo han pernoctado dos chicas que ya se han marchado.







Inmediatamente me encuentro ante el desvío señalizado a la derecha mediante un mojón que marca el P.K. 74,622 a Santiago, debiendo cruzar una bonita zona de descanso situada junto a la ribera del río Ferreira cuyo cauce he de salvar a través de un sencillo puente.





Dejando a mi izquierda una casa moderna junto al típico hórreo, ahora comienzo a ascender a través de una senda que de manera satisfactoria ha sido recubierta por unas placas de piedra, de manera que permiten caminar y evitar la tierra húmeda y el pequeño caudal de agua que por esta bajante fluye.





Han sido apenas 200 metros por esta vereda hasta salir a la carretera LU-P-2901 que tomaré hacia la izquierda. Esta es la aldea de O Carvallal, reconocible porque allí se encuentra el albergue privado de Ponte Ferreira, cerrado en esta época.





Continúo caminando en sentido ascendente durante 2 Km por esta carretera, a través de los cuales se salva un desnivel de 90 metros, entrando ya el término de la Parroquia de Augas Santas señalizado con un mojón del Camino con el P.K. 73,358.







Una vez coronada la cima, es en este punto de la carretera, se toma un desvío señalizado a la izquierda, abandonando el asfalto para caminar ahora por una pista de tierra rodeada de los verdes campos y zona boscosa en dirección a una pequeña aldea llamada A Leboreira.





El estado del suelo las me recuerda las recientes lluvias recibidas, aunque no obstante durante el breve periodo que llevo en el Camino tengo la gran suerte de que me siguen respetando y ofreciendo una temperatura excepcional.







Apenas otros 300 metros por este camino para llegar a A Leboreira, aldea conformada por un pequeño número de casas.







Dejo atrás la aldea para continuar por un una senda de bajo bosque hasta que después de 600 metros, ya por tierras de Bozachás, retorno nuevamente a la LU-P-2901, donde debo tomar en dirección hacia la izquierda solo 180 metros, al cabo de los cuales me desvío a la derecha por un breve atajo que me permite contemplar las sencillas construcciones en las que se muestran la dureza de las zonas rurales gallegas.







Así llego al cruce de la ya inseparable carretera provincial, junto a una sencilla y cuidada zona de descanso con fuente de agua potable, agradablemente decorada con motivos del Camino.

Aquí aprovecho para descansar un buen rato y tomar algo de las vituallas que llevo en mi mochila, ya que hasta el momento ha sido imposible encontrar un establecimiento abierto donde poder desayunar.







Ha sido un descanso reconfortante a pesar de la mañana fresquita que estoy viviendo, lo que resulta aún más agradable. Retomo al Camino abandonando este pequeño oasis hacia la próxima e inmediata aldea de San Xorxe.







Solo me separan de San Xorxe apenas 150 metros, aldea en la que se encuentra la Iglesia Parroquial de San Xorxe de Augasantas, edificio rectangular con la sacristía adosada en un lateral, construido con sillería de granito y techo de pizarra. Su perímetro se encuentra rodeado por el cementerio con escaso espacio ante la fachada principal.







Continúo durante 500 metros por la carretera LU-P-2901, adentrándome en el término de la aldea de Montecelo hasta llegar a un desvío señalizado a la izquierda mediante un mojón con vieira, lugar que me permite pasar a través de las diseminadas casas de la aldea de Ribadal.

Después de recorrer 400 metros vuelvo a cruzar la LU-P-2901, continuando por una nueva senda en dirección oeste a través de una bonita zona boscosa, descendiendo hasta el rego de Merlán.







Han sido 300 metros al cabo de los cuales me incorporo ahora a una estrecha carretera asfaltada que ya me llevará hasta la aldea de Merlán, que dista apenas 300 metros, ya en el Concello de Palas de Rei.

Esta pequeña aldea tiene una preciosa iglesia en el margen derecho de esta vía asfaltada, junto a un grupo de varias casas y el omnipresente cementerio, se trata de la Iglesia Parroquial de San Salvador de Merlán, edificio de estilo románico del siglo XI con reformas en los siglos XV o XVI en las que se perdieron bastantes elementos románicos.







Aquí tengo la gran suerte de que en estos momentos estuviese abierta, observando como un grupo de niños acompañados del párroco salen del edificio, por lo que me permito la libertad de saludar al párroco e interesarme por este pequeño templo.

Así pude acceder a su interior asombrándome la sencillez y sobriedad, con un ábside rectangular, más bajo y estrecho que la nave principal, al que se accede por un arco de medio punto.

El ara del altar aparece iluminado por la luz del ventanal que preside la parte central del ábside.







A la vez en el ábside aún se conservan algunos restos de pinturas murales renacentistas, que sin embargo han sufrido algunas alteraciones debido a la posible “restauración” a que deben haberse sometido.







Entre las piezas a destacar se encuentra la pila existente, embutida en la pared lateral derecha de la nave principal, cuya parte delantera refleja tallada en piedra la “vieira” (concha) como símbolo del Camino de Santiago.







De su estructura románica primigenia podemos encontrar en la puerta lateral el dintel labrado con motivos florales.







También podría tener la consideración de estructura original el pequeño atrio de la entrada con una pared ciega en su lado norte y columnas y pilares en las restantes.







Después de agradecer al párroco las explicaciones recibidas, me despido de él y prosigo mi camino.

Apenas he avanzado 100 metros por esta estrecha carretera, cuando tomo un desvío señalizado a la izquierda mediante mojón y vieira, que me introduce por una senda de reciente remodelación que permite caminar por un vial arenoso junto a una zona enlosada con planchas de piedra, bajo las cuales se recogen las aguas que corren por este pasillo evitando el embarrado de la zona.







Pero esto fue un “espejismo”, porque efectivamente la remodelación se inició y hoy, 12 de marzo de 2016, solo existe un pequeño tramo acondicionado, esperemos que la remodelación prosiga en un futuro no muy lejano, ya que lo siguiente es un tramo con una estrecha senda encajonada entre taludes que se ha convertido en un verdadero cenagal, tanto por el efecto de las recientes lluvias como por las habituales aguas que vierten los terrenos colindantes y no tienen otro cauce de salida.

Son 250 metros infernales clavándome en el barro hasta los tobillos, así hasta llegar a la primera edificación existente, una explotación ganadera que en su lateral tiene un enorme pilón del que me sirvo para al menos desembarrar los 30 cm de altura que alcanzó el barro en mis piernas y desprenderme de las planchas de barro que transportaba.

Lo aconsejable si no finalizan la remodelación es preferible continuar por carretera otros 100 metros y tomar el primer desvío a la izquierda que me lleva precisamente hasta esta explotación ganadera.

Ahora ya solo me quedan apena 400 metros por este camino de tierra perfectamente transitable hasta llegar a As Seixas, a lo largo de los cuales puedo apreciar como la vegetación atrapa y envuelve algunas edificaciones abandonadas.







Ya en As Seixas, entro en zona asfaltada y en lugar de continuar la dirección del Camino, he de desviarme unos 100 metros a la derecha de acuerdo con las indicaciones para llegar al albergue donde he pensado finalizar la etapa en el día de hoy, a pesar de lo temprano de la hora, pero el Camino hay que vivirlo y conocer a sus gentes y aldeas, no solo la obsesión de caminar y “quemar Km”, al menos esa es mi disposición y así intento vivir el Camino.





Efectivamente, no son todavía las 13 horas cuando ya me encuentro ante la fachada principal del Albergue de Peregrinos de As Seixas, un sencillo pero precioso edificio en el que se ha utilizado una ya rehabilitada casona gallega.





Todavía está cerrado, pero se acerca una persona que al parecer vive en las proximidades y me pregunta si deseo sellar la credencial, mi respuesta es positiva pero además quiero alojarme hoy aquí, ante lo cual me facilita ella misma el acceso al albergue.

Se trata de Marifé, hospitalera de As Seixas, aunque hoy le corresponde el turno a otra compañera que llegará en breves momentos. Así que después de inscribirme me explica la distribución del albergue y los servicios de que dispone.

Además de por la amabilidad de Marifé quedo favorablemente sorprendido con las instalaciones del albergue y la belleza de su distribución.

Dispone de una planta baja en la que se encuentran los aseos en el ala izquierda y la cocina comedor en el ala derecha, con un centro distribuidor a la vez que sala de descanso de cuya parte central parten unas escaleras acristaladas para acceder a la primera planta.







En una de las partes de esta zona intermedia de la planta baja, existe una rústica y agradable área de descanso en la que el suelo existente está compuesto por enormes e irregulares placas de piedra que dan idea del solado de la vivienda originaria, con una estantería y una ventana a la fachada principal.







La moderna cocina con dos mesas situadas a los lados de una isla central, es todo un acierto de distribución que encaja perfectamente con sus rústicas paredes, además de unas amplias paredes acristaladas que dan a la fachada principal y posterior.







En la planta primera tiene una gran sala con 28 plazas en litera y otra pequeña, que es en la que me alojo, con otras seis plazas.





Después de asearme, llegó la hora de comer, así que me desplazo hasta el bar Casa Goriños donde disfruto del plato de que disponían, pollo con patatas y una sencilla ensalada, suficiente para saciar mi apetito, el pollo estaba fabuloso.

Solo matizar que el importe del “festín”, proporcional y realmente, resultó más caro que el banquete de excelente calidad del que disfruté en el Mesón de Crecente el día de ayer.





Después del refrigerio, como la tarde se presenta agradable, aunque la aldea poco tiene que visitar, decido dar un largo paseo en dirección a la salida para el día siguiente, reetornando posteriormente al albergue, creo que el establecimiento merece ser disfrutado.

A mi regreso conozco a la hospitalera compañera de Marifé a quien hoy le corresponde el turno, se trata de Ana, a quien saludo y comento la bondad de las instalaciones en las que tengo la satisfacción de alojarme.

En el exterior, por la parte posterior existe una amplia parcela plena de verdor con tendederos para la ropa, aunque en un futuro próximo inmediato prevén disponer de lavadora y secadora.





En la parte delantera del edificio también se dispone de otro patio con un bonito horno de piedra, imaginando que en épocas de alta ocupación hasta es posible que lo pongan a funcionar, desde luego un buena carne o pan en este horno debe ser excepcional.







El resto de la tarde discurre con tranquilidad en un escenario digno de los mejores alojamientos, aprovechando para disfrutar de la sala de descanso tomando notas de las vivencias del día.





Después con la presencia de Ana (la hospitalera) y la total ausencia de peregrinos, llegó el atardecer, manteniendo una entretenida conversación con Ana durante la que comentamos las vivencias del Camino y la vida hospitalera, así como las consecuencias del abuso del tabaco y necesidad de un convencimiento mental para conseguir abandonar esta práctica socialmente aceptada en otras épocas.

La realidad en que con el increíble equipo que componen Ana& Marifé o Marifé&Ana, es una verdadera delicia poder alojarse en estas instalaciones. ¡Gracias peregrinas!

Para la noche he decidido tomar en las instalaciones del albergue alguno de los alimentos que llevo en la mochila, no sin antes despedirme de Ana que incluso me dejó unas mantas por si durante la noche la climatología se hacía notar, aunque la calefacción es perfecta.

Ya entrada la noche y después de lavar y recoger el menaje usado en la cocina, decido retirarme en la soledad y tranquilidad de este albergue, considerando un verdadero lujo el disfrutar de esta sensacional instalación de manera solitaria.





Alojamientos de la Etapa:

A Covela:
-Albergue A Nave de Ferreira
    Localización: A Covela (Ferreira)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: + (34) 982 03 69 49 / 616161594Tel-: (+34) 982 17 31 88 / 636 735 258
    Inaugurado en Mayo de 2016



O Carballal:
-Albergue de Ponte Ferreira
    Localización: O Carballal (Ferreira)
    Propiedad y Gestión: Privada
    Tel.: + (34) 982 03 69 49 / (+34) 616 16 15 94



As Seixas:
-Albergue de Peregrinos de As Seixas
    Localización:As Seixas (Parroquia de Merlán)
    Propiedad y Gestión: Xunta de Galicia
    Inaugurado en 2010